La profesora de ingles y mi suegra ( Parte I )

La Profesora de inglés y mi suegra



Los hechos que narro a continuación sucedieron hace tiempo. En realidad en dos tiempos diferentes. De ambos guardo un recuerdo imborrable y un grato sabor que cada tanto me llaman a recordarlos.

Con mi esposa y dos hijos pequeños, vivíamos, y aun hoy vivo, en una gran ciudad en una casa de los alrededores de la misma. El primero de los hechos que narraré sucedió cuando yo contaba con 34 años y mis hijos eran de corta edad. Precisamente el día que comienzo a recordar, mi esposa había ido al colegio a un acto que se realizaba por la tarde y se demoraría en él.

Habiendo visitado un cliente cercano a mi casa, me dio pereza volver al despacho, así que me dirigí a mi hogar a descansar. Raro en mí, entré sin hacer ruido y me dirigía a mi dormitorio cuando al pasar por uno de los baños que estaba con la puerta abierta, escucho ruidos de alguien que estaba canturreando. Al asomarme, veo a mi suegra secándose el cuerpo completamente desnuda. Aquí debo hacer un paréntesis a la narración.

A mi suegra siempre la había mirado como lo que era. Una señora mayor cercana a los sesenta años. Nunca me había llamado la atención como mujer hasta ese momento que al verla desnuda empecé a verle algunos atributos que al parecer los tenía disimulados. Me refiero a un culo redondo todavía firme y una tetas algo caídas, pero apetecibles aún. No era gorda, ni mucho menos, diríamos que rellenita con una pancita incipiente que redondeaba su figura. Todavía era bella de cara y solo se le notaban algunas pequeñas arrugas en el cuello. Tenía pelo rubio natural que matizaba con algunas canas y lucía unos ojos celestes que guardaban el brillo y belleza de otros tiempos.

Me quedé hipnotizado al verla y decidí seguir espiando para observarla mejor. Ya seca, veo que comienza a depilarse las axilas y acto seguido su cuca. Al hacer esto último deja a mi vista su madura vagina con sus grandes labios oscuros. Para depilarse mejor porque algunos pelos rebeldes habían quedado próximos a su vagina tomó la pinza de depilar para quitárselos. Para ello tuvo que abrir la entrepierna y fue en ese momento que mostró su almeja en todo su esplendor. Además de unos labios vaginales carnosos, se entreveía una vulva rosada y el comienzo de su clítoris.

Demás está decir que el espectáculo que estaba a mi vista era impagable por lo bueno y porque nunca habría imaginado que podía acontecer. Yo estaba en un estado de excitación mayúsculo, tenía mi miembro duro como un garrote y sentía los deseos de eyacular. En esta situación y como ya habían pasado varios minutos de mi silenciosa llegada, volví sobre mis pasos, llegué a la puerta de entrada la abrí y cerré fingiendo mi llegada, esta vez haciendo mucho ruido, de tal forma que cuando volví a mi puesto de observación, la puerta del baño estaba cerrada.

Rápidamente pasé al baño de mi habitación, me desnudé y antes de ducharme, tomé mi polla y me brindé una fabulosa paja teniendo en mi mente la figura de mi suegra y sus partes íntimas. Ya higienizado salí al comedor a encontrarme con mi suegra Cecilia.

Ella había llegado a visitarnos desde su casa en el interior del país justo en el momento que mi mujer salía con los niños para el colegio, así que aprovechó, según me dijo, para darse un baño reparador del cansancio del viaje. Claro está que no dije nada de mis fisgoneadas y la charla se centró en otros temas.

Pasaron los días, y el incidente parecía haberse hundido en la memoria, hasta que saliendo una mañana para la oficina, mi esposa me pidió dejar de paso a mi suegra en un médico cercano. En el viaje, la radio encendida comentaba acerca de una boda entre una señora mayor, hablaba de 62 años, con un joven de 20. Cecilia se escandalizó y comenzó a señalar que esa debería ser una boda por conveniencia, aunque el locutor había indicado que ambos eran personas de recursos. Como no cambiaba de tema e insistía con su tesis, sentí la necesidad de aclararle que a veces, se podía dar una relación de pareja con diferencias de edad, y agregué que yo había tenido una hermosa experiencia de ese tipo en los albores de mi juventud.

Como es de imaginar, Cecilia quedó de una pieza con el comentario y me pidió que le diera mas detalles del asunto. Lamentablemente para ella ya habíamos llegado donde el médico y le tuve que decir que quedaba para otra oportunidad.

La oportunidad llegó un día que mi mujer salió nuevamente con los niños y quedamos solos mi suegra y yo. Confieso que yo había archivado el asunto, no así Cecilia que no bien salida mi esposa, me dijo

- El otro día me dejaste con la espina con ese comentario sobre tu experiencia con una mujer mayor. Ahora que estamos solos podes contármelo –

- Es algo olvidado y la verdad es que me da mucho pudor contarlo así que te pido que lo olvides –

- Vamos hombre, no me dirás que te has vuelto pacato a tu edad. Yo soy una mujer vieja y puedo oír lo que sea sin escandalizarme –

- Dije que no, por favor. Esta insistencia a que viene?-

- Tú conoces a las mujeres, somos curiosas por naturaleza y no podemos con el genio.-

- Mira suegra, si he de contarlo, lo haré con todos los detalles y con el vocabulario original que puede no gustarte. Después no me vengas con rezongos ni nada por el estilo, y mucho menos contárselo a tu hija, estamos? –

- De acuerdo, seré una tumba.-

- Ponte cómoda en este sillón y prepárate para escucharme.

( Continuará )
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Categories: MasturbationMature
Posted by pepitito
3 years ago    Views: 444
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