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This is a print version of story Un intruso nocturno by Anitaslut44 from xHamster.com

Un intruso nocturno

Esa noche estaba sola en casa. Había llegado tarde de la oficina y solamente quería cenar algo rápido, darme una buena ducha y acostarme temprano. Estaba realmente cansada; el día había sido bastante duro.

Me encontraba preparando una ensalada, cuando me pareció oír un ruido extraño, pero no le di importancia.
De repente, una mano enorme tiró de mi frente hacia atrás y sentí un acero frío en mi garganta, mientras una voz profunda de macho recio me decía:

“Dame toda la plata, nena, o te corto en pedacitos…”

El miedo me paralizó y comencé a temblar, sintiendo que ahora su mano dejaba de tironear mi frente y descendía por mi cuerpo, rumbo a mis tetas.
La adrenalina me había puesto a mil y ahora podía sentir mis pezones erectos que pugnaban por salir de mi blusa.

No le respondí y entonces volví a escuchar esa voz ronca:

“Dónde está la guita, putita…?”

Temblando y sintiendo ese cuchillo apretar más contra mi garganta, apenas pude susurrar que tenía algo de dinero en el dormitorio, donde había dejado mi chaqueta y mi bolso.

Me tomó de los cabellos y me empujó hacia adelante. Entonces pude sentir una tremenda erección golpeando contra mis nalgas.

Al llegar a la habitación me empujó, haciéndome caer sobre la cama. Se acercó a la mesa de luz, donde estaba mi bolso. Lo revolvió y se volvió hacia mí, gritándome que solo había unos pocos billetes allí adentro.

Dio un salto y se abalanzó sobre mi cuerpo. Me tomó por los cabellos y me obligó a mirarlo a los ojos. Me asustó su mirada de enajenado…

Entre lágrimas le juré que no tenía nada más para darle; pero él sonrió con malicia y dijo que se lo cobraría de otra manera. Sentí que pasaba su cuchillo por el escote de mi blusa. Mis pezones seguían erectos y ahora se marcaban contra la delgada tela.
Se levantó y sacó de su bolsillo una cuerda fina. Intentó atar mis manos a la cabecera de la cama; pero me debatí furiosamente hasta que me dio un par de cachetadas en la cara. Acercó nuevamente el cuchillo hasta mi garganta y eso me convenció de quedarme quieta.

“Así me gusta… que seas una putita obediente…” Susurró despacio.

Terminó de atar mis muñecas por encima de mi cabeza y se puso de rodillas sobre mi cuerpo, mientras el acero frío de su cuchillo recorría mi escote. Yo sentía mis pezones a punto de estallar…
Se inclinó sobre mí y comenzó a lamer mis mejillas con su lengua. Me sentí muy sucia y asqueada, prefería que me cogiera de una buena vez y se fuera rápido de mi casa…

Luego su boca descendió por mi pecho hasta explorar mi escote, Dejó su cuchillo a un lado y con sus enormes manos tomó mis tetas, comenzando a apretarlas y amasarlas.
Levantó su cabeza sin dejar de manosearme las tetas y me dijo:

“Te voy hacer gozar como a una verdadera perra…”

Sus manos agarraron mi blusa y con un brusco tirón arrancaron todos los botones, dejando mis tetas al aire. Sus pesadas manos se dedicaron entonces a sobar otra vez mis pechos, haciendo que mis pezones me dolieran de tanta excitación. Comenzó a lamerlos y a morderlos.

Tuve que morderme la lengua al sentir que un orgasmo me invadía, Lo tuve en silencio, temblando apenas y rogando para que el tipo no se diera cuenta de que me había hecho acabar con solo lamer mis pezones.
Me sentí mojada; excitada y sucia al mismo tiempo…

Sin dejar de lamer mis tetas, el tipo desabrochó mi falda y comenzó a deslizarla por mis muslos. Se puso loco al ver mi diminuta tanga de seda negra. La arrancó de un brusco manotazo; la olfateó por unos segundos y se la guardó en el bolsillo de sus pantalones.

