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Un cumpleaños de ensueño (I)

El dia de mi cumpleaños fue por demás de especial. Mi esposa me dió el mejor y mas sorprendente regalo que haya soñado jamás.
Quizas tenga que aclarar que somos un matrimonio normal que disfruta del sexo en su totalidad y que siempre se encuentra dispuesto a probar nuevas cosas, o al menos ahora. No tenemos chicos y por el momento no los deseamos, ya que nos hemos dedicado a explorar la sexualidad y a fortalecer nuestra pareja y compañerismo.
Esta historia tuvo lugar hace varios años y puedo decir que fue una experiencia liberadora. Al final comprenderán la razón.
María tenia un cuerpo de yegua, con un fenomenal culo redondo y parado, construido a base de gimnasio. Ademas era una hembra por demas de sensual. Para su último cumpleaños, le regale la operación de senos, subiendole la medida a 100 cm de pecho, por lo que su par de tetas que no pasa desapercibido ante la platea masculina. Ella quedo muy agradecida conmigo y me prometio que el día de mi cumpleaños seria inolvidable, y realmente lo fue.
A las 00:00 hs del día esperado comenzamos los festejos descorchando champagne y brindando por un dia inolvidable. Yo al otro día no trabajaba, por lo que me tomaba las cosas con calma. La curiosidad me empezo a picar respecto a lo que María me tenía reservado, ya que conociéndola, cualquier cosa podia ocurrir. Luego de tomarnos la botella, nos fundimos en un largo y cálido beso de lengua, para luego enredarnos en las redes del sexo y transformarnos en un solo pedazo de vibrante carne. Hicimos el amor sintiéndonos uno. LLegué a pensar que ese momento iba a ser lo inolvidable, pero estaba muy lejos de la verdad. Despues de cojer, y mientras yo encendía un cigarrillo, ella se levantó de la cama y me dijo:
-Tengo el primer regalo para entregarte -y acto seguido saco del placard una caja envuelta en papel de regalo.
Abrí la caja con mucha curiosidad y emoción y descubrí algo con lo que había largamente fantaseado. Un set de plugs anales que iban desde el mas pequeño hasta el mas gigante. Mi culo, del que aun no les conté, se empezó a dilatar y a calentarse, mientras miraba el plug gigante. Mi mujer percibió mi lascivia y con gran diplomacia me explicó que ella debía trabajar al día siguiente. Me pidio que la disculpase porque no podria jugar conmigo con esos plugs, pero que cuando volviese, me atendería como era debido. Me solicitó ademas que en lo posible que no me prolapsase el recto, ya que ella lo deseaba. Me despidió con un largo beso de lengua y me sugirió que me fuese a la habitacion en donde esta la computadora con internet para que me inspirase y penetrase con esas maravillas. Ella quería jugar conmigo, pero si me quedaba con ella, lo que menos iba a ser es dormir. La sugerencia me sorprendió, ya que ella no era muy partidaria de que me excitase en Internet. Con la pija a mil, me levanté y fuí hasta la computadora, previo paso por el baño para hacerme una larga y profunda enema. Desenrosqué la ducha manual y me inserté el caño en el culito, para luego llenarme los intestinos con agua tibia. Cuando ya no aguantaba, me sentaba en el inodoro y expulsaba la mierda. Repetí el procedimiento hasta que unicamente expulsé agua limpia. Lubricando mis dedos me los introduje en el culo, para percibir la gran dilatación y predisposición en mi puto ano. Decidí aplicarme un poco de crema en mi interior con el fin de irme lubricando. Finalmente, salí del baño para dirigirme a la computadora. Una vez en la habitación, busqué una silla lo suficientemente cómoda como para poder navegar y chatear con algo en el ojete. Encontré una que era ideal. Busqué una toalla y doblándola la coloqué en el asiento. Busqué una colchoneta forrada en plástico que tenía en el garage y la ubiqué en la habitación. Finalmente seleccioné uno de los mas cómodos juguetes personales, un desodorante tipo roll-on de 10 x 3 cm con punta semiesférica y me lo introduje completamente en el recto, para luego sentarme en la silla y comenzar la jornada.
