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TENNESSEE (Venganza contra un novio)

TENNESSEE (Venganza contra un novio)




Tres meses eran los que llevaba viviendo en Tennessee, pero en todo ese tiempo aun no habia visto a Patricia. Por diferentes razones no concordabamos en un tiempo. Cuando aun vivia en Arizona me meti a un chat llamado airg.com y fue ahi donde bajo el nombre de soñadora30 conoci a Patricia. Es mi tocalla, ya que su nombre es Karla Patricia, pero yo de cariño le decia Patito.
Ella tenia un novio, nunca lo conoci ni supe como se llamaba, durante el tiempo que aun vivia en Arizona y que la conoci en el chat, me platico que donde ella vivia habia mucho trabajo y que ella me ayudaria a conseguir un empleo de inmediato.
Pero desde que deje Arizona y llegue a Tennessee, pasaron tres meses y aunque hablaba con Patricia por telefono, no habiamos tenido la oportunidad de conocernos en persona, hasta que por fin llego el dia.

Patricia es una muchacha que en ese tiempo solo tenia 21 años. Era chaparrita, muy muy delgada, no tenia nalgas, pero se veia un poco chistosa, porque estando tan flaquita estaba muy chichona. A veces cuando la veia me imaginaba que se iria de frente por el peso de las tetas tan grandes que tenia.

Al fin nos pudimos poner de acuerdo y concretamos una cita.
No conocia bien la ciudad de Nashville, pero Patricia me dio la direccion de un cine donde nos encontrariamos y de ahi nos iriamos juntos a un restaurant a cenar.
Active el GPS del carro y en unos cuarenta y cinco minutos llegue al lugar. Patricia me habia dicho que le habia avisado a su novio que iria a cenar conmigo y el novio le dijo que no habia problema.

Pero la cita fue un total desastre.

Desde el momento que entramos al cine, durante toda la pelicula Patricia se estaba levantando a cada rato, que dizque para ir al baño, despues sabria la verdad del porque.
Durante la cena hizo lo mismo, a cada rato se levantaba al baño y yo no sabia el porque, quiza tenia diarrea o algo. Despues de cenar, decidimos caminar en un parque para bajar la comida, despues yo la llevaria a su casa. Pero cada vez eramos interrumpidos en nuestra charla por su celular.
Era su novio que le llamaba a cada rato. Si sabia que ella estaba conmigo comprendi que el lo estaba haciendo a proposito. Y mis sospechas fueron confirmadas porque despues cuando me ponia de acuerdo para salir juntos, siempre hacia lo mismo, y cuando yo me le hacia el aparecido a ella sin que el novio supiera, no nos m*****aba para nada.

Hacia tiempo atras habia conocido a otra muchacha que vivia cerca de donde me fui a vivir. Se llama Daysia y recurri a ella para elaborar un plan para tomar venganza contra el noviecillo de Patricia.

Daysia es una muchacha afroamericana, bonita y estaba buenisima, yo le tanteaba algunos 22 o 23 años. Ella se hizo pasar por mi novia porque le platique de la venganza que tenia planeada contra el novio de Patricia y le platique el porque. Daysia me dio la razon cuando supo que el novio hacia eso. Yo siempre comprendi que era el novio, pero esas cosas no se hacen.
Daysia comenzo a hacer amistad con Patricia como parte del plan, y una vez que se hubo ganado su confianza, Daysia invito a Patricia a nadar en la alberca con nosotros porque donde yo vivia era una colonia cercada de apartamentos, y esas regularmente tienen gimnasio y alberca.

Patricia acepto la invitacion, pero le dijo a Daysia que tendria que ir a una tienda primero para comprarse un bikini, porque no tenia pero eso le llevaria tiempo porque tenia mucho trabajo. Daysia se ofrecio a comprarselo y le pregunto su talla.

Daysia y yo fuimos al Wal-Mart local y compramos un bikini azul floreado de esos que tienen cordones a los lados con los que se amarran.
La cosa es que Daysia era una experta en corte y confeccion y le corto cuidadosamente una pulgada de la parte de enfrente del calzon del bikini y le cocio el dobladillo con sumo cuidado para que no se notara.

