Hostal swinger

Hostal swinger

Un amigo me propuso ir a un local especial. Solíamos ir a locales swinger donde jugábamos a observar al otro follando con

desconocidos, o nos dejábamos acariciar por ellos mientras nosotros follábamos.
Me dijo que ese sitio se lo habian chivado y que no era como los otros que conocíamos. Además, sólo podíamos ir con invitación

de algún miembro del club. Para poder formar parte del club, había que hacerse un pequeñísimo tatuaje en los genitales y el

carné de socio llevaba una foto de la zona elegida. No puedo revelar el dibujo que había que hacerse, pero era muy simbólico.
En la primera visita no hacía falta el tatuaje. Pero para volver a participar y poder formar parte del club, era requisito

imprescindible.

No se trataba de un local de fiestas, sino de diferentes ubicaciones que se daban a conocer a los miembros con antelación. Unas

veces eran chalés, otras veces pisos de lujo, a veces en hoteles, otras veces alquilaban las instalaciones de otros locales

swinger...

Para ese día no tuvimos mucha suerte en apariencia. La elección fue bastante cutre. Era un simple hostal de 3 estrellas, con

todas las habitaciones abiertas. Se podía deambular por el por todas partes, incluida la cocina de la mini cafetería
Creo que lo iban a reformar y no les importaban los posibles destrozos de tanta afluencia.

Como yo soy curiosa, cuando entramos empezamos por el piso de abajo y la cocina. Siempre tuve curiosidad por las cocinas de

hotel, supongo que de ver la película de "El Resplandor" tantas veces.

Allí habían retirado los electrodomésticos, pero quedaban cosas en la despensa. Había un saco de harina en un rincón y encimeras

de acero inoxidable. En los muebles que quedaban, habían dejado algunos paquetes de alimentos abiertos que no les debió merecer

la pena llevarse con la mudanza.

Vi a un chico desnudo atado por las muñecas a unos ganchos de la pared. Una chica tenía un par de espátulas de cocina en las

manos y le golpeaba el culo. Lo tenia rojísimo ya y a cada golpe se le notaba más excitado. A su lado dos señores mayores

observaban y se masturbaban. Uno le decía a la chica, con un acento extranjero muy marcado, que él también quería recibir

espatulazos. Ella se volvió, cogió un cuchara de madera larga y le dio un golpe en la polla. El tío eyaculó sin querer,

sorprendido de la reacción de ella y encantado del golpe. Ella siguió con su amigo colgado dándole en el culo, ahora con la

cuchara.

Yo noté a mi amigo detrás de mí arrimándome el rabo y acariciándome el culo que me había dejado al aire al levantarme el

albornoz. Miré sus manos y las tenía llenas de harina. Eran muy suaves. Me dijo al oído que ya que me gustaba Jack Nicholson,

podría hacer de Jessica Lange en "El cartero siempre llama dos veces"... Así que en una encimera que vimos, echamos un puñado de

harina, y me desarmó el albornoz a tironazos y comenzamos a revolcarnos en la harina... Creo que en la peli usaron menos y por

eso quedó bien la escena, porque a nosotros nos dio por estornudar y decidimos buscar una ducha mejor... No nos iba el rollo

panadero, no fuera a tostarle la barra en mi horno.

Subíamos las escaleras y había gente follando en los escalones, parecían emular la escena de "9 semanas y media", sólo les

faltaba la lluvia.

En el primer rellano había un tío negro follándose a una rubia menuda sentada en la barandilla con riesgo notable de caerse de

espaldas... Pero por como gemía creo que le daba igual. El negro le daba buenos empujones y la sujetaba del culo. Mi amigo tiró

de mi brazo para que siguiéramos buscando una ducha.

En una de las habitaciones vimos sólo a una pareja en la cama con espectadores alrededor. Pero el baño estaba cerrado.
En otra habitación había dos chicos con una chica. La tenían hecha un sandwich, cada uno follándola por un sitio. Había una

chica con aspecto de haber bebido tirada en una butaca, espatarrada y con un pie colgando, igual era la pareja de alguno de

ellos que se había quedado fuera de juego. A su lado un señor calvo, se arrodillaba y le olisqueaba el pie colgante intentando

no tocarla. Como un husmeador furtivo que teme ser descubierto.

