This is a print version of story Inicio by rorax5 from xHamster.com

Inicio

Paty:

Ahora que me encuentro en Celaya, te habrás dado cuenta que dependo tanto de ti.
Estando solo trato de alimentar mi necesidad de sexo con el recuerdo de momentos pasados y que ambos disfrutamos.
Recuerdo mucho las primeras veces en que te tuve desnuda. En el hotel en turno, sin ropa, abría tus piernas y me dirigía a colocar mi boca en tu vagina. Al llegar, el primer sentido en experimentar placer era el olfato. Daba unas inhalaciones profundas para llenar, en lo más profundo de mi ser, de tu esencia, y comenzar a excitarme. Dos o tres veces realizaba esta acción para continuar con el siguiente sentido, el gusto, Al posar mis labios junto a los tuyos, en un beso íntimo, nuestros líquidos se juntaban. Mi saliva y tus jugos vaginales, que para este momento salían en abundancia, se juntaban y los saboreaba, logrando llenarme de ti. El sabor de tu vagina a través de tus jugos y su olor, fue lo que me amarro a nuestra relación. Todos los días, a partir de entonces, mamarte, olerte, comer tus jugos, se volvió una necesidad importantísima. A través de ello, lograba darte orgasmos intensos. Chupar los labios externos de tu vulva me abría el tesoro que resguardaban, los labios internos y el clítoris. Al pasar mi lengua, automáticamente esa boca se abría para mi, invitándome a tocar todas las partes expuestas, y a extraer una cantidad abundante de jugos. Muchos jugos, que me daban un indicador de lo excitada que estabas y de tu entrega. Abierta de piernas, te dabas a mi. Te entregabas a ese amante que previamente te había quitado toda la ropa y que te había tendido en la cama de hotel. Cuando me daba cuenta de tu entrega, sabía que pronto llegaría el momento de tu orgasmo. Sabía que tu entrega era completa, que todo tu ser, en ese momento, se abría para mi. Entraba en tu esencia de humanidad. Te dabas, y al darte me permitías encaminarte a una excitación en la cual no había aún una penetración, sencillamente era una excitación de tu sexo por mi lengua. Mi lengua que se metía en tu vagina, mi lengua que dentro de tu vagina sentía los jugos bajar y sentía el calor tibio del interior de la misma. Pero cuando mi lengua se decidía a tocar, lamer y mojar el clítoris, en ese momento iniciaba el camino al orgasmo intenso que buscábamos. Me gusta succionar tu clítoris, al hacerlo tu cuerpo se tensa y los jugos se apresuran a salir de tu vulva. Si antes te mojabas, cuando tocaba tu botón se abría una llave imaginaria que permitía salir más líquidos. Mamándote, lamiéndote el clítoris te convertía en mi puta entregada al placer. Eso es lo que mas me gusta de ti. Te encanta el sexo. Y a mi me gusta mamarte, chuparte la vagina y lamerte tu clítoris. Me encanta estar con mi boca pegado a tu vagina y mi lengua moviéndose al rededor de tu clítoris y con mis manos manosearte tus grandes tetas, esas tetas que mame como un bebe hambriento, como un bebe loco queriendo sacar hasta la ultima gota de leche. Con mis manos sopesaba su tamaño y su peso, y con los dedos tocaba y apretaba el pezón. Mientras mi boca seguía su intensa actividad, con mis manos trataba de darte más placer, a ti que sabia te encanta estar desnuda y abierta de piernas, entregada a tu amante. Ser lamida y chupada por tu amante. En ese momento mi lengua, mis labios y mi barba estaban empapados de tus jugos y tú te aproximabas a tu orgasmo. Lo sabia porque tu cuerpo respondía de una forma más frenética, tus piernas se tensaban y tu vagina soltaba más jugos. Pero tu boca era testigo de lo que en ese momento estaba a punto de suceder. Tu boca hablaba, informaba, no ocultaba, “me vengo Enrique, me vengo…aaah!” Al fin llegábamos al punto en donde todo cambia. Tu ser, mi ser. Tu cuerpo moviéndose de un lado a otro herido de placer. “Me vengo..aaah!” Esas palabras, pronunciadas sin coerción amarraban nuestra relación, nuestro compromiso de ser pareja. De querer ser mi puta, mi pareja, mi compañera, todo. Llevarte a un orgasmo. Llevarte al momento de que tu ser se iba, se salía de ti se entregaba a mi. Al terminar de convulsionar, de sentir tu salida, tu venida, tu cuerpo se recuperaba y tus manos me agarraban y me jalaban hacia ti. Buscabas a tu amante, a tu Enrique, a tu macho, a tu camote, a tu cogelón. Y yo quería besarte en la boca, quería que saborearas todos los jugos que estaban en mi rostro, en mi barba, en mis labios, dentro de mi boca, en mi lengua. Quería que, de mi boca, de mis labios, de los pelos de mi bigote y de mi