Amantes


Desde que tengo memoria soy homosexual, pero siempre me mantuve en el armario. Mi nombre es Ignacio, tengo 34 años, tez muy blanca, mido 1,70m, muy rubio, con rulos y tengo mucho vello enrulado, así como rubio en todo mi cuerpo. También, soy muy masculino, en cuanto a mi personalidad se refiere, de esta forma nadie sospecha mi inclinación sexual. Siempre fui muy deportista, por lo que tengo buen físico, un tanto morrudo. Además, desde hace unos años vivo con mi novia y nunca tuve problemas en para satisfacerla sexualmente, hasta ahora.
Desde hace cuatro meces que no logro tener una erección completa cuando intentamos tener relaciones. Nunca me había pasado esto con las mujeres y esta situación hacia que mi secreto esté en peligro, por lo que yo estaba muy preocupado. Intentaba pensar que estaba con hombres cuando estaba desnudo con ella y hasta probé con viagra, pero nada funcionaba. Tengo que decir que soy verdaderamente muy dotado y sin un adecuado estímulo no logro ponerla del todo dura, aunque sí aumenta de tamaño, digamos que queda como una morcilla blanda, lo que dificultaba la penetración. Era evidente que ya no podía fingir más con mi novia y esto pronto afectó nuestra relación. Las discusiones comenzaron y luego se agravaron, incluso muchas noches llegué a dormir en el sillón del living. Aunque ninguno de los dos lo había manifestado aún, llegué a pensar que nuestra relación estaba por terminar. Sentí que mi mundo se derrumbaba, no lograría poder tener otra novia y me convertiría en un solterón, tarde o temprano iban a sospechar de mi sexualidad.
De un día para el otro, cuando ya casi no tenía esperanzas, mi suerte cambió. Cecilia, mi novia, cambió de humor y comenzó a tratarme mejor. Las discusiones desaparecieron casi por completo y nuestra relación mejoró notablemente. Sin tener relaciones entre nosotros y con su cambio repentino de humor, solo había una cosa que pensar, Cecilia estaba teniendo sexo con otro hombre y esto me beneficiaba. Mi secreto y reputación dejaba de estar en peligro, ella estaba satisfecha, de buen humor y lo mejor de todo, permanecía con migo.
Me imaginaba a mi novia con otro hombre y eso me excitaba, muchas veces me llegué a masturbar pensando en ese hombre. Pero quien sería ese hombre? Un compañero de trabajo? Un amigo de ella, o mío? Será más guapo que yo? Tendrá un miembro más grade que el mío? Cecilia es una mujer de 30 años y es sumamente atractiva, podría estar con quien ella quisiera. En realidad, estas preguntan que me hacía a mi mismo no eran por celos, lo que yo buscaba era darle un cuerpo y una identidad a mi nuevo objeto de deseo, el amante de mi novia. Mi curiosidad crecía día a día, quería saber quién aquel hombre y sin dudarlo ni por un segundo, decidí seguirla.
Sin que ella supiera me tome una semana de vacaciones en el trabajo, eso me daba el tiempo necesario para seguirla tiempo completo.
Lunes.
Nos levantamos temprano como de costumbre, desayunamos y salí del departamento en el horario que voy al trabajo habitualmente. Previamente había guardado en mi coche ropa diferente, anteojos y hasta una peluca para poder camuflarme. Guardé el auto en una cochera cercana y fui al bar, que se encuentra frente a mi edificio y en el cual podía observar con tranquilidad.
