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MI comienzo 4

CAPITULO 4

Después de varias semanas de vernos con Jorge cada sábado y algún que otro domingo (cuando el podía deshacerse de la familia) nuestra relación se comenzó a volverse rutinaria. Nos encontrábamos e íbamos a su oficina, a veces al edificio a ser refaccionado, después que él se aseguro que tenía todas las llaves disponibles o nos poníamos de acuerdo para retomar mis tareas como asistente. En ningún momento deje de disfrutar cada uno de nuestros encuentros y yo estaba aprendiendo rápidamente todo lo relacionado al sexo entre hombres, tanto dando como recibiendo placer. Principalmente me había convertido en un experto en sexo oral, como me había dicho Jorge en uno de nuestros primeros encuentros, yo era un mamador genial, lo que después aprendí que los americanos llaman a natural born cocksucker. Simplemente me encantaba tener un pene en mi boca, acariciarlo con mi lengua y sentirlo acabar en mi boca.
Tampoco podía decir que Jorge no disfrutara lo que hacíamos cada vez que lo hacíamos. Desde que perdí el miedo, no creo que haya sido otra cosa, nunca deje de cogerlo dos o tres veces cada fin de semana aunque lamentablemente el más de dos no me daba. Tampoco podía quejarme de su generosidad, cada vez que nos veíamos había algún regalo en efectivo para mí. Pero como dije antes, había algo como una rutina.
Una tarde Jorge me recogió en su auto. Pensé que íbamos a la obra, donde hacía tiempo que no me llevaba (a ambos lo que más nos gustaba era el hotel, me sentía feliz siendo su asistente) pero tomo otro camino. Cuando le pregunte a dónde íbamos me dijo que era una sorpresa. Después de más de media hora de camino, llegamos a una zona residencial en las afueras de la ciudad. Jorge estaciono frente a una casa, detrás de otro auto allí estacionado.
Bajamos y Jorge únicamente toco la puerta y entro en la casa. En la sala estaba un hombre de aproximadamente la misma edad que Jorge que me fue presentado como Miguel. Inmediatamente se noto que ambos eran muy buenos amigos. Miguel me dijo que Jorge le había contado de mi y que desde hacía algún tiempo el insistía para que nos conociéramos. Me pregunto si quería tomar algo y me indico que me sirviera a mi gusto de un bar en una esquina de la sala.
Cuando volví para sentarme en el sillón que había ocupado al llegar, Miguel me tomo de la mano y me hizo sentar a su lado. Esto me sorprendió un poco e inmediatamente mire hacia Jorge, a quien yo sentía algo así como mi novio, amante y propietario. Este no hizo más que sonreír y asentir con la cabeza como indicándome que todo estaba bien. Miguel comenzó a charlar y, sin darle mayor importancia puso su mano sobre mi pierna y comenzó a acariciarme. Una vez que yo deje mi vaso, tomo mi mano y la puso sobre el enorme bulto que tenía en sus pantalones (reconozco que yo hacía ratos que le estaba echando miradas de reojo, porque prometía ser gigantesco) Aunque me soltó inmediatamente, bajo ningún punto de vista yo iba a retirar mi mano! Se lo acaricie por encima de la ropa hasta que el se abrió el cierre y saco el pene mas monstruoso que yo hubiera visto (no eran muchos, películas porno había muy pocas, menos aun porno gay!) pero Jorge parecía un adolescente en comparación.
Debe haber medido al menos 25 centímetros y casi cuatro de diámetro. Inmediatamente me pregunte si yo sería capaz de recibir semejante miembro en mi culo. Pero que lo iba a intentar no les quepa la menor duda. Cuando me tomo la cabeza y empezó a bajarla hacia su pene, nuevamente le eche una mirada a Jorge, quien al otro lado de la sala estaba en su sillón con los pantalones bajos y masturbándose con furia.
Eso fue el punto decisivo y abriendo al máximo mi boca me lancé sobre esa cabeza que roja y lustrosa también por el tamaño parecía una manzana. Me decepciono no ser capaz de tragar eso, solamente podía tener una pequeña porción en la boca y me dedique a disfrutarla al máximo con mi lengua. El hueco, del cual ya brotaba un líquido salado que yo disfrutaba, hasta me dejaba penetrar un poco con mi lengua. Repentinamente note que alguien me estaba sacando los pantalones, era Jorge que no había venido al res**te sino a colaborar. Y procedía a lubricarme el culo con su lengua. Yo no estaba en condiciones de hablar. Miguel propuso que nos fuéramos arriba que íbamos a estar más cómodos.
