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Tres Hombres - Sábado (Final)

La hora siguiente fue bastante relajada. Nuestra sesión de sexo y el alcohol ya había fomentado la confianza ahí en mi casa, asique ya hablábamos con soltura. Les ofrecí el baño para que se lavaran si gustaban (al menos yo si lo hice), pero mis hombres no quisieron mantenerse desnudos, asique aún había trabajo que hacer… lo más que conseguí fue mantenerlos con su torso desnudo.

Ya era sábado en la mad**gada, eran como las 1 AM y el sueño estaba llegando, pues como aún no salíamos de vacaciones el viernes habíamos tenido que levantarnos temprano. Entonces ahí fue donde volví a actuar… de alguna forme toqué el tema de la sexualidad, y comenzamos a contar experiencias. Nadie tenía poca experiencia, sin embargo, debo admitir que yo era la quien más contaba anécdotas. Pero estaba en mis planes, quería calentarlos nuevamente, porque yo ya estaba lista para volver a ensuciarme… Ellos en silencio me miraban, con admiración y con picardía, con deseo…

-Ay… ya empecé a excitarme de nuevo… -dije de repente en una pausa que hice. Aunque ellos ya lo sabían… quizá por instinto, o quizá por mis notorios pezones en mi polera, que yo acariciaba “disimuladamente”.

-Qué te voy a decir po… yo igual –dijo Claudio. Camilo sonrió… siempre sonreía cuando la morbosidad surgía en él, y llevó su mano a la entrepierna de Iván.
-Bueno… entonces… ¿quieren de nuevo? –pregunte finalmente, excitada… se notaba en mi voz.

El silencio que hubo ya no fue incómodo… fue expectante. De alguna forma todos pensábamos lo mismo, todos queríamos de nuevo… ya veía sus penes erectos bajo sus pantalones… las quería para mí.

Sonriendo comencé a cruzar el living, moviendo mis caderas al caminar provocativamente, y mientras lo hacía comenzaba a desabrochar mi falda…
-¿No van a venir? –invité.

Y sin esperar más ellos también se levantaron y me siguieron por el pasillo hacia la habitación de mis padres, pues ahí es donde estaba la cama más grande de la casa. Una King Size. El corto tramo que caminamos ellos pudieron admirar mis curvas traseras nuevamente, pues para cuando llegamos a la habitación mi falda ya había quedado en el suelo.

Cuando ya estábamos todos en la habitación yo me paré en la cama y comencé a provocarlos moviendo mi culo frente a sus caras mientras me comenzaba a masturbar. No sabría decir quién estaba gozando más, si yo siendo observada o ellos observando. Y aunque Iván no parecía particularmente atraído hacía mi cuerpo, cuando los otros comenzaron a sacar sus vergas para masturbarse él los imitó, el morbo de la situación lo tenía tan empalado como mis amigos.

Yo me sentí como una diosa, teniendo a esos tres honrando mi cuerpo con sus pajas. Asique para seguir avanzando en el juego decidí calentarlos más y comencé a sacar mi polera. No lo hice instantáneamente, sino que comenzaba a levantarla dejando a la vista mi vientre y la parte inferior de mis pechos, justo en el borde donde empiezan mis pezones, para luego volver a ocultarlos mientras danzaba para ellos. Apretaba mis pechos mientras lo hacía… el placer que sentía era exquisito. Hasta que al fin estuve desnuda, después de muchos amagues… el tiempo suficiente para que todos estuviéramos super excitados.

A esas alturas todos habíamos perdido la facultad de hablar, solamente nuestros cuerpos se comunicaban. Las últimas palabras, bruscas y casi a****lescas que fueron dichas fue una orden que les di:

-Desnúdense.

Y así hicieron.

Claudio fue el primero en estar listo, asique apenas terminó me bajé de la cama y lo empuje hacia ésta, dejándolo de espaldas. Su verga fue mi objetivo… me lancé sobre él, gimiendo de placer. Se la chupaba y se la chupaba, muy hambrienta. Al poco rato lo saqué de mi boca y busqué bajo las almohadas algo que había dejado ahí con antelación: condones. Tomé uno y se lo puse sin dificultad, cuidando que estuviese bien puesto. Y hábilmente me coloqué a horcajadas sobre él y guié la punta de su pene hacia mi humeda concha. A penas entró sentí como mis ojos se iban de placer, y no pude evitar gemir fuertemente mientras mis músculos se tensaban.

