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Iniciación

Siempre he sido una mujer extremadamente sexual, me casé muy joven, ahora tengo 56 años y llevo divorciada desde los 49; algunos meses antes mi marido y yo hicimos un viaje de una semana a París como terapia para tratar de arreglar lo que evidentemente no tenía arreglo. Ciertamente nunca había tenido aventura alguna con otro hombre mientras estuve casada a pesar de que en nuestra relación de pareja el aspecto sexual había tocado fondo hacía mucho tiempo y en los tres últimos años apenas follábamos una vez al mes.
Mi cuerpo me pide sexo con mucha frecuencia, en estos tres últimos años probablemente me masturbé casi todos los días muchas veces con mi marido en la cama junto a mi sin conseguir alguna reacción de su parte, compramos ropa erótica, juguetes y muchos días veíamos cine porno que tan solo conseguía excitarme a mi que er la que menos lo necesitaba.
Tras hablar mucho las últimas semanas y conseguir alguna reacción por parte de mi marido, esto es que en las últimas tres semana habíamos follado diez o doce veces, un poco más animados decidimos hacer el mencionado viaje a París. Yo había estudiado allí y es donde conocí al que luego fué mi marido en un viaje de trabajo.

La mala suerte u probablemente la fortuna hizo que mi marido comiera algo en mal estado y le produjo una considerable diarrea, el tercer día debimos regresar al hotel a última hora de la tarde y ya no salimos, al día siguiente tenía algo de fiebre y necesidad de ir al baño cada poco tiempo así que decidimos quedarnos sin salir. Sobre las cuatro él insistió para que yo fuera a dar un paseo, en definitiva conocíamos bien la ciudad y era una tontería que me quedase con él en el hotel sin poder hacer nada; estábamos cerca de la ópera y decidí tomar el metro y subir a Montmartre, tras pasear una hora por la zona bajé paseando con intención de pasar por el hotel a ver que tal estaba y a media tarde me encontraba en Pigalle, estaba bastante caliente y esa zona era la que menos necesitaba para calmarme y sin embargo tras pararme a ver el escaparate de una tienda de ropa erótica decidí llamarle por teléfono en lugar de acercarme al hotel.

Entré en algunas tiendas de ropa erótica hasta que finalmente decidí entrar en un sexshop, se compone de varios pisos y curioseando subí a la segunda planta donde estaban las cabinas para proyecciones individuales y docenas de estantería donde se mostraban las carátulas de las películas en venta y las que podían verse en la cabinas individuales, aunque la sección era enorme, solo había tres hombres que mostraron cierta sorpresa al ver a una mujer sola por allí; al principio me encontré un poco cortada pero pudo más la excitación que me produjo estar sola entre esos hombres en un lugar asi y además sabía que tampoco corría peligro alguno puesto que estaba en un lugar público y los pisos inferiores estaban llenos de gente. No sé como reaccioné de la manera que lo hice pero comencé a mirar estanterías y de vez en cuando cogía alguna carátula y miraba las fotos de la película en cuestión; en escasos minutos los tres hombres miraban las fundas de los DVD'S en las estantería próximas a las que yo estaba y me miraban de reojo uno de ellos se tocaba descaradamente el paquete frente a mi y aquello lejos de turbarme me produjo una excitación como no recordaba haber tenido últimamente.

Se mantuvo esta situación algo más de diez minutos, uno de los hombres, muy bien vestido y de unos cuarenta años estaba mirando una estantería a mi espalda y cogí la funda de una película en la que había fotos de una mujer haciendo una mamada aun hombre con una enorme verga, sentí la proximidad de alguien a mi espalda y al girar la cabeza vi que este hombre miraba la carátula por encima de mi hombro, sin hacerle caso volví la vista nuevamente a la funda del DVD

- Uno piensa que son fotos trucadas, parece irreal que haya algún hombre con semejante miembro, ¿verdad señorita?