Dejando parte de nuestras ropas diseminadas por la sala, me llevaron arriba, aprovechando Miguel de vez en cuando en el trayecto para hacerme sentir su miembro contra mis nalgas.
Llegamos a un dormitorio enorme con una cama gigantesca, coronada por un espejo enorme en el techo y las paredes rodeándola también cubiertas de espejos. Pensé que no me iba a perder detalle alguno de lo que me iba a pasar.
Una vez que los tres estábamos desnudos en la cama, seguí dedicando mi boca al monstruo. Tan concentrado estaba que ni de los espejos podía aprovecharme, lo único que veía era todo lo que no podía terminar de meterme en la boca, aunque debo decir que algunos centímetros más se habían abierto camino hacia mi garganta. Mientras Jorge se dedicaba con lengua y dedos a mi culo. Si bien no me quejaba, el era buenísimo en eso, me di que ya había metido tres dedos y estaba introduciendo el cuarto, lo que me indico claramente que me estaba preparando para Miguel. Confieso que un poco me entristeció. Después de todo, el había sido hasta ese día mi único hombre. Supongo que Jorge le debe haber hecho alguna indicación, porque Miguel retiro su miembro de mi boca y entre los dos me acomodaron de espaldas obre la cama, con dos almohadas bajo las nalgas. Jorge se puso en posición sobre mi cabeza, dándome su pene para chupar mientras me sostenía las piernas levantadas para permitirle a Miguel pleno acceso a mi culo.
Afortunadamente comenzó a metérmelo con mucha delicadeza. El tiempo que tardo en metérmelo me pareció larguísimo y el dolor terrible. Cuando toda la cabeza quedo adentro, se detuvo. Jorge aprovecho para apoderarse de mi miembro que con dolor y todo estaba duro como nunca. Recuerdan los espejos? En la posición que estaba, lo único que veía era la boca de Jorge en mi pene y el suyo entrando en mi boca.
Repentinamente Miguel reinicio su movimiento de ingreso. Mi esfínter se había acomodado al tamaño y su lento avance me causo inmediatamente mas placer que dolor, haciendo crecer mi propio miembro para gran satisfacción de Jorge.
Y finalmente llegue a tenerlo todo dentro de mí. Notaba su vientre apretándose contra mis nalgas. Satisfecho comenzó a moverse y yo acompañe su ritmo con mucho gusto. Aunque hubo momentos que pensé nunca voy a poder disfrutar de otro pene a menos que sea del mismo tamaño, estaba decidido a no perderme nada de este.
Sentí que se avecinaba el gran final y me sujete con ambas manos a la cama. El empezó a cogerme tan duro que pensé que me iba a partir en dos. Cuando sentí que se derramaba dentro de mi culo, no aguante más y acabe en la boca de Jorge quien complacido me entrego todo su cargamento de semen que trague satisfecho.
Miguel me lo saco, yo no podía controlar mi esfínter para tratar de retenerlo, y todos terminamos acostados en la gran cama, Miguel en el medio y Jorge y yo a cada lado. Por fin pude darle una cierta utilidad al espejo y mirar ese miembro medio erecto y preguntarme como había hecho para tenerlo en mi culo.
Pronto vi a Jorge dedicarse al pene de Miguel, lamiéndolo completamente para limpiarlo y disfrutar de los restos de semen. Cuando Jorge se dio por satisfecho, me apropie de Miguel con mi mano tratando de reanimarlo nuevamente, dado que no me cansaba de verlo en su plenitud. Pero Miguel nos dijo que por ese día era todo, así que nos dirigimos a la ducha. Mientras nos enjabonábamos mutuamente yo trate de obtener algo mas, pero evidentemente Miguel no estaba de humos y Jorge hacia todo lo que Miguel le decía.
Cuando nos íbamos, Jorge ya estaba subiendo al auto, Miguel me dio un beso y me paso un papel, diciéndome que lo llamara algún día que pudiera hablar tranquilo.
Pero será también en otra historia.


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