Daysia llamo a Patricia y le dijo que su bikini ya estaba en mi apartamento y que se verian el proximo Sabado, que era el dia que nos habiamos puesto de acuerdo para ir a nadar.
En verdad debio haber sido un poquito dificil para ellas poder comunicarse porque Daysia no habla nada de español y Patricia entiende muy poco ingles, pero Daysia hacia muy bien su trabajo, pues ambas se hicieron tan amigas que comence a tener dudas de lo que le iba a hacer a Patricia, no fuera que Daysia me fuera a delatar. Aunque en realidad no le haria daño a ella y no haria nada que Patricia no quisiera, yo en realidad iba por la cabeza del estupido de su novio.

Se llego el dia esperado y Patricia llego puntual, yo apague mi celular a proposito y le di a Patricia la bolsa donde venia su bikini nuevo. Ella no se quizo cambiar hasta que llegara Daysia, supongo que le daba un poco de vergüenza que yo la viera en bikini, eso me dificultaria mi proposito.

Como veinte minutos despues de que Daysia debio haber llegado, el celular de Patricia sono y era ella, solo para informar que se le habia presentado un imprevisto y que no podria acompañarnos, pero que si ya estabamos nosotros listos pues que nos divirtieramos, ademas le dijo tambien que me dijera a mi que prendiera mi celular porque llevaba media hora queriendome localizar y yo con el celular apagado.
Lo habia hecho a proposito, para que Daysia le marcara a ella y fuera ella quien recibiera la noticia que no podria venir. Todo seguia siendo parte de nuestro plan.
Me percate ademas, que el celular de Patricia no sono para nada, excepto cuando Daysia llamo. Al parecer Patricia le habia dicho al novio que iria a nadar con una amiga, en esa situacion, el novio no tenia temor de que otro hombre estuviera cerca de Patricia, pero no se imaginaba lo que le tenia preparado.

Por poco Patricia no se quizo quedar, pero queriendo que no, la convenci de que si ya estabamos ahi para que desaprovechabamos la oportunidad, ademas de que hacia muchisima calor. Y accedio.

Me pidio permiso para entrar a mi recamara a cambiarse y ponerse el bikini nuevo. Patricia habia llegado con pantalon de mezclilla azul muy ajustado que hacia que sus piernas se vieran como dos palillos parados. Se veia buenisima, pero como lo dije antes, muy flaquilla. Una blusa negra muy escotada que dejaba ver casi la mitad de sus tetas y encima una chamarra de mezclilla que hacia juego con el pantalon. La verdad se me antojo mucho, se veia riquisima, aunque mi intencion no era dañarla a ella, sino cobrarselas al mendigo del novio.

Cinco minutos despues, le toque la puerta. Patricia me dijo que ya podia pasar y al entrar me fui directo a un ropero para sacar unas toallas y sin mirarla para que Patricia no pensara que tenia interes de mirarla con el bikini puesto, pero luego que agarre las toallas y voltie a mirarla…

“Wow.”

“¿Que?” pregunto ella.

“Estas preciosa.”

“Gracias.”

“Oye, ¿le diste a Daysia tu talla correcta?”

“Ya notaste que el bikini me quedo chico, ¿verdad?”

“Bueno, es imposible no notarlo. Casi casi se te ve toda la… pues eso.”

“Ay ni me digas, pense que Daysia se habria equivocado, pero la etiqueta dice talla cinco. La verdad no entiendo.”

El calzon del bikini solo le cubria como un cuarto de pelvis y por lo ajustado que lo tenia se le notaba claramente la raja de la panocha en un magnifico ‘camel toe’.

Patricia decidio que mejor no fueramos a nadar, porque la demas gente que puediera estar en la alberca podria estarla mirando y hablando de ella.

“No, no te preocupes,” le dije. “Podemos arreglarlo, mira, ¿me permites?”

“Pues, si crees que se pueda hacer algo.” Me respondio dudosa.

Ni tardo ni perezosa, me puse de rodillas enfrente de ella y me dispuse dizque a arreglarle el bikini. Con mis dedos comence a moverle el bikini como jalandoselo para arriba, de cuando en cuando tocaba con los dedos cerca de la raja de su panocha. Sabia que no le arreglaria nada, Daysia le habia cortado tela, asi que era imposible que algo se pudiera hacer. En cada roce que le daba podia ver que Patricia apretaba las piernas y en un punto pude ver que la parte baja del calzon del bikini la tenia humeda. Patricia no podia evitarlo, se estaba calentando con mis toques.

“No, Patito, no se puede arreglar.” Le dije mientras me paraba.

