Primeros pasos - Parte I

En esta historia real los nombres de las personas han sido cambiados, como así también algunos detalles de los lugares para proteger la privacidad.
Transcurre en los años de mi pre-adolescencia y mi pubertad y relata mi relación con una familia vecina con quienes la mía tenia amistad por aquellos años y que me conocían desde que nací.

Esta familia era un matrimonio y sus dos hijas. El marido, don Alberto, gerente de una importante empresa y su esposa Isabel. Las hijas eran muy bonitas y a mi me gustaban mucho, sobre todo una de ellas, pero las dos tenían mas edad que yo y no me dieron nunca ninguna oportunidad.

Isabel, de unos 39 o 40 años, era una mujer muy alegre, muy sensual y muy sexual también, según dejaba traslucir su personalidad. Tenia buen cuerpo, cuidado, grandes pechos, lindas piernas, buen trasero y gustaba de tomar sol por lo que siempre estaba bien tostada lo que la hacia más apetecible. En el barrio corrían rumores que había sido bailarina de un club nocturno, y que en ese lugar la había conocido Don Alberto. También decían que tenia varios amantes con quienes se encontraba cuando su marido estaba ausente por viajes de negocios. Pero yo nunca vi ni supe nada que pudiera confirmar esos rumores. Tanto ella como él me querían mucho, quizás como al hijo varón que no habían tenido.

Pero Isabel tenia hacia mi un trato deferente cuando estábamos solos. Un trato orientado al plano sexual. Siempre riendo, a veces a carcajadas, me preguntaba como estaba "mi pajarito" o me apretaba los genitales con la mano por arriba de la ropa para ver si había crecido mi pene o me preguntaba si ya se "me paraba", o sea si ya tenia erecciones. Cosas que venían de cuando yo era un bebe y ella, que más de una vez me cambio los pañales, jugaba con mi "pajarito", según me dijo alguna vez.

Cuando empecé la secundaria don Alberto me ayudaba con las tareas de matemáticas, historia y algunas más. Yo iba por las tardes a su casa pero él siempre se retrasaba en volver del trabajo y entonces yo quedaba solo con Isabel por una o dos horas, ya que sus hijas estaban en el colegio.

Tal vez porque yo tenia un poco mas de edad Isabel ya no me hacia esas bromas
de apretarme o pellizcarme en los genitales. Pero a mi eso era algo que me tenia intrigado por saber que mas podría llegar a hacerme. Entonces un día le dije que a mi no me m*****aba que me hiciera esas bromas ni me daba vergüenza si lo volviera a hacer. Ella se rió mucho y mientras me apretaba fuertemente, por sobre el pantalón, los testículos y mi pene me decía "Ah... te gusta eh....?" y seguía riendo. Yo no pude evitar tener una erección. Ella se dio cuenta y me pegó fuerte con su mano en la cabeza de mi pene duro y dijo "Ah no.. eso sí que no... desvergonzado!!" pero seguía riendo. Ante esas reacciones de ella yo me cohibía por tratarse de una persona mayor a quien yo debía respetar, pero con los años comprendí que ese era su juego. Darme y quitarme, aflojar y tirar, para excitarme más.

Otras veces estábamos sentados en un sofá, esperando que llegara el marido, y viendo televisión cuando de pronto me agarraba todo el paquete diciendo "A ver como esta hoy el pajarito" riendo a carcajadas y luego, aunque ya no me apretaba, dejaba su mano sobre mi pene duro sin que le m*****ara que estuviera así. Yo sentía que iba a explotar, y quería hacerlo, pero ella no movía su mano ni hacia nada... de todas maneras yo sentía que mojaba mis calzoncillos aun sin eyacular...

Un día Isabel me pidió si podía cambiar una lámpara en el techo del lavadero de su casa o ver si había otro problema porque no encendía. Ese día fui mas temprano que de costumbre. Ella me esperaba con herramientas y una escalera de doble hoja ya abierta debajo del artefacto. Era un día de calor insoportable. Ella tenia puesto un short blanco y una remera amarilla bien escotada y sin corpiño, según se podía ver... Me gustó ver sus piernas bronceadas, sus
tetas balanceando dentro de la remera con cada movimiento que hacia y sus pezones paraditos en relieve sobre la remera.

Subí a la escalera y me puse a reparar el portalámpara porque ahi estaba el problema. Ella abajo sujetaba la escalera para evitar que me pudiera caer. Mirando hacia arriba me decía que no podía ver mi "pajarito"... y reía.. Yo tenia puesto un pantalón corto de deportes, pero debajo un calzoncillo, asi que era lógico que no lo viera desde abajo... Por un momento pensé en sacarlo para que lo viera... pero yo siempre me refrenaba por sus reacciones, tal vez se
podría enojar, o hacerse la enojada... tampoco ayudaba mi falta de experiencia, y finalmente no lo hice.

Cuando termine con la lámpara empecé a bajar por la escalera con las herramientas en la mano. Ella comenzó a subir. Pensé que era para que le alcanzara las herramientas... pero no.. sentí que desde unos escalones mas abajo su mano entraba por la pierna de mi pantalón buscando mi verga y apretándola... la erección fue instantánea. Entonces ella pasa la mano debajo del calzoncillo y comenzó a masturbarme. Primero con movimientos suaves y lentos pero después los hizo rápidos y violentos. Coria mi prepucio totalmente hacia atrás dejando al descubierto el glande causándome un dolor por mi desconocido hasta entonces, pero que me gustaba y que me hacia sentir que iba a acabar muy pronto. Tal vez por aquello de que el dolor y el placer van de la mano...

Y finalmente eyaculé. Mi verga escupía una y otra vez el esperma que había en mis testículos mojando mi ropa y cayendo algunas gotas al piso también. Con cada escupida yo me estremecía, contraía mi abdomen, aflojaba mi cuerpo y esperaba que hubiera otra escupida más.. hasta que no hubo mas. Aquello fue algo inigualable y nunca lo olvidé. Era la primera vez que sentía el calor de su mano acariciando mi pene y la primera vez que viví algo así.

Bajamos de la escalera. Sentía mis calzoncillos mojados pegados a mi piel. Mi verga seguía dura todavía. Ella me dijo "Mirá lo que me hicistes..." riendo y mostrándome su mano pegoteada con mi esperma. Se limpio con una servilleta o una toalla y me dijo que me sacara los calzoncillos que me los iba a lavar. Comencé a bajar mi pantalón pero ella se arrodilló frente a mi y bajó pantalón y calzoncillos todo de una vez. Al ver mi pene erecto dijo "Ah... está durita todavía" y comenzó a masturbarme nuevamente. Rápido, violento, sin pausa. Sentía que me sacaría el alma por la punta de mi pija y que iba a eyacular sobre su cara y su pelo, pero cuando llegó el momento me hizo acabar en su escote y pude ver como se escurría mi leche entre sus tetas.

Tal vez mi primera eyaculación fue incompleta porque la segunda fue casi tan intensa como la anterior. Sentía las piernas flojas. Estaba agotado pero contento. Ese día volví a mi casa sin calzoncillos...

Continuará en Parte II
100% (13/0)
 
Posted by tibur62
3 years ago    Views: 664
Comments (2)
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3 years ago
Gracias a quienes con su voto hicieron que mi historia este primera en el ranking. Realmente no lo esperaba. Me gustaria ver comentarios de mujeres con instintos incestuosos...