Media hora después, auto estaciona en la puerta del edificio, un minuto después Cecilia sube a ese coche y luego arranca. De inmediato llamo a un taxi y me dispongo a seguir ese automóvil. El auto se estaciona en el trabajo de mi novia y veo como Cecilia sale acompañada de un hombre vestido de traje, de aproximadamente mi edad, era más alto que yo, delgado y me pareció atractivo. Charlando y riendo, como buenos amigos, entran al edificio de oficinas. Me que esperando hasta que al final de la jornada de trabajo, Cecilia salió del edificio nuevamente acompañada de hombre. Mi novia trabaja menos horas que yo, por lo que llega aproximadamente dos horas antes que yo al departamento. Por esa razón, supuse que se dirigían hacia el departamento y así fue, cuando llegué los vi entrar a los dos. Al cabo de una hora el hombre salió y se marchó caminando, lo seguí un par de cuadras hasta que llegó a su automóvil, que seguramente lo dejaba lejos para no levantar sospechas.
Martes.
Ya conociendo la rutina de mi esposa, esperé nuevamente en el bar hasta que los vi marcharse como el día anterior. Esta vez no los seguí, mi plan era esperar a que vuelvan al departamento. Me preparé un escondite en mi armario, de tal manera que fuera imposible que me vieran, pero que al mismo tiempo tuviera una buena visión de la cama.
A la misma hora que el lunes, Cecilia y el hombre llegaron al departamento. Unos minutos después estaban los dos besándose apasionadamente en mi cama. De a poco se fueron sacando la ropa, mientras se tocaban y él besaba los pechos de mi novia. Él era muy diferente a mí, era mucho más alto, como 1,85m, tenía pelo corto y muy negro. Muy delgado, pero marcaba su musculatura, su piel era tostada y tenía vello, muy negro, en pecho y muslos. Mi novia le bajó el slip y comenzó a mamarle la verga, él gozaba como loco. Observé detalladamente su pene en erección, no estaba mal, pero era más pequeña que lamía, sobre todo en el grosor. Empezaron a tener sexo, el hombre la penetraba como loco y Cecilia gemía tanto como lo hacía con migo. Luego la penetró por el ano, ella gritaba, pero le encantaba, él le daba con mucha fuerza hasta que acabó dentro de su culo. Yo estaba muy excitado, mi erección era total y sin tocarme si quiera, me acabé en el pantalón.
Se quedaron unos minutos en la cama charlando, fue ahí que me enteré que su nombre era Ricardo y que en el trabajo tenía un cargo superior a mi novia. Y escuché una conversación que me llamó la atención.
Ricardo-. Te gustó como te hice la colita?
Cecilia-. Si, me encantó! Te mueves como un taladro Richard.
Ricardo-. A que tu noviecito, no te hace la colita como yo, je je.
Cecilia-. Es que Nacho no puede.
Ricardo-. Ha, claro, el pobrecito está impotente, me había olvidado. Eso no se lo deseo a nadie, es la muerte para los hombres.
Cecilia-. Pero antes, cuando no era impotente, la que no podía era yo. Lo intentó un par de veces, pero nunca pude aguantarlo.
Ricardo-. Pero tan grande la tiene?
Cecilia-. Es muy gruesa, el doble que la tuya.
Ricardo-. Que hijo de puta! Debe ser enorme esa pija, las cosas que haría yo con esa pija y este pobre diablo no la puede usar. Me gustaría verla, ja ja.
Esas palabras me quedaron resonando en mi cabeza, “las cosas que haría con mi pija?” , “ le gustaría verla?”. Eso me pareció muy raro, comencé a pensar que este Ricardo pateaba para los dos lados. A este le gusta la verga, o por lo menos tiene algún tipo de morbo.
Miércoles.
Estaba dispuesto ah arriesgarme un poco más, lo que había dicho Ricardo, no lo decían todos los hombres y mi intuición era muy fuerte. Iba a dar un paso más ese día y no podría fallar.
Me puse un pantalón que resaltaba mi bulto y me despedí de mi novia como todas las mañanas. Fui al bar y observé cuando se marchaban al trabajo. Por la tarde volvieron como los días anteriores y después de una hora salió del edificio para dirigirse a su auto. Lo seguí y me puse a caminar más velozmente que él para pasarlo. En el momento que lo sobrepasé dejé caer mi billetera.