Obviamente me había masturbado de más mientras los provocaba, pues bastaron unos pocos movimientos pélvicos para que yo comenzara a correrme, mientras el pellizcaba mis pezones y seguía penetrándome. Caí sobre él, casi sin aire para respirar, pero estaba lejos de querer terminar.

Ambos nos seguíamos moviendo en aquel mojado lazo que nos unía, cuando yo, inclinándome hacia adelante agarré mis nalgas y las separé.
-Aquí… aquí, denme aquí… -exclamé ahogadamente yo.

No tengo idea quien habrá sido, pero de inmediato alguien acercó su pene a mi ano y comenzó a introducirlo lentamente, mientras Camilo me daba por mi vagina. Al principio costó, pero después de coordinarnos finalmente tuve dos penes dentro de mi cuerpo. Al principio yo pensaba que iba a terminar en un orgasmo casi instantáneo, pero era más difícil de lo que se veía. Teníamos que coordinarnos muy bien para que en los movimientos sexuales no se saliera alguien de mis agujeros.

Debo admitir que lo único que me mantenía excitada era el puro morbo de tener dos vergas culeandome al mismo tiempo… asique a pesar de las dificultades nunca dejé de gemir y gemir.

Mientras estaba yo entre aquellos hombres, siendo fornicada cada vez más duramente apareció frente a mí una maravillosa erección. Debido a mi posición no podía mirar muy arriba, pero por su vientre especialmente marcado supuse que era Claudio, asique el que me daba por el culo era Iván. Aquél esplendido pene, cuyo glande brillaba húmedo frente a mí, fue una provocación directa… inmediatamente abrí mi boca y esperé a que este se acercara a mí y pudiese finalmente saborearlo…

Así se completó el circuito, tenía un pene por agujero penetrable en mí, y una jungla de gemidos placenteros. Camilo fue el primero en acabar, lo cual es entendible, pues fue el primero que me había empezado a dar. Sentí sus manos apretando fuertemente mis nalgas mojadas por mi sudor y el de Iván, y otros líquidos mucho más sexuales; y comenzó a gritar de placer. Me hubiese encantado sentir su semilla fluyendo dentro de mí, cálida y espesa… pero no me arriesgaría de ese modo, pero tenías planes para ese condón. Su orgasmo fue prolongado, no le daba chance de descanso, pues yo no dejaba de mover la pelvis, y tampoco podía, pues Iván me seguía rompiendo la colita.

El siguiente en correrse fue Iván, unos minutos más tarde que Camilo. No me lo esperaba, pero mientras me embestía duramente los últimos segundos de su culeo me agarró fuertemente mis pechos, pellizcando fuertemente los pezones. Me dolió bastante, pero la excitación pudo más. Sus gemidos fueron música para mis oídos. Sentí su pene perdiendo dureza y saliendo de mi ano, y lo siguiente que sentí también me sorprendió, de manera muy buena. Antes de que su semen empezara a chorrear de mi cola, puso su cara entre mis nalgas, abriéndome totalmente el culo y comenzó a lamerme. Lo lamía y lo besaba, una y otra vez, y al final hizo un chupón. Eso me excitó de tal manera que no puedo explicarlo, pero tuve que dejar de chupárselo a Claudio y doblarme de placer, gimiendo… gimiendo.

Escuché que Iván hacía un sonido raro con su boca, y supe que tenía toda su leche en su propia boca. Totalmente guiada por mis instintos sexuales me voltee y llena de deseo me lancé a Iván. Y comencé a besarlo. Él se resistió al principio, pero yo fui mucho mas insistente, y el comenzó a devolverme mi beso. De esa forma me pasó gran parte del semen a mi boca, justo lo que quería. Y cuando nos separamos un espeso hilo de saliva y esperma unió nuestras bocas. Lo saboree, era un manjar para mí, pero aun así decidí no tragármelo.

Mientras todos miraban, extasiados, volví a echarme sobre Camilo, y poco a poco le fui soltando la esperma de Iván desde mi boca hacia la suya, y el la recibía con gusto. Y cuando terminé de dárselo, le saqué el condón y me eché sobre la cama junto a él. Lo fui estrujando para que la esperma acumulada ahí cayera sobre mis pechos y vientre, y le hice señas a Iván para que se lo comiera.

Cuando hubo terminado yo ya me encontraba bastante cerca de otro orgasmo, tanta cerdería había llevado mi morbo al máximo.

