Cinthia y mi perro Tommy

Cinthia y mi perro Tommy

Luego de terminar la secundaria, mi amiga Cinthia y yo nos vinimos a instalar a Buenos Aires para continuar estudiando en la Universidad.
Los padres de ella nos habían cedido una casita pequeña, luminosa, muy confortable, con jardín y un bonito parque al fondo. Tiempo después de instalarnos decidí llevarme también a mi perro Tommy, un ejemplar callejero de buen tamaño, para que nos hiciera compañía y también nos cuidara.
Cinthia era bastante pervertida y más que nada morbosa. Por supuesto, ambas ya habíamos entregado hasta nuestra virginidad anal, así que ya pocas cosas nos asombraban con respecto al sexo, a pesar de nuestra juventud. Habíamos experimentado algo de bisexualidad con otras chicas, nos había cogido un negro basquetbolista gigantesco, teníamos juguetes sexuales de todos los tamaños y, al estar ahora las dos solas en la gran ciudad, disfrutábamos del sexo mucho más que antes, sin padres ni hermanos que pudieran controlarnos o interrumpirnos.
Después de leer muchos relatos sobre z******a, cada vez eran mayores las ganas que teníamos de saber cómo se sentiría quedar enganchada por la conchita con la verga de un buen perro.
Habíamos leído relatos de chicas cogiendo con sus perros y no se nos quitaba de la cabeza la idea de probarlo nosotras mismas.

En uno de ellos una chica contaba que había estado pegada más de dos horas sin poderse soltar de su perro, pero otro chico le decía que era mentira, porque era imposible que una mujer se quedara pegada a un perro ya que no podía atrapar el nudo dentro la vagina como hacen las perras.
Como respuesta otra chica decía que era posible, porque la vagina es un músculo muy elástico y fuerte que se adapta a la forma de lo que tiene dentro y que por tanto abrazaba la verga del perro al contraerse un poco, apretaba y no se salía.
En el tema sanitario no había problema porque a Tommy siempre lo había llevado regularmente a una veterinaria, así que estaba segura de que mi perrito andaba muy sano y fuerte como un toro. Serviría para experimentar…

También veíamos algunos videos. El primero que vimos era de un chico con un perro grandísimo que se notaba que ya lo tenía entrenado para coger. Antes de empezar se metía una enema en el culo y le salía un líquido aceitoso amarillento. Se ponía en cuatro patas y el perro lo montaba. Se veía muy bien como al ponerle la punta en el ano empezó a metérsela y después de varias embestidas le metió la bola de golpe y el chico comenzaba a gritar de dolor como loco. Cuando dejaba de culearlo, el perro simplemente se bajaba por un costado y así quedaban bien abotonados por un rato. Finalmente el perro tiraba casi arrastrando al chico, hasta que el nudo salía de repente y un rio de leche brotaba del culo bien abierto.

Otro video muy bien filmado mostraba todo en detalle. Se veía a una chica cogida por la vagina, desde que se la metía, se daba vuelta para abotonarse y finalmente tironeaba y el perro la soltaba, mientras la chica gemía sin parar, también en medio de un manantial de semen burbujeando desde su conchita enrojecida.
En ambos videos, se notaba que el chico y la chica sabían muy bien como tenían que ponerse para que el perro los penetrara con facilidad. Una cosa que nos llamó la atención es que cuando les entraba el nudo o finalmente les salía, tenían un gran sobresalto y pensamos que sería por placer, sobre todo al sacársela, ya que en el momento que salía el nudo también salía la pija entera con el rio de leche que había quedado adentro.

Ya decididas a probar, Cinthia me pidió si podía ella experimentar en primer lugar, así que antes de llamar a Tommy, pusimos una colchoneta en el suelo para que se acomodara a cuatro patas y no se hiciera daño en las rodillas. Ensayamos la postura, la altura del culo abriendo lo más posible las piernas desde las rodillas para que Tommy se pusiera entre ellas a montarla.
Cuando creímos que ya sabíamos cómo hacerlo llamé a Tommy, que vino a todo correr para ver que hacíamos. Yo estaba en la misma postura que un perro culeando a mi amiga. Se quedó quieto mirando, se acercó y metió el hocico entre nosotras. Me corrí a un costado y le señalé la concha bien humedecida de Cinthia. Tommy se puso a olfatear la vagina y empezó a darle unos lengüetazos a todo lo largo, tanto es así que Cinthia se estremecía y gemía suavemente.

Después de varios intentos de subirse y bajarse finalmente pudo montarla. Comprobé que la altura y la separación de las piernas le permitían a Tommy mantener una postura cómoda. Al momento de iniciar la penetración, la punta de la verga estaba fuera de la funda y apuntaba bien erecta hacia la entrada entre los labios vaginales bien dilatados y lubricados.

Yo estaba echada junto a ellos para no perderme detalle. Cuando le metió la punta empezó a bombearla despacio bien afirmado a las caderas de mi amiga. Ella comenzó a gemir y me contaba como se la iba metiendo.
Después de algunas embestidas la verga ya entraba y salía con facilidad. De golpe salió el nudo de la funda que no me pareció muy grande, al momento de estar en la entrada y con las embestidas que le daba, el nudo le fue entrando un poco abriéndole mucho la concha, pero se volvía a salir sin conseguir metérsela. Tommy jadeaba muchísimo con la lengua fuera.
De pronto se bajó y pude ver la verga completa fuera de la funda hasta el nudo, que ahora lo tenía más hinchado. Se puso a olerle la vagina y a darle unos lengüetazos grandísimos entre los labios que hacían gemir a Cinthia como loca.

