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Marco, el amigo de mi papa - Parte III

Mucho tiempo había pasado desde mi encuentro con mi entrenador en la duchas. Desde aquel momento muchas cosas en m vida había cambiado. Mis padres se había separado. Yo me quede a vivir con mi padre en la misma casa y mi madre se mudo a un pueblo a unos 400 kilometro de la ciudad, allí donde vivía una de sus hermanas. El motivo de la separación me era desconocido, pero estaba seguro que la preferencia de mi padre por las pollas a la hora del sexo tenía algo que ver en todo.

La vida en casa se había vuelto muy tranquila. El vínculo con mi padre se fortaleció desde entonces, charlábamos seguidos, y no solo sobre banalidades, sino sobre nuestras vidas. Compartimos mas viajes de pesca y actividades de las que jamás hubiésemos hecho juntos. Eso si, nunca apareció el tema de su encuentro sexual con Marcos, ni el mío con Oscar, ambos eran secretos bien guardados que jamás expondría.

Durante una cena, mi padre me dijo:
"Esteban, Marcos tiene vacaciones en el ejército y va a venir a pasarlo aquí. Se va a quedar a vivir en la casa por unos días. Espero que no m*****e. Ya veremos donde lo acomodamos para dormir, pero estoy seguro que no será ningún problema".

"Claro que no padre, no es ningún problema. Podemos organizar un viaje de pesca los tres, que te parece?"- le respondí.

"Es una excelente idea hijo, ya veremos cuando llegue. Me hablo esta tarde y me dijo que mañana por la tarde estará llegando" - dijo mi padre.


La cena continuo como de costumbre. Con la excusa que debía estudiar para el otro día me levante de la mesa, cogí mi plato, lo lleve hasta la cocina, salude a mi padre y me fui hasta mi cuarto. Apenas mi cuerpo había cruzado por completo la puerta, la cerré y lleve mi mamo a el bulto de mi pantalón. Al momento que mi padre nombro a Marcos, el recuerdo de su cuerpo y el de mi padre comenzó a circular por mi cabeza. La sola idea de que viviría con nosotros unos días, se bañaría en nuestro baño y dormiría con nosotros me éxito tanto que tuve que contenerme para no tocarme mientras estaba sentado a la mesa con mi padre. Una vez en mi cuarto, nada me lo podía impedir. Metí la mano por dentro de los pantalones y de la ropa interior y comencé a acariciarme la polla. Me dirigí a la cama. Una vez acostado, me quite lo pantalones y con mi miembro libre comencé a masturbarme, tratando de no gemir para que mi padre que estaba viendo la televisión no me escuchara. Pensando en Marcos y en Oscar acabe sobre mi mano, de manera de que pudiera tragarme todo el semen. Desde que había probado el semen de Oscar, tragarme mi propia eyaculación era algo que hacia normalmente.

Al día siguiente, tal y como me había dicho mi padre, Marco llego a nuestra casa. Apenas acababa de llegar del entrenamiento cuando estaba a punto de abrir la puerta de mi casa y se apareció por detrás.

"Esteban"- grito para lo pudiera oír - "Como has estado todo este tiempo".
A medida que hablaba se acercaba mas a mi. Una vez junto a mi, me abrazo fuertemente, me dio unas palmadas de afecto en la espalda y se alejo.

"Se ve que viene de entrenar, tu padre me ha dicho que eres uno de los mejores del equipo"

"Oscar, que gusto verte. Mi Padre habla demasiado bien sobre mi, no deberías creerle todo lo que dice"- le respondí sonriendo.

Con una sonrisa en su rostro me dijo: "Vamos, entremos a la casa, tu padre nos estaré esperando. Yo necesito descansar por el viaje, y tu una ducha. Vaya que si hueles a hombre, jajaja, es un olor muy común dentro de la barracas del ejercito" -termino su comentario con una sonrisa y palmandome la espalda nuevamente.