Mi amigo estaba muy cachondo al ver a la chica recibiendo por todas partes, y tiré de él y de su rabo palpitante para encontrar

una ducha de una vez.

Encontramos otra habitación y el baño estaba vacío. En el dormitorio había un chico al borde de la cama, arrodillado en el

suelo. Detrás de él una chica se ponía un arnés para follarle el culo.

Nosotros pasamos al baño y nos metimos rápidamente en la ducha a desharinarnos antes de acabar en alguna sartén confundidos con

unas pescadillas.

El agua no salía del todo caliente así que pasamos de bañarnos y nos limitamos a quitarnos la harina y a jugar. Le comí un poco

el rabo pero quería ver en acción a la chica del arnés así que le dije a mi amigo que si nos uníamos a ellos. Me dijo que sí.

Salimos al dormitorio y le pregunté a la chica que si podíamos jugar con ellos. Ella dijo que sí, que el esclavo no era gay pero

podíamos obligarle. Mi amigo me miró con cara de disgusto... Así que rechazamos esa oferta.

En su lugar me senté delante de la cara del chico y le obligué a comerme el conejo. La chica le embestía por detrás y le

empujaba hacia mi coño... Mi amigo estaba de rodillas a mi lado y yo le lamía a el y trataba de engullirle el rabo entero. Pero

no me cabía en la boca, de vez en cuando, me venía alguna arcada al tocar la campanilla.

Mi amigo no aguantó mucho viendo el show mientras me lo comía y se corrió en mi boca. Así que yo, después de limpiarme un poco

con el cinturón del albornoz, agarré un condón y me puse debajo del chico al borde de la cama. La ama se detuvo un momento para

dejarme ponerle el condón, y calzármelo.

De nuevo sus embestidas hacían que el chaval me embistiera a mí. Yo le tapaba la boca con una mano y con la otra le retorcía los

pezones, pero no pudo aguantar mucho. Se corrió, dejándome a mí con las ganas. Como castigo su ama le obligó a lamer el condón y

a tragarse el contenido.

Mi amigo y yo seguimos paseando por habitaciones de la segunda planta. Oímos mucho ruido en una de ellas y fuimos a ver que

pasaba allí.

Había una mujer de unos 60 años con tres chicos jóvenes. Tenía a uno tumbado boca arriba, ella encima y cara a cara con él, otro

follándole el culo a ella y el tercero a horcajadas sobre el que estaba tumbado boca arriba. La tía le comía el rabo y el que

estaba tumbado le metía la lengua en el culo.

Los de alrededor estaban frenéticos. La mujer estaba muy bien para los años que tenía, andaba ágil y se movía con brío.

Una butaca quedó libre y le pegué un empujón a mi amigo para que se sentara. Se estaba poniendo a tono con la mujer aquella y le

plante un condón y me senté sobre él.

Había un chico muy joven a mi lado que nos miraba así que le cogí de la mano libre con la que no se estaba masturbando y me la

llevé a las tetas. Mientras me movía sobre mi amigo, el chico se entretenía amasándome las lolas, como un novato, con ansia...

Cuando estaba cerca de correrse, le apreté los huevecillos y al eyacular, casi pone perdidos a los demas tíos de la sala. Menudo

gemido, parecía un toro.

Mi amigo seguía bailando a mi ritmo debajo de mí, repanchingado en la butaca mientras yo me movía despacio.

La mujer parecía que había hecho correrse a los tres tíos. Se apartó a un lado y abrió una bolsa. Sacó un masturbador de esos

japoneses que parecen un bote de champú. Uno de la marca Tenga, creo que era.

Le echó lubricante y se lo metió en el coño. Yo me quedé alucinada y mi amigo abrió los ojos para ver por qué yo no me movía.
La mujer estaba allí espatarrada boca arriba y se masturbaba con la parte exterior del masturbador masculino como si fuera un

dildo. Le quitó la tapa y le dijo a un chico bajito que si quería jugar. El chico se acercó... Y ella le dijo que follarían a

través del juguete ése.

