Con mi padre...

Me cuesta bastante escribir esto pero supongo que es una buena manera de echar fuera las cosas que me preocupan desde hace unos días. Antes de nada me presento, soy un chico de 17 años y estudio 2º de Bachillerato, vivo en un pueblo del área metropolitana de Barcelona con mis padres. Soy moreno, 1,80 cm, sin vello en el cuerpo, hago deporte por lo que tengo un físico bastante fibrado en el que destaca un abdomen definido y un buen culo, o por lo menos es lo que han destacado las tías con las que he tenido algo. Vaya por delante que a pesar de lo que voy a contar, me gustan las tías, de hecho perdí la virginidad el verano pasado con una tía de clase, Laura, bastante puta... porque si no se ha follado a todos los tíos de clase es porque uno o dos son gays. Pero ella lo ha intentado.

Para poneros sobre antecedentes os voy a presentar también a mis padres. Mi madre trabaja para una empresa de limpieza y la pobre se mata a hacer horas para pagar la hipoteca y todas las demás facturas. Mi padre trabaja en la fábrica que una empresa de coches tiene aquí. Le van cambiando los turnos o sea que hay días que se pasa muchas horas en casa antes de irse al curro o cuando ya ha vuelto. Tiene casi 40 años, le encanta jugar al fútbol con sus compañeros de curro y salir en bici los domingos para hacer rutas. Físicamente es alto, 1,80 o así, corpulento, no está cachas pero tiene buen cuerpo, buenos brazos y unas piernas trabajadas por el deporte. Tiene el pelo corto y moreno, y en el resto del cuerpo tiene vello en el pecho (no demasiado), en los brazos, en las piernas, en las axilas y como no, en los huevos. Y además, esto de los huevos lo puedo asegurar, más que nada porque desde que recuerdo, en mi casa no ha habido problema para entrar al baño cuando alguien se estaba duchando o en la habitación cuando alguien se está cambiando de ropa. Y es precisamente por una situación de esas por la que pasó todo lo que ha hecho que me ralle estos días.

Hace un par de jueves, cuando salí de clase me fui a jugar un partido de fútbol con los colegas de clase, cuando volví a casa me dispuse a darme una buena ducha, así que me metí en el baño. Cuando estaba bajo la ducha enjabonándome y pensando en cómo le podía tirar los tejos a Eva, otra de las tías "abiertas" de clase, mi padre entró al baño. La verdad es que a esas alturas mi polla marcaba un principio de erección realmente prometedor. No soy Nacho Vidal, pero no me quejo, en erección mide unos 16 cm.



-Joder, podrías llamar a la puerta... –grité mientras me daba la vuelta para que mi padre no me la viese dura.

-¡Uy! ¿Ahora le da corte al niño que le vea en bolas?

-No, joder... pero...

-Pero nada, que acabo de llegar del curro y me estaba meando. Jejeje... ¿por qué te giras? Uy... que le he pillado pensando en sus cosass...

-¿Pero qué dices? –Me justifiqué porque me dio corte que pensase que me la estaba machacando, nos vemos en bolas pero no nos vemos haciéndonos pajas-. Me estoy duchando, sólo eso.

-¿Ah sí? A ver date la vuelta...

-No... –imposible, a pesar de la conversación no me había bajado la erección.

-Jajaja... qué tío, que no pasa nada.

Sus palabras quitaron hierro al asunto, así que me di la vuelta y continué enjabonándome, pude ver de reojo que mi padre se la estaba sacudiendo para guardársela.

-Joder... como ha crecido mi niño... jejeje –dijo mi padre mientras me lanzaba una mirada a la polla en erección. Me sentí orgulloso por el comentario-. Tienes una buena polla.

Instintivamente miré hacia él, aún no se había guardado la polla. Todas las veces que se la había visto antes habían sido cuando mi padre salía de la ducha o se cambiaba de ropa, sin estar empalmado y ya me parecía una buena polla, pero en aquel momento era distinto. La polla de mi padre estaba, lo que podemos decir morcillona y aún así era más ancha que la mía e igual de larga, habría que ver a ese monstruo en estado de erección.

-Joder, pues anda que el rabo que gastas tú...

-Jajajaja... –mi padre soltó una carcajada mientras se acariciaba la polla y cubría y descubría el glande-. Esto no es nada, tendrías que verla dura...