Con la verga casi entera dentro de la funda continuaba lamiendo con fuerza la concha. Cinthia se retorcía de gusto, la cara pegada al piso, el culo bien alzado.
Tommy la volvió a montar, se afirmó con fuerza a las caderas hundiéndoles las uñas, la tenia bien sujeta.

Cuando la empezó a coger la verga apenas se asomaba un poco, pero fue bien directa y se la empezó a meter. Como antes, el nudo salió de la funda y cuando lo tenía a la entrada en la segunda embestida, que fue fortísima, desapareció dentro de la ahora bien lubricada concha de Cinthia, que dio un respingo y un grito.
Con el nudo ya dentro la cogía más despacio, con movimientos más lentos. Con todo detalle vi cuando la tenía metida hasta casi los huevos y ella decía que sentía el nudo crecer, pero entonces Tommy se quedó inmóvil.
Al instante de quedarse quieto Cinthia me dijo que le se le estaba hinchando mucho y le dolía, repitiendo que le estaba dilatando muchísimo el canal vaginal.
Le pregunté preocupada “ ¿Qué hago entonces, lo separo?”
“Ni siquiera se te ocurra” respondió con cara de dolor.
“¿Pero no me estás diciendo que te duele mucho?”
“Sí, pero me vuelve loca de placer también, no te lo imaginas”.
Pasó de lloriquear de dolor a jadear y gemir de gusto por el orgasmo tan fuerte que tuvo sintiendo como Tommy le derramaba la leche bien caliente en el fondo de su castigada conchita. No dejaba de repetir una y otra vez que era una experiencia alucinante y que se moría de placer.

Cuando vi que Tommy se quería bajar por un lado le dije a Cinthia que apretara para que no se saliera, pero me dijo que al moverse tiraba y le dolía un poco, que notaba que no se saldría. Con mucha habilidad mi hermoso perro pasó la pata y jadeando se quedó de pie muy derecho con su culo pegado al de Cinthia. Ahora la tenía abotonada con su verga dura dentro de la vagina.

Me acerqué a besar a mi amiga y le pregunté “¿Ya no te duele?”
“Si me quedo bien quieta no, tuve una acabada tan espectacular, que ahora no me importa que me deje la concha destrozada, todo lo que te diga es poco de lo alucinante que es tener ese nudo bien hinchado adentro.”
Le sequé las lágrimas y le comí la boca. Ella se quedó apoyada sobre una mano y se metió la otra entre los muslos, acariciándose el clítoris y gimiendo suavemente.

Me puse de pie y me excité viéndolos así pegados. Ella estaba como una perrita preciosa de piel blanca con su melena rubia cayendo por un lado mientras jadeaba de placer. Entre ellos solamente se veían los huevos de Tommy bien brillantes pegados al culo de Cinthia. Los contemplé durante un rato y sentí que se me mojaba mi concha.

Algunas veces Tommy dejaba de jadear y se le movía el rabo hacia arriba a la vez que se encogía un poco, entonces Cinthia decía que le estaba echando más oleadas de leche porque sentía un calor intenso corriéndole por dentro.

Cinthia se acariciaba la concha y por los gemidos y temblores que tenía no paraba de gozar. Me metí debajo de ella y le pasé mi lengua por sus pezones duros. Le separé su mano y acaricié su clítoris, que lo tenía también muy duro.
No dejaba de repetirme el gusto que le daba tener toda la verga y el nudo adentro.
Después de mucho rato Cinthia dijo que parecía estar aflojando un poco. Tommy también lo notó, porque comenzó a tirar para tratar de sacársela.
La verga le salió de golpe, haciendo que Cinthia diera un profundo quejido de dolor. Al instante le empezó a salir un caudal impresionante de leche con burbujas. Ella sonrió feliz y se tumbó a todo lo largo boca abajo con el pecho sobre la colchoneta, las piernas abiertas dejando ver la vagina bien dilatada, chorreando leche y muy enrojecida e inflamada.
A Tommy la verga le colgaba todavía goteando leche entre las patas y se sentó en un rincón para lamerse a gusto. Yo no podía creer que se la había metido entera.

Ayudé a Cinthia a levantarse y la acompañé hasta el baño. Le costaba caminar. La leche le corría por los muslos. Era una visión realmente excitante.
Se sentó en el bidet para lavarse. Un hilo de leche seguía saliendo, lo toqué y realmente parecía ardiente. Me llevé los dedos a mis labios para probar la leche, tenía un sabor extraño que no se parecía a la del semen humano. Después de lavarse bien le puse crema para bajar la inflamación y la acompañé a acostarse en muestra cama.

Me dijo muy relajada. “Esto es realmente coger, lo demás son pavadas”
“¿Pero te dolía mucho cuando le crecía el nudo?” le pregunté.
“Al principio sí porque le crecía muy rápido y me dolía bastante. Tenía miedo de que le siguiera creciendo, realmente eso me asustó un poco”
“No puedo describirte lo bueno que es, vas a tener que probarlo, es alucinante tener metida una pija así de gruesa que te llena todo el tiempo de leche.”
Más tarde verificamos las marcas de las uñas, no era mucho, pero se notaban. Cinthia dijo que si alguien lo notaba, diría que había sido jugando con el perro.
Al anochecer todavía caminaba con las piernas abiertas diciendo que la conchita casi no le cabía entre los muslos. Además le temblaban las piernas.
Definitivamente, algo en mi cabeza decía que alguna vez debía probar las habilidades sexuales de mi lindo Tommy…




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Categories: HardcoreTabooVoyeur
Posted by sandritamdq
9 months ago    Views: 2,781
Comments (3)
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5 months ago
sigue con tu parte
8 months ago
interesante historia a i me encanta la zoo... ojala pueda charlar alguna vez con vos
9 months ago
Great story, very exciting! Have you ever tried it?