Volví de nuevo la cabeza y sonreí el comentario dedicando de nuevo mi atención a la carátula, el hombre cogió otra funda de la estantería y fingió mirarla junto a mi y entonces noté su mano acariciando mi culo, lejos de salir corriendo sentí que me mojaba entera y le miré de reojo pero sin decir nada y eso le animó. Con más descaro y decisión pasó su mano entre ambas nalgas siguiendo hacia abajo sobre mi ajustado pantalón, se acercó a mi oído y me dijo que se podían ver las películas en las cabinas, caminé unos pasos hacia otra estantería con él detrás y mientras miraba yo otra funda volvió a poner su mano sobre mi esta vez acariciándome por delante sobre el pantalón. Los otros dos hombres no nos perdían ojo supongo que pensando porque no se habían decidido antes, mi desconocido volvió a insistir:

- ¿Le apetece ver una película en una cabina señorita?

- Hay mucha suciedad en las cabinas -respondi-

Continué caminando entre las estanterías con mi desconocido pegado a mi, una de sus manos se atrevió sobre mi vientre y subió hasta acariciar mi pecho, notaba la humedad en mi coño y le dejé hacer, no recordaba haber estado tan excitada en mucho tiempo, por otra parte era un hombre de aspecto normal, bien vestido y relativamente atractivo, pensé un instante en que no me importaría estar con él pero tampoco sabía cómo ni dónde; aprovechando que estábamos en un rincón al fondo de la tienda con unas estanterías con una altura que nos permitía ver por encima de ellas el desconocido sacó unos instantes su polla, no era muy larga pero si me pareció gruesa y con un glande prominente, alargué la mano y se la acaricié unos segundos... si yo estaba caliente él estaba a punto de estallar

- En el tercer piso está la sauna, es mixta y hay cafetería. ¿Le apetece que entremos juntos?

Simplemente no contesté, sin saber con que intención salí de aquella zona y enfilé el pasillo, el desconocido iba tres pasos a mi espalda y al final del pasillo vi un letrero que indicaba la subida a la sauna, el desconocido me adelantó y subió las escaleras muy despacio y aunque al salir de la zona de vídeos mi intención era salir a la calle simplemente le seguí; un imponente chico de color estaba en la entrada, mi desconocido estaba junto a él esperando mi llegada, me sonrió, pagó creo que con un billete de 20 euros y nos dieron una minúscula toalla a cada uno y una pulsera con la llave de de las taquillas.
La luz era tenue pero suficiente para vernos -me llamo Alain- dijo, me limité a sonreirle sin responder cuando estábamos en un pasillo frente a las taquillas numeradas, enfrente había una pequeña cafetería con varios hombres desnudos que con curiosidad volvieron la cabeza para mirarnos; Alain se desnudó y so seguí como un autómata, cerramos las taquillas y de repente fuí consciente de que estaba desnuda junto a un desconocido y a mi espalda había al menos cinco hombres igualmente desnudos y mirándome... me besó en la boca rodeándome la cintura con su brazo y yo simplemente le abracé y metí mi lengua en su boca sintiendo su verga dura rozando mi sexo, ¡Dios! estaba a punto de correrme en ese instante.
Caminamos de la mano por un pasillo inspeccionando el lugar, a un lado un enorme jacuzzi con varios hombres dentro y al menos dos mujeres, varias estancias alguna con la puerta cerrada, en una de ellas un hombre arrodillado estaba chupando la polla de otro.... - la sauna es mixta- me dijo Alain; me abrazó... me basaba con sus manos en mis nalgas frotando su sexo contra el mío, un hombre se paró junto a nosotros sin hacer otra cosa que observarnos casi pegado a nosotros... las manos de Alain recorrían todo mi cuerpo.... -Fóllame- le dije, pegado a la pared un tubo de plástico rebosaba de preservativos, cogió un puñado y entramos en una estancia bastante amplia con una colchoneta de skai que cubría todo el suelo. Nos tumbamos, Alain mantenía agarradas mis piernas sujetándolas en alto mientras metía su cabeza entre ellas lamiendo mi coño como no recordaba que mi marido lo hubiera hecho nunca, estaba a punto de correrme pero quería hacerlo con una polla dentro, volví a pedirle que me follara, lejos de hacerme caso alzó más mis piernas y su lengua tras recorrer varias veces mi coño de arriba abajo se introdujo en mi ano moviéndose con rapidez... ¡ Dios ! nunca nadie me había hecho eso, estallé en un orgasmo que era incapaz de controlar, por primera vez en mi vida tuve una eyaculación vaginal... un líquido salió disparado de mi coño salpicando la cara de mi amante, en un principio creí que mi cuerpo se había descontrolado por el orgasmo y me estaba orinando, Alain levantó la cabeza, su cara estaba totalmente empapada de mis fluidos, arrodillado frente a mi y todavía sujetando mis piernas colocó su polla a la entrada de mi coño y la metió de un solo golpe hasta el fondo cuando todavía estaba sintiendo los espasmos de mi primera corrida...

