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El sobrino de unos amigos

Tenemos unos buenos amigos que, se vieron en un problema una vez, durante dos meses se quedaron con el sobrino de dieciséis años de él, porque su hermana tenía que cuidar del marido y, entre tantos médicos y hospitales, no podían dejar tanto tiempo solo al muchacho.

En ese período de tiempo, nuestros amigos tenían reservado un fin de semana romántico y, no querían cancelarlo, entre otros motivos porque no les devolvían el dinero; hablaron con nosotros y, el chico se quedó ese fin de semana con nosotros.

Era un chico bien formado del ejercicio y, sanote, practicaba tanto deporte que, su vida era parecida a la nuestra, así que lo pasamos muy bien y, congeniamos con él desde el principio.
Castaño, ojos marrones, un metro setenta y cinco de estatura, setenta y dos kilos de peso.... una sonrisa encantadora....

En casa tenemos una amplia piscina, compartida entre las cinco casas que forman la comunidad, pero casi siempre están vacías porque son de alquiler salvo la de otro vecino que, estaban fuera todo el mes de vacaciones.

Durante el primer día que estuvo con nosotros, le estuve tanteando, provocando suavemente y, sabía que yo le gustaba al muchacho, cogimos tanta confianza que, hasta abordamos el tema del sexo y, pude comprobar que, aunque no era virgen, había tenido pocas experiencias sexuales, de carácter importante y satisfactorias.

El sábado por la noche, cenamos fuera en la terraza y, con cuando terminamos de cenar nos servimos unas copas y unos cigarrillos, entonces, saqué la maría y, nos fumamos un porrito de maría que sienta muy bien de vez en cuando; todos nos pusimos más que contentos.

Indiqué a los dos hombres que tenía en casa, que me iba a dar un baño en la piscina y, me fui para el agua, atravesando el jardín me fui desnudando y, como no llevaba el bañador puesto, me despojó todo excepto un mini tanga de braguitas que tengo, blanco.

Mi marido liber1 fue al baño antes de venir, así que me seguía tan sólo el chico, que tenía los ojos puestos en mis nalgas, cuando me giré, se puso un poco cortado y, le pregunté, ¿te gustan?

Me dijo que si que eran preciosas, que tenía un buen culo, pero ahora sus ojos no se fijaban nada más que en mis tetas, y antes de preguntarle si le gustaban, me acerqué a él, le cogí sus dos manos y, coloqué cada mano en una de ellas, le dije son tuyas, disfrútalas.

Nervioso comenzó a mirar hacia atrás, temiendo que en ese momento llegase mi maridito liber1, todo cabroncito, pero me acerqué a sus labios, le deposité un suave beso y, le dije, que no se preocupase, que él tardaría en llegar, pero que no se iba a enfadar ni nada por el estilo.

Con sus manos en mis pechos, acariciándolos tímidamente, pero sin parar, le fui despojando de toda la ropa, excepto de los slips, pequeños, que dejaban bien marcado su paquete, una polla dura y tiesa, para cuando acabé de desnudarle, simplemente le presioné encima y se le erizó la piel, estremeciéndose entero.

Nos metimos en el agua, estaba caliente de todo el día dándole el sol, y la noche era calurosa, así que nos iba a sentar genial.

El chico se fue animando pensando que liber1 no iba a salir, no lo había visto, y que podría follarme con tranquilidad, pero sin pausa.... le dejé hacer.

Primero mordisqueó mis pezones y, sus manos apretaban mis nalgas, me despojó del tanguita, que por estar mojado estaba completamente transparente y, dejó mi rajita al aire, se quedó mirando ya que depilada no había visto ninguna de cerca y, acarició con sus dedos, el adornito de vellos que me dejaba encima de los labios.

Me sacó de la piscina y, me tumbó en el borde, justo en la parte superior de los escalones de la piscina, había poca luz, pero suficiente para vernos con claridad.

Su boca se dirigió directa a mi coñito que lo recibió bien húmedo y lascivo, me abrí de piernas, arqueé mi cabeza hacia atrás y, me dejé hacer, ummmmm, su lengua separaba mis labios vaginales y se introducía en mi vagina, a la vez, que salía de nuevo para recorrer lentamente mi clítoris que, se abultaba e hinchaba por momentos.

Con su lengua recorriéndome entera me corrí pronto, no la manejaba mal, se ve que en eso ya tenía suficiente experiencia, cuando mis espasmos provocados por el orgasmo fueron espaciosos, me incorporé, le despojé de sus slips y, comencé a lamerle su falo, ummmm, delicioso y juvenil, inexperto, me sentía bien siendo una maestra, una buena maestra, porque soy una zorra muy caliente para follar siempre.

No me dejó estar mucho tiempo chupándole la polla, por miedo yo creo a correrse, ya que no aguantaba bien, mis succiones, y le gustaba tanto que se retorcía de placer, intentando alejarme continuamente.

Paré, no quería que el chico se lo pasase mal o se llevase un mal rato, así que le dejé tomar la iniciativa, para él era excitante se estaba follando a la mujer de un amigo de su tío, y la muy zorra le estaba poniendo los cuernos con él.

Me tumbó boca arriba y, volvió a abrirme de piernas, cuando estaba bien abierta, me la clavó, ufffff, qué dura, me fue taladrando ese falo y dándome placer con su entrada, el calor que emanaba era muy fuerte y, cuando terminó de clavármela hasta el fondo, me corrí, no pude resistirme a ese placer y me dejé llevar.

Mis espasmos de placer le atrapaban y, él se concentraba aguantando para no correrse aún, ummmmmmmmmmmm, delicioso, cuando fui disminuyendo la intensidad de mis espasmos, se salió y, esta vez, colocó mis piernas hacia arriba, apoyadas en sus hombros, con la capacidad de ejercicio que tiene el chico, se puso como si fuese a hacer flexiones y, me la volvió a clavar, por detrás se veía genial y, el chico aún no se había percatado de la presencia de mi marido, pero yo le miraba de forma zorrona y libidinosa, disfrutando de la follada que me estaban dando.

Ufffff, siiiiiiii, qué gustazo, entraba y salía con mucha facilidad, yo estaba completamente húmeda, con los orgasmos que tenía ya a mis espaldas y, lo excitada que estaba y, el chico era un auténtico atleta, y entraba y salía haciendo flexiones que daba gusto.

Me embestía a veces con fuerza y, a veces con suavidad, y yo gemía de placer, con sus embestidas volví a correrme otra vez más y, entonces, mis piernas y mis muslos le apretaban la polla, con tanta fuerza que se dejó ir, y comenzó a emanar leche caliente, yo la sentía entrar a borbotones en mi rajita, que se iba llenando de leche, el chico seguía en la misma posición descargando y, por la cantidad tan espesa y grande que echaba, sabía que hacía tiempo que no descargaba sus cavidades, ummmmmmmmm deliciosa, pues esa noche me dispuse a dejarle seco para que produjese toda una campaña nueva entera.

Cuando sus huevos dejaron de sacar leche, se fue desplomando encima mía y, me susurró al oído, ahora debemos entrar en la casa, porque liber1 va a sospechar.

Sonreí, nos levantamos, pude ver cómo mi marido se iba corriendo a la casa y, nos esperaba con una amplia sonrisa en la terraza.



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