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Cogiendo con el novio de mi sobrina. Parte II
Como les había contado anteriormente esa primera noche fue muy extraña. Al despertar el papá de Renata estaba preparando el café para todos, así que nos acercamos a ayudarle, al ver que había poca leña para el fuego, fuimos a buscar más. Nos adentramos en el bosque, hacia un poco de frío y como la noche anterior hizo mucho viento había ramas de árboles tiradas por todas partes, así que no tardamos mucho en regresar. Mientras recogíamos leña no decíamos nada, yo esperaba que Alan me dijera algo, pero nada salio de su boca.
Una vez que teníamos suficiente leña regresamos al campamento, cenca de llegar Alan me dice- Esta noche otra vez? A lo que conteste afirmativamente. Llegamos al campamento y ya todos estaban despiertos y haciendo movimiento para ir a lavarse y preparar el desayuno, pues mis sobrinos más pequeños querían ir a nada inmediatamente. El día paso con normalidad, fuimos al río a nadar, jugamos béisbol, regresamos a comer y varias cosas más. Después de la comida regresamos al río, como el normal Alan estaba con Renata, y como los papás de está se habían quedado en el campamento pues ellos aprovecharon para alejarse del grupo a dar un buen faje. Renata tiene un muy buen cuerpo, he de confesarlo, tiene unas caderas muy sensuales y unas nalgas bien paraditas y firmes, una cintura de avista, de tetas no tiene mucho, pero sí una cara muy linda. Así que imagino que Alan se daba rienda suelta jugando con las nalgas de Renata y con sus tetas. Después de un buen rato aparecieron nadando río abajo hacia donde estaba el resto de nosotros, salieron del agua muy tomados de la mano y al parecer muy enamorados, lo cual es normal. A mi en realidad me dio igual, después de todo no disputaba el amor de Alan, ni mucho menos.
Cerca de las seis de la tarde regresamos al campamento, nos secamos y nos dispusimos cenar, todos formamos un círculo alrededor de la fogata y comimos tranquilamente. Entre las platicas mis sobrinos decían que qué habíamos hecho Alan y yo en la noche, que porque Alan no traía cobija, respondimos que pasamos la noche abrazados, siempre en tono de broma, pues mi familia ni enterada de que soy gay, y mucho menos de que lo que decíamos había sido cierto. Estuvimos hasta entrada la noche, cantando y contando historias de terror. Cerca de las dos de la mañana todos nos dispusimos a dormir.
Me fui a nuestra casa de campaña y me puse la pijama, la verdad el solo pensar en lo que pasaría hizo que se me parara la verga, me acosté y esperé a que Alan entrara. Después de cinco minutos él entró, la oscuridad era total, pero podía ver claramente su silueta y él sabía que lo estaba viendo y sabía lo que esa noche pasaría. Lo vi quitarse su pantalón y playera, sólo quedó en calzoncillos, un bóxer tipo short, pude notar un ligero bulto que crecía cada vez más, sin duda aquello le excitaba tanto como a mí. Y no es que él sea gay, más bien porque todo lo hacíamos a hurtadillas y por saber que a seis o siete metros su novia estaba durmiendo en la tiendo con sus padres. En fin, Alan terminó de ponerse su pijama y se acostó junto a mí, tratando de no tocarme, yo me estaba excitando cada vez más y mi respiración se hacía más rápida, trate de disimularlo y comencé a platicar con él.
Yo.- Qué tal el día?
Alan.- Bien, muy bonito el río.
Yo.- Hasta donde se fueron, tú y Renata?
Alan.- No muy lejos, estuvimos nadando un rato.
Yo.- Si claro, nadando…
Alan.- hahahaa bueno, nadando y fajando.
Yo.- Como es normal.
Alan.- Si wey, no se porque pero hoy me desperté muy cachondo y tenía unas ganas de que me la mamara… perdón wey, es tu sobrina…
Yo.- No te preocupes, yo te entiendo, es normal, también soy hombre, recuerdas? Y, que pasó?
Alan.- Pues no logré nada. Cuando estábamos fajando bien intenso pues se me paró, como es normal y Renata metió su mano y me la estuvo sobando, yo le metí dos dedos en su pepa…
Alan se calló, no se sentía muy cómodo hablando de lo que hacía con Renata, pues de pronto recordaba que es mi sobrina, yo le insistía que no se fijara en eso, después de un rato entró en confianza y ya hablaba son pelos en la lengua.
Alan.- Nos salimos del agua y nos recostamos en el pasto, atrás de unas piedras enormes. Nos seguimos besando y cachondeando, la puse bocabajo y le di unos arrepegones con mi verga, yo ya estaba bien prendido, y creo que ella también le metí los dedos en la pepa y ya la tenía bien mojada.