-Jejeje... seguro que se queda igual...

-Jejeje... que cabrón, más querrías tú tenerla como yo la tengo en erección –bromeó mi padre mientras se guardaba el instrumento bajo mi atenta mirada-. Pero no te preocupes, seguro que a ti se te pone así de gorda –se apretó el paquete para remarcar sus palabras.

-No creo que crezca más... –dije mientras miraba mi polla dura.

-Bueno así está muy bien, chaval.

Cuando acabó de decir eso, me dio una palmada en el culo y salió del baño. Me quedé un poco flipado por como había ido todo. Siempre había visto a mi padre en bolas y no le había dado mayor importancia. Pero ese día, al verle la polla morcillona me llamó la atención... y pensé en su comentario de cómo sería dura del todo. No era deseo, era más bien admiración, curiosidad. Debajo de la ducha me hice una paja mientras pensaba en follarme a Eva pero sin quitarme del todo de la cabeza la polla de mi padre.

Después de eso, pasaron varios días sin novedad. Yo casi me había olvidado de la polla de mi padre hasta que una noche estaba en mi habitación. Estaba en slips porque con la calefacción puesta se estaba genial y en mi habitación me gusta ponerme cómodo, estaba navegando por Internet esperando a que mis padres se acostasen y poderme cascar una paja a gusto. Cuando dejé de escuchar sus pasos, abrí una página porno con fotos de folladas en grupo. Al ver las dos primeras tetas tenía la polla durísima, así que me la saque por el elástico del slip y me la empecé a cascar. En eso estaba cuando entró mi padre. Me guardé como pude la polla e intenté disimular. Quería cerrar la web porno pero de los nervios no pude.

-Joder, chaval... mira que eres guarro... pajeándote aquí.

-Joder papá, ¡no pues llamar antes de entrar!

-Jejeje... que niño. Pero no ves que puede entrar tu madre y la matas del susto...

-Es que no se para qué coño venís a tocarme los huevos... –dije cabreado. La erección se me había bajado de golpe.

-Porque tu madre veía luz en tu puerta y me ha dicho que te dijese que te acostases ya, que mañana tienes clase.

-Ya, ya... ahora me iba a costar pero...

-Tenías algo entre manos... jejeje.

-Joder ¿y qué pasa? ¿No te hacías pajas tú a mi edad?

-Joder, a mí edad dice... y ahora me las hago también. Si es algo normal chaval, sólo intentaba picarte...

-Que cabrón... –dije mientras me sonreía.

-A ver que estabas viendo... –mi padre se sentó a mi lado, cogió el ratón y empezó a ver la página web que estaba viendo yo momentos antes.

-Joder, papá... deja eso...

-Calla niño... joder vaya tetas tiene esta... ufff... como le gusta comer polla...

Le miré mientras él miraba las fotos. Sólo llevaba puesto un slip blanco como yo. Le di un vistazo a sus brazos anchos, me detuve en el vello que asomaba bajo sus axilas, recorrí con la vista su pecho, y seguí su vello hasta que desaparecía por debajo de la cintura de sus slips. Mi padre era un buen ejemplar de macho, mi madre tenía suerte. Bajé la mirada y mis ojos se fijaron en su entrepierna. Bajo la tela de los calzoncillos se empezaba a mover su polla. Cuando llegó a la foto en que una tía se comía las pollas de dos negros gigantescos, la punta de la polla de mi padre asomó por la parte superior de su desgastado slip. No podía apartar la vista de aquel glande, era casi el doble de ancho que el mío. Mi padre se dio cuenta que no estaba mirando al monitor del PC.

-¿Qué miras?

-Nada...

-¿Nada?

-Joder... pues eso –dije yo señalando a su entrepierna.

-Mierda de slips, tu madre ya me podría comprar alguno nuevo... que cuando se me pone dura se me sale la polla.

-Ostras, con esa polla es normal que no aguanten... la tienes muy gorda ¿no?

-¿Tú crees? –Mis palabras aumentaron el ego de mi padre, que no dudó en bajarse los slips dejando al descubierto una polla dura que debía medir unos 19 o 20 cm, bastante oscura, con el glande al descubierto. Por debajo, dos huevos grandes cubiertos de vello oscuro.- Tampoco es tan grande...

-Joder, es la más grande que he visto...

-No creo que hayas visto muchas en erección...

