La Despedida de Solteros (el final)

La Despedida de Solteros (el final)


Me llevé una buena sorpresa al acercarme a la casa que habíamos alquilado con Pablo para vivir y escuchar música a todo volumen que provenía desde adentro. Pensé que iban a salir “de putas” con sus amigos y no quedarse encerrados allí, seguramente a emborracharse. Algo en mi interior me dijo que tocara el timbre en lugar de abrir la puerta con mis llaves, pero entonces pude escuchar claramente a pesar de la música: "por fin llegó la puta!!!" "llévenlo a la piezao!!!"

Cuando me abrieron la puerta, se quedaron todos con la boca abierta, se agarraban la cabeza, algunos trataron de explicarme lo inexplicable. Mi cara lo decía todo, estaba furiosa, quería matarlo ahí mismo, quería humillarlo delante de sus amigos, tal como estaba humillada yo en ese momento. Así que entré y les dije: “así que quieren una puta, van a tener una puta entonces”. Con mi ropa bien ajustada le daba la razón a mis palabras. Muchos de los amigos de mi futuro marido me tenían ganas, me desnudaban con la mirada, me miraban la cola al pasar, seguramente Pablo les contaría algunas intimidades.

Así que acercándome a uno de ellos le pregunté donde estaba escondido mi futuro maridito, recibiendo como respuesta que lo habían atado a una silla en nuestra habitación. Les dije entonces que le vendaran los ojos y se prepararan para el espectáculo.
Accedieron al instante y cuando estaba todo listo me dirigí a la habitación. Ahí en el centro estaba sentado Pablo maniatado, vendado y completamente desnudo, con su linda verga ya bastante dura, aunque todavía no demasiado erecta. Apenas me oyó entrar comenzó a protestar, pidiendo a sus amigos que le quitaran la venda, porque quería ver el material que se iba a comer, a lo que nadie le respondió.

Ahí mismo me incliné sacando la cola y comencé a lamerle la verga, frente a todos sus amigos que no se perdían detalle alguno. De a poco fui tragándomela toda y haciéndole un pete exquisito, ante las aclamaciones de sus amigos, que además disfrutaban la visión de mi culo desnudo sobresaliendo bajo mi corta pollerita.
Pablo gemía suavemente y comentaba a sus amigos: “No saben lo bien que me está chupando la pija esta putita”.
Todavía sus amigos me miraban con algo de respeto, a pesar de que estaban disfrutando de cómo le chupaba la pija a mi novio en vivo y en directo, así que asentí con la cabeza y entonces uno de ellos enseguida se animó y me levantó la falda hasta la cintura, provocando aullidos de aprobación entre los demás.
Otro más atrevido alargó su mano y pude sentir un par de dedos acariciando mi clítoris y entrando en mi rajita, que a esta altura estaba más que humedecida. Me incorporé y acerqué mi pubis bien depilado a la boca de Pablo, para que supiera que ya estaba lista para empalarme sobre su verga, ahora bien endurecida y apuntando hacia arriba.
Con sus labios me besó suavemente el clítoris. Luego le tomé la cabeza por la nuca y se la hundí de lleno en mi concha, mientras sentía que su lengua entraba en mi interior. Sus amigos deliraban a los gritos.
Muy despacio fui bajando sobre esa maravillosa pija que tan bien conocía, cerrando los ojos para disfrutar al máximo del momento, ya no me importaba que los otros seis idiotas fueran testigos de cómo cogía con mi novio.
Comencé a balancearme sobre sobre la cintura de Pablo, sintiendo su hermosa verga que se abría paso bien profundo dentro de mi cuerpo. Mi novio gemía muy suave, tratando de removerse la venda que le impedía ver quién lo estaba cogiendo tan bien.
Sus amigos parecían embobados. Les hice un gesto a dos de ellos, los que más me habían calentado siempre y les pedí en silencio que me dieran sus vergas, mi boca estaba desocupada en ese momento. Por supuesto enseguida la llené con dos pijas bien duras, chupándolas con gusto mientras me movía sobre Pablo. Entre los dos me levantaron mi blusa y comenzaron a sobarme mis redondas tetas, lo que agregó un poco más de placer y morbo.
Por supuesto yo apenas gemía y suspiraba suavemente para no delatarme con Pablo. Generalmente sus cogidas son infernales y me hace gritar como una perra en celo cuando nos revolcamos en la cama, o en otro lado...
Uno de mis nuevos amantes finalmente sintió que ya estaba por explotar y me susurró al oído que quería metérmela por la cola. Volví a asentir en silencio y entonces él se me pegó a mi espalda, apoyándome la pija dura contra mis nalgas. Le dijo a Pablo que íbamos a hacer un sándwich y por supuesto mi novio aulló excitado.
Sentí la punta de su verga, de buen tamaño y centímetro a centímetro fue penetrando mi estrecho ano, ese ano que apenas le entregaba raras veces a Pablo, pero con la bronca que tenía esa noche, estaba dispuesta a la peor de las venganzas.
Mientras esa dura pija comenzaba a perforar mi culo, Pablo se tensó hacia atrás y aulló enloquecido, mientras yo sentía toda su leche explotar en el fondo de mi concha.
Te gusta mi verga en ese culito bien cerrado? Me preguntaba el pibe, a lo que yo asentía con la cabeza…