“Dejalo asi. Mejor me cambio y despues me compro uno que me quede y otro dia venimos y Daysia puede estar con nosotros.”

Pero yo no me daria por vencido. Estabamos los dos frente a frente, su voz era temblorosa y mirandonos fijamente a los ojos, le plante un beso. Ella me lo correspondio.

“¿Segura que te quieres ir?” pregunte con mis labios pegados a los suyos.

Mi mano izquierda ya la envolvia por la cintura mientras mi derecha ya estaba dentro del bikini sobandole la raja de su panocha.

“Ahhh. Carlos, por favor, yo tengo novio y tu tienes a Daysia.”

“¿Quieres que pare?”

“Ah, si, por favor.”

“Entonces detenme tu y no me digas que pare, porque si no me detienes, yo le voy a seguir.”

“Ahhhh.”

Y dicho eso, le meti un dedo a la panocha. Patricia solo gimio y ahora fue ella quien me beso. Creo que en realidad no queria que parara.
Saque mi dedo de su panocha y lo tenia empapado de sus fluidos, puse mi dedo entre nuestros labios y ella con gusto chupaba de mi dedo sus propios jugos.
La agarre de la cintura y la cargue, ella rapidamente me envolvio con sus piernas y la lleve hasta el sillon. Antes de sentarla la pare frente a mi, y con mis dos manos, desate los nudos de los cordones y agarrandole del frente se lo estire rozando su panocha con la tela. Ya la habia humedecido mas y me puse a olfatearlo. Olia delicioso.
La sente al borde del sillon con las piernas abiertas y le di gusto masturbandola. Le metia un dedo, de pronto dos, tres ya no le cupieron. Estaba muy estrecha, si no fuera por la humedad que tenia, habria sido dificil meterle solo dos dedos.

“¿Alguna vez te la han comido?” pregunte.

“Solamente una vez.”

“¿Quieres que te la c***?”

“Si tu quieres.”

Me encanta cuando me dicen que si yo quiero sabiendo que ellas se mueren porque se los haga. Siempre habia pensado que Patricia era un tanto liberal, pero penosa. Le gusta y quiere las cosas, pero no se atreve a admitirlo o pedirlo y espera que uno sea quien adivine lo que quiere.
Con mi lengua empece a lamer, primero la piel alrededor de su panocha. Patricia si se razuraba y creo que porque sabia que se pondria bikini, se razuro antes de venirse. Su piel estaba lisita. Mi gusto siempre han sido las panochas peludas, pero no podia hacerle el feo a esta panocha razurada. Segui con mi jugueteo de lengua, le abria sus labios vaginales y le hacia presion con mi lengua. El clitoris se le veia algo raro. Mas grande de lo normal, como si lo tuviera hinchado y apenas puse mi lengua ahi y el cuerpo de Patricia se estremecio todo. Se recargo en el respaldo del sillon y levanto sus nalguillas como ofreciendome su panocha, pero no se vino. Todavia tenia para mas.

En la posicion que quedo cuando levanto las nalgas me dio la oportunidad de verle el culito y sin decirle nada, le meti el dedo meñique de la mano derecha mientras seguia mamandole la panocha.
Patricia no me dijo nada, solo me vio con sorpresa, pero yo veia como se estremecia y apretaba los labios de su boca, quiza se queria venir, pero queria aguantar mas. Despues de un rato en esa faena, me puse derecho de rodillas y me saque la verga que ya tenia bien dura y me le quede viendo a Patricia. Obvio que ella sabia lo que seguia, pero la mire por si acaso ella se negaba a que la penetrara, y al no decirme nada, supuse que ella tambien lo queria.
Asi de rodillas como yo estaba y ella sentada al borde del sillon, mi verga quedaba a la altura perfecta para clavarsela en la panocha.
Le pase la cabeza de mi verga por toda la raja de la panocha, nunca he podido explicarme porque encuentro mucho placer haciendo eso. Cuando mi verga toco su clitoris, Patricia apreto todo el cuerpo, entonces descubri que su clitoris era extra sensible. Entonces, de una estocada, se la deje ir hasta adentro.

“Ah, que rico.” Grito con fuerza.

“¿Te gusta?”

“Si, me encanta. Cojeme, cojeme.” Gritaba ella.

Ahora entiendo porque apretaba sus labios, si los abria, esos fuertes gritos saldrian y alertarian incluso a los vecinos. Ella se dio cuenta del ruido que hacia y volvio a apretar los labios y se puso la mano encima de su boca.