-Ya, pero mira –señalé a la pantalla- la tienes tan ancha como el negro de esta foto.

-Bueno, más o menos... pero a mí no me la está comiendo una tía como esa... –bromeó mi padre-. Como se la come la muy puta...

Mi padre empezó a deslizar su mano por el tronco de la polla, empezando una suave paja.

-Ufff... ¿tú ya te has corrido?

-¿Yo? Qué va... me has cortado el rollo...

-Pues sigue nen... si te apetece, no te cortes, estamos en confianza ¿no?

Miré como mi padre masturbaba su polla con los ojos clavados en la pantalla. La escena era surrealista, no me habría imaginado nunca a mí padre haciéndose una paja delante de mí, pero allí estaba. Su glande empezaba a lubricarse con las gotas de precum mientras movía la mano con más rapidez por el tronco de su polla. Me saqué la mía, estaba totalmente dura. Lo cierto es que al lado de la de mi padre parecía pequeña, la suya era casi el doble de gruesa y unos cm más larga. Toda una polla. Empecé a pasar las fotos puesto que mi padre se había centrado en su polla y había dejado el ratón.

-Joder, mira como se corre el cabrón éste en la boca de la puta...

-Sí... ¿te gusta la foto?

-Sí, sí... déjala... me voy a correr pronto... ¿y tú?

-No, aún me falta –mi vista iba del monitor a la polla de mi padre, que estaba totalmente tiesa y muy mojada-. Vaya corrida, cuánta leche saca el tío ¿no? –Pregunté sin ninguna maldad, simplemente porque el tío de la foto lanzaba un chorro de esperma alucinante.

-Bueno, lo normal... te debes correr poco tú si piensas que ahí hay mucha leche...

-No, sé, lo normal...

-Jejeje... seguro que te salen solo dos gotitas...

-Jaja.. que cabrón, ya querías correrte tú como lo hago yo...

-Sí bueno... vas a ver lo que es una buena corrida chaval...

Mi padre aceleró el ritmo con sus ojos clavados en la foto. Estaba sentado justo a mi lado pero estaba ladeado en la silla por lo que quedábamos casi enfrentados, así que cuando empezó a correrse sus primeros trallazos de leche fueron a parar directamente a mi abdomen. Me quedé flipado mientras veía como la leche salía de la durísima polla de mi padre y me salpicaba.

-Joder pero no salpiques, guarro... –solté cuando recuperé el sentido.

Mi padre no apartó su polla así que estiré mi mano y la puse cerca de su capullo, los últimos disparos de semen fueron a parar a mi mano abierta.

-Jodeeeeeeeeer, eres un cerdo... –repliqué con cara de asco.

Mi padre apretó su polla para que cayesen las últimas gotas de semen y se guardó la polla en los slips rompiendo el hilillo de esperma que la unía a mi mano.

-Ves... eso es una buena corrida... –dijo mientras se levantaba. Antes de cruzar la puerta de la habitación me miró— Y límpiate marrano... jejeje...

-Qué cabrón... –sólo atiné a decir.

Cuando mi padre salió de mi cuarto, yo tenía mi polla en una mano y su esperma en otra. A pesar de que le había gritado lo guarro que era por salpicarme por su esperma, lo cierto es que notar aquel líquido caliente no me parecía tan asqueroso. Miré la foto de la pantalla, una tía con la cara llena de semen y seguí masturbándome. Cuando estaba apunto de correrme pensé en que alguna vez había probado mi propiso semen y no estaba malo, así que como estaba tan caliente por haber visto la polla de mi padre, me llevé la mano llena de su esperma a la boca y pasé la lengua. No me disgustó, era más denso que el mío y tenía un sabor algo amargo. Mi polla se puso aún más dura... cuando mi mano estaba limpia recogí con los dedos las gotas de semen de mi abdomen y me los llevé a la boca...

Después de correrme me rallé bastante, me parecía muy fuerte haberme pajeado con mi padre al lado y me parecía asqueroso haber probado su leche, me costó dormirme, pero finalmente lo hice. Me dije a mí mismo que era puta curiosidad y que no tenía nada de marica, que cascártela con otro tío era de los más normal, aunque fuese tu padre.