barba, se desprendía un olor a mujer muy intenso, pero suave, rico, agradable. Un olor de placer, el olor de una mujer en el cuerpo de un hombre; quería que olieras lo que a mi me había excitado muchísimo, los jugos salidos de una vagina cachonda, de una vagina abierta y entregada a un amante. Y aún no te penetraba. Aún no te metía mi verga. Aún no te cogia. Mi verga que todo ese tiempo estuvo parada, dura como un palo, expectante, pero preparada para meterse en cualquier parte de tu cuerpo. Escurriendo pequeñas gotas por esa boquita rica que tiene. En ese momento querías abrazarme, besarme y sentirme tuyo. Y yo quería besarte y que supieras que era tuyo. Que habíamos conectado y que seriamos pareja toda la vida. Quería que me sintieras tuyo. Y quería sentir que eras mía para coger toda la vida. En ese momento solo sabía que quería cogerte toda la vida, quería mamarte toda la vida. Yo solo. Que siempre estuvieras dispuesta a dejarte desnudar y dejarte mamar la vagina, quitarte el sostén y mamar tus tetas grandes. Me jalaste hacia ti y nos besamos. Te pregunte, “saboreas tus jugos? Si papi, los jugos de mi vagina los pruebo de tu boca y de tus labios y saben muy ricos” Entonces al escuchar tus palabras te besaba con mas intensidad, con mas ganas para pasarte a través de mi saliva todos los jugos que tenia en mi boca y mis labios. Esos besos generaban en mi una erección durísima. Ya para entonces quería meterte mi verga en tu vagina. Yo sabía que estaba lista. Empapada, y que la entrada de mi pito seria disfrutada completamente. Sentirías la dureza de mi verga de una forma placentera y pedirías que la volviera a sacar y volver a meter. Me lo pedirías varias veces, porque te encanta sentir y volver a disfrutar el llenado de tu vagina. Como años mas tarde se lo pedirías a varios de tus amantes. En ese entonces ninguno de los dos sabia los alcances que tendríamos en nuestra relación sexual. En esas primeras veces que te cogia me sentía complacido por que me pidieras meterla y volverla a sacar. Y así lo hacia, lo metía y lo volvía a sacar, dándote gusto. Pero sentir mi verga bien adentro de tu vagina es una sensación que me llena mucho. Aun hoy después de 25 años de estarte cogiendo, quiero estar dentro de ti, con el pito bien parado, pero bien adentro de ti. Y si no lo tengo bien parado lo saco y me lo mamas, para ponérmelo bien duro y volver a metértelo. Pero en esos inicios no era necesario. Mamarte tu vagina y besarte eran suficientes para tener la verga bien parada. Y saber que te había provocado, momentos antes un orgasmo con mi lengua, era suficiente para tenerla bien dura. Y ya con mi miembro adentro de ti, empezar a moverme adentro era generarte placer. Cogerte de frente para poder ver en tu rostro la intensidad de mis movimientos, como una extensión de tu vagina, tu cara refleja lo que tu vulva siente. Y te preguntaba todo el tiempo, “¿Te gusta? ¿Te gusta como lo muevo? ¿Lo sientes duro? ¿Te gusta mi verga Mami? Siempre tratando de saber todo el tiempo tu sentir en relación a mi verga adentro de ti. “Si me gusta, lo tienes bien duro, que rica verga”. No sabía como hacerte llegar a un orgasmo con mi verga dentro de ti. Momentos antes lo conseguí con mi lengua, pero ahora que te tenía ensartada, quería que tuvieras un orgasmo con mi pito. Mi intención era que además de mi boca, estuvieras prendida a mi verga para siempre. Quería que las vergas en tu pasado solo quedaran como un recuerdo y que de ahora en adelante, la mía fuera la única verga que desearas. Y te pregunte, “¿quieres subir tus piernas a mis hombros?” . “Si”. Y comencé a colocarlas en posición. Y cual seria mi sorpresa, que en esa posición tu vagina y mi verga se frotaban de una forma completamente diferente generando placer que pronto logre darte un orgasmo, con mi verga dentro de ti. Al saber que te estabas aproximando a otro orgasmo, mi verga se llenaba también de placer. Mi cerebro enloquecía por llenarte de semen. Pero me contuve, quería que terminaras primero, y así fue, nuevamente las palabras: “me vengo Enrique, me vengo papi, aaah…” Que placer escucharte, un verdadero placer para mi cerebro, Escucharte pedir mas verga, pedir mas fuerte, pedir mas adentro, pedir que no pare. Es un gran placer. Y hacerte venir manteniendo mi verga dura sin venirme. Para seguir cogiendo. Mi verga se quedo dentro de tu sexo. Y tu recuperándote de ese orgasmo logrado con muchas ganas, con tanto placer, muy caliente, muy puta con las piernas arriba de los hombros. Como me hubiera gustado grabarnos