Me conecté a internet y con avidez comence a buscar sitios de sexo anal, tanto hetero como gay mientras me tocaba la verga y contraía mi recto. Despues de recorrer algunas paginas y de descargar algunos videos, me quede solo con las de sexo gay, que son las que mas me calientan. Tengo que reconocer que no dure mucho tiempo viendo videos, ya que el deseo de meterme ese plug gigante me corroia por completo, al punto de casi eyacular sin haber empezado a jugar siquiera. A pesar de la calentura, era consciente de que no me iba a ser facil introducirme semejante pedazo en mi orto, por lo que comence la actividad lubricando con crema mis dedos y metiendomelos en el culo, para jugar con mi juguetito que ya estaba dentro. Mi ano estaba por demás de dilatado y ansioso, esperando recibir la visita del gigante. Una idea puta se me vino a la mente, y fue el hecho de meterme hasta el fondo mi "socio", teniendo la intención de que quedase trabado dentro. Yo ya lo habia hecho antes y sabía que esto provocaba que el culo segregase un lubricante natural. Es un excitante juego que siempre he practicado, ya que el miedo de no poder sacarlo es uno de los motores de mi lujuria. Descubrí este juego por accidente cuando era mas joven, cuando me introduje un piedra de canto rodado que luego no podía retirar. Recuerdo mis infructuosos intentos por sacarme eso del culo. Mientras más intentaba, más me dilataba el ano. Recuerdo que por mas trabajo que realizase, no tuve exito en el cometido, por lo que al despertar al otro día, mi culo estaba inundado por un mar de lubricante natural. Recuerdo haber ido al baño con la excusa de bañarme y una vez en la bañera, haberme puesto en cuclillas y despues de hacer fuerza, haber defecado esa hermosa piedra, envuelta en algo viscoso que no era mierda.
Es necesario tener en cuenta que para realizar este juego, se debe disponer de una dilatación anal muy generosa que permita sin m*****ias el ingreso de cuatro o cinco dedos.
Me levanté de la silla y acostandome en la colchoneta de costado, empujé con mis dedos a mi amiguito hasta el fondo del recto. Este paso no me costó mucho ya que es algo que hago habitualmente. Habiéndome percatado de que no se saldría de allí, comencé a probar los plugs, desde el mas pequeño hasta el mas grande. Los primeros plugs fueron casi imperceptibles, dada mi permanente dilatación, por lo que pasaron rapidamente al olvido sin pena ni gloria. El antepenultimo plug, con un diametro mayor de 8 cm fue el que me hizo experimentar la primer llenura anal. Hacia mucho tiempo que no sentía mi culo repleto de algo poderoso. La introducción me costó un poco más que los anteriores, pero rapidamente se hundió en mi, pasando así a la lista de conquistados. Con ese plug en mi ano, contemplé los restantes, y un excitante deseo de superación me envolvió. Me puse como meta lograr introducirme el ultimo plug, aunque eso me costase un prolapso. Si bien María me lo había solicitado, la calentura me hacía jugar al límite. Conocía las complicaciones del prolapso, pero me cegaba el hecho de pensar en todo aquello que me podia meter el culo. Comencé un mete y saca del plug que tenía en el culo, con el fin de acelerar la dilatación del ano. Quería meterme el plug gigante a toda costa antes que la noche terminase. Ya eran las 2:00 am y mi mujer se levantaba a las 6:00 am. Quería despertar a María con el culo lleno y repleto. Rapidamente la resistencia anal fue disminuyendo, haciendo mermar tambien el dolor/placer. Era hora de invitar al anteúltimo plug. Con 10 cm de diámetro máximo ese plug iba a conocer mi interior. Lo lubriqué abundantemente y me senté sobre el. Como era de esperar, no se introdujo del todo y sentí una gran tensión en las paredes de mi ano. Este plug me estaba dando pelea y eso me excitaba. Lo quería dentro de mi de una forma u otra. Me levanté e introduje el plug anterior, el cual rapidamente ocupó mi interior. Continué el mete y saca hasta que junté valor para introducirme el otro. Me incorporé sacando el plug y ubicando al de 10 cm en mi ano, me senté con fuerza. Pude sentir que toda la fuerza se concentraba en mi ano, pero este hijo de puta no quería ceder. Me dí cuenta que iba a necesitar algo más que la fuerza bruta.

