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Supe como se llamaba cuando terminé de foll

Esa mañana decidimos ir a la playa, para la ocasión me puse un bikini, que a simple vista parece de los corrientitos, pero que tiene su gracia, pues es absolutamente trasparente cuando se moja.

La playa estaba llena de gente, el agua a una temperatura ideal y corría una suave brisa de agosto.

Me gusta pasear por la playa, ya que disfruto viendo cómo miran mi trasero o mis pechos y de esta forma puedo ver si hay alguna posibilidad a la vista para nuestros juegos de pareja.

A pesar de estar llena la playa, nada hacía presagiar que, aquel día pudiera ser diferente a cualquier otro, y tras tumbarnos un rato al sol, decidimos ir a almorzar alguna ensalada a un chiringuito, para luego volver a darnos un par de baños.

De regreso a la playa, localizamos una pequeña duna a pocos metros de la orilla, desde ella se divisaban perfectamente a los bañistas, permitiéndonos del mismo modo tener algo de intimidad, aunque al ser una duna y al habernos situado en el seno de la misma, también permitía a aquellos que accedía a la playa o se alejaban de la misma, observar cómo mi piel recibía los rayos del sol.

Mi marido extendió las toallas, las dos juntas, pero la mía más alejada de la visión de los bañistas, nos despojamos de la ropa, haciendo el clásico hatillo que me habría de servir de almohada y decidimos ir a darnos un baño para refrescarnos.

Hasta el momento, todo igual, unos chicos jugando a las paletas, alguna que otra chica sola y las clásicas parejas tomando el sol.

El agua tenía una temperatura ideal y absolutamente trasparente, uhmm que bien sienta un baño refrescante tras tomar una sangría bien fresquita.

Salimos del agua, me voy contoneando, observo a quienes se fijan en mi y veo como mi marido disfruta con el espectáculo que estoy dando, mis pezones bien duros, esas gotas que acarician mi ombligo, esas miradas que se clavan en mi ahora trasparente bikini, dejando entrever perfectamente mi coñito rasurado.

Me tumbo al sol, me desprendo de la parte superior del bikini y como nos encontramos en una playa mixta, me desprendo también de la parte inferior.

Mi marido se sienta a mi lado y empieza a darme un pequeño masaje en mis piernas. Hasta el momento nada en especial, los clásicos maduros que continuamente pasean por la playa, los clásicos mirones que se adentran por las dunas y alguna que otra pareja que accede por la vereda a la playa.

A pocos metros de nosotros se sitúa un chaval joven, de unos 25 años, pelo corto, moreno y con un pequeño bañador a rayas. Lo miro a los ojos y me vuelve la cara, mi marido sigue con el masaje, lo vuelvo a mirar y nervioso enciende un cigarrillo ocultándome su mirada de nuevo, uhmmm, está bien, no es el clásico mirón y realmente no me importaría hacerle un regalito.

Mi marido se ha dado cuenta, me tumbo dejando mi espalda al sol y la visión de mi culito al joven desconocido, de esta forma puede verme sin necesidad de apartar su mirada, creo que ahora estará más cómodo.

Mi marido sigue con el masaje, olvidándose del tímido mirón, primero la espalda, luego mis piernas, glúteos y poco a poco rozando el interior de mis nalgas.

Creo que a mi discreto mirón le va gustando el espectáculo, observa cómo mi marido acaricia cada centímetro de mi cuerpo, hasta que me comenta que ha de parar, pues ya son varios los mirones profesionales que nos observan, el muchacho se percata de la situación y se marcha.


Nos adentramos otra vez en el agua, le comento a mi marido que no estaba mal el joven desconocido y que es una lástima la existencia de los mirones profesionales, esos personajes que a pesar de mostrarles tu rechazo se comportan como si de moscas se trataran. Volvemos otra vez a nuestra posición y seguimos tomando el sol.

