Espiando A Mi Esposa (III)

A raíz de aquello, el sexo entre mi esposa y yo, dejo de tener cualquier atisbo de romanticismo, para convertirse en algo exclusivamente sexual y duro.

Aunque el sexo entre ambos había mejorado de forma considerable, no podía evitar la punzada de los celos que me producía cuando sabía que andaba en brazos de otro, ni mucho menos evitar la ira y el malhumor que ello me producía.

Pero el colofón a todos estos sucesos, llegó la noche de fin de año, en la que como llevamos haciendo los últimos años, nos engalanamos y fuimos a un parador donde nos alojábamos, cenábamos y acudíamos al baile posterior fiesta hasta altas horas de la mad**gada del nuevo año. Ella estaba radiante con un largo vestido color azul de raso, que dejaba ver su encantadora espalda, el canalillo de su escote, sus turgentes pezóncitos marcándose y esas caderas suaves e insinuantes que enmarcaban su duro y respingón culito. Esta noche, la miraban más de lo habitual, lo cual ya es bastante… Recuerdo que durante la cena, el camarero que atendía nuestra mesa, le clavaba los ojos en su cuerpo cada vez que se acercaba servirnos o retirarnos los cubiertos, y ella coqueteaba con miradas picaras envalentonando y despertando mis celos y enfado. Así que se convirtió en un tema de conversación entre ambos, más bien en tema de discusión entre ambos, que ya sentenció diciendo:
"No me gusta el camarero, pero pobrecito, seguro que sería lo mejor que le pasó en este año que está a punto de acabar, si pudiera tener una tía como yo en sus brazos un ratito, ¿no te parece?"

"No, no me lo parece, me parece horrible que me estés diciendo eso en esta noche"

Cuando el camarero volvió para llenar nuestras copas de nuevo, ella se levantó sin decirme nada, y le pidió al camarero que le acercase al aseo un poco de gaseosa o de agua con bicarbonato para quitarse una mancha del vestido mientras se encaminaba hacia los aseos. Me quedé estupefacto, y ocurrió tan rápido, que no puede ni reaccionar, así que me quede como un gilipollas sentado en la mesa esperando que mi esposa volviese, rogando que aquello sólo fuese una broma y que realmente sólo fuera a quitarse una mancha del vestido que por cierto no sabía que había llegado producirse.

Mi móvil sonó en mi bolsillo, y mientras esperaba a la vuelta de mi esposa y decidí contestar la llamada Descubriendo para mi asombro que era ella la que me llamaba.

Pegado a mi teléfono, esperando en la mesa, oí como mi esposa y el camarero follaban en el baño y como este gemía de placer corriéndose dentro de ella.

Mi excitación fue más fuerte que mi enfado, y al volver a la mesa, no podía reprimir mi deseo hacia ella, así como las ganas de follarla hasta saciarme de su cuerpo.

La venganza es un plato que se sirve frío, y así fue como decidí tomarme mi revancha en la noche de Reyes apenas cinco días después de estos acontecimientos. Contrate los servicios de tres acompañantes masculinos, encargándome de que al menos uno de ellos fuese un negro con una polla gigantesca y me dispuse a achispar a mi mujer sirviéndole sendas copas de vino, champán y combinados varios de tequila a lo largo de esta noche hasta que a las dos llegaron los hombres que había contratado.

Empecé a bailar con mi mujer, que se extrañó por la llegada de los tres hombres, y le dije que eran unos amigos con los que vamos a montar una fiesta, en la que ella sería el premio de todos y cada uno de nosotros. Se puso tensa al momento, pues estaba mareada, y se sentía insegura y sorprendida por aquello, Por primera vez, era yo el que jugaba con ventaja frente a ella, que iba aprovechar aquella baza como nunca antes había podido hacerlo.

Los boys empezaron a hacer su trabajo, y he de reconocer que lo estaban disfrutando, seduciendo bailando y despojando a mi esposa de sus ropas hasta que quedó totalmente desnuda ante nosotros.

A lo largo de las dos horas y media siguientes, vi como en mujer a folladas sin piedad ninguna por aquellos tres tipos, que finalmente acabaron corriéndose hasta tres veces cada uno en todos los orificios del cuerpo de mujer. Jamás podré borrar de mi mente, como aquella polla ancha negra del mensa se habría paso a través de su estrecho culito mientras ella gritaba de dolor en cada envite mientras trataba de agarrarse con sus uñas a las sábanas.
100% (3/0)
 
Categories: AnalHardcoreTaboo
Posted by pablete0
2 years ago    Views: 26
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8 months ago
Se lo merecia por mamona,ella no era swiger,solo querìa ella disfrutar,te felicito por lo que le hiciste.