Memorias de un esclavo(7):Jugando con chinchetas

Mi esclavo me relata una de sus sesiones con chinchetas. Yo considero que las chinchetas son una buena herramienta. Provocan un buen dolor, y su poca parte de aguja da al esclavo una sensación de peligrosidad baja... ideal para esclavos que no estan acostumbrados a estos juegos.

Por supuesto, hay que desinfectarlas antes de su uso.


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Tuve un Amo que me sometió al suplicio de clavarme chinchetas en el culo por primera vez, y a la que siguieron más sesiones.

Me hizo vestir con tanga rojo, sujetador rosa, medias negras, una liga de fantasia y mi peluca rubia. El castigo debía hacerse sobre la tapa bajada del wc, en la que habian unas treinta chinchetas de colores, nunca lo habia hecho y tenia mucho miedo al dolor de tantos pinchazos a la vez.

Me puse de pie con las piernas separadas a los lados del wc de cara a la pared para ofrecer bien mi culo a la cámara, y me fuí sentando lentamente. Cuando empecé a sentir los pinchazos mi reacción fué de levantarme enseguida pero a un esclavo no le está permitido interrumpir un castigo, y a pesar de que sabia que me iba a doler mucho más seguí bajando y esta vez del todo, presionando las nalgas contra la tapa y las chinchetas.

Notaba como se me clavaban las chinchetas cada vez más, la orden es que me moviera sobre ellas, y que se viera bien que mi culo las estaba apretando, y el dolor me hizo gritar, y a más dolor más fuerte me sentaba, y cuanto más sufria más me movia, como si estando clavadas del todo ya no pudiera doler más.

Mis nalgas llenas de chinchetas clavadas parecia que estaban ardiendo, me daba fuerzas saber que el Amo me estaba grabando y viendo sufrir, como se reia y disfrutaba al verme padecer y gritar, y ver su placer me daba ánimos para seguir soportando el suplicio.

Yo subia y bajaba el culo sin llegar a separarme del todo de la tapa del wc, las chinchetas se clavaban cada vez más, movia las nalgas a los lados y hacia delante y hacia atrás, como si me estuvieran dando por el culo con hierro caliente, era insoportable pero yo era feliz, el dolor que me excitaba, y el placer que le daba al Amo, me hicieron tener una erección, me masturbé y los movimientos me hicieron ver las estrellas porque las chinchetas se clavaban cada vez más.

No me pude correr porque el dolor era demasiado fuerte, mi pene llegó a ser tan pequeño como el de un niño, seguí padeciendo el castigo hasta que por orden del Amo empecé a levantarme hasta quedar de pié con las piernas separadas de espaldas a la cámara para grabar bien toda la sesión, algunas chinchetas cayeron, pero todas las del centro quedaron clavadas en mis nalgas, ya no me dolia tanto al estar de pie, pero la última y peor parte del castigo estaba por llegar.

Por orden del Amo tenía que azotarme las nalgas encima de las chinchetas con una pala de plástico, empezaron los azotes, aunque en el video no se apreciaba me oriné encima, mientras los azotes sostenían clavadas las chinchetas. Pocas veces he sentido tanta humillación y dolor, me sentía como una perra, como una puta que no merece perdón, que habia de ser castigada por golfa y ramera, mientras las chinchetas seguian bien clavadas en las carnes de mis nalgas.

Cada azote era peor que el anterior, pero ya me era igual, era como si cada golpe de la pala sirviera para no sentir el anterior, hasta que algunas empezaron a caer por la fuerza de los azotes.

Cuando por fin terminaron creí que todo habia acabado, lo que no sabia es que me esperaba lo mas dificil de soportar. Sentarme sobre las chinchetas se podia interrumpir si me hubiera atrevido, los azotes podian dejar de darse si el Amo hubiera tenido compasión de mí, pero las chinchetas clavadas me las tenia que arrancar como fuera, no podia dejármelas clavadas en el culo, y arrancármelas una a una fué muy doloroso, debían quedar unas veinte chinchetas clavadas la mayoria hasta la mitad de la aguja, y unas pocas clavadas del todo.

Estuve un buen rato arrancándome las chinchetas de la carne, cosa que hizo disfrutar mucho al Amo según me dijo, hasta que me las saqué todas en medio de gritos y lamentos, y cuando terminé llegó la calma aunque todavía notaba el dolor de los pinchazos, pero me quedaba un último suplicio inesperado porque no lo habia pensado, y fué que me limpié con alcohol a chorro las nalgas, parecía que me clavaban mil agujas en el culo, y pasarme el algodón fué como un premio a mi sufrimiento después de todo el castigo.

Mi agradecimiento al Amo desde aqui por haberme torturado, y por haberme enseñado a ser valiente a otras sesiones con chinchetas que siguieron a ésta.
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Categories: BDSM
Posted by secre123
1 year ago    Views: 23
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