- Siiiiiiii..... siiiiiii..... me gusta.... me gusta......

- Te gusta?.... te gusta mi polla al fondo de tu coño de puta?.... notas mis pelotas golpearte las nalgas.....

- Siiiii.... siiiii.... no pares, no pares... fóllame, fóllame como a una puta... dale, dale fuerte.....

Creo que me estaban oyendo en todos los rincones de la sauna, habíamos dejado la puerta abierta y vi tres hombres en la puerta acariciándose la polla mientras nos miraban, les sonreí, uno de ellos decició entrar y se arrodilló junto a mi acariciándose con su polla junto a mi cara, yo estaba salida y moví la cabeza en un además de chupársela pero no alcanzaba, se aproximó más y metió su polla en mi boca, Dios mio a pesar de la calentura estaba siendo consciente de lo que estaba haciendo y me sentía fenomenal. Noté una mano acariciando mi pecho... dejé de chupar y abrí los ojos, los tres hombres de la puerta estaban junto a mi, Alain salió repentinamente de mi, apartó a uno de los otros hombres yen cuclillas junto a mi se quitó el condón y tras meneársela tres segundos descargó su abundante carga de esperma sobre mi cara, tuve que cerrar los ojos, sentía que toda mi cara estaba cubierta de sus jugos, unas manos tiraron de mis piernas obligándome a dar la vuelta, siguió tirando hasta lograr que me colocase a cuatro patas y sentí la pola de otro hombre abriéndose paso entre mis nalgas, sus manos se aferraron fuertemente a mis caderas y comenzó bombearme casi violentamente, frente a mi, arrodillado y sentado sobre sus piernas otro me mostraba su polla para que se la mamara... el que tenía detrás follaba como los ángeles, el tercero se puso a mi lado en un costado, con una mano masajeaba mis tetas y la otra acariciaba mis nalgas hasta que poco a poco logró introducir un dedo en mi ano.... volví a correrme como una cerda, el gruñido y la forma de aferrarse a mis caderas me hizo pensar que el desconocido que tenía tras de mi se había corrido al tiempo que yo.....
Me dejé caer sobre la colchoneta boca abajo totalmente desfallecida, sentía diversas manos recorrer mi espalda y mis nalgas pero apenas tenía fuerzas para levantarme, pasaron diez o quince minutos y me levanté para meterme en el jacuzzi, busqué a Alain pero no lo encontré, me acerqué a los vestuarios y vi que su taquilla estaba ya vacía. Un polvo rápido buscaba este, pensé. Todavía flojeaban mis piernas, pensé en vestirme y salir de allí, desde el bar de la sauna se veia todo y se podía ver a los que allí estaban, una mujer de unos 60 años, bien físicamente y acompañada supongo de su pareja de edad similar, ella estaba sentada en un taburete y con ellos dos chicos muy jóvenes; me hizo señas con la mano para que me acercara a ellos, lo hice, hablaba mucho y muy alto

- ¡Bravo! ¿Has venido sola? Adoro a las mujeres que no necesitan de un hombre para venir a coger buenas vergas.