Al cabo de 20 minutos, observo como mi joven desconocido ha vuelto a su lugar, ya no están los restantes mirones y le dedico una sonrisa ante su regreso, éste se quita el bañador, pero otra vez me oculta su mirada.

Situada con mis pechos al sol, abro ligeramente mis piernas y de esta forma le permito al joven la visión de mis labios carnosos, pero cada vez que intento ver sus ojos, obtengo como respuesta una nerviosa evasiva.

Vuelvo a tumbarme hacia abajo, y le digo a mi marido, “sigue tocándome” él comienza a masajearme ambas piernas y aprovechando que son pocos los bañistas que se percatan de la situación, directamente con dos de sus dedos separa mis labios, mientras que con un tercero acaricia mi clítoris, uhmmmm, la visión para mi joven desconocido seguro que ha de ser agradable, yo allí abiertita de piernas, mientras que mi marido abre bien mi coñito mostrándoselo a ese desconocido.

Me doy la vuelta, sé que la polla del joven desconocido tiene que estar igual de gorda que la de mi marido, de pronto se levanta y, deja ver cómo si padeciese de una hernia, por el peso de esa descomunal polla, tiesa y dura, se dirige al agua. Jajajaj, necesita un chapuzón para refrescarse, Uhmmm, le comento a mi maridito, su polla está gorda, y me gusta la visión de ese líquido trasparente que pende de la misma, me ha puesto caliente y, a ti?, le pregunto de seguido a mi marido, que me responde con una sonrisa picarona.

De regreso del agua, le dirijo una nueva sonrisa, vuelve a esquivar mi mirada, pero creo que poco tardará en perder su timidez. Dándome la vuelta me siento junto a mi marido y mirándolo con cara de zorra comienzo a acariciar mi clítoris ante el desconocido. Noto que el muchacho tiene que estar caliente, ¿qué mas he de hacer para que se atreva a mirarme?

De pronto mi marido me dice, “nos vamos” y comenzamos a recoger las toallas. Cuando pasamos junto al desconocido, mi marido directamente me acaricia el culo y sonríe al muchacho. Nos alejamos lentamente hasta que compruebo que el muchacho también recoge sus cosas.

Tras 5 minutos andando, nos acercamos al coche. Está situado en una arboleda junto al acceso a la playa . Mi marido me hace subir al coche, hace que me acomode en el asiento del copiloto, y me quita la parte inferior del bikini, luego él se sube en el asiento del conductor.

Mi marido comienza a tocarme, uhmmmm, me abre bien las piernas y me obliga a situar una de mis piernas en el salpicadero. El joven desconocido está a escasos metros de nosotros, menos mal que nadie más nos observa. De buenas a primera, mi marido saca de su bañador su polla y me dice, “chúpamela” comienzo gustosa a mamársela a mi marido, a penas nos separan 10 metros del desconocido, mi marido abre la ventanilla y con una mano le indica al desconocido que se acerque.

Dirigiéndose a mí me dice, abre la puerta, sube en la parte trasera y dirigiéndose al desconocido le dice, “hola, ¿quieres subir a la parte trasera?” el desconocido entra en el coche y se encuentra con la visión de mis piernas bien abiertas y con mi coño muy mojadito. Solo le digo, “¿quieres pasar un rato agradable?” directamente dirige su cara hacia mi coñito hambriento y con su lengua comienza a hacerme una buena felación, uhmmmm.

Me incorporo, mi marido me entrega un preservativo, el joven se ha bajado el bañador, tiene una polla grande y gruesa, se le ha puesto más gorda aún que en la playa, le coloco el preservativo con su ayuda, el chico está algo nervioso y, para relajarle, comienzo a engullir esa magnífica polla con tantas ganas y avidez, como si hiciese años que no lo hubiese hecho, mientras tanto, miro con la cara de una buena zorra, disfrutando a mi marido, para que compruebe cómo disfruto y se le ponga más dura aún.