Yo.- Pues claro, hasta yo ya me estoy poniendo cachondo…
Alan.- hahaha… obvio no se la iva a meter, pero ella pensó que sí, tal vez, y me paró en seco, se dio la vuelta y nos quedamos de ladito, ella me la seguía sobando, en un arranque de calentura me pasqué la verga del traje que baño, Renata se sorprendió y se sentó, yo me quedé recostado con la verga al aire, le insinué que me la mamara, pero se molestó y se metió al río otra vez. Yo me saqué de onda y fui tras ella.
Yo.- Y que pasó, se pelearon?
Alan.- Pues ella se molesto y bueno, al final nos reconciliamos. Pero eso pasa cada vez que quiero algo más, se enoja y se va, dice que solo la quiero para coger y no se qué, no mames, tenemos casi 4 años de novios!!
Yo.- hahahaa tienes razón. Así que andas muy caliente?- diciendo esto puse mi mano sobre su verga que estaba bien parada.
Alan.- Algo- me dijo.
Me metí debajo de la cobija que compartíamos, le bajé los pantalones y comencé a mamársela. Otra vez sentía esa verga en mi boca, delgada y sin circuncidar, movía su pellejito de arriba abajo, le daba lengüetadas y pequeñas mordidas a la cabeza de su verga. Con la mano derecha jugaba sus bolas y de vez en cuando las llevaba a mi boca y se las chupaba, mientras con la otra mano jugaba por su pecho, él cerraba los ojos y ahoga los gemidos lo más que podía. El ver como se retorcía me excitaba aún más y se la mamé con más fuerza, cuando sentí que ya se venía aumente la velocidad de las mamadas y recibí su leche en mi boca, la trague casi toda, dejé un poco en mi boca, calentándola, me acerqué a su boca , le di un beso y le pase su esperma caliente, él no sabía que hacer pero se lo tragó.
Yo.- Eso querías que te hiciera Renatita?
Alan.- Pufff sii… contestó entre suspiros.
Yo.- Aun hay más, esta noche me toca a mi. Le dije.
Le di la vuelta, dejando bocabajo, él no puso resistencia, sería por lo aturdido que había quedado después de la mamada o porque realmente quería ser penetrado, no lo sé. Me hinqué entre sus piernas y le quieté el suéter, y le acaricie toda su espalda, dando besos y enguatadas al hacer, él solo gemía lentamente y se retorcía. Llegué hasta su espalda baja, lo acaricie lentamente con mis manos hasta llegar a sus nalgas, las tomé entre mis manos y las apreté, se las mordí suavemente. Sus nalgas eran vírgenes, blancas, sin bello, suaves. Pasé mi mano por entre sus nalgas lentamente, después me acerqué más y comencé a lamer su culito, estaba apretadito y lo apretó aun más al asentir mi lengua sobre él, arqueó su espalda subiendo aún más ese culito rico, yo metí mi lengua lo más que pude dentro de él. Me acerqué a su oído y le pregunté si le gustaba, él respondió que si, que siguiera.
Con mis manos abrí sus nalga de par en par, dejando su rosado culito al descubierto, dejé caer un hilo de saliva sobre su culo y mi dedo medio tomó protagonismo entonces. Se lo metí lentamente, dando círculos, lo metí hasta la mitad y lo sacaba, le di mas lengüetazos mientras le metía el dedo, pronto otro dedo quería probar también las delicias de aquél culito virgen. Le metí dos dedos mientras le seguía chupando el culo, con la mano libre le abría aun más el culo. Yo ya tenía la verga a punto de explotar.
Jalé a Alan de los pies hacia el centro de la casa, que como era para seis personas y solo estábamos nosotros dos, nos sobraba espacio. Me quité la pijama, me acosté en sentido contrario al de Alan, formando un 69, Alan, cuando vio mi verga frente a su cara, no sabía que hacer. – Qué, te vas a poner de nena, como tu novia? Le dije. Con un poco de pena e inexperiencia metió mi verga en su boca y comenzó a mamármela. Alan trataba de hacerme lo mismo que yo hacia con su verga dentro de mi boca, le daba lengüetazos y pequeñas mordidas, pronto se convirtió en un experto. Así estuvimos varios minutos hasta que sentí que estaba a punto de explotar y con un movimiento rápido clave mi verga dentro de la boca de Alan y exploté en chorros de lecha que casi causas que Alan se ahogara. – Cométela, le dije, el me obedeció y se la tragó. Al poco rato yo hacia lo mismo con su leche. –Ahora ti voy a romper el culito Alan- le dije. Lo puse bocabajo, le abrí las piernas, con mis manos le abrí las nalgas, escupí en su culo, le metí el dedo, su culo ya estaba bastante dilatado, listo para recibir mi verga.