Ricardo-. Señor!- gritó.
Yo-. A mí?- dije dándome vueltas.
Ricardo-. Se le cayó la billetera.
Yo-. Huy, pero muchas gracias. Menos mal que usted es un hombre honesto.
Ricardo-. Bueno, no hay porque darlas, todo el mundo haría lo mismo.
Yo-. No estoy totalmente seguro de eso. Creo que su cara me resulta conocida.
Ricardo-. Eh? No lo creo.
Yo-. Si, trabajas en la compañía de seguros “SUR”, con mi novia Cecilia.
Ricardo-. Qué?- la cara de Ricardo se transformó, no me había reconocido.
Yo-. Estoy seguro que sos vos, vi fotos del trabajo.
Ricardo-. Cecilia, ya sé quién es. Vos sos el novio?- como mentía el muy puto.
Yo-. Soy el novio. Pero que casualidad, la persona que me devuelve la billetera trabaja con mi novia. Te invito a beber una cerveza y no me podes decir que no. Es para compensarte.
Ricardo-. No, no puedo, tengo que volver a mi casa, mi señora me está esperando.
Yo-. Estás casado? Que bien! Igual no te me escapas, vamos al pub de la esquina. Por media hora, tu mujer no te va a regañar.
Ricardo-. Bueno, está bien, acepto.
Llegamos al pub y nos sentamos en la barra. Me senté de tal manera que se marcara mi bulto y que esté a la vista de Ricardo. Pedimos una cerveza y charlamos muy cordialmente, me pareció un tipo agradable. Cada tanto su mirada se desviaba hacia mi paquete, el plan estaba funcionando y mis sospechas dejaban de serlo. Después pedimos otra cerveza y luego otra. Cuando se estaba haciendo tarde, lo convencí para que le avise a su mujer que tardaría en llegar y yo hice lo mismo con Cecilia. Con la quinta cerveza ya estábamos bastante alegres y toqué el tema del sexo en mi pareja.
Yo-. Te voy a contar una cosa Ricardo, pero no se tiene que salir de esta conversación.
Ricardo-. Soy una tumba, no te preocupes.
Yo-. Estoy teniendo serios problemas sexuales con novia, no se me para con ella, pero no tengo problemas con otras personas.
Ricardo-. Con otras se te para? Pero con tu chica, no? Que raro. Y cual crees que es tu problema?
Yo-. No tengo idea, posiblemente sea la monotonía y tenga que experimentar cosas nuevas, como tríos u orgías con ella. Alguna vez hiciste un trío?
Ricardo-. La idea de lo tríos no esta mal, yo participe dos o tres veces. Si te parece bien yo puedo ser el tercero j aja.
Yo-. Estas primero en la lista, mejor dicho, solo estas vos en la lista, es que sos la única persona con la que hablé de esto. Te gustaría tener un trío con migo y mi novia?
Ricardo-. Bueno, no sé, tu novia es muy linda, pero ella aceptara?
Yo-. Estoy seguro que acepta sin dudarlo, por un lado hace un montón que no coge, pero lo que debe extrañar más es que le ponga mi vergota.
Ricardo-. Epa, epa, estas muy dotado?
Yo-. No te imaginas lo gorda que se me pone cuando está bien dura, como un chopp de cerveza man.
Ricardo-. Me estas exagerando Nacho, no te creo.
Yo-. Boludo, a mi novia nunca se la pude meter por el culo, no me entra. Vamos al baño que te la muestro.
Ricardo-. Ja, no, no hace falta. Está bien.
Yo-. Dale, man. Vamos al ñoba y te sacas las dudas.
Ricardo-. Como tu digas. Me muero de ganas de ver, ja.
Yo-. Lleva el chopp para comparar y vas a ver que no te miento.