Intenté cerrar mis muslos, pero un sonoro cachetazo en mi mejilla me convenció de cooperar con ese hijo de puta.
Metió sus dedos en mi concha y los sacó empapados.
“Hija de puta… apenas te toqué y ya estás chorreando como una trola…”

Otra vez intenté zafar, debatiéndome con fiereza. El tipo comenzó a reírse.

“Me gusta que te hagas la difícil… Te voy hacer gritar como una perra”

Entonces levantó mis piernas en el aire y las separó, colocándose entre ellas. De repente se inclinó y metió su lengua entre mis labios vaginales, haciéndome retorcer de placer al sentir semejante invasión a mi intimidad.

Su lengua rugosa pronto encontró mi clítoris y comenzó a lamerlo y a succionarlo, provocándome más placer todavía.
Mi cuerpo comenzó a temblar, presintiendo otro orgasmo en cualquier momento. Un suave gemido escapó de mis labios, mientras el tipo decía:

“Parece que te gusta, putita… te va a gustar mi verga también…”

Se bajó los pantalones y su pubis se apoyó contra el mío. No pude verla, pero sentí que su verga era realmente grande y ya estaba bastante dura.
Intenté resistirme a gritar como él me lo había anticipado; pero finalmente no aguanté más y abrí mi boca para aullar a todo pulmón.

En ese momento, el tipo se impulsó hacia adelante y me penetró violentamente, con un solo empujón hasta el fondo de mi vagina..
Me tironeó del pelo, gritándome en la cara:

“Así te gusta, puta? Te gusta mi verga dura bien adentro de tu concha?

Ya no pude aguantar más y le grité que sí… que me encantaba su verga.

El muy hijo de puta sonrió y comenzó a balancearse sobre mi cuerpo, provocándome solamente placer en mi ultra lubricada vagina.
Me cogió sin contemplaciones, con ansiedad y brutalidad, Sus empujones me hacían arder la concha, pero yo sentí que me gustaba eso, quería más, quería que no se detuviera y que me cogiera a lo bruto.
Me arrancó otros dos orgasmos bien gritados y luego de ello mi cuerpo se relajó, mientras él seguía bombeándome sin cansarse.

Por fin se tensó, arqueando su espalda y pude sentir que se vaciaba dentro de mi cuerpo, Tuve la sensación de que me llenaba la concha con litros y litros de semen hirviente…
Mientras él acababa, yo tuve otro tremendo orgasmo, esta vez más intenso y descontrolado que los anteriores.

Se salió de mí y me susurró al oído:

“Ahora te voy a partir el culo en pedazos…”

Le supliqué desesperada que no me cogiera por el culo. Hacía mucho que no se lo entregaba a mi esposo y me imaginaba que estaba bastante estrecho. Comencé a lloriquear, ofreciéndole que me diera por la concha otra vez… Pero el tipo se rió a carcajadas, mientras me daba vuelta boca abajo y me hacía quedar a cuatro patas sobre la cama…

Comenzó a azotarme las nalgas, mientras yo me mordía los labios para no gritar. Con la otra mano se masajeó la verga hasta lograr endurecerla.
En la mesa de luz encontró una crema para manos y con eso lubricó la punta de su enorme pija, que ya estaba otra vez dura como una piedra.

Cerré mis ojos y mordí mis labios, esperando la penetración brutal. Pero esta vez comenzó a empujar suavemente hasta vencer la resistencia de mi estrecho esfínter y pronto supe que el tipo había logrado meterme toda su enorme pija hasta el fondo de mi ano.

“Ves, putita… yo sabía que te iba a gustar que te rompiera el culo…”

Me bombeó muy despacio, disfrutando de ver cómo su verga entraba cada vez más con cada embate.
Pronto sentí que se descargaba dentro de mi castigado ano, mientras me aferraba por las caderas con sus pesadas manos.
Cuando me la sacó me desmayé de puro placer.
Me desperté en plena noche y encontré que estaba sola, acostada boca abajo en la cama, desnuda y tapada con las sábanas.
Por un momento pensé que todo había sido solamente un mal sueño, pero entonces un ardor punzante en mi trasero me fijo que había sido todo muy real…



Story URL: https://xhamster.com/stories/un-intruso-nocturno-715547
Comments 1
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Thanks for the add sexy xx yesssss
18 days ago
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