A la mañana siguiente, cuando me desperté, me levanté de la cama en calzoncillos me lavé la cara e intente mear a pesar de la erección matutina. En silencio fui a la cocina para beber leche. Leche... palabra maldita. Mejor zumo. Cuando estaba a punto de entrar en la cocina oí a mis padres. Me asomé con cuidado. Mi padre iba como ayer en calzoncillos, se acababa de levantar, mi madre estaba a punto de irse a trabajar. Mi padre la besó juguetonamente y le metió mano. Mi madre le dijo que tenía prisa, que tenía que irse y se soltó. Volví al pasillo y cuando mi madre salió de casa, entré en la cocina.

-Vaya, buenos días chaval...

-Buenos días...

-¿Otra vez? -mi padre miró la carpa que se levantaba bajo mis calzoncillos.

-Joder, que son cosas del despertar... además, tú estás igual...

-Ya...

-¿También el despertar?

-No, no... es cosa de tu madre... –mi padre sonrió.

-¿No curras hoy?

-Sí, pero voy de tarde... esta mañana me iré a dar una vuelta con la mountainbike.

-Bien, yo desayuno y me voy a clase... –dije mientras cogía el zumo de la nevera.

-¿No quieres leche? –Dijo mi padre mientras se servía un baso de leche y dejaba el brik sobre la mesa.

-No, gracias... –palabra maldita.

-Jejeje... claro, ayer ya tuviste bastante leche ¿no?

-Anda, calla papá, que ya te vale...

-Jejeje... bueno, ahora ya sabes lo que es una buena corrida ¿te corriste tú?

-Sí, sí...

-¿Y qué tal?

-Pues no como tú...

-¿Ah no? ¿Por qué?

-Pues no sé, yo me corro menos... y más líquido supongo.

-Joder... ¿pero es normal?

-Ostras papá, y yo qué sé, supongo...

-No, no... tenemos que salir de dudas ¿y si tienes un problema?

-Salir de dudas ¿cómo?

-Pues... córrete y te lo digo...

-¡Anda! Qué dices, correrme ahora...

-¿Qué? La tienes dura, si te tocas un poco te corres seguro.

-Joder, que no... que me da corte.

-¿Corte? Pero si nos vimos las pollas ayer...

-Ya, pero no...

-A ver, ¿si me corro contigo te da corte también?

-No sé...

Dudé, la perspectiva de volver a ver a mi padre en acción me la ponía dura, pero después de rallarme tanto la noche anterior, no quería hacer tonterías otra vez. Antes de que dijese algo más, mi padre ya tenía la polla fuera y se la estaba cascando, sin duda mi madre le había dejado muy caliente. Me la saqué y seguí su ejemplo. Mi padre tenía los ojos cerrados mientras se masturbaba, los míos estaban clavados en su polla. Cada vez me resultaba más llamativa y atractiva. Supongo que por envidia, pero también me preguntaba que debía sentirse al tocar una tan gruesa y larga.

-Me voy a correr... –susurré.

Mi padre abrió los ojos y miró como de mi polla empezaba a salir esperma, no fue mucho, también influía que me hubiera corrido la noche anterior.

-Ufff... no está mal, por lo que habías ducho pensaba que era algo raro. Yo también voy a correrme... murmuró ¿tienes un kleenex?

-Joder, no... espera que voy a por papel...

-No, no... me corro ya...

-Ostras como me salpiques te capo... toma ten...

Le alcancé lo que tenía más a mano, una tostada de pan, pero mi padre no la cogió, empezaba a correrse mientras soltaba un suspiro de placer. Para prevenir otra ducha de esperma le acerqué la tostada a la punta de la polla y su semen fue cayendo en ella. Eso sí es dar en el blanco.

-Jajaja... que guarrada... esta tostada la tiras, nen... como la vea tu madre me mata... –dijo mi padre mientras sujetaba la tostada y dejaba caer sobre ella las últimas gotas de semen.

-Otra megacorrida, nen... tienes los huevos llenos –me salió del alma decirle aquello, después de correrse la noche anterior mi padre volvía a correrse de una forma brutal.

-Eso díselo a tu madre... no me cuida –en su cara se veía que no estaba bromeando-. Y por lo que respecta a ti, no tienes ningún problema nen, estás sano... debe ser que yo tengo los huevos más grandes.

Eso último lo dijo cuando se había levantado, sus huevos y su polla (ahora más encogida) estaban a tres palmos de mi cara. Empecé a entender que a mi padre le gustaba el rollito exhibicionista y chulo, le gustaba que su hijo admirase que tenía una gran polla o unos huevos grandes.