Fuimos al baño los dos juntos, primero orinamos uno junto al otro en los mingitorios, Ricardo no paraba de mirarme la verga.
Ricardo-. Ah, bueno, si así es cuando está muerta, no me imagino cuando se te pare.
Yo-. Para unos segundos y me la vas a ver en todo su esplendor.
Me la empecé a tocar y pajearme, pero no quería que se me pare todavía. Estuve unos minutos así y le pedí ayuda a Ricardo.
Yo-. Che, la puta madre, no se me para, creo que necesito estímulos.
Ricardo-. Ja, ja, me parece que tu novia no va a recibir nada ahí.
Yo-. Agárramela y pajeame.
Ricardo-. Estás loco? Ni en p**o, man.
Yo-. No seas pelotudo, nadie nos ve y yo no voy a decir nada.
Le agarre la mano y se la coloque sobre mi verga, primero puso algo de resistencia, pero luego él solo agarró mi verga. Pronto se endureció y creció, Ricardo no dejaba de pajearme, se notaba que le gustaba mucho mi pija.
Yo-. Me crees ahora?
Ricardo-. Es realmente impresionante, el grosor en increíble.
Yo-. Che, estas al palo Ricardo. Mostrarme como es de grande.
Ricardo-. Yo no puedo competir con una verga así Nacho, pero bueno acá está.
La sacó de su pantalón casi con vergüenza, estaba ruborizado. Las pusimos una al lado de la otra, realmente mi verga duplicaba el grosor de la suya, pero de largo estaban parejas. Entonces, me aproveché de la situación diciendo…
Yo-. Ricardo, que no te de vergüenza tener la pija más chica que yo, cuando estemos con mi novia. No te vamos a excluir del trío por eso y a mi novia le va a gustar igual.
No dijo nada al respecto, pero se puso colorado como un tomate.
Yo-. Tengo una mejor idea, porque no hacemos un trío con otra mina? Así nos acostumbramos a vernos entre nosotros.
Ricardo-. Me parece buena idea Nacho, podría ser una prostituta, no?
Yo-. Sí, claro. Te parece mañana? Porque puedo salir unas horas antes esta semana.
Ricardo-. Ok, nos vemos a las 6 de la tarde en este pub.
Charlamos unos minutos más y nos despedimos. Mi plan iba a la perfección, Ricardo estaba fascinado por mi verga y yo estaba seguro que se la ensartaría por el culo.
Jueves.
Lo primero que hice a la mañana fue contratar una prostituta que este dispuesta a hacer un trío, eso no fue complicado, pero yo quería que la puta se deje por el culo. Después de varios intentos logré contratar una para las 6 de la tarde.
Fui al pub a la hora convenida y esperé un rato hasta que llegó Ricardo. Fuimos en su auto a buscar a la prostituta y nos fuimos a un telo. Ni bien entramos a la habitación comenzamos a manosear a la puta, la desvestimos y después nos desvestimos nosotros. Ricardo se puso a cogerla por la concha y a mi me la chupaba, después cambiamos de posición. Mientras yo la penetraba por la vagina, me puse abajo con la mina arriba y Ricardo la penetró por el ano.
Ricardo-. Nacho, siento tu verga gorda junto a la mía.
Yo-. Te gusta?
Ricardo-. Me vas a hacer acabar!! Ah, si, siiiiiiiii, ahhhhhh!
Ricardo acabó en el culo de la puta y yo seguía dándole por la concha. Cuando Ricardo saco su pija del culo, llegó mi turno y le coloqué mi verga por el culo a la prostituta. La puta gritó un poco de dolor, pero mi verga entró igual. Ricardo miraba asombrado como entraba y salía mi grueso miembro por ese ano.
Ricardo-. Le entró toda, wouw!
Yo-. Viste que algunos culos se la bancan.
Ricardo-. Si, pero como debe doler, no?
Prostituta-. Si, duele mucho! Hay!
