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Sexo en el autobús
Durante las pasadas vacaciones fui a visitar a mi familia, que vive en el Puerto de Acapulco. En mi Universidad las vacaciones comienzan cuando en el resto de las Universidades están regresando de ellas, así que no hay muchas personas viajando en ese momento.
Fui a la central de autobuses y compré mi boleto, el autobús estaba casi vacío, a pesar de eso escogí el último asiento. Pude notar en el sistema, cuando compre mi boleto que sólo había cuatro lugares vendidos, de los 37 disponibles, sería un viaje normal y tranquilo.
Mi autobús salía a las 11:40 a.m. cuando nos llamaron al anden sólo estábamos las cinco personas que abordaríamos. Todo estaba listo para partir cuando de pronto subió un chico muy lindo, tenía una cara divina y un cuerpo para comérselo. No pude evitar clavar mi mirada en él, cuando se dio cuenta fingí ver para otra parte. El autobús salió de la central y recorrió las conflictivas calles de la ciudad. Todo parecía normal, una película en los televisores del autobús, el sol que entraba por las ventanas y el paisaje cubierto de árboles.
Una vez que pasamos la caseta de cobro, el chico que subió al final se puso de pie y fue al baño, yo fingí no verlo, pero en cuanto se paró para abrir la puerta del estrecho baño miré su rico trasero, él entro al baño y me sonrió. Estoy seguro de que me sonrojé muchísimo, pero sentí una extraña excitación. Él salio del baño, cerró la puerto y se detuvo frente a mi.
- Qué mala película, ¿no crees?
- Sí, es muy mala – contesté yo mirándolo fijamente.
- Fui a verla cunado se entrenó, porque creí que no sería tan mala.
- Pero ya vez…
- Pues si, ya que, puedo sentarme aquí contigo y platicar, será mejor que la película- me preguntó él y sin darme tiempo a contestar se sentó.
- Me llamo Arturo- me dijo.
Comenzamos a platicar de películas, de música y otras cosas, me preguntó que actores me gustaban más y respondí. De pronto sentí el calor de su mano sobre mi rodilla, fingí no sentir y continué platicando. De pronto su mano subió más y más, puse mi mano sobre su pierna y él sonrió.
-Vaya, pensé que no comprendías- me dijo y sonreí.
Su mano se posó sobre mi entrepierna y mi pene despertó de sorpresa, sentí como se ponía cada vez más duro y Arturo contribuía a eso, me lo apretaba y hacia movimiento rítmicos muy ricos. Yo hice lo mismo con su paquete, sentí de inmediato aquella cosa deliciosa, no era especialmente grande, de tamaño normal pero sí muy grueso.
Deslicé mi mano sobre su abdomen y sentí la suavidad de su piel, no tenía vellos, lo que a mi me encanta, baje mi mano aun más, abriéndome espacio entre su cuerpo y su pantalón, sentí la cabeza de su verga y mi mano pronto comenzó a actuar por sí misma.
Acercó su hermosa cara a la mía y me besó, sus labios eran tan suaves y húmedos. Me excité aún más y él también. De pronto alguien de los de adelante se pone de pie y camina hacia el baño, saqué mi mano de su pantalón tan rápido como pude, Arturo cruzó las piernas para disimilar su erección y continuó platicándome tranquilamente, la señora pasó al baño sin prestarnos atención. En cuanto entró al baño nos miramos fijamente y nos reímos nerviosamente. Después de un rato la señora salió del baño y regreso a su lugar. Nosotros proseguimos con nuestros juegos, recordé que en mi mochila traía una pequeña frazada, porque en ocasiones hace frío. Me puse de pie para sacar la frazada cuando sentí como bajaba el cierre de mi pantalón y sacaba mi verga para mamarla, yo me puse muy nervioso y me senté rápidamente. Arturo me sonrió y me dijo: Bueno, te vas dejar o no?.