"Si huelen tanto como lo hace el vestuario luego de nuestro entrenamientos, la verdad no es algo que quiera oler, jajaj"- continúe riendo.


Apenas entramos, mi padre se levanto del sillón y fue abrazar fuertemente a Marcos. Este le respondió el abrazo con aun más fuerza. No espere ni un momento y me fui al baño, necesitaba ducharme. Aquel día, el complejo no tenia agua, y las duchas no funcionaban, así que cada uno de nosotros había tenía que irse todos sudados y olorosos por la actividad para bañarnos en nuestras casas.
Una vez limpio, me dirigí a mi cuarto y me dispuse a ponerme ropa limpia.

Mientras me estaba cambiando, note que me había dejado los calzoncillos en el baño, seguro se me había caído de la mano mientras salía. Así que me dispuse a recogerlos. El envión me hizo olvidar de golpear la puerta entes de entrar y lo que vi dentro fue un tanto embarazoso. No había notado que alguien había entrado al baño, pero allí estaba Marcos. Parado frente al retrete, sosteniendo su gran polla con una mano, apuntando el chorro de pis, y con la otra sostenía mi calzoncillo, hundido en su nariz mientras aspiraba fuertemente.

Al verme entrar se sorprendió, se alejo mi prenda de su cara tan rápido como yo corría la vista de la escena que allí estaba sucediendo. Yo estaba absolutamente incomodo por lo que había visto, y el, tan lleno de vergüenza que ninguno de los dos pudo decir palabra alguna. No espere ni un instante y me fui de allí, directo hacia mi cuarto. Cerré los ojos y allí estaba, su hermosa polla gorda, sostenida por su mano.

Pasaron las horas hasta que mi padre apareció en mi cuarto.

"Hijo, me había olvidado, pero hoy tengo una cena con los compañeros de trabajo, así que te quedaras solo con Marcos. Ya le he avisado, me ha dicho que pediría unas pizzas si era de tu agrado"

"Gracias padre, pero salgo con mis amigos, no como aquí"- le respondí.


Y así fue. Tenía un gran deseo de estar con Marcos, pero no podía. Era el mejor amigo de mi padre y en mi casa. No por lo menos esa noche. Debía pensar bien lo que quería. Cuando se hizo la hora me vestí, y me fui a la caso de un amigo, a solo un par de cuadras.

La noche transcurría tranquila. Mis amigos decidieron salir a dar una vuelta por algún bar de la ciudad. No tenía nada de plata, así que le dije que iría a m casa, buscaría algo y regresaría. Camine las dos cuadras, bajo el cielo estrellado, hasta que llegue a mi casa. Era tarde, no esperaba encontrar a nadie. Mi padre seguro aun no había vuelto, cuando salía con sus amigos, había veces que volvía recién a la mañana del otro día, y seguro que Marcos estaría durmiendo. Así que decidí entrar lo más silencioso posible

Pero una vez dentro, nada fue como lo imagine. Una luz suave venia del pasillo. No sabía de que habitación, desde donde estaba no podía adivinarlo. Me fui acercando despacio. Y allí comencé a escuchar. Alguien gemía, "Ahhhhh!!!!, Ahhhhh!!!!", se escuchaba, "Si!!!!!!". Los gemidos eran de placer, y la vos era inconfundiblemente la de Marcos. Estaría solo?, o con una mujer?, sería un hombre el que le estaría dando placer? Acaso podría ser mi padre? Pero a medida que me acercaba y los gemidos se hacían cada vez más fuerte podía notar que nadie mas estaba allí, por lo menos no se escuchaba a nadie más.

"Debe estar masturbándose" - pensé. Una vez en el pasillo pude ver de dónde venía la luz. Era de mi cuarto. Marcos estaba masturbándose en mi cuarto. De pronto los gemidos se detuvieron. "Me habrá escudo? -me pregunte. Pero cada tanto volvía a gritar de placer. Mi cuerpo comenzó a reacción y una presión cada vez mayor comenzó a azotar mi entrepierna, mi polla me pedía libertad.