Escupí sobre mi verga, disperse la saliva sobre ella y puse la cabeza de mi verga en la puerta de su culo. –Ahora sí Alancito- le dije- ya seremos más familia. Lentamente le metí la verga, el gimió de placer. Era maravilloso ver como su culo se abría dejando pasar mi verga. Cuando ya tenía todo mi verga adentro, lo dejé descansar, después de varios segundos la saqué lentamente, el placer era tremendo.
Lo hacia despacio porque no quería lastimarlo, recuerdo que mi primera vez fue muy doloroso, y no quería que fuera así para él, independientemente de que sea gay o no.
Después de la primera ves que la saqué comencé a metérsela más rápido, haciendo movimientos giratorios con mi cadera, lo tomé de los hombres para tomar impulso y metérsela hasta el fondo, Alan solo gemía con cada arremetida, y movía su cabeza de un lado a otro mordiéndose los labios. –Te gusta papi, te gusta lo que te hace tu tío? Le preguntaba, él solo gemía de placer. Me recosté sobre su espalda, pase mis brazos por debajo de su cuerpo abrazándolo por completo, abrí mis piernas y las entrelacé con las suyas, él extendió sus manos y me tomó de las nalgas, apretándolas cada vez que sentía mi verga dentro, curvó su espalda y levanto las caderas, haciendo más fácil que se la metiera. Mientras yo le besaba el cuelo, mordía sus orejas y le decía cosas al oído. Después de un rato me di la vuelta quedando de espalda al piso y Alan de espalda sobre mi pecho. Sin que dijera nada Alan apoyó sus brazos sobre el piso a cada lado de mi cuerpo, recogió sus piernas y quedó sentado sobre mi verga, él solo subía y bajaba, bombeaba y gemía de placer, mientras con mi mano derecha yo le hacia una paja. Aquello parecía un sueño, nunca me imagine estar cogiendo en una casa de campaña, rodeado de mi familia y menos con el novio de una de mis sobrinas, pero así son las cosas de la vida, así que a disfrutar le momento. Cuando noté que Alan se había cansado de aquella posición le di una nalgada y separó, ahora él se acostó de espalda al piso, yo me hinqué entre sus piernas, me mamé la verga unos segundos y me dispuse a metérsela nuevamente, le metí solo la cabeza y puse sus piernas sobre mis hombros, abracé sus piernas contra mi pecho y se la metí hasta el fondo, Alan trataba de no hacer ruido mordiendo sus labios, yo podía ver sus pezones duros como piedra y como él mismo se los pellizcaba. Era realmente muy excitante. Solté sus piernas y sin sacarle la verga nos pusimos de lado, en la misma posición en la cual la noche anterior el me la metiera a mi, levante su pierna con la mano derecha mientras él se jalaba la verga. Alan tallaba su cabeza contra mi casa y buscaba la forma de besarme, yo le besaba el cuelo y le mordía la oreja mientras le decía muy despacio- te gusta papi, si? Que gusta lo que te hace tu tio? Te gusta como te coge? A lo que él respondía que sí.
Después de varios minutos me dijo que ya se venía, él quería que se la sacara, pero lo abracé fuerte contra mi cuerpo y mientras el se la jalaba yo lo cogía más rápido, metiendo mi verga hasta el fondo de su culo, el se vino en varios chorros de leche caliente y blanca que cayeron sobre el piso de la casa de campaña, Alan ahogo un suspiro y un grito de placer cuando coloqué mi mano sobre su boca, mientras los chorros de lecha salían de su verga y su cuerpo entero quedaba sin fuerzas, su cuerpo su torno completamente dócil, Alan había alcanzado la cumbre del placer. Yo seguí metiéndosela por un rato hasta que me vine dentro de su culo. Abrace a Alan contra mi cuerpo y así permanecimos mucho rato, hasta que mi pene perdió la erección y salió lentamente del culo de Alan, estábamos completamente empapados en sudor y en jugos corporales, la casa estaba llena de olores, a sexo, a semen, a sudor, era una mezcla excitante pero penetrante. Nos separamos, Alan se vestiría para ahora si dormir, cuando lo vi desnudo, la libido subió nuevamente, al ver el esperma suyo sobre el piso de lona me acerqué a Alan, lo abracé y lo besé. Lo tomé del cuello y le dije –recógelo- el me miró fijamente a los ojos un poco extrañado, le bajé la cabeza con más fuerza y le repetí- comételo. Por alguna extraña razón me hizo caso, se agachó y chupó del suelo su propio semen, cuando lo recogió todo, lo levanté y le di un beso, aún tenía en su boca el sabor del semen, fue algo completamente excitante. Le sugerí que saliéramos a lavarnos al río, él accedió, nos pusimos las pijamas, abrimos la casa lo más lentamente posible y salimos. La noche era hermosa, no hacia mucho frió como la noche anterior. Fuimos al río que estaba en completa calma, nos desnudamos y enjuagamos nuestros cuerpos, nos vestimos y regresamos a la casa sin hacer ruido. Aquella noche dormimos nuevamente abrasados…
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