This is a print version of story Espiando a mi cuñada by venatorar from xHamster.com

Espiando a mi cuñada

Esta historia que les voy a contar es absolutamente real.
Estoy casado hace muchos años y desde siempre me atrajo mucho mi cuñada. Ella tiene más de 40 años y un cuerpo realmente espectacular: no ha tenido hijos y se cuida permanentemente: gimnasio, cama solar, tratamientos de estética... en fin, todo aquello que sirva para que su físico luzca mejor.
Hace un tiempo, vino a pasar las vacaciones a nuestra casa junto con su esposo. Vivimos en un lugar donde hace mucho calor en verano, en una casa muy amplia.
Apenas llegó, no podía parar de excitarme viéndola e imaginándola desnuda. Como sé que jamás va a pasar algo físico entre nosotros, y como soy un voyeur empedernido, me bastaba con poder espiarla. Solo eso.
Al segundo día de sus vacaciones en nuestra casa, todos estábamos disfrutando de una tarde en el patio: los niños en la piscina y los grande conversando y disfrutando relajadamente.
Al mediodía, ella había adelantado que iría a hacer unas compras a primera hora de la tarde. Yo imaginé que antes de ir, le gustaría darse una ducha y "arreglarse" un poco.
Como el baño con ducha se encuentra al lado de nuestro dormitorio, inmediatamente armé mi plan: a eso de las 4 de la tarde, dije que estaba agotado por el calor y que iría a descansar un poco. Escuchaba las voces de mi esposa, de mi cuñada y de los niños, y contaba los segundos para escuchar el ruido en el baño que indicara que ella se metía en el baño para ducharse.
Así ocurrió, precisamente. Cuando oí pasos en la escalera, inmediatamente supe que era ella, que venía a usar la ducha. Oí que abría la puerta del cuarto de huéspedes, y más tarde que se cerraba la puerta del baño: ella estaba adentro.
Con la tranquilidad de saber que estaba el resto de la familia afuera, salí de mi cuarto y sigilosamente me agaché para espiar por el agujero de la cerradura:
el espectáculo que tuve ante mis ojos fue sencillamente fascinante.
Ella estaba sacándose su ropa, y podía disfrutar de la visión de su cuerpo en plenitud. Por la disposición de la puerta del baño, uno puede espiar por el agujero de la cerradura y contar con una visión completa de la bañadera, así que me dispuse a disfrutar del espectáculo que me iba a brindar mi hermosa cuñada.
Poco a poco, comencé a menearme la pija mientras veía como se iban liberando una a una sus prendas de su cuerpo esbelto, cuidado y firme: un sostén de puntillas de color blanco que cuando se lo sacó, liberaron un par de tetas perfectas: turgentes, firmes y con pezones oscuros, pequeños y duros. Bajó su short y dejó al descubierto un culotte también blanco (nunca usa tangas: lo sé porque he revisado su equipaje). Cuando se sacó el culotte, me regaló la perfecta visión de su culo bien firme y parado.
Entró a la bañadera y largó el agua de la ducha: pude apreciar cómo iba mojando poco a poco su hermoso cuerpo, cómo se iba sobando las tetas mientras se pasaba un gel de ducha corporal... Imaginen ustedes cómo estaba mi pija en ese momento: tenía que hacer un esfuerzo gigantesco para no acabar ahí mismo.
En eso, tomó una máquina de rasurar y comenzó a depilarse suavemente sus axilas y sus piernas: lo hacía todo con una delicadeza y un erotismo tan grande que yo no podía creer que fuera cierto lo que estaba viendo. Y ahí si: el momento culminante: tomó un tubo de espuma de afeitar, se lo puso en su concha y comenzó a rasurarse esa belleza de pubis.
Cuando terminó de hacerlo, se enjuagó y salió de la bañadera: mucho mejor, ya que se acercó a mi punto de visión: ahí pude apreciar en un primerísimo plano su concha perfectamente depilada. Casi podía oler sus labios bien formados y deleitarme con el sabor de sus jugos.
Me quité el boxer que llevaba puesto y cubriéndome la pija, comencé a pajearme de una manera casi a****l: era terriblemente excitante espiarla a ella, a mi querida cuñada, quien luego de todo lo que le había regalado a mis ojos, aún me daba más: una sesión de crema sobre su cuerpo sin dejar lugar donde pasara sus manos: las piernas, el cuello, la concha, el culo, sus tetas... todo, todo quedó cubierto por una capa de crema, al igual que mi boxer, que recibió una cantidad impresionante de semen, que expulsé en un orgasmo como jamás había tenido.

Lo que siguió fue casi un bonus: seguí espiándola mientras se vestía: un culotte de color azul, una blusa sin sostén y un short de jean. Cuando llegó a este punto, me fui nuevamente a mi cuarto, cerré la puerta y esperé a sentir sus pasos bajando nuevamente por la escalera.

Fui al baño a darme una ducha yo también, para poder bajar esa erección que no se me iba más: me pajeé nuevamente, pensando y disfrutando mientras recordaba el cuerpo perfecto de mi hermosa cuñada...


Story URL: http://xhamster.com/user/venatorar/posts/90074.html