Lentamente me acerque hasta la puerta entreabierta de mi cuarto. Sigilosamente me asome para ver lo que estaba pasando allí adentro. Un semental peludo, totalmente desnudo estaba acostado en mi cama. Con las dos piernas levantadas y separadas movía con una de sus manos, hacia adelante y atrás y giraba hacia un lado y hacia otro dentro de su culo algo negro que supuse se trataría de un consolador. Mientras que con la otra sostenía mi calzoncillo que cada tanto se lo llevada a la cara. Sus gemidos se detenían solo para aspirar el olor a mis bolas que desprendía mis calzoncillos que había usado durante el entrenamiento de esa tarde.


La escena era totalmente tentadora. No podía perderme la oportunidad. Esta vez no me quedaría mirando. Así que saque el teléfono celular de mi bolsillo y le escribí a mis amigos. Les dije que me perdonaran, que mi padre había vuelta de la cena en muy mal estado y que me iba a quedar con él. Al instante que el mensaje se envió, apague el dispositivo, no quería que nada me interrumpiera. Volví a mirar a Marcos. Seguía autosatisfaciendo su placer sobre mi cama.

Pensé la mejor forma de entrar a mi cuarto, frases ingeniosas para decirle. Quería causarle una buena impresión. Así que decidí entrar desnudo y mostrarla mi polla parada, para que se diera cuenta lo excitado que estaba por tenerlo desnudo, penetrándose con un consolador sobre mi cama. Casi sin hacer ruido, me quite toda mi ropa, toma fuerzas y abrí con fuerza la puerta de mi cuarto.

Se sobresalto tanto al ver allí que se levanto rápidamente de la cama así como estaba, tiro mi calzoncillo y no tuvo ni tiempo para quitarse el dilo de su culo. Su polla me apuntaba y se me hacia agua la boca. Sus pezones brillaban por el sudor que recorría todo su torso denudo. Estaba agitado por tanto placer que sentía. Me miraba intensamente. Sus ojos escanearon cada rincón de mi cuerpo hasta terminar en mi polla y mis huevos allí colgando.

"Huelen rico mis huevos? - le pregunte.

"Esteban no deberías estar en casa, y menos me deberías haber visto. Hace cuanto que espías??"- se apresuro a decir.

"Los suficiente para saber que te estás penetrando con un consolador mientras hueles mis calzoncillos y gimes de placer, supongo, pensando que eso de plástico que tiene dentro es mi polla. Aquí la tiene si es que la quieres"- le respondí mientras me agarraba la polla con una mano.


No hubo más preguntas, ni más acusaciones. Los únicos sonidos que se escuchaban eran mis gemidos y los que salían cuando movía una y otra vez mi polla en su boca. Sabia chupar muy bien, lo hacía mejor de lo que lo había hecho Oscar. Cada tanto dejaba de chuparme la polla para meter su nariz entre mis huevos e inhalar fuertemente y los chupaba, se los introducía en su boca y los succionaba. Jugaba con ellos como si fueran dos sabroso caramelos. Yo no podía mas que gemir de placer.

Se levanto, me miro a los ojos y me beso rudamente. Pensé que me iba a arrancar la boca con sus labios. Introdujo su lengua dentro de mi boca y pude notar que quedaba en ella el gusto a mi propia polla. Se alejo de mi rostro. Con una mano abrió mi boca y escupió dentro. Seguimos besándonos, abrazados, tocándonos las pollas y los culos de vez en cuando. Le gustaba además escupirme en la cara lamer su escupida. El seguía teniendo en consolador dentro de su culo.

"Esteban, has penetrado alguna vez a un hombre?"- me pregunto Marcos.

