This is a print version of story Mi dulce hermana Gaby by AnaLu from xHamster.com

Mi dulce hermana Gaby

Los ocho meses previos a mi casamiento, mi hermana Gabriela (Gaby, unos años menor) y yo compartimos la misma habitación. Durante ese lapso hube de descubrir algunas cuestiones sobre ella, íntimas, que hasta ese momento eran desconocidas para mi.
Escencialmente, la forma en que encaraba su despertar sexual. En más de una ocasión desperté sobresaltada al oir algún quejido o agitación, que la primera vez lo tomé como que estaba teniendo una pesadilla. Pero no. No era Gaby teniendo pesadillas...
Cierta noche desperté muy temprano y automáticamente encendí mi velador para cerciorarme de la hora que era, interrumpiendo sin querer su momento de amor, boca abajo y con su amante imaginario de almohada y dedos entre las piernas. Inmediatamente apagué la luz y fingí no haber visto nada. Durante varios días intentó no encontrarse cara a cara conmigo y eso me m*****aba, aún comprendiendo por lo que estaba pasando al ser descubierta "in fraganti".
La situación no iba a mejorar por sí sola, así que me decidí a hablar del asunto, minutos después de que acostara para dormir. Tuve que esforzarme para que mis palabras no le significaran una agresión o un reproche, tratando de hacerle entender que su actividad no tenía nada de malo, ni pecaminoso, ni sucio o cosa que se le parezca.
Al cabo de unos minutos, se me acercó y abrazándome me dió las gracias por ser tan comprensiva...pero recriminándome el hecho de no haberle mencionado estos temas antes.
Desde ese día fuimos más que hermanas: Amigas, confidentes, cómplices...
Tanto es así que una noche que nuestros padres tenían una cena de amigos, me "convenció" para que invitara a mi novio a cenar con nosotras. Así lo hice.
Terminada la cena, mencionó que una amiga quería que fueran a ver una película de terror a su casa, a una calle de distancia, que iría y regresaría en un par de horas. Era su manera de decir que nos allanaba el camino para estar solos y dedicarnos a nuestras "cosas". Obviamente, Daniel y yo no desperdiciamos el tiempo, repertiéndolo entre un rato en el living, otro en la ducha y después en mi cama.
De ahí en más, cada vez que los papis salían, se repetía el "me voy a casa de mi amiga un rato",
En compensación, cuando ya estábamos acostadas y sentía una tosecita reiterada, yo salía de la habitación, me quedaba en el living o el baño leyendo hasta que Gaby abriera la puerta y fuera a la cocina por agua o lo que sea, señal de que ya culminó su instante personal de autosatisfacción.
Nada de esto hacía preveer los futuros acontecimientos...





