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Con mi suegra. Se hace costumbre ( Relato III )

Con mi suegra, se hace costumbre (III)


En relatos anteriores he venido relatando cómo llegamos a tener sexo del bueno con mi suegra Cecilia, mujer de 62 años. Aclaro que yo tenía para esa época solo 36. Como también conté que a mí siempre me gustaron las veteranas, obviamente no todas, sino aquellas que guardaban una figura aceptable. Además hay otras razones por las cuales me encanta el sexo con mujeres maduras. Ellas no exigen nada A lo sumo atención y un poco de cariño al momento de ir a la cama. Uno no tiene que usar condón al correrse, ellas no pretenden salidas de paseo, comidas en restaurantes ni regalos. Además como eran de otra época con prácticas sexuales mas recatadas eran vírgenes en lo que hace a la práctica del sexo total en sus diversas formas. Dicho de otra forma era como coger con una pendeja quinceañera actual, pero ya desvirgada. Todo lo que le hacía o me hacía hacer por ella eran novedades que acogía con el entusiasmo de una jovencita. Paso a mi relato.
Los días de abstinencia con mi mujer lejos y mi falta de interés en recurrir a otras alternativas de sexo me llevaron a pensar en mi suegra, porque las dos veces que intimamos habíamos logrado satisfacernos mutuamente y merecíamos repetir.
Ya habían pasado unos cuantos días de nuestro último encuentro carnal, cuando se me ocurrió una idea para encamarnos sin apuros ni controles. Mi mujer y mis hijos se habían ido de vacaciones a la playa y mi suegra estaba invitada para acompañarnos unos días. Yo me había quedado en la ciudad por unos días atendiendo unos asuntos y programaba viajar con Ceci en mi auto. Se me ocurrió decirle que saldríamos en auto muy temprano y , si venía a dormir a mi casa podíamos salir directamente sin perder tiempo en ir a buscarla a su departamento que estaba al otro lado de la ciudad. Ella por supuesto dijo que si de inmediato, presumiendo que la propuesta tenía olor a trampa.
Llegó temprano y después de los besos de costumbre nos acomodamos en el sillón del living conversando mientras bebíamos unas cervezas que a mi suegra se le fueron rápidamente a la cabeza ya que no es de tomar alcohol. Comimos unos sándwiches que yo había preparado y aproximadamente a las 21,30 nos fuimos a dar un baño juntos para llegar aseados a la cama.
Nos duchamos jugando con nuestros respectivos órganos sexuales mientras nos enjabonábamos. Con mucho cuidado le pasé la esponja en sus pechos y culo. En la vagina juguetee con su pelo púbico y aproveché para deslizar suavemente mis dedos en su cavidad. Ella por su parte, me aseó mi ojete, mi verga y mis testículos. En algunos momentos estuve tentado en penetrarla, pero dejé mi entusiasmo para más adelante.
Ya secos, Ceci me pidió un minuto para vestirse para el amor, según lo definió. Ello implicaba volver a ponerse la ropa interior negra que esta vez acompañó con portaligas y medias del mismo color. Toda una profesional. Había aprendido mis gustos.
Cuando abrió la puerta del baño y apareció en el cuarto así vestida, tuve una erección inmediata. Antes de hacerla subir a la cama matrimonial le pedí que no se desvistiera porque quería hacerlo yo mismo. Otra fantasía que aun hoy conservo. Lo hago muy despacio al tiempo que voy acariciando, besando y chupando los sitios erógenos.
Empecé con su bata que quité lentamente mientras mis ojos se solazaban con su cuerpo. La abracé fuerte tomándola de su culo con mis dos manos al tiempo que le daba un violento e interminable beso de lengua. Llegó el turno de su corpiño para liberar mis dos toronjas siempre apetecidas, las que sobé, acaricié, chupé y mordí dejando las marcas de mis dientes como una señal de propiedad. Ceci a todo esto dejaba hacer y gozaba con mis caricias.
Agachándome y puesto de rodillas, bajé sus bragas deslizándolas por sus piernas muy despacio mientras besaba su abdomen y el vértice piloso. Le di vueltas y besé y mordí su culo, mientras mi lengua ayudada por mis manos se deslizaba por su raja y hurgueteaba en su agujero arrancándole unos gemidos profundos.
Cecilia quedó desnuda pero con el portaligas y medias puestos. Era una vieja fantasía que esa noche iba a concretar. Se lo comenté al oído y ella lo consintió.
Le indiqué que era su turno y le pedí que ella también me desnudara quitándome el bóxer y dejando al descubierto mi verga que ya había tomado el tamaño de los grandes acontecimientos.
