El cuarto día en Cuba

El cuarto día en Cuba

El cuarto día transcurrió un poco aburrido en realidad. Nos levantamos a media mañana, salimos a pasear y tomar sol, fuimos a la playa después de almorzar y finalmente regresamos al hotel, hacía bastante calor y realmente queríamos darnos una buena ducha refrescante. Compartimos la ducha con Pablo y naturalmente nos masturbamos el uno al otro, yo terminé chupándole su hermosa pija y lo hice acabar en mi boca. Luego ya bastante más relajados, nos tiramos de cabeza a la cama para dormir una buena siesta tipo provinciana.
Ya había oscurecido cuando logré despertar a Pablo, pero con cara de dolor me dijo que no sentía muy bien, algo del menú del almuerzo le había caído mal. Me pidió disculpas, diciendo que no iba a poder acompañarme a cenar, prefería quedarse en la cama para reponerse. Lo besé cariñosamente y le dije que iría a comer algo y regresaría pronto a cuidarlo.
Me maquillé muy bien y elegí un vestido más discreto para la noche, ya que iba a estar sola, no quería que otros gavilanes se acercaran a acosarme. Iba sin bombacha y antes de salir me puse un poco de gel lubricante en el ano, para que todo fuera más fácil si David elegía sodomizarme. Me miré por última vez en el espejo, viendo a una mujer normalmente vestida, aunque por supuesto sexy…
Estaba caliente por la actividad sexual algo escasa por parte de Pablo, así que decidí pasar un buen momento con otro hombre. No tenía manera de ubicar a David, así que se me ocurrió golpear a la puerta de la habitación donde me había llevado Fernando.
No me sorprendió encontrar al mismo David allí. Me abrió la puerta envuelto en una bata de seda y me hizo pasar. En la enorme cama había una mujer negra desnuda, boca abajo, unas curvas increíbles que reflejaban la poca luz del ambiente. Una piel sedosa, cabellos enrulados, un cuerpo de ensueño.
-Te estaba esperando perrita linda- dijo sonriente David. Se quitó la bata, quedando desnudo, con una erección tremenda de su linda verga. Se notaba que me estaba esperando o la había ensartado a la negrita mientras yo llegaba?.
Me adivinó el pensamiento, porque señaló a la mujer y dijo entre carcajadas:
-No es lo que estás pensando, Luciana es solamente otra compañera de cuarto-
Luciana sonrió y se levantó de la cama. Entonces pude apreciar que tenía una verga bastante interesante entre las piernas. Se acercó a besarme y entonces reconocí el perfume dulzón y envolvente que usaba. Era el travesti que me había cogido a la tarde en esa misma cama. Me tomó por la cintura, me besó largamente, acarició mi cola y silenciosamente se esfumó dentro del baño.
David se acercó desnudo, apoyando su gran pija contra mi cuerpo. –esta noche quiero disfrutar de tu cola, Sandrita, vas a entregármela?. Dije que sí…
Me quitó el vestido, sonriendo al ver que no llevaba una tanga. Me hizo subir a la cama y me quedé a cuatro patas, esperando por él. El perfume de Luciana impregnado en las sábanas agregaba un poco más de excitación y morbo.
David sonrió al ver mi ano ya preparado. Muy despacio fue penetrándome, haciéndome sentir toda la fuerza masiva de semejante verga. Mi ano lo recibió muy bien, adaptándose a ese tamaño sin provocarme dolor. Pronto comencé a sentir un placer indescriptible. Llevé mis dedos a mi concha y me dediqué a acariciar mi clítoris, hasta tener un orgasmo vaginal que me hizo temblar. El rubio mientras seguía bombeando con buen ritmo dentro de mi ano, hasta finalmente acabar en un profundo aullido, descargando todo en mi interior.
Luciana salió del baño, todavía desnuda. Ocupó el lugar que le dejó David entre mis piernas y lamió toda la leche que había quedado sobre mi cola. Luego me hizo abrir un poco más las piernas y su lengua rozó mi clítoris, dándome una chupada de concha infernal, que me volvió casi loca. En pocos minutos me hizo acabar.
La negrita sonrió complacida y se tendió a mi lado boca arriba, mientras me señalaba su verga bien erecta. Me arrastré hasta ella y la engullí con desesperación, haciendo gemir de placer a Luciana. Me comí esa pija con gusto, mientras mi nueva amiga se retorcía de placer, levantando sus caderas para seguirme el ritmo cada vez que yo me sacaba esa cosa de la boca para respirar. En menos de cinco minutos hice que acabara en mis labios, tragándome una buena cantidad de su leche caliente.
Al despedirme de ambos, David me advirtió que a la mañana siguiente le propondría una excursión a Pablo, hasta unas playas agrestes muy bonitas que le habían recomendado. –En cuanto se tome un par de mojitos, vas a tener tres pijas para vos solita durante toda la tarde- me dijo burlonamente.
Regresé otra vez a nuestra habitación. Pablo se encontraba algo repuesto, mirando algo en televisión. Le pedí un servicio de comida y me recosté junto a él, diciéndole que la noche no estaba tan cálida como para salir y que no había disfrutado tanto la cena por haber estado sola.
Me dormí sintiéndome la peor de las putas, pero pensando también en disfrutar cada momento antes de regresar a la rutina en casa…

100% (4/0)
 
Categories: AnalHardcore
Posted by sandritamdq
11 months ago    Views: 245
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