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Marco, el amigo de mi papa - Parte II

Todo había cambiado desde ese momento. La imagen en mi mente de mi Padre y Marcos juntos se repetía una y otra vez. Recordaba como si hubiese sido ayer su dos grandes cuerpos sudorosos abrazados entre si, sus gemidos de placer, sus perfectos culos, el semen deslizándose por sus pechos peludos, sus pollas, duras como rocas y sus huevos peludos colgando entre sus piernas. Ya no estaba tan seguro de que me gustaban las mujeres. Mi cuerpo se excitaba cada vez que miraba a un hombre sin camiseta o en ropa interior y por la noche me masturbaba con la imagen de ellos en la ducha, juntos, limpiándose todo el cuerpo después de esa noche de placer.

Una semana después de lo ocurrido, mi vida iba a cambiar.
Como era de costumbre, después del colegio tenia clases de Futbol, o soccer como lo llaman en otros países. Desde pequeños mis padres me han enviado a diferentes deportes como natación, tenis, vóleibol. El último que he practicado es el futbol, hace ya unos 5 años que formo parte del equipo, y es en verdad mi deporte favorito. Llegue al entrenamiento, salude a mis compañeros y luego me dirigí a donde se encontraba el entrenador. Su nombre es Oscar y será el otro protagonista de esta historia.

Fue compañero y amigo de mi Padre y de Marcos durante el ejército, y al igual que mi Padre se retiro para dedicarse a entrenar a jóvenes a jugar al futbol. Fue gracias a él que pude entrar al equipo. Además de ser entrenador de nuestro equipo de soccer, es personal trainer y trabaja en el gimnasio al que va mi padre. Si bien no suele aparecer por mi casa, ya que mi madre no le tiene mucho aprecio, es el mejor amigo de mi Padre además de Marcos y salen a comer juntos muy a menudo. Ahora que se lo que pasa entre mi Padre y Marcos, no me sorprendería que algo pueda haber entre él y Oscar.
El entrenamiento se desarrollo de manera normal, igual que todos los anteriores. Oscar nos hizo correr, realizar prácticas con la pelota de futbol y otros ejercicios de rutina.

"Bien por hoy el entrenamiento ha terminado, nos veremos el sábado para jugar el partido. No lleguen tarde. Vayan a las duchas".

La última palabra resonó en mi mente. Muchos jóvenes, de cuerpo bien formado, desnudos bajos chorros de agua que se deslizan por cada rincón de sus cuerpos. Sus miembros al aire. Masajeándose suavemente mientras se limpian el sudor de su piel. Siempre me había duchado con ellos después de los entrenamientos, era lo más normal del mundo. Ya los había visto desnudo muchísimas veces. Pero ahora algo era diferente. Pensar en ello revolvía cada fibra de mi cuerpo y comenzaba a subir la temperatura de mi sangre. Mi polla comenzaba a latir bajo mi ropa interior. No podía dejar que nada me sucediera. Así que decidí dar unas vueltas mas a la cancha, correr un poco mas no me haría daño, mientras todos se duchaban. Cuando terminaran y los vestuarios quedaran vacios, sería mi turno para ducharme.

Así lo hice. Comencé a bañarme, enjabonando cada parte de mi cuerpo, refregando la espuma sobre mi torso peludo. Delicadamente, limpie mis bolas, sacándole así el olor a hombre y a traspiración propias de haber pasado un día entrenando bajo el sol de primavera. Llego el turno de mi polla. Mientras me la enjabonaba, se me venía a la mente la imagen de mi Padre y Marcos en el baño, de esa escena que no puede ver. Y poco a poco me excitaba con solo recordarlos juntos.
De un momento para otro oí un ruido que provenía del vestuario. Las duchas estaban separadas del resto del vestuario y desde allí no se veía si alguien estaba adentro.

"Quien se está bañando???" - pregunta una vos. La reconocí al instante. Era Oscar. Seguro que estaba ordenando las cosas del entrenamiento.

"Soy yo Oscar, Esteban"- le respondí.