cogiendo. Para poder vernos calientes y sacando jadeos. Me gustaría poder disfrutar nuevamente de esos momentos en que te hacia mía. Pero volviendo a esos momentos, cuando ya recuperada me decías: “¿Y tu? No has terminado.” Entonces te pedía permiso: “¿me puedo venir mami, puedo sacar mi semen y venirme dentro de ti? “Si, termina adentro de mi, quiero sentir como entra la leche y como se convulsiona tu verga adentro de mi. Dame tu leche papi, quiero sentirla tibia”. Al escuchar eso me dije, “le gusta que terminen dentro de su vagina, e esta mujer le encanta recibir leche dentro de su vagina, tengo que complacerla para que se quede conmigo”. Y así lo hice, termine dentro de tu vagina hinchada de tanta excitación, mojadísima de dos orgasmos previos, una vagina satisfecha que lo único que esperaba para cerrar con broche de oro la sesión, era ser llenada con semen. Y mi verga te dio lo que desde hace rato estaba deseosa de dar, semen rico, tibio, abundante, porque en esos momentos podía yo darte abundante semen. Mi verga al fin satisfacía su deseo de ensartarte, de penetrarte, de cogerte. Que rico es decir: “te cogí mami, te ensarte mi verga y te solté mi leche” Y revivirlo en este momento y sentir nuevamente la verga dura, es un placer. Al terminar de venirme, mi cuerpo se dejaba caer sobre el tuyo, gastado, cansado, tratando de recuperarse, y mi verga gradualmente perdía su tamaño y solita se salía de tu vagina. Y junto de su salida lo acompañaba la combinación de jugos vaginales y semen. Sentir empapado mi pito y alrededor de tu sexo, es una sensación de cachondería muy rica. En esos primeros encuentros sexuales en los que nos estábamos conociendo sentir tantos jugos me parecía, y aun lo considero así, una forma de aceptación total de mi parte hacia ti. Ver y sentir jugos vaginales y semen en todo tu cuerpo y en el mío, verlos salir de tu vagina y escurridos hacia la cama por tus piernas o por atrás de las nalgas y que mojaran tu ano, es riquísimo. Por eso, cuando tenias amantes o yo me cogia a alguna de mis putas, llevarte olor a vagina o que tu llegaras conmigo oliendo a semen de otro, era una excitación inmediata. Mi verga se ponía durísima. Por eso cuando al terminar nos abrazábamos y tu bajabas tu mano a tu vagina a tocar y sentir los líquidos de ambos y mojar todos tus labios o con tu mano mojada embarrar la tetas, era muy rico. Por eso Paty, te quiero, porque desde un principio te portaste como una puta bien hecha. Tu forma de mamar verga, tu forma de abrir tus piernas para darme tu sexo, tu forma de empinarte para que yo te metiera la verga por atrás en tu vagina, la forma de abrirte de frente a mi para poseerte, por todos esas conductas tuyas frente al sexo, por eso me case contigo. Y no me arrepiento. Al contrario, ya casados, gracias a eso me hiciste crecer dentro del sexo. Me permitiste conocer otros culos y tu conociste otras vergas. Y compartimos nuestras experiencias. Al punto que logramos tener un tercer compañero sexual. Pero eso lo voy a escribir en otro momento. Intentare recordar todos los momentos que vivimos juntos en relación con nosotros y con nuestros compañeros sexuales. Espero que este breve relato de nuestros inicios sexuales te haya gustado y si quieres regalarme uno de tu autoría, te lo voy a agradecer. Espero que al terminar de leerlo estes excitada y te masturbes para alcanzar un orgasmo. Si llegas a ello, será un final feliz. Te quiero Paty, mi mami, mi perra, mi puta. Te quiero. No me olvides. Si coges con tu novio, gózalo, pero no me olvides. Eres mía. Cuando yo le meto la verga a otra puta, te tengo en mente. Pienso en ti. Cuando mamo otra panocha, siempre pienso en ti y comparo sus jugos, sus bellos, sus labios , su clítoris. Comparo sus orgasmos y comparo la forma de mamarme la verga. Y cuando acabo, quiero contarte rápidamente todo. Quiero decirte que tu coges mas rico que ellas. Cuando tu te entregues a tu novio, cuando te tenga ensartada, recuerda que eres mía, que podrás coger con tres, cuatro o mas amantes, pero eres mía. Cuando te llene de semen tu vagina, recuérdame. Cuando te comas su leche, recuérdame. Cuando te embarres su semen en tus tetas, recuérdame. Cuando estés desnuda en sus brazos y tengas tus nalgas pegadas a su verga flácida y mojada, recuérdame. Cuando lo beses con pasión en la boca, recuérdame. Cuando te entregues a él, recuérdame. Cuando le saques semen mamándoselo, recuérdame. Me perteneces, y mi verga es tuya, siempre. Te quiero.



Story URL: http://xhamster.com/user/rorax5/posts/74905.html