“Mmmmmm, mmm, mmm.”

“Veo que estas disfrutando mucho.”

Le pase mi mano derecha por detras y desate el top del bikini revelando un par de tetas enormes para su cuerpecito delgado, los pezones ya estaban bien duros de un color café obscuro.
Seguia cojiendomela pero le agregue la mamada de tetas, podia ver que lo disfrutaba de lo mas lindo. La agarre de las nalguillas y la levante, ahora era yo quien estaba sentado en el sillon y Patricia brincaba montada sobre mi a un ritmo muy acelerado, la dejaria que ella hiciera todo el trabajo.

Ni tarda ni perezosa comenzo a montarme con euforia, subia y bajaba en mi verga como si fuera la ultima en el mundo. Me encantaba verle sus tetas enormes que saltaban como si tuvieran vida propia. Sus ojos me miraban y ella seguia sin abrir los labios. Los gestos y muecas, por alguna razon me cachondeaban a mas no poder. Esos ojos me decian que en verdad lo estaba disfrutando.

Comence a imaginarme la cara del ojete de su novio cuando se enterara. Esto no estuviera pasando si el no se hubiera portado tan ojete las veces que salia con Patricia, entiendo que sea el novio, pero Patricia y yo solo eramos amigos y saliamos como amigos y aunque estaba buenisima la huerquilla, yo no tenia intenciones amorosas o de ningun mal tipo con ella, pero ahora que me la estaba cojiendo y ella con placer montaba mi verga, me daba gusto que el novio se hubiera portado asi, aunque no sabia si Patricia se lo diria o no.

La panocha de Patricia estaba bien apretada y ella pudo ver que yo estaba a punto de venirme.

“No vayas a terminar dentro de mi porque no me estoy cuidando.”

“Ok. No te preocupes, yo te aviso.”

No se si ella y su novio querian embarazarse y por eso no se estaba cuidando, o quiza el ojete del novio ni se la estaba cojiendo y por eso ella no veia la necesidad de cuidarse. Cualquiera fuera el caso, aqui estaba yo cojiendome una panocha que casi se sentia virginal.

Un rato mas y no pude aguantar, cuando senti que ya venia toda mi leche con fuerza, en una subida de ella la levante mas arriba y la sente en mis piernas al tiempo que disparaba todo mi semen. Hasta parecia una fuente de agua que echaba todo el chorro, Patricia miraba mi verga, tenia la cara agachada, pero no podia ver su cara porque su cabello largo y suelto se la cubria.

Cuando hube acabado de eyacular, escuche que ella estaba riendose a carcajadas, no comprendia porque, pero cuando levanto la cabeza mire en su rostro chorros de mi leche en la punta de su nariz y en sus mejillas. Otras gotas estaban en sus tetas pero la mayoria del semen habia caido en mi propio pecho.

Con sus propios cabellos se limpio la cara completamente y luego recargandose sobre mi me planto un beso agradeciendome por lo feliz que la habia hecho.

Casi fueron diez minutos los que estuvimos sin hablar, ella seguia sentada sobre mi, su cara en mi pecho. Ella tarareaba una cancion mientras yo suavemente pellizcaba sus nalguillas y le pasaba el dedo por toda la raya, y el silencio se rompio.

“Carlos, ¿te puedo pedir un favor?”

“Claro que si, mi amor. Dime.”

“Bueno, es que… no, mejor no.”

“Anda, dime. Con confianza., ¿que es lo que me querias pedir?”

“Ok,” me dijo ella. “Pero no te vayas a burlar.”

“Ay, mija. ¿Como crees que me voy a burlar de ti por lo que me vas a pedir?”

“Es que quiero saber si te gustaria hacermelo por detras?”

Eso me empezaba a poner a mil. Raro es que una mujer sea la que te pida eso.

“¿Por detras? ¿te refieres de a perrito o quieres que…?”

“Quiero que me la metas por el culo.”

Yo no le habia dicho a Patricia que no, pero por supuesto que ella sabia que yo no me negaria.
A veces puede ser muy exitante que una mujer haga lo que le pidas, pero que una mujer tome la iniciativa y verla que ella sola se acomode en la forma en que quiere que la tomes, para mi es aun mas exitante.
Patricia se puso de pie y tomandome de la mano me levanto del sillon. Se agacho y se metio mi verga a la boca, pero no toda, solo me chupaba la cabeza de la verga como por algunos diez minutos. Luego ella apoyo sus dos manos sobre el respaldo del sillon quedando un poco empinada, pero termino de acomodarse cuando levanto su pie derecho y lo apoyo en el asiento del mismo sillon.