-Me voy a vestir que tengo frío y me largo... recoge esto...

-Vale, vale... lo haré.

Cuando mi padre salió de la cocina yo seguía caliente a pesar de mi corrida, aquellas situaciones me hacían hervir la sangre. Miré la tostada. La cogí y la acerqué a mi cara... tenía ese olor característico del semen... y pensé... esto no puede desperdiciarse. Cuando le di el primer bocado volvía a tener la polla dura.

Después del pedazo de desayuno que me tomé con la leche de mi padre, no me pude sacar el tema de la cabeza. En el insti sudaba de mis colegas pero también de las tías a las que había estado tirando los tejos. Tenía en mente la enrome polla de mi padre y no había manera de dejar el tema a un lado. A ratos pensaba en que era una guarrada haber probado el semen de mi padre, pero enseguida pensaba en su polla... en que me parecía muy llamativa, muy atractiva, me preguntaba qué se sentiría al tocarla... e incluso cuando me pajeaba pensaba en qué se debía sentir con una polla así en la boca. Por curiosidad suponía. Incluso cuando me duchaba con mis amigos después de un partido les miraba en bolas, con sus pollas dormidas y no me llamaban la atención, pensaba: "sí, están bien, tienen un buen cuerpo, pero esa polla... esa no es la polla de mi viejo". Así estaban las cosas hasta que ayer por la tarde, cuando yo estaba estudiando en mi cuarto, entró mi padre para hablar conmigo. Mi madre estaba trabajando y mi padre tenía el día libre, acababa de volver de estar con sus amigos, iba vestido con un chándal negro.

-Buenas...

-Hola ¿qué quieres?

-¿Estudiando?

-Más o menos...

-Jejeje... debe ser la primera vez en varios días que entro aquí y no te estás pajeando... -mi padre quería algo, sino no hubiera sacado ese tema con tanta rapidez.

-Joder, ni que fuera un mono... no me la estoy cascando a todas horas.

-Ya, ya... habrá que dejar tiempo para follar ¿no? Jejeje

-Bueno...

-¿No?

-Ese tema últimamente está chungo...

-Vaya, ya somos dos los que no mojamos.

-¿Y eso?

-Tú madre, que no tiene ganas...

-Pues ya sabes... a pajearse –le dije provocándole.

-Jejeje... eso es. Bueno, ¿y tú qué tal llevas el tema de las corridas?

-Bien, no sé... normal.

-Ahhh...

-¿Quieres decirme algo?

-No, no... sólo estamos charlando ¿no?

-Claro, claro...

-Oye, el otro día que vimos juntos las fotos de las corridas me pareció que te daban morbo ¿no?

-Sí, claro...

-¿Te da morbo el semen y tal?

-No sé, bueno... me pone la idea de correrme en la cara o la boca de alguien y tal... –le contesté confundido.

-Ya, ya... a mí también, pero no quería decir eso, me refiero a si te da morbo el semen ¿has probado el tuyo?

-Joder, ¿de qué vas papá? –no me gustaba el rumbo de la conversación.

-Oye, que no pasa nada... yo lo he hecho, he probado el mío... supongo que es curiosidad y tal, es normal...

-Ya...

-¿Y tú? –Mi padre se quitó la chaqueta del chándal y debajo llevaba una camiseta de tirantes muy ajustada que le sentaba de puta madre. Tenía unos brazos muy anchos. Cuando lanzó la chaqueta sobre mi cama lancé una mirada al vello de sus axilas, se me puso la polla dura en el acto.

-Sí, también... –contesté tras su declaración de sinceridad.

-¿Y te gustó?

-Joder, no sé papá... es el mío... era curiosidad, por lo que prueba una tía y tal...

-¿Pero sólo te da morbo el tuyo?

-Ostras ¿quieres decirme algo?

-Sí bueno... es que vi como te comías la tostada con mi corrida...

Aquello me sentó fatal, agaché la cabeza rojo por la vergüenza, justificar aquello iba a ser complicado.

-No, no... –murmuré- yo no...

-Ey, Dani... que no pasa nada... –empecé a llorar más por vergüenza que por otra cosa-. Mira, al principio me pareció raro y me mosqueé un poco, pero he estado dándole vueltas a lo que vi... y creo que me gustó...