Claudio que esperaba con su pene totalmente erecto aún se acercó a mí, colocándose encima de mí. Tomó mis cansadas piernas y las subió, dejándome totalmente abierta, enseñando mi vagina y mi culo. Si él hubiese decidido follarme por mi vagina, no tenía fuerzas para detenerlo, a pesar de los riesgos… pero fue directamente por mi culo.

Lo sentí abrirse paso en mis entrañas, gemí intensamente. Me embistió una vez, llevé mi mano hacia mi vagina; me embistió de nuevo, comencé a masturbarme, metiendo mis dedos en el húmedo agujero; me embistió por tercera vez, mi otra mano masajeaba mi clítoris; me embistió por cuarta vez, más fuerte que antes… sexta vez, séptima… perdí la cuenta, estaba a punto de llegar… y él sacó su pene y comenzó a eyacular sobre mi cuerpo. Retiré mis brazos para que toda su leche cayera en mi pecho y vientre, pero fue tal la fuerza que llegó hasta mi cara, sobre mi mejilla y labios… sabía delicioso.

Antes de que llevara mis manos nuevamente a mis genitales el me volvió a agarrar y me lamió la vagina, solo un par de veces. Y ese par de veces bastó para estallar nuevamente en contracciones y quejidos. Sentí un cálido líquido salir de mi vagina a ritmo constante… un lento fluir de placer.

Los segundos siguientes me bastaron para notar que a mi lado izquierdo yacían Camilo e Iván, mirándome, y al otro lado Claudio se estaba acomodando, y luego me quedé dormida, entre el reciente placer y el alcohol bebido durante la noche.
De hecho, creo que fui la que más bebí. Lo digo porque al día siguiente fui la última en despertarse. Y de qué manera.

Iba a ponerlo en una continuación esta parte, pero al final decidí finalizarlo aquí, más resumido.

En fin. Yo me encontraba de costado, alguien me masajeaba los pechos muy hábilmente, aunque apenas lo notaba por lo atontada que estaba, pero se sentía rico, relajante. Sentía también una especie de bulto entre mis piernas, una especie de presión. Pero antes de saber qué era todo eso, lo primero que vi fue a Iván siendo culeado por Camilo.

El se encontraba boca abajo a mi lado mientras Camilo le daba con fuerzas, sudaban copiosamente. Lo siguiente que noté fue que alguien me estaba penetrando. Normalmente me hubiese apartado de eso, asustada, sin embargo Claudio me sujetó y me dijo:

-Tranquila, tranquila… soy yo.

-Pero qué estás haciendo… ¿sin mi permiso y además en mí vagina? –dije medio m*****a.

-Perdón, perdón –dijo él, intimidado- Encontré un condón y…

-No. No hay excusas.

-Perdón, no seguiré---

-¡Ni cagando! –exclamé, aún más m*****a, pero luego suavicé mi voz, lo más sensual que pude para estar recién despertando y con algo de caña- Ya empezaste, ahora préndeme y termíname.

No había notado que Camilo había parado de darle a Iván, pensando que las habían cagado también, veía culpa en sus ojos, pero en cuanto vio que todo podía seguir… le siguió rompiendo.

Y no costó prenderme, me besó el cuello, me masajeó los pechos, unas cuantas embestidas y ya estaba gimiendo. Comencé a sudar nuevamente.
Mi orgasmo fue inesperado, fue suave pero me hiso gemir de todas formas, mis ojos se pusieron blancos y mi cuerpo se puso ultra sensible, tanto que no pude evitar sacar a Claudio dentro mía. Y así perdí un poco la consciencia y la percepción del tiempo nuevamente.

Cuando volví a despertarme vi que estaban todos hincados a mi alrededor, yo estaba acostada de espalda.

-Una pequeña sorpresa… -dijo alguien.

Y así comenzaron a venirse sobre mí, casi al mismo tiempo. Yo hubiese deseado más esperma que esparcir y comer, pero la sesión de anoche los había dejado medio secos, aun así era bastante.

Así termino mi aventura con tres hombres, mis tres hombres. Mi primera penetración doble, y la primera vez que fui el centro…

Bueno, la verdad es que no todo terminó ahí. Nos bañamos, almorzamos y Camilo con Iván se tenían que ir ya, pero Claudio se quedó, y volvimos a tener sexo varias veces ese día, en cada pausa que tuvimos mientras dormíamos una siesta o veíamos algún video o película.

Insisto... todo parece tan irreal y artificial, pero así sucedió. Espero haya sido creíble, pero no estoy segura.


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