Recliné mi asiento y Arturo comenzó a mamarme la verga, era tan excitante. Yo no podía dejar de ver hacia enfrente, pues en cualquier momento alguien más podía pasar al baño, afortunadamente para nosotros nada de eso pasó. Arturo continuaba mamándome la verga mientras yo con la mano izquierda jugueteaba con sus nalgas. Cuando sentí que estaba a punto de eyacular separé su boca de mi verga y lo bese desesperadamente.
-Ahora me toca a mi- le dije.
Enderecé mi asiento y Arturo reclinó l suyo, desabotonó su pantalón y dejo al descubierto su bella verga, era rosada, con un prepucio bellísimo. Yo me puse de rodillas y metí su gruesa verga en mi boca, era algo magnifico. Sentía aquella verga gorda dentro de mi boca y veía la cara de placer de Arturo, con mi mano derecha comencé a masturbarlo al mismo tiempo que se la mamaba. El tiempo parecía mágico. El me apartó de su verga, se agachó, me beso y me dijo: Quieres que te la meta? Yo asentí.
Reclinamos los dos asientos, me puse de lado en el asiento de la ventanilla, como en posición fetal. Arturo escupió en su mano y me talló el culo, puse sentir su saliva y sus dedos gordos humedeciéndome el culo. Arturo sacó su billetera y de ella un condón, lo abrió con una destreza inusitada y se lo puso rápidamente. Dio unos golpecitos con su verga a mi culo, como anticipándome su llegada. Sentí como ponía la cabeza de su verga en las puertas de mi culo y como me la metía lentamente, no pude evitar sentir dolor y lo detuve con mi mano. Arturo esperó un momento y en seguida embistió con toda su fuerza, no grité por puro milagro, y sentí un agudo dolor en el culo, pero pronto se convirtió en placer, en un cosquilleo incesante.
Arturo se movía muy bien, metía y sacaba su verga de mi culo, yo evitaba gemir, aunque me resultaba casi imposible logré controlarme. Las curvas del camino y las embestidas de Arturo parecían tener ritmo. Después de un rato de metérmela de ese modo me la sacó y me dijo que me sentará sobre él. Yo no quería hacerlo porque tenía miedo de que nos vieran, pero al parecer estaban dormidos o muy atentos en la película. Me senté en su verga y la sentí totalmente dentro de mí, fue tan placentero, pues de la primera forma no entraba toda su verga en mi culito. Yo subía a bajaba y sus manos jugaban con mis pezones o con mi verga, ocasionalmente metía sus dedo en mi boca y yo se lo chupaba. Aquello parecía un sueño. Después de varios minutos regresamos a la primera posición. Arturo parecía renovado, metía su verga en mi culo con tanta fuerza que yo ya no podía evitar gemir, lo hacía lo más despacio que podía y en ocasiones mordía mis labios para evitar hacerlo.
Arturo me dijo que ya estaba a punto de eyacular, me zafé de su verga y me puse de rodillas, él se quitó el condón y comencé a mamársela de nuevo, después de poco tiempo sentí como los músculos de su cuerpo de contraían y como su verga se hacía aún más dura, metí toda su cabeza en mi boca y la estimulé con la lengua mientras lo masturbaba con mi mano. De repente sentí la violencia de su semen, eran grandes cantidades y con una gran fuerza, casi me ahogo pero logré tragarme los chorros de leche que brotaban de él, cuando terminó de brotar leche limpie su verga con la boca y tragué toda la leche, Arturo sonreía y acariciaba mi cara con su mano. Regresé a mi asiento siento aun el sabor de su leche en mi boca, el se acercó y me beso, fue un beso tierno, como de agradecimiento.
Mientras me besaba comenzó a masturbarme y después a mamármela, yo estaba muy caliente por lo que no tardé en eyacular. Arturo bebió también toda mi leche, que no era mucha comparada con la de él. Regresó su boca a la mía y me beso. Metió su verga en el pantalón, se paró y entro al baño a limpiarse. Yo no podía creer lo que acababa de pasar, fue una experiencia realmente estupenda. Cuando él regresó yo entre al baño igualmente a limpiarme. Después de eso seguimos platicando y acariciándonos. Nos dimos nuestros datos con la promesa de vernos en la ciudad algún día, pero eso ya no ha pasado.
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