Sobre el mostrador tenían una jarra con algo parecido a zumo de tomate, sirvió un poco en un vaso y me ofreció, luego levantó su vaso frente a mi a modo de brindis, al estar cerca de ella vi que probablemente tendría más de sesenta años si bien tenía unos pechos grandes y firmes y no parecía que de cuerpo estuviera mal, el que posiblemente fuera su marido sonreia sus comentarios con cara de bobo y con ellos estaban dos chicos que por sus caras no hacía mucho habrían cumplido los veinte años; ella echó la cabeza un poco atrás observándome, desde luego tenía una expresión de vicio en su cara, alargó sus manos para acariciar mis pechos y cogiéndome con ambas manos de los pezones tiró de ellos de modo que tuve que acercarme a ella, primero pasó su lengua por uno de mis pechos y luego me besó en la barbilla, a continuación pasó la lengua entre mis labios que yo mantuve cerrados, nunca había tenido contacto físisco de ese tipo con ninguna mujer pero sin embargo aquella situación me estaba excitando; volvió a pasar la lengua entre mis labios y esta vez los entreabrí levemente y ella continuó hurgando hasta que metió su lengua en mi boca, bajó su mano y manoseó mi coño primero con la palma de su mano y luego metiendo un par de dedos en él mientras me hablaba en susurros con su boca pegada a la mía de tal forma, que al hablar sus labios rozaban los míos

- ¿Te lo han taponado bien? ¿ a cuantos cabrones ha ordeñado hoy esta gatita mojada?......

De nuevo mi coño empezó a supurar sus flujos, su legua volvió a introducirse en mi boca sin que su mano se apartase de mi coño, instintivamente separé ligeramente mis piernas para dejarla hacer más comodamente, sin dejar de actuar se bajó del taburete pegando su cuerpo al mío...

- ¿Cuántos gallos han visitado hoy esta rajita?... esta gatita está mojada..... esta gatita quiere más gato......

Se volvió de cara al mostrador apoyando sus brazos en él, uno de los jóvenes se colocó a su espalda y lentamente se fué introduciendo en ella, giró su cabeza para mirarme y la movió indicándome que me acercara a ella, volvió besarme y mientras lo hacía unos brazos me colocaron en la misma posición que estaba ella.... sentí la polla del otro joven que me taladraba, poco a poco todos los hombres que estaban en el bar fueron acercándose a nosotros hasta hacer un corro a nuestro alrededor, mi joven amante salió de mi sin llegar a correrse pero en pocos segundos noté como otra polla tomaba su lugar...
no sé cuanto tiempo estuvimos así, algunos al salir de mi se masturbaban unos segundos y echaban su esperma sobre mis nalgas... tampoco pude saber finalmente con cuántos o quienes había follado, pero cuando al final necesitamos ambas apartarnos porque las piernas ya no nos sostenían conté doce hombres en el bar. No creo que todos me la metieran, sinceramente no lo sé, por los cambios y las diferencias que noté pienso que pudieron ser siete u ocho hombres diferentes los que me follaron allí, pero no estoy segura.

Regresé al hotel, mi marido estaba algo mejor pero decidimos quedarnos descansando. El viaje de regreso a casa fué una continua meditación sobre mi vida, lo que había hecho hasta ahora y lo que quería, y tenía claro que la experiencia que había vivido no quería que fuese la única, por primera vez en mi vida me había sentido satisfecha sexualmente, me había dormido pensando por hoy está bien, es suficiente.... dos meses más tarde iniciamos los trámites de divorcio, y en los casi siete años que llevo en esta situación calculo en más de quinientos los hombres con los que he tenido sexo.





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