Allí se apareció. Desnudo, solo una toalla alrededor de su cintura. Su cuerpo era perfecto. Un hombre de 45 años, pelo negro corto y barba corta sobre el rostro. Ojos marrones, cejas abultadas y tupidas. Su torso demostraba todo el entrenamiento que hacía a diario. Pechos prominentes con unas tetillas bien marcadas y abdominales bien formadas. Todo cubierto con una gran manta de pelos, aun así no tan peludo como mi padre. Desde donde terminaba la toalla se podían ver dos piernas increíblemente musculosas, peludas como el resto de su cuerpo y unos grandes pies, perfectos diría yo. Se dirigía hacia mí. A unas duchas de distancia de donde me estaba bañando se detuvo. Hiso un además de sacarse la toalla, pero me miro y me pregunto.

"Te m*****e que me bañe"-

"No, en absoluto", le respondí.

A diferencia de muchos entrenadores, Oscar corría con nosotros, y hacia las mismas tareas que nos daba para hacer, todo porque creía que así nos inspiraría a dar los mejor. Así que al final de cada entrenamiento, estaba da sudado como nosotros. Solía bañarse en los vestuarios pero luego de que todos nos hubiésemos ido. Como aquel día, yo me había bañado mas tarde, me lo había topado en las duchas. La verdad es que nunca lo había visto desnudo totalmente.

Seguida de mi respuesta, se saco la toalla de la cintura, la colgó y abrió el grifo del agua. Entre ducha y ducha no había ningún tipo de división así que podía ver absolutamente todo el panorama de aquel hermoso cuerpo. Se coloco debajo del agua y cerró los ojos. Comenzó a refregarse el cuerpo con las manos desnudas para mojarse todo antes de enjabonarse. No podía creer lo que estaba viendo. El agua descendía por cada fibra de su musculo, se deslizaba entre pelo y pelo hasta caer al piso. Chorreaba de su polla como si estuviera meando. La imagen empezó a excitarme y mi polla comenzó a endurecerse. Nada podía esconder mi excitación.

Oscar abrió lo ojos, agarro y el jabón y en el trayecto miro hacia donde estaba yo. Estaba tratando de parecer lo mas normal posible, pero are obvio lo caliente que estaba, mi polla estaba un poco dura.

"Que pasa Esteban, nunca viste un hombre desnudo"-dijo mientras se reía y se frotaba el cuerpo con el jabón.

Al parecer no le dio mucha importancia al estado de mi cuerpo y siguió con su tarea. Trate de hacer lo mismo, pero evidente que no iba a poder sacar los ojos del pedazo de carne que le colgaba entre sus piernas. Flácido, era aun más grande que mi polla erecta. Comenzó a enjabonarse su polla, masajeándola suavemente. Tiro para atrás la piel del glande y se lo enjabono. La cabeza de su polla era exorbitantemente sabrosa a la vista.

No aguante más el espectáculo. Mi cuerpo me pedía a gritos que hiciera algo y así fue. Baje mi mano hasta mi miembro y comencé a masajeármelo, como si me los estuviera limpiando, pero nada de eso estaba tratando de hacer. Sentía la lujuria correr por mi sangre mientras me tocaba mi polla y Oscar se enjabonaba el culo. Una chispa de electricidad comenzó a segarme cuando me imagine el placer que tendría al sentir su polla en mi culo. Acto seguido, lleve mi mano libre a mi culo y, de manera gentil como había visto hacerlo a mi Padrea y a Marcos, me acaricie el agujero del culo. Explotaba de placer, todo mientras miraba a Oscar, que al parecer no se había percatado de lo que estaba haciendo, o si lo había hecho, lo disimulaba muy bien.

Todo hasta que me miro. Vi sus ojos, y la vergüenza de lo que estaba haciendo me llevo a detenerme rápidamente. Nuestras miradas se cruzaron por un largo rato, yo estático de la vergüenza y nervios, el masajeándose la polla gentilmente con su grandes manos.

"No hay nada de malo en experimentar con un hombre Esteban, eso no te hace menos macho que otro." Dijo Oscar.