Yo-. Algunas vez te cogieron con una verga tan gorda?
Prostituta-. Nunca! Ni, había visto tan gruesas tampoco.
Nuevamente, Ricardo estaba excitado y le puso su verga en la boca a la puta. Él, no parara de mirarme y luego estiró su mano para tomar mi verga. Yo se la saqué del culo a la puta y dejé que Ricardo me siguiera haciendo la paja, hasta que me hizo acabar. Luego, él también acabó, mientras todavía agarraba mi verga. Después nos fuimos.
Ricardo-. No lo tomes a mal Nacho, pero cuando agarré tu verga y sentí que tu esperma fluía por dentro, me excité muchísimo.
Yo-. No te preocupes, a mí también me gustó que me la agarraras hasta acabar.
Ricardo-. Tenía miedo que te enojaras.
Yo-. No me voy a enojar por eso. No te enojes por lo que te voy a preguntar, pero. Te gusta mi verga?
Ricardo-. No, bueno si, me gusta agarrarla, se siente imponente y poderosa. No es que me gusten los machos man, pero tu verga me encanta.
Yo-. Ok, te entiendo, debe ser como una especie de morbo o algo así.
Ricardo-. Che, y cuando hacemos el trío con tu novia?
Yo-. Te va mañana? Yo puedo, vos?
Ricardo-. Está bien, mañana.
Yo-. Ok, lo que podemos hacer es que te ofrezcas a llevarla a mi casa después del trabajo, cuando lleguen, le pedís pasar para ir al baño y o sorpresa yo estoy en casa. Después de a poco nos ponemos calientes.
Ricardo-. Muy buen plan. Seguro que funciona.
Viernes.
Cuando ya eran las 5 de la tarde volví a mi casa, estaba un poco preocupado, porque si Ricardo hablaba con Cecilia, el plan podía arruinarse. Por otro lado, si él, realmente quería estar con migo no le diría nada a mi novia. Esa hora me pareció eterna, no podía aguantar hasta que llegaran, pero a las 6 de la tarde llegaron. Cuando Cecilia me vio sentado en el living viendo televisión su cara se transformo, estaba como helada.
Yo-. Hola mi amor!
Cecilia-. Hola, que sorpresa, no tenes que estar en el trabajo?
Yo-. Hoy, salí antes. Y él, quién es?
Cecilia-. Ricardo, un compañero de trabajo, se ofreció a traerme.
Ricardo-. Hola, como estas? Solo quería pasar al baño.
Yo-. Pasa tranquilo, no te preocupes.
Le indiqué donde quedaba el baño y Ricardo entró. Yo me puse a manosear a Cecilia, estaba con la verga al palo y ella al sentirla, mientras yo se la apoyaba, se excitó. Mientras me besaba, agarraba mi pija, que estaba bien dura y más se excitaba. Entonces, Ricardo salió del baño y se quedó observando. Cecilia al verlo se detuvo, pero yo continué tocándola.
Cecilia-. Pará Nacho, que está Ricardo.
Yo-. Pero no esperabas esto desde hace mucho? Mira como tengo la verga de dura.
Ricardo-. Chicos, no se preocupen por mí, continúen. Yo, ya me voy.
Sin detenerme de tocar a Cecilia, le descubrí los senos y los besé, ella puso un poco de resistencia, pero al ver que Ricardo se estaba tocando el bulto, se relajó. Al fin y al cabo venía a tener sexo con él de todas maneras. Me desabroché el pantalón y dejé al descubierto mi verga tiesa, la puse en la entrepierna a mi novia, que dejó escapar un gemido. Después, agarré su cabeza y la hice bajar para que me la chupe, lo que comenzó a hacer vorazmente. Mientras tanto Ricardo se estaba pajeando frenéticamente.
Yo-. Veo que Ricardo está disfrutando mucho también, porque no le das una probadita a su pija. Acércate Ricardo, que hay lugar para uno más.