Haciendo uso de mi experiencia acumulada en más de 20 años (me inicié a los 12, pero en otro relato contaré como), me ví en la necesidad de buscar en el botiquín de medicamentos algo que me anestesiase el culo, lo suficiente como para lograr la penetración. Encontré xilocaína, un analgésico viscoso que servía para lo que necesitaba. La idea de llenar mi interior con 10 cm de diametro maximo me enloquecia. Lubriqué abundantemente mi culo, ano y recto con crema y vaselina. Luego, me apliqué indometacina para desinflamar el area, gel de hamamelis para adormecer el recto y finalmente el plug de 8 cm, el cual ahora se deslizó casi sin inconvenientes. Salí de la habitación y fui a darme un baño caliente, muy necesario para relajar mi cuerpo. La ducha fue muy agradable y placentera y estuve en ella por largo rato. Luego de haberme secado, observé mi cuerpo y otra idea de puto me asaltó. Tomé la afeitadora y retirando temporalmente el dildo, me rasuré las pelotas, los pelos de mi culo, pecho, axilas y piernas. Esto me llevó un buen rato hasta que hube terminado el cometido. Cuando hube terminado, disfruté del placer de no tener pelos en casi ninguna parte de mi cuerpo, ya que estas decisiones irreversibles me emputecían. Me introduje el dildo nuevamente y salí del baño. Fui a la habitación en donde dormía María y sigilosamente saqué del placard una bolsa con un par de accesorios muy interesantes y la filmadora digital. Volví a la habitación con la firme decisión de meterme ese dildo a cualquier costo. De la bolsa saqué una camiseta de tul, un portaligas, un par de medias red y una deliciosa y microscópica cola-less. Me vestí para la ocasión y al mirarme a mi mismo mi pija se puso a full. Puse la cámara en automático y me saqué una seguidilla de fotos y videos en diversas poses. Se que fué cosa de putos, pero esto surtió el resultado esperado. Ubiqué la cámara en un tripode y la apunté hacia donde tendría la acción. La conecté a la Pc y tomé control de la misma. El trípode posee un control electronico que permite que pueda controlar el movimiento de la cámara desde la Pc con el mouse. Me ubiqué de forma de poder ver en el monitor mi propia actividad anal. Esto era mejor que cualquier video que pudiese encontrar por internet. El verme vestido con la camiseta de tul, el portaligas y medias totalmente depilado me excitaba. La cola-less en mi ojete era algo sublime. Seguidamente tomé al gigante con mis manos y lo lubriqué integramente con la xilocaina. Luego de correr la tira de la cola-less a un costado, retiré el plug que tenía en mi recto y coloqué debajo mío el de 10 cm. Ubiqué mi rosa de amor en la punta del dildo y sentándome inicié una penetración lenta y constante. En la pantalla veía como el porongo iba ganando terreno e introduciéndose en mí. La dilatación era excelente y el plug avanzaba dentro mío. "Quizás lo logre meter entero", pense, pero me equivocaba. Llegue a un punto en el que no pude avanzar más, y nuevamente mi ano se tensionaba. Mas allá de este contratiempo, era un hecho que la penetración había mejorado y que el dildo había ganado mas terreno, ya que así lo reflejaba la pantalla. De todos modos la xilocaína estaba surtiendo efecto, ya que el culo no me dolía como antes. Quizás si ahora empleaba más fuerza bruta el dildo conocería mi recto. Me levanté del plug y probé de introducirme el dildo anterior, el cual se perdió dentro de mi culo sin esfuerzo. Jugué con el un rato, mientras que veía en el reloj como se había pasado la hora. Ya eran las 5:20 y aún el plug de 12 no habia besado siquiera mi ano. Decidí posponer la penetración final para mas tarde, ya que tenía todo el día para hacerla. No era necesario tener que introducirme ese mounstruo tan temprano. Quizás si dilataba mi ano el tiempo suficiente podría tener una mayor probabilidad de éxito. Busqué alguna motivación que me diese coraje y la idea de mostrarle mis avances a María me excitó, ya que estaba llegando a niveles que nunca habiamos alcanzado antes. Me quité el plug del ano y me senté sobre el otro. Respiré hondo mientras me pajeaba la verga y ala cuenta de tres, me dejé caer con todo mi peso sobre el dildo.