"No, pero si he sido penetrado si te interesa saber"

"Tu padre sabe tu preferencia por los hombres"- volvió a inquirir

"No igual que yo no sabía hasta hace poco que a él también le gustaba la polla. Los vi, a vos a mi padre. Juntos, abrazándose desnudos, chupándose la polla y el culo, tragándose la eyaculación del otro"

Me agarro fuertemente por los hombros y me alejo

Que has dicho? Como que nos has visto?"- la vos denotaba algo de desesperación.
"Si había entrado al cuarto de mi padre instantes antes que ustedes aparecieran. Para que el no me viera que me había metido a escondidas me metí en el guardarropa y desde allí lo vi todo. No paro de pensar en tu polla ni en tu cuerpo maculoso y peludo desde entonces"

"Tu padre y yo somos grandes amigos. Es una forma de demostrarnos el amor."

"No tiene que explicarme nada. No me importan los gusto sexuales de mi padre, solo quiero tu polla y nada más que tu polla"- le dije casi gritando
"Esto se termino aquí Esteban. Olvida todo esto y ni una palabra a tu padre" -contesto Marcos serenamente


Comenzó a retirarse. Me dio la espalda, aquella perfecta espalda, no tan peluda como su torso, adornada por debajo por un increíble culo, perfectamente formado gracias a los exhaustivos entrenamientos, y entre sus cachetes se podía ver salir el consolador. Aun lo tenía dentro.

"Lo que tiene dentro puede transformarse en mi polla. Soy virgen, jamás he penetrado a nadie, ni hombre ni mujer, quiero que seas le primero" - le dije. Se detuvo. Me acerque despacio y comencé a acariciar su espalda, bajando lentamente hasta llegar a su culo. Me detuvo, se dio vuelta y me dirigió hacia mi cama. Se acostó, lentamente se saco el consolador. Una larga polla negra salía lentamente de su culo. Cuando termino me pregunto "Tiene preservativos?"

"Si, en el primer cajón"- y le señale la mesa contigua a la cama.

Tomo un paquete, lo abrió, se acerco a mí y delicadamente comenzó a masajear mi polla. Quería que estuviera bien dura para cuando me colocara el preservativo. El se encargo de ponérmelo y cuando termino se acomodo y me acerco a su cuerpo. El estaba acotado de espaldas sobre mi cama. Yo parado, tan cerca del el que podía ver cada bello de su hermoso cuerpo. Tomo mi polla y la dirigió hasta su culo y lentamente la comenzó a introducir. Una vez que la cabeza entubo dentro dijo:

"Ahora es tu turno. Quiero sentirte dentro. No te costara"

Así fue, comencé a penetrarlo, una y otra vez. Primero despacio y luego más fuerte. Toda mi polla y tan solo un pedazo. Trataba de recordar las cosas que hacían los hombres en los videos que veía por internet. Luego de que Oscar me penetrara, comencé a masturbarme viendo videos de hombres follando.

Durante todo el acto, el gemía, yo gemía. Se pellizcaba las tetillas mientras yo lo penetraba y le agarraba la polla con una mano. El gemía aun más. Cuando estuve a punto de terminar, saque mi polla de su culo, me saque el preservativo y comenze a pajearme. Eche toda mi leche sobre su torso. Si darle tiempo a nada, me subí sobre él y comenze a lamerlo, limpiándole todo mi semen y una vez que no hubo más rastro de mi leche, le bese apasionadamente. Ahora, el que introducía la lengua era yo. Sentía la humedad y un sabor amargo de su boca. El mientras tanto se masturbaba. Tomo mi cabeza por la nuca y me dirigió hacia su axila. No se había bañado en todo el día y olía extremadamente fuerte. Pero su olor a transpiración, olor a hombre, era altamente excitante. Le chupe las exilas hasta que comenzó a gemir y llevo mi cara cerca de su polla. La golpeaba contra mi cache con violencia, tanto que hasta me dolía. Allí acabo, toda su leche blanca fue a para a uno de los cahcetes de mi cara. También tenia semen sobre mis labios y podia sentirlo tibio.