-¿Cómo? –Murmuré perplejo mientras me pasaba la mano por los ojos, aquella confesión no me la esperaba, me esperaba más bien una bronca por ser marica o por ser un cerdo.

-Mira, con tu madre hacemos poco sexo y malo... el otro día cuando vi las fotos de las corridas me jodió más que nunca no poder hacer según que cosas con ella... que me comiese la polla, correrme en su boca y ver que le gusta...

-Joder, ¿nunca te la ha comido?

-Nunca me la han comido, tu madre ha sido la única mujer en mi vida y ella no ha querido nunca ¿a ti si te la han comido?

-Claro, una tía de clase...

-Pues ya sabes a lo que me refiero.

Lo cierto es que la declaración sobre su vida sexual hizo que se estableciera un vínculo de confianza entre los dos. Estuvimos hablando de mi madre y él, de mis rollos, de cómo era el sexo oral, hasta que llegamos otra vez a las corridas y mi padre me repitió que le había dado morbo verme probar su semen.

-¿Y qué tal estaba? Jejeje –sonrió nervioso mi padre.

-Joder, papá, vaya pregunta...

-Va, dime sólo eso, es curiosidad...

-Bien, muy bien...

-Jejeje... –mientras me sonreía se colocó la polla en el pantalón discretamente, parecía que el tema se la estaba poniendo dura-. ¿Y también te la comiste la noche que me corrí en tu mano?

Aquello me superaba, mi padre me empezaba a interrogar por cómo me había comido sus dos corridas. Él la tenía dura, supongo que por la situación tan morbosa que estábamos viviendo, no hablábamos ni de sexo entre tíos, ni de pollas, ni de nada de eso... sólo de esperma. Yo también la tenía dura, la perspectiva de volver a ver la polla de mi padre y probar su corrida hizo que me lanzase.

-Sí, la probé... y me gustó, por eso me comí la tostada con tu semen.

-Jejeje... ese es mi chico, es normal, es curiosidad, eres joven... –de pronto se puso serio-, ¿y no estaba fría?

-¿Fría? No sé, normal... ¿porqué?

-No, porque cuando la probaste no era reciente...

-Jejeje... joder no sé.

-¿Quieres probarla caliente?

-¿Cómo?

-Pues me la casco y cuando vaya a correrme pones la boca...

-Joder, no sé...

-Va, que no pasa nada... no sabes lo que daría por ver como me corro en una boca. Además, tienes la polla dura, será que te apetece...

-Bien, nos pajeamos los dos pues.

-Venga...

Me bajé los boxers y dejé la polla al descubierto. Mi padre se quitó la camiseta y se bajó los pantalones arrastrando su slip y su polla saltó como un resorte, cada vez me gustaba más. Nos empezamos a masturbar, esta vez sin porno, mi padre me miraba masturbarme de vez en cuando y yo tenía mi vista clavada en su polla y en sus huevos. Me encantaba ver como sujetaba su polla dura con una mano mientras la piel dejaba a la vista un glande mojado y muy apetecible.

-No me falta mucho...

-¿Cómo lo hacemos?

-Espera...

Mi padre se levantó y su polla quedó a pocos centímetros de mi boca, podía oler ese olor tan característico. Me apetecía probarla, así que di un paso más aprovechando la calentura de mi padre.

-Lo que pasa es que así igual se sale...

-Ya bueno... ¿pues cómo lo hacemos?

-No sé, a ver... cuando vayas a correrte avisa y...

-¿Qué?

-Nada, nada...

-Va dime...

-Nada que me avises y pongo los labios encima para que no salga nada...

-Ufff... –mi padre suspiró y aceleró la paja al oírlo-. Vale, vale...

Seguimos con la paja un poco más, yo estaba apunto de venirme pero me aguanté, me moría de ganas de notar el glande de su polla entre mis labios y beberme su leche directamente de su polla.

-Ya...

Fue la señal para que abrirse la boca, me acercase a su polla y mis labios se cerrasen rodeando su glande. Mi padre dejó de masturbarse porque con mi boca en la polla no podía. Me encantó esa sensación, estaba caliente. Nos quedamos quietos, estaba casi en las nubes.

-Así no me correré, no puedo acabar de pajearme...

-Espera...