Pasó casi un año desde que Daniel y yo nos casamos y como era costumbre, mi hermanita venía a nuestra casa para no quedar sola las noches en que papá y mamá tenían su reunión de amigos hasta muy tarde. Al día siguiente desayunábamos juntos y luego regresaba.
Una mañana, mientras yo llevaba la vajilla que utilizamos a la cocina, escuché que mi marido le preguntó si algún chico la cortejaba o o intentaba hacerlo. Ella sonrió pícaramente y haciendo una pausa dijo que hubo algunos que se le acercaron.
Regresando de la cocina, me senté a su lado y le pregunté si su "príncipe azul" ya tenía nombre. Meneó la cabeza negativamente. Daniel y yo mostramos interés por saber cual era la razón, pero se cerró y no quiso soltar prenda.
Como insistimos una y otra vez, en tono muy bajito y con vergüenza me mencionó: "Pasa que ninguno es capaz de tratarme como Daniel te trata a vos".
"Si", dijo Daniel, "a los más jóvenes pareciera que no los educaran para tratar bien a las mujeres".
"No es eso" contestó Gaby, tras lo cual la abracé y le pedí dulcemente que nos contara cual era el problema.
Se apartó bruscamente y enfrentándome, gesticulando con sus manos me espetó: "¡En la cama, Ana...en la cama!", y se tapó la cara con las manos. Mi marido y yo nos quedamos atónitos, mirándonos sin comprender cabalmente lo que había dicho. Daniél entrecerró los ojos y ladeó su cabeza como una acusación, pensando que tal vez yo le hubiera conocer cosas de nuestra intimidad. Le contesté enérgicamente que no con los labios, sin emitir la palabra y le hice otro gesto para que se fuera y me dejara charlar a solas con Gaby.
No estaba dispuesto a qudarse con las dudas, así que se retiró del comedor a regañadientes pero se ubicó detrás de la puerta haciendo el gesto de silencio con su dedo índice cruzando sus labios.
Abracé nuevamente a mi hermanita, con sus d*******s años recién estrenados y le rogué que me aclarara ese asunto. Entre zollozos le escuché "Se van a enojar conmigo".
Prometí que no lo haríamos, que nuestro cariño hacia ella era tan grande que cualquier cosa, incluso la más fea, no nos haría cambiar de opinión.
Cuando se repuso, limpió sus lágrimas (y sus mocos) con el puño de su blusa y con cierto alivio me lo contó:
"¿Te acordás cuando yo me iba a casa de mi amiga para dejarlos solos?". "Si, claro que nos acordamos y siempre te estaremos agradecidos por eso"
"Bueno", siguió, "Desde la tercera vez que dije que me iba..." Hizo una larga pausa. "...En realidad no salía de casa". Mis rodillas temblaron imaginando el resto.
"Salía por la puerta delantera, entraba sin hacer ruido por la trasera y me escondía bajo mi cama. Allí esperaba que entraran al dormitorio y los observaba mientras se besaban, acariciaban, desnudaban...y todo lo demás"
No podía articular palabra. Mi mente era un torbellino pensando en esos momentos en que Daniel y yo desnudos en la cama, hacíamos y decíamos. Las incontables caricias que con mis labios y mi boca le propinaba a su verga, saboreando sus líquidos preseminales y aumentando el ritmo para que llegara la explosión casi hasta mi garganta... El
desesperado orgasmo que él me provocaba con el roce de su lengua en mi clítoris, mientras el vaivén de su dedo índice en mi vagina y el mayor en mi ano...El pequeño momento posterior, de rélax primero y de vuelta a la acción luego, besándonos y acariciándonos todo el cuerpo mutuamente hasta sentirlo nuevamente rígido...La ansiedad de que me penetrara y la suya por clavar su carne en lo más profundo de la mía...Sus embestidas, que lo hacía jadear y a mi gemir...esperándonos para abandonarnos juntos al éstasis de acabarnos con la mente nublada por la calentura...
Pensé en todo eso y sentí terror por el resto...que era peor.
Cuando teníamos un poco más de tiempo, solíamos charlar, contarnos fantasías, imaginar circunstancias. Eso nos estimulaba a ambos y en un rato estábamos nuevamente acoplados para otro polvo.
Lo terrorífico era que una de esas fantasías involucraba a mi hermana y al hermano de Daniel...Nos hacíamos la película de estar los cuatro allí. Y que nos desnudábamos para "enseñarles" algo sobre el sexo...solo que no éramos los actores y ellos el público, o maestros y alumnos por separado, sino que nos mirábamos mientras Daniel llenaba de leche la conchita de mi hermana y Luis, el hermano de Daniel, me llenaba la cola con la suya...
Estaba helada, petrificada. Sin saber que hacer o que decir...
De repente, como si despertara de una pesadilla, siento que Gaby me abraza fuertemente y me susurra al oído: "No te preocupes. No se lo conté a nadie y jamás lo voy a hacer: Yo también los quiero enormemente".
Sabía en mi interior que eso no era el final de nada, ni el principio de algo que mi mente se negaba a imaginar...


Story URL: http://xhamster.com/user/AnaLu/posts/71272.html