Uhmmm, hasta el fondo, mi garganta protesta, jajajaja, es francamente complicado tragármela entera, tan gorda y larga, me ayudo con una de mis manos y mientras mi marido, observa como la zorra de su mujer devora la polla de aquel joven, poniendose tan caliente, que decide sacar la cámara de fotos, para que su mujercita pudiese ver después, la cara de puta disfrutando que tenía.

Aprovechando que el muchacho está sentado, me sitúo encima de él y dirijo su polla al interior de mi coño, uhmmm, es bastante más grande y gruesa que la de mi marido, no sé si entrará entera, pero como mi rajita era un manantial de juguitos por el deseo, la libido y la excitación, poco a poco, me la trago entera y comienzo a cabalgar al muchacho, entonces, mi marido aprovecha la postura para masajear mi ojete, a la vez que sigue tomando fotos, uhmmmm, me gusta la situación.

Tanto que, comienzo a saltar con ese pollón dentro de mi coño, destrozándome por lo grande que la tenía, y siento cómo sus huevos golpean mi clítoris en cada salto… siiiiii, ahhhhhh, el muchacho, para controlar la situación y, que yo disminuyese las embestidas, y poder aguantar más, coloca sus manos a cada lado de mis caderas y, comienza a pararme, a la vez, que decide él, marcar el ritmo, siiiiii, yo sigo disfrutando y, volteo la cara para dedicarle una amplia sonrisa a mi maridito y, una mirada de zorra caliente….

Un playero, se da cuenta de la escena y, todo descarado se acerca al coche, mira por la ventana y, se toca la polla excitada por la visión, de esa zorra con una polla dentro y, un dedo en el culito, siiiiii….
Me corro, me corroooooo, con tanta fuerza me muevo y aprieto, por los espasmos de la corrida que, el muchacho, se deja llevar y, estalla toda su leche dentro del preservativo, ajjajaja, no le dio tiempo a sacarla para bañar mis tetas de leche…..

Nos damos dos besos y, nos presentamos, jajajjajaja, ya era hora de al menos saber nuestros nombres de pila, el muchacho, da las gracias por el placer concedido y, nos pregunta si solemos ir mucho a esa playa, le contesto con una sonrisa y, le digo enigmática, sigue viniendo y ya nos volveremos a ver…. Sale del coche y, yo, me dirijo hacia mi marido, que aún tiene la polla dura y tiesa….

Le digo, cambiemos de sitio que, ahora es tu turno de follarme, huelo a zorra y a macho, ¿no te importa? Le pregunto, él me sonrie y, me contesta, me casé con la más puta de todas, porque eso hace que mi polla engorde de una forma que, cuando te taladro, tengo que controlar no correrme de forma inmediata…. Me encanta que huelas a macho y corrida, las zorras huelen asi y, es ummmmmmmmmm……

Llegamos a otro lugar, un aparcamiento público, aunque por la hora que es, hay poca gente, aprovechamos para pasarnos a la parte de atrás, me tumbo bocaarriba en el asiento, con las piernas abiertas y apoyadas donde puedo, mi marido, saca su polla, y me la clava entera, siiiii, al fondo, eso es , cómo disfruto, me corro dos veces con sus embestidas y, cuando está a punto de estallar, se sale, y me dice, hoy zorra no has tenido tu leche para alimentar tu piel, toma,,, siiiii la escupe entera en mis tetas y mi cara… me llena de semen viscoso y caliente, que yo restriego por mi cuerpo y, chupo los alrededores de mi boca y, mis manos llenas de leche…. Siiiiiii, no contenta con todo eso, le digo a mi maridito, que coja la cámara de fotos, llevo mis dedos llenos de leche a mi coño y, me masturbo con ese líquido pegajoso, qué gusto, siiiii, hasta correrme nuevamente………

Ese día acabé durmiendo como un bebé y con mi piel... uhmmmmmm….







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