Cogí su polla con mi mano, la noté muy dura, era casi como tener dos de la mía, la noté palpitar en mi mano. Acerqué mi boca y cerré mis labios sobre su capullo mientras movía la mano masturbándole. Poco a poco fui moviendo mi boca por a punta de su polla. Cuando mi lengua rozó su glande, mi padre se corrió en un medio de un suspiro ahogado y su polla empezó a lanzar chorros de leche directamente a mi garganta. Estaba más caliente que las otras veces que la había probado, y muy espesa. A medida que me iba tragando su monumental corrida los disparos cesaron. Me aparté, miré su polla aún dura y vi restos de semen en el capullo, saqué la lengua y la pasé por el glande, succione con los labios y la volví a lamer hasta dejarla limpia. Me encantaba ese sabor.

-Uffff... –mi padre empezó a vestirse en silencio. Se guardó la polla sin mirarme, cogió su camiseta-. Me voy a echar un rato...

-Vale... pero... –intenté decir algo.

-Lo has hecho genial...

No dijo nada más antes de salir de mi cuarto. Supongo que estaba mal porque su hijo le hubiera comido la polla o casi, pero sentía placer por lo que había pasado. Sensaciones y sentimientos contrarios, como me pasó a mí cuando terminé mi paja con el sabor de la polla y el semen de mi padre en la boca. Me estiré en la cama y como no dejaba de darle vueltas al tema y no podía negar que me había gustado y que me moría de ganas de volver a probar la polla de mi padre, decidí no rallarme más y no buscarle explicaciones. De momento me gustan las tías y me da morbo la polla de mi viejo, no es el fin del mundo.

Las horas que pasaron entre ayer por la tarde hasta la tarde de hoy han servido para que me calmase. Después de la paja y su correspondiente minidepresión de ayer, hoy me han vuelto las ganas de seguir jugando con mi viejo. Cuando he llegado de clase al mediodía no había nadie en casa, así que cómo venía con un calentón del 15 me he ido directo al baño a hacerme una paja. Al entrar he visto que mi padre no habría recogido la ropa después de ducharse esta mañana, y allí estaban... los slips que llevaba ayer cuando se corrió en mi boca. Sin poder evitarlo los he cogido y los he olido, ese olor a polla y a corrida me la ha puesto dura. Me he sacado la polla y he empezado a masturbarme frenéticamente con los slips de mi padre clavados en mi nariz mientras aspiraba el aroma de su paquete, era casi como estar comiéndole la polla. En eso estaba cuando he oído las llaves en la puerta. He tirado al suelo los slips, me he arreglado la ropa, he dejado el baño tal cual y he salido.

Al entrar en el comedor mi padre estaba sentado en el sofá, aplastado como si estuviera muy cansado.

-Pensaba que no había nadie en casa... –ha dicho casi sin ganas.

-Acabo de llegar, ¿qué te pasa?

-El curro, que ha sido agobiante...

-Vaya, quieres que haga algo antes de sentarme...

-Jejeje –mi padre ha sonreído-, tráeme una cerveza y pon la tele, anda...

-Vale... –aunque me hubiera gustado que me pidiese otra cosa. Tras la paja inacabada estaba muy caliente.

He vuelto con su cerveza, le he enchufado la tele y me he sentado en el sofá de al lado del suyo.

-¿Qué tal tu día?

-Bien, aunque las clases me han rallado bastante...

-Ostras, me encanta este programa... –ha dicho mientras centraba su atención en la televisión.

Sin poder evitarlo he empezado a mirarle el paquete, primero disimuladamente y después con total descaro. No la tenía dura, pero bajo los tejanos su paquete ya abultaba gracias a ese delicioso par de huevos que aún debía probar. Estaba apunto de lanzarme sobre ese paquete, sacarle la polla y amorrarme a ella para comérsela hasta que nos corriésemos los dos, pero no me atrevía a mover un dedo.

-¿Qué pasa?

-Nada, nada...

-¿Entonces por qué me miras tanto?

-Por nadaaaa... -he repetido. Mi padre ha parecido captarlo.

-Jejeje... ¿tú no tomas nada?

-No, no tengo ganas.

-¿No quieres leche? –Me ha dicho con una sonrisa y le ha dado un trago a su cerveza. No he respondido, le he mirado casi asintiendo.

-Vaya, vaya... jejeje, veo que tienes adicción a la leche. Pero tu padre está hecho polvo hoy... –le he mirado con cara de pena-. Ufff de verdad, estoy demasiado cansado para pajearme, como no vengas y te sirvas tú mismo...

