Mi inquilina Raquel

Era el mes de agosto y la inquilina de mi piso de Valencia, Raquel, una mujer de 45 años pero de muy buen ver, me debía más de medio año de alquiler. Se había separado de su marido y estaba atravesando una mala racha; su hija estudiaba en la universidad, y su ex no le pasaba pensión, así que estaba bastante apurada. A finales de mes me llamó por teléfono, pidiéndome que nos viésemos en mi apartamento, que está debajo del que yo le había alquilado. Vino sola, vestida con unos vaqueros y una camiseta, pero sin sujetador, y calzando unas zapatillas deportivas. Pude intuir sus pezones sin dificultad, tenía unos pechos bonitos, pequeños, pero muy insinuantes.
Me contó lo que yo ya sabía, y me dijo que no podía pagarme, que le diera un tiempo para arreglar las cosas... pero que no la echara de casa. Entonces se puso de rodillas, ante mí, casi suplicando, y se levantó la camiseta, preguntándome si me gustaba lo que veía... y me dijo que me comería la polla allí mismo si le daba un par de meses más. Le dije que se levantara, que no podía darle una respuesta... pero en realidad estaba planeando una propuesta alternativa. Se fue a su casa entre lágrimas y le pedí que se tranquilizase, que antes de finalizar el día la llamaría de nuevo.
A última hora del día la llamé, y volvió a mi casa. Estaba ya semidesnuda, pero le dije que estuviese tranquila, que no quería sexo con ella, al menos de momento, pero que tenía una propuesta. "¿Cuál es?" me preguntó. "Bueno, me has pedido dos meses y estoy dispuesto a perdonarte todo lo que me debes y dejarte un año más, pero tienes que darme algo a cambio... tu hija". me miró con cara de terror diciendo que no, de ninguna manera, que solo tiene 23 años y está estudiando, que yo era un enfermo y que prefería que la echase de casa antes que prostituir a su propia hija.
Al día siguiente, por la noche, era domingo, y me llamó, preguntándome si podía bajar. Le dije que sí, y a los pocos minutos llamó a la puerta. Y allí estaban las dos. No sé qué le hizo cambiar de opinión, o si partió de su hija la idea, pero entraron en mi casa. Raquel parecía seria, casi enfadada, envuelta en una bata casera; su hija, Andrea, no me miraba a los ojos. Andrea era joven, pero voluptuosa. No estaba delgada, ni mucho menos, era bajita, pero tenía unos ojos verdes que te atrapaban, y un culo que cortaba la respiración. Ese culo había sido mi objetivo desde el mismo día que llegaron al edificio. Las guié al salón, y Raquel me preguntó que debían hacer. "desnúdate y desnuda a tu hija". Obedeció sin rechistar, sacándose la ropa con rapidez, casi con impaciencia, y lo mismo hizo con Andrea. me di cuenta de que Andrea no tenía el coño rasurado, así que le pedí a Raquel que cogiese una de mis maquinillas de afeitar y algo de crema y que le afeitase el coño mientras yo miraba. Ella se quedó de piedra, pero obedeció nuevamente. Acostó a Andrea sobre la mesa del comedor y cubrió su coño de espuma, rasurándola de forma delicada. Entonces noté que Andrea comenzaba a excitarse, cerrando los ojos, quizá para evitar ver que era su propia madre la que la ponía a mi disposición. "Ya está lista" dijo Raquel, secando los restos de la crema con una toalla. "Que se dé la vuelta, apóyala sobre la mesa y que separe las nalgas". Ambas me miraron con extrañeza, pero Andrea obedeció. "Aféitale también el culo, quiero que todo esté bien limpio" Raquel no podía imaginar por qué le pedía aquello, pero su situación era desesperada y sabía que no tenía elección. Allí permanecía Andrea, con las tetas aplastadas contra la mesa, su cara apoyada en la misma, y las manos sujetando las nalgas mientras su pequeño agujero anal se asomaba pequeño, estrecho, pero insinuante en aquel enorme culo. Me acerqué con un poco de lubricante y lo puse sobre su agujero. Raquel se dio cuenta entonces de que el culo de su hija era mi objetivo:"no, por favor, no lo hagas... le dolerá, por favor, no lo hagas"... Andrea, inmóvil, sumisa, y con voz tenue, susurró "mamá, sostén mi culo bien abierto para que el señor haga lo que quiera hacer... necesitamos la casa"