La tomé de la mano y la llevé a la cama, cediéndole la iniciativa le pedí que me hiciera unos lindos mimos a lo que accedió de buen grado.
…V amos a ver si soy capaz de hacerlos como a vos te gustan. Voy a copiar tu método, que te parece ?...
…Empieza ya mismo, que por los gestos de mi cara te vas a dar cuenta si va todo bien…
No terminé de decirlo, cuando empezó por refregarme sus tetas por toda la cara, dejándome chupárselas al pasar. Siguió la rutina bajando por todo el cuerpo y se detuvo en mi aparato, lo metió en medio de sus redondeces y me hizo una paja de teta memorable. Cuando mis suspiros que ya eran un tanto fuertes anunciando una próxima corrida, detuvo la acción y volviéndose hacia mí cara me dio unos besos de lengua muy profundos.
Pasados unos momentos comenzó a lamer y chuparme desde la cara hasta los pies. Se detuvo en mi pecho, más precisamente en mis tetillas que succionó con mucha intensidad devolviéndome en mis pezones los mordiscos que yo le había dado. Demás está contar que en la parada en mis genitales tuvo especial trato para mi verga y testículos a los que llenó de besos y lamidas. Yo ya estaba que explotaba y rogaba que se quedara quieta so pena de que acabaría regando la sábana con mi leche. Ante la amenaza, volvió a suspender el tratamiento dejándome recuperar un poco de aliento, mientras me besaba la cara y el cuello.
…Como lo estoy haciendo yernito? Te gusta? No quieres más? Mira que todavía me falta meterme en la boca tu pija para chuparla de arriba hacia el tronco. Es una de las cosas que más placer me produce y enloquece…
…Lo que tú quieras mi amor, pero debes tener presente que estoy tan recaliente que puedo volver a acabar en tu boca…
…Y donde está el problema? Ya lo probé y me gustó mucho. Tú qué dices?...
…A mi me encantaría, pero mejor hacemos un 69 y yo me doy una gozada con tu almeja que aún no la he probado, te parece?...
…Antes déjame hacer una locura que se me ocurrió…
Y uniendo la acción a la palabra se montó sobre mí a caballo y empezó a refregarme su chocho por todo el cuerpo empezando por la cara. Se detuvo unos momentos sobre mi boca para que le chupara la argolla y jugueteara con mi lengua. Siguió el viaje descendente y al llegar al pene se lo introdujo en movimiento rápido, dándome más placer.
…Bueno mamita ya estoy a punto, que hacemos? El 69 que acordamos lo dejamos para después? Tienes que decidirte porque ya no doy más…
Se acostó al lado mío, en seguida se puso en la posición invertida quedando los sexos junto a ambas bocas y listos para empezar las chupadas. Me prendí con furia a esa concha peluda que tanto me agradaba y le di mil lengüetazos ayudándome con mis dedos que le metí en la raja buscando el punto del placer. Ella seguía con su paja bucal con tanto esmero que me puso al borde del derrame
Con un gran esfuerzo pude aguantar mí corrida mientras oía como Ceci se descargaba una y otra vez convulsionando su cuerpo y gritando su goce con palabras que me calentaban aun más.
Como ya no había forma de seguir aguantando la descarga le pedí que se pusiera de espaldas y levantara sus piernas sosteniéndolas con sus manos de forma tal que me brindara el mejor panorama para la penetración, que sin más llevé adelante arremetiendo hacia esa vagina sedienta de sexo. No duró mucho mi mete y saca porque entre sus suspiros y gemidos me corrí dentro de esa cueva con una descarga brutal consecuencia del ayuno de varios días. Ella recibió mi descarga con un grito de placer mientras que con sus piernas me retenía abrazándome muy fuerte reteniéndome dentro suyo.

Luego el relax acostumbrado con el silencio y las respiraciones entrecortadas que denotaban el clímax alcanzado. Enseguida, recuperado el aliento después de un buen polvo, llegaron las conversaciones de rigor.
…Estuvo todo bien Cecilia? Gozaste con tu yerno?...
