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Sexo anal con mi amiga Maribel

Me llamo José Luis, a Maribel la conocí en Internet, en una red social y sin querer queriendo, nos encontramos en la calle pero esa vez, no nos hablamos, solo nos vimos y ambos pensamos “¿de dónde lo conozco?

Esa noche, le envié un mensaje y me confirmo que sí era ella.

Yo tenía 31 años y ella 38, era soltera, algo llenita, la invité a salir y aceptó, de manera que en la primera cita, le robé varios besos, a pesar de que ella estaba nerviosa, pues nos vimos en el Zócalo y de ahí, nos fuimos a mi casa, la cita terminó rápido. En la segunda cita, tuve sexo con ella, no soy un galán o un conquistador, quizás sí sé seducir, o solo fue que ella estaba ganosa, no lo sé.

Fuimos a comer al Mercado de Sabores, pues vivo cerca de ahí pero como llegó tarde, le dije que la iba a castigar, enseguida nos fuimos a "su casa" y comimos; después de comer y de besarnos muy rico, le reiteré que la iba a castigar, entonces subimos a mi cuarto y en menos de 15 minutos, ya la tenía desnuda. Rápido, me acerqué a su vagina y le hice sexo oral, ¡qué rico!, cómo me encanta sentir esos labios vaginales y tan jugosos en mi boca; por su parte, ella me devolvió la cortesía y vaya que sí me sorprendió la manera que tenía de mamarme mi pene, me lo succionaba muy rico, demasiado bien, hasta parecía que me ordeñaba con sus labios, era algo tan rico.

En más de una ocasión, tuve ganas de llenarle su boquita con mi semen pero me aguanté y le hice el amor, fue muy rico, me encantó y ella lo disfruto pero... después sigo comentándole más detalles de las pocas veces que tuve sexo con ella. Ahora, les hablaré de la primera vez que le di por su ano aún virgen.

Maribel me había dicho que su anterior pareja lo intentó pero ella tuvo miedo y ya no quiso, su amiga le había llenado la cabeza con ideas de que duele mucho, pues le platicó su experiencia y ella me la contó a mí; además, el tipo que le dio a su amiga por atrás, la lastimó mucho, pues fue muy bruto, no la lubricó, no la preparó ni nada, solo quiso cogérsela por atrás y lo hizo. Por esa razón, mi amiga se quedó con esa idea, de que duele mucho pero después de conocernos mejor, ya que sólo éramos amigos, eso ya había quedado muy claro, una noche que se quedó a dormir conmigo, sólo le dije “hoy te voy a penetrar tu colita”.

Traté de tranquilizarla y Le dije lo que iba a hacerle, sólo le iba a meter un poco de mi pene, para que se acostumbrara y que no la fuera a lastimar, o a que le doliera mucho. Para esto, primero le di un masaje como de 45 minutos, me enfoqué en sus nalgas y de vez en cuando, trataba de meter mi lengua en su ano, eso le gustaba y después, de nuevo a masajearle sus nalgotas y a besarle su ano, no quería meterle mis dedos, pues quería que lo primero que le entrara fuera mi pene.

Después, ella me dio otra ración de sexo oral y en verdad, me costaba trabajo no eyacular en su boquita, sentía literalmente "la muerte chiquita" hasta que por fin, ya estaba lista, entonces le volví a meter mi lengua en su ano, aunque mi pene babeaba por entrar ahí y así fue, su ano cedía poco a poco y me dejaba entrar. ¡Cómo me encanta sentir que la cabecita de mi pene ya está adentro!, pues sé que lo que sigue es más fácil; sin embargo, a ella le dolía pero sí aguantaba el dolor, lo toleraba. Ella estaba en cuatro, como mi perrita, después se acostó y seguí penetrándola, me encantaba ver mi pene cómo entraba y salía y como a veces, se movía para meterse un poco más, de manera que sólo le metí el glande y si acaso, como dos centímetros más, pues no quería lastimarla.

Además, ella fue la tercer mujer que me dio su ano y ¡sí era virgen por ahí!, de las otras dos, una ya tenía experiencia bastante y la otra, también pero muy poca y dos amigas más que se me escaparon de darme sus anos. A Maribel sí le estaba gustando cómo le daba por su colita, me lo hacía saber y algo que le calentó mucho fue cuando le metí mi dedo por su vagina, simulando una segunda verga y me la cogía por los dos lados, eso le encantó, pidiéndome más y más y su vagina se mojó aún más.

Esa visión y esa sensación de meterle mi dedo en su vagina, mi pene en su ano y lo mucho que lo disfrutaba, me excitaba aún más, aunque lo malo fue que, por la posición, mi brazo me dolía, era difícil penetrarla con mi dedo y algo incómodo para mí, así que solo la penetré un rato más. Después, me centré de nuevo en disfrutar del momento, era mi primer ano virgen y me empeñé en hacerla gozar, ya Maribel sentía más placer que dolor y eso la ayudaba a disfrutarlo más.

Pasado un rato, le avisé que ya casi terminaba y eyaculé muy rico, creo que bastante y mientras ella sentía cómo le llenaba su ano de semen, le comentaba cómo me encanta el sexo anal, Maribel era mi amiga, pero también se estaba convirtiendo en mi esclava y hacía lo que yo le pedía, le encantaba que la tratara como a una puta, que fuera yo su amo. Dormimos pocas veces juntos, en su casa, con sus papas, o en la mía, yo no sentía amor por ella pero sí me encantaba que me obedeciera, en otro relato le contaré el resto, sólo sé que ella es una maestra a la hora de mamar un pene, según aprendió solita y me masturbaba, me mamaba el pene; además, se dejaba grabar, tomar fotos y hasta se estaba animando a coger con otro hombre, o probar el sexo lésbico.

Para ser honesto, a mí no me gusta manipular porque aparte de sentirse uno muy superior, saber que puede pedirle lo que sea y ella acceda, se me hace abusivo en parte y por eso, mejor me alejé de ella, pues no necesito una esclava pero en verdad, ¡sí me encanta dominar! pero soy una buena persona y por eso, no pude seguir. En las próximas semanas, les contaré el resto, adiós.



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