No podía hablar, no me salían palabras de la boca. El se movió. Dejo de tocarse la polla y comenzó a pellizcarse los pezones, mientras caminaba hacia donde me encontraba. Su polla, totalmente erecta, salía de su cuerpo como una espada que me apuntaba. Llego a mí. Me abrazo entre sus brazos forzudos. Sentí los músculos y los pelos de su pecho en contacto con el mío, y su polla rozándome la mía. De a poco me acaricio la espalda hasta terminar en los cachetes de mi culo. Su lengua paso por mi oreja y suavemente me dijo:


"Tu quédate donde estas. Te voy a chupar la polla. No te pongas nervioso, tranquilízate y veras lo increíble que se siente. Y si quieres y te animas, luego me lo haces tú a mi"


Así que me soltó y comenzó a bajar. Arrodillado en el suelo del baño, mientras el agua caliente nos golpeaba, tomo mi polla entre sus dedos, saco su lengua y comenzó a lamerla, como si fuera una paleta de caramelo. Metió su lengua en el orificio del glande por donde uno hace pis, golpeo mi polla contra su lengua y cachete de la cara y por última se la introdujo en la boca. Al principio solo la cabeza, pero poco a poco, la fue tomando toda, hasta que sus labios tocaba la base de mi pene.

Cerré los ojos y si darme cuenta empecé a gemir de placer. Lleve mis manos a mi tetillas y comencé a tocármelas como lo había visto hacer a Oscar instantes antes. El placer fue demasiado y acabe muy rápido mientras mi polla aun estaba dentro de la boca de entrenador. No tuve ni tiempo de decirle a Oscar que iba a acabar, así que me corrí y toda la leche salió dentro de su boca. Oscar no hizo ningún comentario al respecto y es más, se trago todo mi semen con una expresión de placer en la cara como si estuviera comiendo un manjar.

"No hay nada más rico que el semen, y si es de otro hombre aun mejor"


Se levanto y comenzó a besarme. Aun había resto de mi semen en su boca mesclado con su saliva. Al introducir su lengua en mi boca, podía sentir su sabor. Se detuvo, me miro y dijo:

"Lo he pasado genial, espero que tu también. Recuerda, no hay nada de malo con experimentar, peo eso sí, esto queda entre nosotros. Termínate de bañar, enjuágate bien la polla y apaga la ducha, se está haciendo tarde".


Dándome la espalda se fue caminada hacia la salida de las duchas, con la toalla en la mano. Su culo peludo se movía con cada paso que daba. No podía dejar que esto terminara así.

"Quiero sentirte dentro mío, quiero que me metas tu enorme polla por el culo!"-grite. Oscar se detuvo. Vi como llevaba su mano nuevamente a su polla. Se dio vuelta y me miro.

"Esteban eres joven y no sabes lo que quieres. Soy tu entrenador, no voy a penetrarte. Una mamada de polla es todo lo que puedo darte"

"Se lo que quiero y es ese pedazo de carne que cuelga entre tus piernas y por lo que veo vos también estas caliente"- le respondí, mientras le señala su polla dura entre sus dedos.

"Claro que quiero poseerte Esteban, pero no quiero que te arrepientas de lo que hayas decidido. Si en verdad lo quieres, lo hare, te penetrare, pero no ahora. Es mas, no tengo preservativos, y sin ellos no lo hare"

"Yo si tengo en el bolso" -le conteste rápidamente. Su cara de asombro demostró que no esperaba esa respuesta. "Mi Padre me aconsejo que siempre llevar preservativos, si se daba algo con alguna mujer, siempre debería usarlos me dijo".

"Esteban, tu padre y yo somos buenos amigos, nos conocemos desde hace mucho tiempo, no estaría bien que haga eso con su hijo, a él no le gustaría" - dijo Oscar.


"Ya soy grande para saber lo que quiero y lo que no y para decidir por mí mismo, además no tiene porque enterarse"-le respondí.


Oscar estaba aun más caliente que yo y ante mi insistencia dijo que sí. Cerré la ducha, tome la toalla, me seque y lo seguí al vestuario. Busque en mi bolso los preservativos y le tendí uno a Oscar. Allí comenzó todo nuevamente.


Me volvió a tomar entre sus brazos, a acariciarme la espalda mientras me besaba fervientemente. Una de sus manos dejos mi espalda para bajas a mi polla y acariciarla. Alejo su boca y con la otra mano tomo mi cabeza por la nuca y la dirigió a su axila. Comencé a pasarle la lengua. Sabía a limpio, pero la sensación de los pelos en mi lengua era excitante, además de que sus gemidos de placer me calentaban aun más.