…Una pregunta que está de más porque sabes bien que esto que estoy viviendo es un regalo que me ha dado la vida a mi edad. Ya te lo dije mil veces, me estás haciendo muy feliz con estas encamadas épicas que estamos disfrutando. A veces me pregunto hasta cuándo serán, pero como yo no tengo la respuesta ni creo que vos la tengas, vivo cada uno de estos momentos como si fuera el último…
…Muy buena apreciación. Este regalo que nos estamos dando lo debemos disfrutar con todas las fuerzas. Ya habrá tiempo para los recuerdos, pero ahora descansemos un poco porque todavía es temprano; son las 10 de la noche y tenemos sexo para rato. Hoy pienso que debemos aprovechar la ocasión y regalarnos las poses que más nos gustan. Estaba pensando en repetir lo de la vez pasada con una penetración anal…
…Pensé que te habías olvidado del tema porque la verdad es que tengo miedo que me duela, aquella vez en el baño supuse que el jabón me ayudó, pero ahora…
…Nada de eso. Ahora voy a buscar unas cervezas que beberemos mientras recuperamos energías, ok?...
Fui por las cervezas, que tomamos rápidamente apagando la sed que produce el buen sexo. Seguí acariciándola y jugando con su vello púbico (me gusta refregar mi cara en esa pilosidad), tratando que no se le apagara la libido. En verdad creo que con las ganas que le veía, mi preocupación estaba de más.
Cuando empecé a sentir que mi miembro comenzaba a recuperar vida, volví con las caricias ya sobre su sexo, metiendo mis dedos y jugando con su clítoris. Obviamente esto la puso nuevamente en sintonía y cuando intentó tomar mi pija, la rechacé con el argumento de que no quería volver a acabar antes del momento preciso.
Le pedí que se diera vuelta boca abajo y comencé a besar y chuparle todo el cuerpo desde el cuello hasta los tobillos. Llegado a su raja, abrí despacio sus cachetes y le di unos cuantos besos negros, al tiempo que con mi lengua empezaba a explorar el hueco y dando puntillazos en su esfínter pretendiendo penetrarla. Esas caricias, que no esperaba le hicieron dar un brinco y empezó a temblar.
…Se que estás viviendo otra situación novedosa pero tienes que calmarte, no tener miedo y si te gusta lo que te hago, gózalo…
No hubo respuesta más allá que sus manos buscaron tocarme y me clavaron las uñas en la cabeza. Le anuncié lo que venía para que no se asustara y se negara. No podía permitírmelo después de haberme hecho la fantasía más de una vez. Ese ojete era mío y yo lo iba penetrar otra vez. Le pedí que se pusiera boca abajo apoyada en sus codos y levantando el culo para facilitar la tarea.
… Ceci, te voy a anunciar lo que viene para que me acompañes en la tarea sin sustos. Voy a mojar mi dedo en una crema para meterlo sin que te duela. Vas a sentir una ligera sensación como de sorpresa, pero no de dolor porque las paredes del esfínter se irán dilatando a medida que introduzca ese dedo primero y luego otros. Es la preparación para que entre el muchacho a tu cueva sin causarte dolor, estamos de acuerdo? Es algo similar a la vez cuando lo hicimos en el baño de tu casa...
No hubo respuesta, y como el que calla otorga, empecé con mi dedo mayor. Lógicamente entró sin dolor aunque hubo un pequeño movimiento de querer escaparle al dedo. Una vez adentro lo moví en forma circular hasta que noté que lo toleraba muy bien. Allí me mandé con el índice y otra vez el gesto de escape. Todo en silencio y alguno que otro quejido. Repetí el movimiento circular dando cabida a la entrada al dedo anular. Cuando éste entró ya no había quejidos sino suspiros de placer, ahí me di cuenta que la batalla estaba ganada. Le anuncié que después de sacar los dedos empujaría con mi aparato y que para que entrara más fácilmente lo iba a lubricar. Y eso fue todo. El muchacho apuntó hacia el agujero y lentamente se fue perdiendo en el interior del ano de mi suegra, que ya empezaba a dar señales de complacencia. Había hecho una faena impecable.
Cuando tuvo todo el miembro adentro, comencé el mete y saca convencional y empecé a hablarle.
…Y suegrita estás cómoda? Te duele algo? No me diga que has sentido dolor porque me pego un tiro ya sabes donde…
…No mi amor está todo fantásticamente bien, solo que es una sensación que nunca había vivido y está empezando a gustarme porque siento tu pija llenándome el culo pero también la concha. Es una doble sensación increíblemente fabulosa. Seguí así despacio que me gusta cada vez más. Cuando sienta que estoy llegando al orgasmo te aviso…
Con ese consentimiento expresado tan claramente empecé a gozar mi parte. Las paredes del ano se ajustaban al miembro y la fricción de mis movimientos me producía una grata sensación que se acentuaba con las contracciones que hacía Cecilia. Me parecía que me lo estaba exprimiendo sacando mis jugos. Los embates fueron cada más fuertes, como también fueron más fuertes los quejidos y gritos de mi suegra. Esto me calentó mucho más, la tomé de sus hombros y aceleré mis movimientos para apurar el orgasmo.