Cecilia tomó una pija con cada mano y las intercalaba para chuparlas. Después nos quitamos la ropa y fuimos a la habitación, de inmediato penetré la concha de mi novia. Cecilia gemía como loca y me pedía más.
Cecilia-. Como extrañaba este caño, casi me había olvidado que era tan gruesa, es incomparable amor.
Yo-. Oíste Ricardito? Mi pija es incomparable.
Ricardo-. Ya lo creo, es increíble como le abrís la concha, te admiro. Pero a que no te entra por su culo? Ese orto es mío.
Yo-. Ja ja. Estas en lo cierto, no le entra en el culo. Bueno entonces, que estás esperando? Todo tuyo.
Puse a Cecilia arriba mío, sin dejar de penetrarla y Ricardo la empezó a penetrar por el culo. Cecilia estaba enloquecida de placer, gemía de placer, pero yo me quedaba atrás, estaba que explotaba y comencé a acabar junto con un orgasmo de mi novia. Después, me retiré por un momento y me puse a observarlos, ella estaba en cuatro patas de espalda a Ricardo, que se la culeaba con fuerza. Al ver el culo redondito de ese hombre, la pija se me puso dura otra vez, me acerqué y le puse un dedo en el ano, la respuesta de Ricardo fue erguirlo. Esa era la señal que yo tanto estaba esperando, me estaba entregando su ano y no lo iba a desaprovechar. Me unté la pija con un poco de lubricante y se la apoyé en el ano. Él se puso a gemir de placer y me acercaba más el ano, en ese momento puso una almohada sobre la cabeza de Cecilia para que ella no viera. De a poco se la fui enterrando en su culo, que era muy estrecho, pero se la aguantaba de todas maneras. Cuando mi pija entró del todo, empecé a bombear con todo, mientras él seguía culeando a Cecilia. Yo estaba rompiendo ese ano literalmente, noté que unas gotas de sangre bañaban mi verga y veía la cara de dolor de ese hombre, que se mezclaba con placer.
Ricardo-. Ahhhh! Que gorda! Me encanta!- gritó.
Él se puso a acabar en el ano de Cecilia y yo en suyo. Luego le saqué la verga del culo, que estaba abierto y con sangre. Antes que Cecilia se diera vuelta, limpié la cola de Ricardo con una toalla. Nos quedamos un rato en la cama exhaustos, mi novia no paraba de decir que la había pasado increíble, pero Ricardo y yo no decíamos nada. Cuando Ricardo se tuvo que ir, me ofrecí a abrirle y lo acompañé hasta la puerta del edificio. Mientras íbamos en el ascensor…
Yo-. Te duele mucho?
Ricardo-. Si, duele mucho.- me hablaba sin mirarme.
Yo-. Te gustó?
Ricardo-. Si.
Yo-. Te gustaría que mañana nos veamos?
Ricardo-. Me vas a hacer sentir lo que sentí hoy?
Yo-. Mañana te voy a hacer doler mucho más, pero me vas a pedir que siga.
Antes de salir del ascensor, me abrazó y me besó apasionadamente. Había logrado movilizar sentimientos en él, que nunca se imaginó sentir por otro hombre. En el momento que lo penetré, Ricardo se entregó completamente a mí, dejándose llevar por el placer que yo le daba y comprendió que no tenía que luchar más contra su deseo sexual verdadero.
Cuando nos vimos ese sábado, hicimos el amor una y otra vez, durante todo el día. Esa noche no volvimos a nuestros hogares, fue un fin de semana inolvidable y algo más fuerte que el sexo surgió entre nosotros. Pronto fuimos inseparables y dejamos de lado nuestros prejuicios para estar juntos. Hace tres años que vivimos juntos y somos muy felices.

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Categories: Gay Male
Posted by pacholi
3 years ago    Views: 175
Comments (1)
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3 years ago
que rompe culo!