La vista era muy cachonda, la veia de espalda, apoyada, un poco empinada con la espalda algo arqueada hacia atras, sus nalguitas un poco paraditas, respingonas y aparte un poco separadas por el pie que tenia levantado. La panocha aun se le veia escurriendo, pero mis ojos se posaron en ese culito virgen que se preparaba para recibir mi verga y ser cojido por primera vez.

Apenas se la iba a meter, pero me detuve cuando le vi el culo mas chiquito y aun mas apretado que aquel que tenia Rosaura (TRES EN LA MIRA 4 [La basura en que me converti]), si con Rosaura necesite mucho aceite, aqui necesitaria mucho mas.
Fui hacia un mueble que tenia en mi recamara para buscar un aceite que a veces usaba para dar masajes.

“¿Que buscas?” me pregunto Patricia.

“Un aceite que usare, se ve que lo tienes bien apretado y no quiero lastimarte.”

“No, por favor. Con aceite no, hazmelo asi.”

“Pero te va a doler si lo meto en seco, Patito. Necesitamos algo que resbale.”

“Mira, mejor metemelo en la concha para que se lubrique con mis jugos, luego me lo metes por detras.”

Yo sabia que no era suficiente, pero le hice caso, aun no se porque no queria que usara aceite si el aceite no hace daño, pero accedi a sus deseos.

Se volvio a empinar como estaba, con mi mano izquierda la agarre de la cadera y con la derecha apuntaba mi verga a su panocha, se la clave, me la coji hasta que senti que mi verga ya estaba lo suficientemente lubricada para metersela por el culo.

Ya me disponia a hacerlo y Patricia dejo de apoyarse con las dos manos, pues su mano derecha la uso para abrirse mas la nalguita que tenia levantada por el pie en sillon. Ella sabia perfectamente que el proceso seria doloroso para ella, solo que no sabia cuanto.

Cuando sintio el contacto de la punta de mi verga, vi que apreto el culo, le dije que se relajara porque si no, asi le doleria mas. Cuando lo hizo, volvi a intentar.
Facil tarde de cinco a diez minutos para poder meterle solo la cabeza de mi verga. Ella gritaba de dolor mezclado con placer. Ya no le importo si los vecinos la escuchaban. Quiza no me lo crean, pero incluso a mi me dolia la verga de la forma en que me la apretaba con el culo. Volvio a cerrar sus labios para que no salieran sus gritos. Asi nos quedamos unos momentos para que el culo se le fuera suavizando y se acostumbrara a tener la verga adentro.
Entonces fue que senti que la misma Patricia empujaba hacia atras, clavandose ella sola mi verga. Lentamente mire como mi verga iba desapareciendo en medio de sus nalgas.
Cuando sus nalgas chocaron contra mi pelvis, volteo a verme, sus ojos estaban llorosos.

“Ahora si, Carlos, ya puedes hacerlo, solo ten cuidado.”

“No te preocupes, Patito. Lo hare suavecito y con cuidado.”

Despacio se la fui sacando, solo le deje la cabeza dentro y volvi a empujar hacia dentro, cada vez se hacia mas facil para mi, pero sabia que aunque Patricia estaba sintiendo placer, seguia siendo doloroso para ella, pero confiaba que todo se iria facilitando hasta que su culo fuera capaz de recibir una verga sin tanto dolor.

Me llevo otros minutos asi, el cuerpo de Patricia temblaba, pero ya mi verga entraba y salia con mas facilidad, no estoy seguro, pero creo que en ese rato logre sacarle dos pedos cuyos sonidos fueron apagados con su gemir, que ya no eran gritos. Empece a cojermela con el mismo ritmo que usaria si me estuviera cojiendo su panocha.
Patricia bajo su pie al suelo, su rostro lo recargo en el asiento del sillon, solo sus nalguillas quedaron levantadas. Patricia puso sus manos en cada una de sus nalgas y se las abrio aun mas. Yo no se como aguante tanto tiempo cojiendomela asi, por lo apretado que tenia el culo, a las primeras diez embestidas debi haberme corrido.
Estuvimos otros minutos en esa posicion y Patricia volvio a verme.