Un estallido de dolor, como si hubiese sido un latigazo, recorrió mi ano en toda su circunferencia. Realmente me había dolido y casi me arrepiento, pero al verme vestido como una puta, y teniendo en cuenta que habia iniciado un bello camino sin retorno, me recordé que valía la pena experimentar un poco de dolor antes del placer pleno. El dildo aún no me había penetrado completamente, sino que su parte mas amplia estaba forzando mi castigado ano. Con valor me sostuve sobre el plug, contuve la respiración una vez más, y sabiendo que luego de esto lo mas probable era que mi ano experimentase el prolapso, me dejé caer sobre el. Sabía que era casi un suicidio pero la calentura era mayor que mi razón. Caí sobre el plug con todo mi ser. El dolor volvió y esta vez fue insoportablemente más fuerte. Un grito involuntario escapo de mi garganta cuando el plug venció el ano y se introdujo en mi recto. Luego fue sentir la gloria plena. Tenía todo eso dentro mío, me estaba violando el ojete un pedazo de deliciosa silicona. En la pantalla vi el plug que se perdía en el culo y que la peor parte ya había ingresado. Me senti mareado y a la vez caliente. Quería sacarlo de mi pero a su vez lo quería conmigo. Mi cuerpo temblaba. Dada la forma del plug, mi ano rapidamente se acomodo a su cuello, como queriendo recuperar el tamaño que una vez tuvo. Me sentía lleno y completo. Experimenté felicidad y placer. Estaba a un paso de meterme el plug final en mi putísimo culo, y si bien eso me exitaba, tambien me asustaba, ya que sentía como el plug de 10 cm me desgarraba mi cada vez más dilatado recto.
Intenté extraer el plug, pero me fue difícil ya que el ano estaba estrechamente abrazado a el. Junte valor y haciendo un esfuerzo, me quité el plug del culo. Si bien me lo queria sacar, luego lo extrañé con locura, por lo que rapidamente me lo introduje nuevamente. Esta vez no me dolió tanto y fue una penetracion mucho mas placentera. Este hecho me hizo renacer en mi la esperanza de poder introducirme finalmente el ultimo plug. Continué jugando con ese plug en mi orto y cada vez que me lo metía, lo quería fuera, pero cuando lo sacaba, lo quería dentro.
Tan concentrado estaba en mi placer, que no pude darme cuenta de que tenía un observador, o en este caso observadora.
Su voz, como un susurro, sonó detras de mi.
-Que puto que sos, Eduardo. Ademas de romperte el culo pareces un travesti -Comentó María.
-No sabía que estabas ahí -Le contesté.
-Tu grito me despertó, y vine a ver si estabas bien -
-Pues ya ves, alcancé a ponerme el anteultimo, al otro ni lo he tocado -
-Veo, pero también puedo observar que te has vestido para la ocasión. Esa ropa no es mía, ¿De dónde la sacaste? -
-La compré hace unos días, para festejar mi cumpleaños -
-Mmmm... Si te vieran tus empleados serías el hazmerreir, pero mas allá de todo queda bien -
-Gracias -Repuse
-Dejame ver como te ha ido con estos plugs. Por lo que veo has gozado mucho, a juzgar por como está el lugar. Ponete en cuatro patas que quiero ver ese culo puto que tanto te hace perder la cabeza.
Me puse en cuatro patas delante de ella, feliz porque mi labor anal estaba por ser inspeccionada.
María se sentó detrás mío y me dió un par de nalgadas muy sabrosas.
-Esto es por puto -Me dijo.
Comenzó a recorrer mi zanja con su mano mientras me decia que era un puto despreciable y cosas muy guarras. Sus dedos recorrian el borde de mi ano empalado por el plug mientras me seguía diciendo groserías. Se elogió a si misma por la buena elección de mi regalo y mientras me conversaba, me sacó el plug de un solo tirón. Creo que fue mas la sorpresa que el dolor lo que me hizo gritar. Yo me lo retiraba con cuidado y esta perra lo hizo sin misericordia.