“Qué puta tan calentona, le encanta la pija” aclamaba Pablo, provocando las risotadas de todos los presentes.
El chico comenzó a acelerar las embestidas y de repente experimenté un orgasmo increíble, rara vez me pasaba algo así mientras me cogían por el culo. En realidad, todavía tenía enterrada la verga de Pablo en mi concha.
El pibe también aulló de placer y descargó toda su leche dentro de mi ahora bien dilatado culo.
Después de ello sus amigos me levantaron en andas y me arrojaron sobre nuestra propia cama, me pusieron boca arriba y uno de ellos me cogió con furia, mis tobillos sobre sus hombros, mientras otros dos me ponían sus vergas al alcance de mi boca.
Así estuve hasta que amaneció, recibiendo semen de los amigotes de mi futuro marido en todo mi cuerpo, mientras él seguía maniatado y vendado sin poder participar. Seguramente el turro estaría pensando que me había metido los cuernos por última vez con una prostituta experimentada, pero nunca se habrá imaginado que sus amigos iban a cogerse a su futura mujercita frente a él, en su propia cama y que jamás iba a enterarse.
Ni yo misma podía creer lo que había hecho esa noche,
actuando como una verdadera puta, pero realmente lo había disfrutado muchísimo.
“Nunca había conocido una perra tan viciosa, seguro que no la atienden bien” decía uno de los amigos, mientras me aplastaba contra la cama con su verga enterrada a fondo.

“Pablito, hasta tiene un aire a tu futura esposa” dijo uno de los más atrevidos, mientras yo le chupaba la pija.

“Seguro tu novia esta cogiendo con algún stripper en este momento” comentó otro, mientras esperaba su turno masajeándose la verga.
Cuando todos estuvieron satisfechos me levanté de la cama, me limpié los restos de semen como pude y me fui sin que Pablo pudiera verme. Una de mis amigas me recibió en su departamento, disfruté de un buen baño de inmersión y me masturbé recordando todas las pijas que me habían cogido en esa mad**gada.
Por supuesto con Pablo nos casamos una semana después. Jamás le dije nada ni sus amigos tampoco.
Pero cada vez que nos reunimos con ellos, me manosean la cola a escondidas y me proponen susurrando en mis oídos toda clase de barbaridades posibles.



100% (3/0)
 
Categories: Lesbian SexHardcore
Posted by sandritamdq
1 year ago    Views: 133
Comments (2)
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1 year ago
Por alguien como vos, soy feliz de ser cornudo... Sos una reina
1 year ago
que relato tan cachondoooo wowww