Supongo que mi padre iba de farol, pero no lo sabré nunca, porque sin decir nada más me he levantado y me he sentado a su lado en el sofá. Le he puesto la mano en el paquete y se lo he empezado a sobar con ganas. Sin dejarle reaccionar, he empezado a desbrocharle los pantalones y a abrirle la bragueta, debajo de ellos unos calzoncillos negros muy ajustados, su polla se movía ahí debajo.

-Ey, ey... Dani, que tu madre está al caer…

Ni caso, yo quería su polla y no me he parado. Se la he sacado del slip. La tenía morcillona, al sacarla he notado su peso en mi mano... Me he parado un instante a mirarla mientras empezaba a pajearla y se ponía dura del todo... me encanta su polla, esta tarde me he podido fijar en lo bien descapullada que queda al correrse la piel del glande, en lo gruesa que es, especialmente en la base. Tocar esa barra de carne hace que me olvide de las tetas más grandes que hay podido ver en mi vida.

-Ufff... me gusta, pero Dani... que tu madre...

No le he dejado terminar, he agachado la cabeza y me he metido la punta de su polla en la boca. Al principio hice lo mismo que ayer, apretar con los labios el glande y pasarle la lengua, pero cuando mi padre me ha empezado a acariciar la cabeza y a gemir, me he puesto más caliente aún. He bajado hasta comerme la mitad de su polla, he succionado su capullo mientras le pajeaba el tronco con una mano. Cuando la soltaba para respirar le lamía el tronco de la polla, de la punta hasta os huevos... por fin probaba aquellos dos huevos grandes... se los he lamido enteros e incluso he pasado la lengua por debajo de los huevos en dirección a su culo... mi padre suspiraba como un a****l.

-Joder, la comes de puta madre...

Torpemente ha buscado la cintura de mi chándal y ha metido la mano buscando mi polla y me ha empezado a pajear con rabia. Casi me dolía la polla de la fuerza que estaba haciendo mi padre.

-Sigue, joder... me voy a correr... métetela entera en la boca...

He intentado meterme más de la mitad de su polla en la boca hasta que ya no podía meterme más polla en la boca y he empezado a subir y a bajar por su tronco haciendo presión con los labios. Al llegar arriba succionaba su glande mientras jugaba con mi lengua. Mis manos jugaban más abajo con sus enromes huevos, se los apretaba y se los sobaba como si me fuera la vida en ello.

-Jodeeeeeeer... me encanta eso... me voy a correr en tu puta boca, joder...

Mientras succionaba el capullo hinchado de su polla, mi padre se ha empezado a correr en la corrida más bestia de las que le he visto, casi me he atragantado de tanto semen. Cuando la fuerza de sus disparos ha cedido, me he dedicado a lamerle la polla completamente para comerme todo su esperma, la he lamido del glande hasta la base, deleitándome en tronco. Cuando estaba limpia, he bajado un poco más y le he comido los huevos mientras yo mismo me pajeaba hasta acabar en mis boxers...

Ha sido algo brutal, porque era la primera polla que me comía y puede que la única, porque me ha molado mucho como se tensaba la polla de mi padre hasta escupir chorros de su semen caliente en mi boca. Además, a él le ha gustado, aunque nos rallemos justo después de hacerlo, está claro que a mi padre, al que nunca se la habían comido, le gusta que le c*** la polla.

Yo no pienso más en ello, simplemente he decido actuar como me salga de los huevos. Ahora es de noche y mi padre debe estar durmiendo junto a la aburrida de mi madre que no sabe que se pierde un pedazo de polla con unas corridas alucinantes. Pero mañana, cuando nos quedemos solos a la hora del desayuno y mi padre me suelte otra vez aquello de: "¿no quieres leche?", me arrodillaré ante su entrepierna, le sacaré la polla por el lateral inferior de los slips y se la comeré hasta que se vuelva a correr en mi boca.

Quién sabe si estas sesiones de anatomía padre-hijo irán a más, lo que tengo claro es que comerse la cabeza en esta puta vida no nos lleva a ninguna parte... hay que actuar. Además, si la leche materna es muy buena para un hijo, la paterna no va a ser menos.

...



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Categories: Gay MaleTaboo
Posted by renovatio111
7 months ago    Views: 902
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