“Carlos, no te vayas a salir.”

“¿Que vas a hacer?”

“Ya lo veras, solo asegurate de no salirte para no batallar en metermela otra vez.”

Con eso en mente, Patricia hizo algo que no pense que lograria. Se recargo con sus antebrazos en el asiento del sillon y como una gimnasta levanto su pierna derecha hacia arriba al tiempo que giraba su cuerpo. Su pierna dio en mi pecho y con su pie casi me da una patada en la cara. Mi verga casi se salia, pero ella la queria dentro asi que empuje como cojiendola.
En otros movimientos, tuvo que doblar su pierna izquierda de modo que no topara con mi cuerpo mientras estaba recostada en su lado izquierdo. Su rostro mostraba un dolor intenso, pero extrañamente habia placer tambien. Hizo un ultimo esfuerzo y siguio girando hasta que por fin yacia de espalda, boca arriba. Habia dado un giro de 180° sin sacarse mi verga del culo y con una sonrisa en su rostro…

“Ahora si, Carlos, sigue cojiendome.”

Yo le devolvi la sonrisa y mas que eso, me agache para besarla. Todo lo que Patricia estaba haciendo me cachondeaba mucho, apretaba mi verga como nunca antes lo habian hecho. Me dolia pero ya no igual. Curiosamente, en esta nueva posicion mi verga entraba y salia con mas facilidad.
Me la cojia y cojia mientras le mamaba esas enormes tetas, mi verga nunca salio de su culo, los dos jadeabamos, aun habia dolor mezclado con placer. Patricia se estaba, literalmente, derritiendo. Todo su cuerpo estaba bañado en sudor. Temblaba, parecia que tenia convulsiones . Sus uñas se clavaron en mis brazos y supe que habia tenido un orgasmo anal. Al sentir sus contracciones, yo tambien me vine, pero no tuve tiempo de sacarle mi verga y le inunde todo el culo con mi semen.

Asi nos quedamos los dos, ella recostada de espalda en el sillon con sus piernas por encima de mis hombros, yo estaba de rodillas, con mi verga aun adentro de su culo. Recoste mi cabeza entre sus tetas y asi quedamos mientras recobrabamos fuerza. Patricia estaba cantando en voz baja. Ella fue una muy, pero muy buena cojida.
Despues de un rato me enderece, mi verga ya estaba flacida pero seguia adentro. Cuando me retire mire algo que me llamo mucho la atencion. Mi verga venia roja, tenia sangre. Le mire el culo a Patricia, quien pujando expulso mi semen de color de rosa. Se veia asi porque estaba mezclado mi semen con sangre.

Me senti mal, pense que la habia desgarrado o algo, pero ella tenia en su cara una sonrisa y la expresion de placer.

“Patito, perdoname, pero creo que te rasgue.”

“Nah, nomas poquito. Siento que me arde, pero siento la cortadita por fuera de la colita.”

La lleve cargada a la cama, la acoste boca abajo y abriendole sus nalguillas pude ver que, en efecto, la cortada no era interna, sino entre las arruguitas del asterisco. Solo que cada vez que le metia mi verga, le estaba metiendo la sangre tambien.

El tiempo siguio pasando. Hable con Daysia y le conte que nuestro plan habia dado resultado, pero solo le conte que habia sido nada mas esa vez. Patricia y yo nos poniamos de acuerdo para vernos cada semana. Nunca le dije que la primera vez habia sido un plan orquestado por Daysia y por mi para vengarme del estupido de su novio.

Despues, Patricia me conto que ella y su novio no cojian por algo que le paso a Patricia en el pasado, pero en esa ocasion no me conto que le habia sucedido. Nunca supe si el novio se entero que Patricia le pintaba el cuerno de lo mas lindo conmigo, pero despues ya no me importo. Aunque si se llegara a enterar y viniera a reclamarme, en su cara le diria el porque lo hice, a ver si aprende, pero la verdad nunca vino a reclamarle y por supuesto tampoco le pregunte a Patricia si su novio lo sabia.

Patricia decidio quedarse con el bikini aunque le quedara chico, a veces que venia a mi casa se lo ponia y asi andaba con el puesto todo el dia.

En ocasiones, entre semana nos veiamos, aunque no cojiamos porque nuestro dia para cojer solo eran los Sabados, pero como quiera se ponia el bikini para mi deleite, y yo obvio, me daba gusto manoseandola.


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