Lentamente me dio vuelta. Apoyándome en la pared, Oscar acariciada toda mi espalda, bajando lentamente, mientras con una mano seguía jugando con mi polla. Cuando llego a mi culo se dedico solamente a ello. Abrió con sus dos manos los cachetes y comenzó a lamerme el agüero de mi culo. De a ratos lo lamia, y de a ratos introducía su lengua.

"Está muy cerrado, mi polla grande te dolerá mucho. Además no tengo ningún lubricante, tendré que conformarme con la saliva. Primero lo dilatare con los dedos y luego te la meteré, estás de acuerdo?"

Asentí. Era muy gentil. Era la primera vez que alguien me penetraba. Y esa primero polla que iba a entrar resultaba ser gigante.
Comenzó con un dedo y luego paso a dos. Una mezcla de dolor y placer me inundaba. Los metía y los sacaba, los metía y los sacaba, una y otra vez los sentía moverse dentro de mí. Y cuando estaban dentro los movía para que pudiera sentir aun mas placer. Mientras dos de sus dedos estaban dentro de mi culo y los hacía girar para un lado y para otro, escuche el sonido del paquete del preservativo rompiéndose. Me dejo por unos instantes mientras se lo ponía. Escuche el sonido de un escupitajo, me imagine que se estaría escupiendo la polla para lubricarla un poco.

Con una mano tomo un cachete de mi culo, lo movió hacia un lado para dejar lugar a su polla y….la sentí. Estaba tratando de meterla. Primero la apoyo y luego poco a poco la fue metiendo en mi culo. Con cada palmo que entraba no podía mas que gritar de dolor, su polla era demasiado grande. Era una mezcla de dolor y placer, algo que jamás había sentido. Pero Oscar no se detenía, seguía metiendo su polla cada vez más adentro de mi cuerpo y mientras lo hacía gemía. Mi culo nunca ante perforado le estaba dando un gran placer.

Una vez totalmente dentro, comenzó a oscilar, hacia adentro y hacia fuera, al principio de una manera totalmente delicada y amable, para que me acostumbrara. Pero no aguanto y lo comenzó a hacer de una manera brutal tan rápido, que cada vez que la metía hasta el fondo sentía sus testículos chocar contra mi culo. Gemía cada vez más y yo gritaba cada vez más fuerte. Con una mano me sostenía la cintura y con la otra comenzó a tocarme la polla.
Con las manos apoyadas contra la pared del vestuario, estaba viviendo un placer increíble.

"Esto es lo que querías Esteban?"-gritaba Oscar con cada sacudida que daba a mi cuerpo. No tenía ni fuerzas para responderle.

"Quiero tragarme tu semen!"-le grite con la poca energía que me quedaba


De un momento para otro la saco de adentro mío. Bruscamente me dio vuelta y me forzó a agacharme. Puso su polla frente a mi cara, se saco el preservativo y comenzó a frotársela fuertemente. Abrí la boca en espera de la leche blanca. Acompañada de grandes sacudidas del cuerpo peludo de Oscar y gemidos ensordecedores, el semen tibio lleno mi boca. Lo saboree y lo trague, fue lo más rico que nunca haya probado antes, un sabor salado nunca antes sentido. Un poco había caído sobre mis labios. Oscar se acerco, me lamio el labio, y con el poco semen que tenía en su lengua la introdujo dentro de mi boca. Sentí nuevamente su mente, pero ahora mezclado con su saliva.

Me levanto, me abrazo. Me dio unas palmadas suaves en el culo y me dijo:

"Fue algo increíble Esteban. Espero que lo hayas disfrutado tanto como yo. Pero esto no se puede repetir y claro este nadie puede saberlo. Vamos a bañarnos, estamos todos sudorosos".


Así fue mi encuentro con mi entrenador, Oscar. Un musculoso peludo de 45 años. Después de la ducha, cada uno se fue a su casa. Aun siento su polla dentro de mí y la verdad es que la extraño. Pero jamás se dio la oportunidad de volver a hacerlo con él. No fue la última vez que estuve con él en un encuentro sexual, pero si la primera y única vez que su polla bien gorda me penetro.
Se estarán preguntando cual es el otro encuentro sexual que tuve con él… eso es otra historia.


…Continuara…



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