-Wow, pero si es el culo mas destrozado que he visto. Creo que finalmente te lo has prolapsado. Sos un puto de mierda y un egoísta. Te lo rompiste solo. Yo quería ser quien lo prolapse, pero veo que me has ganado de mano. Me la vas a pagar a esta. Si vieses tu culo como está, creerías lo que te estoy diciendo. -
Tomando la camara, sacó un par de tomas de mi orto para luego mostrármelas. Realmente me había destrozado el culo y por lo que se veía, el daño era mas grande que lo que suponía. Un principio de prolapso asomaba en mi boquilla. Esto me excitó, ya que lo más dificil ya lo había logrado. De aquí en mas solo quedaba explorar ese nuevo aspecto de mi culo.
-Sentis algo ahi? -Me preguntó.
-No -le contesté
-Y ahí -
-Tampoco, nada de nada -
-Y ahora? -
-Ahora si, siento algo -Le respondí -¿Que es? -pregunté con ingenuidad
-Te metí la mano, puto tragasables. ¿Te duele?-
-Para nada. Es algo placentero -
-Y ahí te duele?-
-Siento una m*****ia dentro, pero nada que no pueda soportar -
-Ok, te estoy metiendo el antebrazo, y por lo que siento, tu culo esta re abierto. -
Y María continuó su exploración de mi esfinter. Si bien practicamos fisting desde hace tiempo, el dolor y el placer eran tan intensos que no lo podía soportar. Ahora y gracias a mis amados plugs, experimentaba una nueva dimensión.
-Aca está -dijo con alegría, como si lo estuviese disfrutando
-Que cosa -pregunté?
-Tu "socio". Tenía el 100% de sospecha que te lo habias metido hasta el fondo. Te conozco como si te hubiese parido, puto del orto-
El socio!... Me había olvidado de el. Entre tanta locura y pasión me olvidé de el por completo.
-La puta, el muy trolo se me escapa, pero lo voy a sacar -rezongó María -Necesito mas lubricación -
Retiró su mano de mi culo y pude sentir como este se vaciaba. Se lubricó la mano y brazo con crema y emprendió nuevamente el ataque.
-Ahora siiii -festejaba, ahora entra mas. A verrr... mmmm.... aca está. No... no te vas a escapar de nuevo. Ahora mami se lubrico el brazo hasta el codo, asi que no te me vas a escapar. -
Yo comencé a sentir que mi culo explotaba de placer y dolor, pero a diferencia de veces anteriores, me la aguantaba como buen putito. Un repentino deseo de defecar me envolvió. Su mano estaba pasando el segundo anillo del esfinter. María me metía la mano más y más adentro.
-Aca estás... te tengo agarrado, vas a salir ahora. Putito, te puse la mano hasta casi el codo. Esto es mucho mas de lo que podiamos soñar. -
Lentamente, María retiró de mi interior su antebrazo y mano, junto con su trofeo. El desodorante roll-on que había perdido.
-Amor, tu culo es una delicia -me dijo-Siempre envidié tu dilatación, a mi me da mucho miedo el sexo anal. Me asusta el pensar que me puede doler, pero tengo intenciones de dilatarlo-
-Mi vida, con practica y constancia se puede lograr. ¿Querés que juguemos con tu culo un ratito?-
-Ahora no. Voy jugar con mi culo cuando regrese. Ahora quiero darme un baño caliente, desayunar e irme, porque se me está haciendo tarde -
-Ok mi amor, comprendo -
-Eduardo, quiero que hoy te metas el plug mas grande, para lo cual te voy a pedir que te metas el plug de 10 cm y que te acuestes a dormir -
-Amor, es buena idea, pero sabes que con ese plug en mi culo lo que menos voy a hacer es dormir -
-Si te tomás un cuarto de pastilla para dormir seguro que podras -
-Mmmm... puede ser -
-Hagamoslo así. Te tomas esa cuarto pastilla con ese plug en tu ojete. En vez de calzoncillo te pones un short de rugby de manera que el plug no se te salga, y disfrutas del sueño. Vamos a la habitación. Cuando te despiertes, continuás la faena de destruirte el culito.
-De acuerdo -contesté
Me introduje el plug en el ojete, lo cual me dio mucho placer, seguidamente me incorporé y me dirigí a nuestra habitación. El caminar con el plug dentro era muy diferente a introducirmelo. Esto era más excitante. Me puse el short por encima de las medias y portaligas, ingerí el cuarto de pastilla y traté de relajarme acostado boca abajo. Me concentré en la sensación de mi culo repleto con ese plug. Era algo muy sabroso y gratificante. No recuerdo cuando quedé dormido.


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