…Ceci dime cómo estás? Te falta mucho? Podemos acabar al mismo tiempo? Sería fabuloso, no te parece?...
… Esto es muy pero muy bueno, tenías razón que me iba a gustar, estoy gozando como una perrita. Ya casi estoy a punto, creo que ya me viene mi amor, dame tu leche en mi culito, dame toda, dame por favor, te lo ruego…
… Ya me voy, estoy contigo, que locura, esto es fabuloso. Estoy cogiéndome por culo a mi suegra, gracias Ceci por darme este regalo, te quiero mucho, ay, ay, ay…
Después de ese violento polvo, me daban ganas de gritar de satisfacción. Me desplomé sobre ella, que aguantó mi pesado cuerpo. Aproveché para besarle el cuello, las orejas y parte de su cara agradeciéndole el momento.
Cuando nos calmamos, empezó a contar su vivencia.
… Ya te dije que tenía miedo, pero a partir de que entró el primer dedo sentí que me relajaba experimentando síntomas de placer a medida que seguían entrando los otros dedos, que fueron tres, no? Se me fue el miedo y el goce superó todo. No quería hablarte para no desconcentrarme y perder cada detalle. Cuando metiste el miembro no tuve dolor para nada, sino una satisfacción plena de sentirme llena por detrás y por delante. Además percibía que vos estabas gozando mucho y eso también me agradaba. No puedo describirte las sensaciones de absoluto placer que tuve cuando iniciaste los mete y saca. Pero lo máximo fue cuando acabaste. Sentir que la leche me inundaba fue todo un acontecimiento. Si alguien debe agradecer soy yo por haberme hecho conocer otra maravilla del sexo y por la forma tan delicada que lo hiciste. La verdad yerno te ganaste mi amor para siempre, no importa lo que suceda en el futuro…
Cuando acabó de hablar me plantó un beso de lengua que casi me deja sin aliento.
… Ceci, que te parece si descansamos que mañana tenemos un viaje que hacer…
… Bueno, si tú lo dices, sea…
Haciendo cuchara con nuestros cuerpos nos fuimos quedando dormidos, yo tomándole sus senos y ella acariciándome el aparato.
En medio de la noche, cuando estaba profundamente dormido soñaba que me estaba pajeando. Era una sensación tan firme que desperté asustado casi a punto de acabar. No se trataba de un sueño más, sino que la muy calentona de mi suegra me estaba agarrando la pija meneándomela muy despacio.
La di vuelta hacia mí y le pregunté.
… Cecilia, todavía tienes ganas de tener sexo? No te parece que ya hemos cumplido con nuestros deseos? Tengo la impresión que he despertado un volcán difícil de apagar. Veamos, si mi muchacho responde tal vez pueda complacerte. Porque no lo atiendes un poco?...
… Me costó mucho dormirme pensando en lo bien que lo habíamos pasado, pero cuando me desperté sentí nuevamente una comezón en mi entrepierna y me dije que si te despertaba acariciando tu miembro quizás querrías complacerme otra vez…
… Veo que ya empieza a despertarse también mi instrumento, así que tendrás tu tercer polvo en esta noche. No quisiera que te acostumbres a estas sesiones múltiples porque no siempre serán tan fáciles de obtenerlas...
Mientras le daba un beso le pedí que levantara su pierna sobre mi cintura para poder penetrarla mejor. No hubo necesidad de juego previo porque en su calentura su chocha estaba bien lubricada. Con mi pene adentro empecé con el bombeo que duró bastante porque yo no había calentado máquina previamente. Creo que fue la primera vez que estuve dándole por varios minutos hasta que sentí las que señales del orgasmo que se aproximaba acompañado nuevamente de gemidos y suspiros de mi suegra que abrazada fuertemente me hizo sentir su beneplácito clavándome las uñas en la espalda y pidiéndome que la penetrara hasta el fondo. Cuando acabé, le pedí que me limpiara el miembro con su boca que presurosa aceptó.
Eran como las cuatro de la mañana. Le pegué unas palmadas en el culo y la invité a seguir soñando.
Al día siguiente, nos bañamos juntos cumpliendo otra fantasía, hubo jugueteo con los sexos pero no pasó de allí. Yo ya empezaba a preocuparme porque a la noche mi mujer me iba a tomar examen y me iba a agarrar con los depósitos vacíos de semen.
A las 8 de la mañana salimos para la playa.



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