Pepi

La conocí por casualidad. Mi calidad de viudo hizo que la trizteza se apoderase de mí y me refugié en los minerales, en las pulseras.
Allí entablé una buena amistad con Germán el hombre de los minerales, y me refugié y encontré apoyo.

No hacía ni 1 mes del fallecimiento de mi queridísima esposa cuando una mujer le preguntó por mí, y Germán le dijo que estaba muy triste y que me dejara en paz, yo no supe nada de eso hasta al cabo de 13 meses, en que comenzé a levantar el ánimo.

Allí me la encontré, bajita, gordita, 59 años, su marido hacía 4 años que la había dejado, era una pesada, fría sexualmente, iba a los bailes y cuando la abrazaban un poco ponía excusas y dejaba a todos los hombres que conocía en el baile, mientras que su amiga Anna no paraba de follar, por "" falta de cariño "" y entendimiento con su marido, con el que convivía en su casa.

Pues ese día conocí a Pepi, gordita, bajita, hablaba fuerte, no se sabía comportar en público y para colmo perseguía un amor platónico, pasear, charlar, un roce fugaz de las manos y ocasionalmente algún beso casto y puro.

Germán me dijo que era un peligro, que estaba alterada y que a su marido se le veía por el pueblo con dos y en ocasiones 3 putones verbeneros.

Nos dimos los teléfonos y aquel mismo día nos llamamos. Me veía como a un chico formal, educado, que en su día estuve triste pero que ahora se me veía mejor.

Llegamos a tomar incluso un café y bueno ella me dió un beso casto y puro en mi mejilla, y me decía !!! ay que si me lanzo ... !!!! pobre ilusa.

Nuestras conversaciones telefónicas pasaron a un prisma muy caliente, donde se confesó, me dijo que lo mejor de su marido se lo había llevado ella, aunque a decir verdad nunca le chupó "" eso a su marido "", ni su marido le "" comió lo que tenía entre sus piernas "", y bueno mil detalles que los iba mezclando con que si me iba a dar un ataque al corazón por ser tan decidida... ilusa.

Yo por entonces festejaba con una chica 15 años más joven que yo, y que debido a un malentendido con la familia, estuvimos una semana sin vernos, para darnos tiempo.

Una mañana le dije a Pepi que esas conversaciones me estaban poniendo a 100 y que si podíamos tomar un café que tenía que decirle una cosa.

Quedamos por la tarde, llevaba yo la lección aprendida, me puse triste, lloré y le dije que me sentía muy solo, que me daba pánico ir a casa y quedarme sólo, y que si ella quería cenar conmigo, que me portaría bien.

Ella me respondió que yo era un caballero y que se fiaba completamente de mí. Por lo que fuimos a casa, la tenía super ordenada, muy limpia y ya me preocupé de que viera un consolador en el cuarto de baño y otro en la habitación. No me dijo nada pero se quedó como muy parada.

Nunca le comenté el tamaño de mi pene, siempre le hablaba de vanalidades, pero ella era una calienta braguetas y yo me hacía el inocente.

Esa tarde le comenté que si no le importaba que me duchase, ella se quedó perpleja, pero no dijo nada, le dije que en 10 minutos salía.

Me duché volando y salí desnudo, con mi verga colgando, la herencia genética del abuelo, que era de Ceuta, un pene que relajado era de 17 cms y en erección de 24 y muy grueso.

Salí y entré al salón, se quedó ella de piedra sin dejar de mirar el pene, yo intenté no darle importancia y exclamé, por fin, aquí esta el pantalón blanco, total que lo cogí me lo puse y antes de alzarlo me puse el pene entre mis piernas, hacia abajo y me subí el pantalón, acto me puse la camiseta que llevaba.

Ella me dijo que quería irse de allí y me puse a llorar, me cuesta muy poco, y le dije no por favor, cena conmigo esta noche estoy triste y tú eres mi amiga.

Sí, contestó, pero que falta de educación, venir desnudo !!!! exclamó.

Perdona, le contesté, ni me había dado cuenta.

Cómo que no, has venido en erección pero sin ponerse tiesa !!

qué ???? no, es como la tengo habitualmente, en ereccón es mayor como la de todos los hombres, no ?????

ella al verme la cara de sinceridad, se rió y me dijo, Ay mi niño !! que inocente que eres, jajajaj.

Y nos fuimos a la cocina, pero ella me dijo que iba a poner la mesa, entonces fue cuando le dije: Pepi, me dijiste que nunca te habían comido el conejo, vaya el coño, y me gustaría comértelo, que tuvieras un orgasmo, o dos o tres, y que así se mlo pagaras a tu marido, que tanto dolor te causa yendo con fulanas y no durmiendo en casa ...

Se quedó de piedra y sin dejarla reaccionar la abrazé con suavidad, le susurré al oido lo linda que iba y lo guapa que estaba, en realidad era un poco pedorra, bajita, gorda, se creía la reina de los mares por escandalizarme yo cada vez que me decía algo picante ...

Y salió de su boca las palabras que yo quería oir :: Mi niño, nunca lo he hecho.

Tranquila mi cielo, déjame hacer. Puse música romántica, bajé las persianas y coloqué una posición ténue las luces,

La abrazé, con suavidad, con movimientos suaves, sin rozarle ninguna parte púdica del cuerpo, y sentí como se agitaba y de pronto me besó en la mejilla, y yo le pregunté si podía besarla en los labios.

Me miró a la cara sin decirme nada y la besé, al principio en los labios, un piuquito, luego le mordisqueé el labio, ella se dejó llevar, le introduje la lengua con suavidad y le empecé a rozar los pechos, se dejo hacer.

La llevé al sofá, y allí le dije Pepi, ahora es el momento, o paro o sigo.

Estaba temblando, a punto de llorar cuando me levanté, me bajé el pantaló y emergió mi tranca, 24 cms, gruesa, violenta, con el glande rojo de pasión, le agarré de la mano y la deposité en mi verga.

Estaba hipnotizada, y le dije que me la meneara, estaba a punto de llorar, pero lo hizo, poco a poco recobraba el instinto vengativo hacia su marido.





















100% (2/0)
 
Categories: Mature
Posted by pepitadelregas
1 year ago    Views: 417
Comments (1)
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1 year ago
Vaya mujer , nos ha dejado en ascuas con tu relato trunco . Se la comió o no la Pepi ?