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Mientras su mujer dormía...

Aún no sé cómo salió el tema, nuestros amigos, Emilio y Montse, se quedaron en la casa a dormir, estábamos los cuatro tomando algunas copas antes de acostarnos y, comenzamos a hablar del tema del intercambio, pero mi maridito dijo que a él lo que más le ponía era verme con otros hombres o que le llegara bien regadita.

Al cabo de un rato nos fuimos a dormir, cada pareja a su cama algo excitados, en la cama, mi marido y yo, comenzamos a besarnos, una y otra vez, metió sus dedos dentro de mi tanguita y me acariciaba de forma suave, dándome mucho placer y excitación.

Al poco escuchamos un ruido en el salón y, le dije a mi marido que me iba a asomar por si eran ellos y necesitaban algo.

Era Emilio, su mujer estaba ya durmiendo, pero él estaba desvelado y se levantó porque no la quería despertar.

Cuando me vio, me miró con una sonrisa de arriba abajo, llevaba puesto el tanguita transparente, dejando ver mis labios vaginales, abultados por la excitación y un top transparente marcando mis pechos.

Me dijo que se había excitado mucho con la conversación, pero que su mujer estaba tan cansada que no era capaz de mantener sexo y, que él, estaba tan excitado que no podía dormir.

Me invitó a sentarme a su lado y lo hice, toda excitada, me dijo que desde siempre su amigo había sido muy liberal, y que le encantaba la idea de ver que yo compartía con él algo tan importante para la pareja.

Sentados hablando, su mano se depositó en mis muslos y los acariciaba mientras hablábamos, al principio, como una caricia de cariño, que aumentó mi respiración por la excitación.

Me preguntó abiertamente, si a mi me gustaba ser follada por otro hombre para luego ir al encuentro de su amigo, y acercando mi boca a la suya, le susurré que me encantaba a la vez, que pegué mis labios a los suyos y comenzamos a besarnos, mientras sus manos libremente, me acariciaban por encima del tanga y, del top, acariciaba mis pechos que tenían los pezones duros.

Uffff, delicioso, sabía que mi marido que estaba despierto, se estaba excitando en el cuarto mucho más, porque seguro que estaba escuchando que me estaba empezando a follar a su amigo. Sabía que me esperaría despierto para darle el jugoso semen de su amigo dentro de mi.

Le bajé el pantalón del pijama, no llevaba slip, su verga estaba erecta y gruesa, y la metí en mi boca, uffff deliciosa, divina, sabía muy bien, la apreté contra las paredes de mi boca, y comencé a succionar una y otra vez.

Su respiración estaba muy acelerada, y me agarraba del pelo dirigiéndome, mi lengua recorría su verga y, mi boca apretaba su polla succionando una y otra vez.

En un momento al no poder más, me agarró y me apartó, cambiando de postura, me desnudó completamente, y contemplaba mi cuerpo desnudo, hasta que metió su cabeza en mi rajita, sentí su lengua caliente y húmeda separar mis labios vaginales, me abrí bien de piernas, y comenzó a lamer mi rajita, recorriendo los labios enteros, entrando dentro de ellos y lamiendo mi clítoris, hinchado de la excitación.

Su lengua me provocó un fuerte orgasmo, y entonces, empezó a sorber todos los jugos del placer con su lengua, lo que consiguió que me derritiese completamente.

Tumbada boca arriba, me abrió bien de piernas, y se subió encima mía, me dijo que le rodease con ellas su espalda, y lentamente, se fue dejando caer, metiendo su polla dentro de mi rajita hasta las entrañas.

Sentí la punta apretarme, y toda mi rajita llena de su gruesa polla, divina, comenzó a moverse bombeando una y otra vez, sacando y metiendo todo su esplendor.

Con sus embestidas me provocó un nuevo orgasmo, gemía de placer, mientras apretaba mis músculos vaginales apretándole la verga dentro de mi, me ponía caliente sus comentarios de lo bien que la apretaba y lo gustoso que era.

Cambiamos de postura, y me puse a cuatro patitas, sus manos acariciaban mis nalgas, y las apretaba con las manos, me agarró las cadera y acercó su verga, sentí la punta en mis labios vaginales, se restregaba por él, una y otra vez, alcanzando también mi clítoris, se frotaba y su calor y humedad junto con el roce consiguieron que tuviera un nuevo orgasmo.

Uffff divino, mientras me corría, metió su polla dentro, de forma salvaje, hasta el fondo, comenzó a embestirme y a gemir una y otra vez.

Sentía golpear hasta mis entrañas y rozarme con sus testículos al meterla entera, entonces, tuve un nuevo orgasmo, me estremecía, me convulsionaba, y comencé a mover en círculos mis caderas, desde esa posición, teniéndola bien clavada dentro.

Emilio no pudo más, me embistió fuertemente y se dejó ir, se apretó mucho contra mi y, sentí las contracciones de sus testículos, comenzando a soltar los chorros de esperma dentro de mi, regándome, inundándome. Fue delicioso.

Me fui a mi habitación con el coñito bien lleno de lechita, mi cabrón con una sonrisa en la boca me preguntó por qué había tardado tanto su zorrita.

Y le respondí, mientras me subía en su cara y ponía mi rajita llenita de semen en su boca, pues sólo porque el del ruido era tu amigo y, le he follado para ti.

La lengua de mi cabrón empezó a entrar en mi rajita, ummmm, gemía de placer lamiéndome, mientras yo sentía sus caricias, que me provocaron un nuevo orgasmo.

Cuando los espasmos disminuyeron, me tumbé al lado de mi maridito que metió su verga en mi rajita para embestirme con la facilidad del semen que quedaba, entraba y salía y yo me relamía de placer, hasta que me provocó un nuevo orgasmo y, sentí cómo mi cabrón sacaba se semen dentro de mi, en mi coñito, mezclando su semen con el que quedaba dentro de su amigo.

Ummmm delicioso.


Quien sabe, quizá el motivo del inicio de la conversación bien pudo ser mi modo de comportarme o mis poses ante Emilio...






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