Aquella frase me excitó todavía más, así que saqué mi polla completamente empalmada y la acerqué al culo de Andrea, mientras su madre aguantaba sus nalgas separadas. El culo estaba lubricado en el exterior, pero no me m*****é demasiado en ser cuidadoso. Embestí con fuerza y le clavé la polla dentro, mientras notaba cómo su ano intentaba prohibirme la entrada, sin éxito. Andrea gritó, pero no se movió, mientras su madre apenas acertaba a sostener el culo abierto. Comencé a moverme, sacando mi polla por completo de aquel culo virgen y volviéndola a meter, mientras Andrea iba cambiando sus gritos por leves gemidos, aguantando mis embestidas, y la mirada de Raquel quería perderse para evitar ver cómo su hija era sodomizada salvajemente por su casero. "por favor pare ésto, ya ha tenido suficiente" imploraba. "¿Has tenido suficiente Andrea? ¿cees que es bastante para pagar vuestra deuda?" pregunté. Andrea giró levemente su cara, con la mejilla enrojecida por el vaivén contra la mesa, y entre gemidos dijo "será bastante cuando usted quiera, señor". Así que seguí follando aquel culo que ya había dejado de estar apretado, para tornarse en un enorme agujero negro. "Ponte en el suelo, a cuatro patas, acabaremos esto como te mereces. Y tú, Raquel, delante de ella, también a cuatro patas, ponle el coño en la cara"
Me sentía el amo del mundo, madre e hija mostrando sus agujeros a mi elección, con el culo recién desvirgado de Andrea a mi merced, ya totalmente abierto, y el de su madre esperando turno... pero entonces se me ocurrió algo todavía mejor... "¿Y si te regalo seis meses más?" "Dí que sí mamá, lo necesitamos!" respondió Andrea sin alzar la cara del suelo... RaAquel guardó silencio, pero asintió. "Está bien, allá vamos"
Volví a meterle la polla en el culo hasta el fondo a Andrea, esta vez entraba realmente bien, sin dificultad, y pude sentir cómo se clavaba en el fondo de su recto. Delante, Raquel permanecía como una perra, a cuatro patas, esperando instrucciones. "Muy bien Raquel, ahora quiero que te mees en el suelo, quiero ver tu orina corriendo por tus piernas y voy a hacer que Andrea lo limpie todo mientras acabo de romperle el culo"; con los ojos llorosos, Raquel comenzó a empujar, hasta que un fino hilo de agua amarilla salió de entre sus piernas, deslizándose por éstas hacia el suelo, donde empezó a acumularse, ante la mirada de Andrea, que sacó la lengua y comenzó a lamer del suelo, mientras su cuerpo se agitaba con cada golpe que recibía en su culo. No pude más y me corrí, dentro de ella, sintiendo cómo mi semen se acumulaba en el cuerpo de aquella jovencita que me volvía loco. por fin terminamos y Raquel anunció que se iban; "aún falta algo, el final" indiqué. Andrea se puso en pie y casi no podía sostenerse, caminaba con dificultad, pero me miraba, ahora sí, fijamente, esperando nuevas órdenes. "Ponte en cuclilas y expulsa mi semen, quiero ver cómo sale de tu culo". Nuevamente obedeció mientras su madre, quieta, intentaba secarse el pis de sus piernas. Andrea empujó y expulsó mi semen, abundante, blanco y espeso, con algún resto de sangre, consecuencia de su culo roto. Y allí sobre el suelo, las obligue de nuevo a lamer mi semen, y dejar el suelo limpio. Al terminar, Raquel, sin decir una palabra, se marchó, llorando, tapándose con la bata que había traído... pero Andrea seguía allí en el suelo, mirándome. "Puedes ir también" le dije. Se levantó, y se llevó la mano derecha a su maltrecho ano; lo sintió abierto, palpitando, pero tras comprobar que ya no sangraba, me miró diciendo "gracias.... amo". Entonces supe que aquello no había hecho más que empezar, y que, muy probablemente, y si así lo queréis, pueda contaros pronto la segunda parte....
77% (11/3)
 
Categories: AnalHardcore
Posted by rednap007
3 years ago    Views: 954
Comments (2)
Reply for:
Reply text
Please login or register to post comments.
3 years ago
es una historia, una fantasía, obviamente no es real :)
3 years ago
estoy deacuerdo las follaras bien pero humillarlas de esa manera no!