Se acerco y me lamio. Una vez limpio de su eyaculación, nos tendimos abrazados sobre la cama. Uno contra otro, las piernas cruzadas, las pollas relajas tocándose entre sí. Los brazos unían nuestro cuerpo que se tocaban y compartían el sudor.

De repente se escucho un sonido. Mi padre había vuelto. Por suerte sufría los efectos del alcohol y en el tiempo que tarde en encontrar la llave, introducirla en el cerrojo de la puerta y entrar, Marcos se había ido hacia el baño y yo arreglaba todo el desorden que era mi cuarto. Mi padre ni se m*****o en ver si estaba y se dirigió rápidamente a su cuarto. Allí estaría esperándolo Marcos que lo ayudaría a vestirse para poder dormir. Mi padre había decidió que dormiría con él. Según decía eran los dos adultos y bien podían compartir una cama como amigos. Bien sabía que mi padre lo había decido para que por la noche estuviera al alcance de su mano la gran polla de Marcos.

Mientras ordenaba mi cuarto encontró el consolador que Marcos se había olvidado. Tome el calzoncillo que había olido con tantas ganas y lo use para limpiar a ese pene negro de plástico. Los guardaría, seguro que me serviría para otra ocasión.
Al otro día, me levante temprano para ir a la escuela. Estaba agotado por la noche anterior, pero era viernes y no podía faltar. Nadie estaba despierto. Mi padre no trabajaba los viernes, debía estar durmiendo abrazado junto a Marcos.
Cuando regrese del colegio, me encontré con mi padre.

"Hola hijo, que bueno que te encuentro. Ayer me encontré en el vas con tu entrenador, con Oscar. Viste que era amigo también de Marcos durante el servicio militar. Se alegro de saber que estaba en la ciudad. Le comente tu idea de ir a pescar y se ofreció en prestarnos su casa del lago el fin de semana. Así que si no tiene nada que hacer, vete a armar un bolso y cuando todo esté listo, partimos hoy mismo, así aprovechamos bien el tiempo".

Así lo hice. Amaba ir a pescar. Me encantaba compartir con mi padre, y la sola idea de que iríamos con Marcos termino de convencerme. Rápidamente comencé armar un bolso. Eran solo un par de días. Mientras revolvía en la ropa se me cayó al piso el consolador. Lo tome, le pase la lengua recordando que ello había estaba dentro del culo de Marco y lo volví a esconder. No lo necesaria, porque tendría la gran polla de Marcos cerca si es que la necesitaba. Sono el timbre.

"Hijo puede atender!"- grito mi padre desde el baño- "Marcos se fue a comprar provisiones para el viaje, no croe que sea él, fíjate quien es."

Abrí la puerta. La sorpresa de mi rostro debió se muy evidente.

"Hola Esteban, porque esa cara? Acaso te he asustado?"- Allí estaba mí entrenado, Oscar. Era un día de primavera sumamente caluroso, y Oscar había optado por unos pantalones cortos y una musculosa blanca ajustada que marcaba su cuerpo escultural, además de marcar sus pezones. La musculosa dejaba ver sus brazos perfectos y parte de su pecho peludo. En su mano llevaba un bolso.

"Acaso tu padre no te dijo nada del de fin de semana de pesca"-dijo Oscar mientras los hacía pasar a interior de mi casa.

"Si, pero no me dijo nada de que tu también irías, por ello me he sorprendido al verte"-le respondí.

Un vez que todo estuvo listo, subimos a la camioneta que conducía mi padre y partimos. Éramos cuatro. Mi padre. Oscar, mi entrenador, amigo de mi padre y el primer hombre que me había penetrado. Marcos, alto comandante del ejército, amigo de mi padre y el primer hombre al que había penetrado. Y yo. Los cuatro rumbo a un fin de semana que se convertiría en el suceso más importante hasta el día de hoy. Pero claro, lo que allí sucedió es otra historia.


…continuara…



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