Así que el chico por su lado metía el rabo en el masturbador, de la forma normal en que estan pensados para ser usados y ella

aprovechaba el enorme calibre exterior para metérselo dentro. Yo pensé "menos mal que es uno de los japoneses que si llega a ser

un Fleshlight..."

A mi amigo aquello así tan raro le cortó un poco así que fuimos a otra habitación.

En la siguiente sólo había una tía atada a una cama boca arriba en cruz. Un tío sentado al borde de la cama me hizo un gesto

para pasar.

Me dijo que a su novia le apetecía experimentar con mujeres pero no se atrevía. Que si me importaba que me comiera el coño.
Así que me senté sobre su cara como si fuera a hacer un 69. Pero a mí los conejos no me van. A mi amigo aquello le puso

brutísimo así que se puso un condón y empezó a follarme desde atrás mientras ella me lamía el conejo.

Yo le puse a ella una almohada para apoyarme hacia delante y no acabar empotrada en el suyo. Pero vino el novio, que estaba muy

bueno, y le desató las piernas. Ya con las rodillas de ella dobladas, él empezó a follarla mientras yo me apoyaba contra él y mi

amigo me follaba por detrás. El tío me acariciaba los pezones y me mordía el cuello.

Con tanta actividad me corrí que casi me desmayo de tanta tensión. Mi amigo se corrió en la boca de ella, sin quitarse la goma.

El novio me pidió que por favor me pusiera a 4 patas de espaldas a él encima de la novia, para poder correrse haciéndome un beso

negro. Así q me puse en posición, la novia me besuqueaba las tetas mientras él la follaba cada vez más duro y empotraba la cara

en mi culo.

Mi amigo charlaba con una chica por allí mientras varios desconocidos nos observaban. Dos chicas se masturbaban mutuamente de

pie en una esquina y un chico joven miraba hacia mí y luego hacia ellas. No se había quitado el albornoz y no se tocaba pero

tenia una erección enorme.

El novio por fin se corrió y yo fui a buscar a mi amigo. Le vi con la chica de rodillas en el suelo comiéndole el rabo, pero en

cuanto me vio libre, le dijo que parara y vino hacia mí con mi albornoz.

A la chica parece que le m*****ó. Yo le dije que probara con el chico que estaba empalmado mirando a las lesbianas porque

apuntaba buen rabo.

Seguimos hacia otra habitación. Había muchos chicos y parecían mayoritariamente gays. Observaban a un chico con guantes hasta el

hombro, fisteando el culo de un tío de unos 50 años. Le iba sacando bolas de billar. A mí me dio un poco de repelús y seguimos

hasta otra habitación.

Una chica en la puerta hacia "guardia" y dijo "sólo chicas desnudas". Le dije a mi amigo que me diera unos minutos para ver y le

dejé mi albornoz. Entré y estaba casi oscuro... Lleno de chicas aceitadas frotándose los cuerpos unos contra otros y contra mí

al ritmo de la música.

Era todo un roce y un baile constante de tetas y culos restregándose unos contra otros. Era bastante divertido, aunque me llevé

algún pisotón y oí algún que otro resbalón con resultado de chica espatarrada en el suelo.

Salí a por mi amigo toda aceitosa y me dijo que si quería, él iba a por más harina para hacerme una croqueta. Pasamos a una

habitación más grande, con jacuzzi. Pero antes de entrar pasé por una ducha a quitarme el aceite, que olía a rayor y sabía peor.

Me metí con mi amigo al jacuzzi y allí estaba la que le comía la polla el rato antes con el del pollón que miraba a las

lesbianas. Me dijo que el chico tenia el rabo más duro que el cemento, que se corría y seguía empalmado.

En el jacuzzi yo jugaba con el pececito de mi amigo que empezaba a ser un tiburón. Nos fuimos a buscar el sofá de la habitación

aquella con pretensiones de suite y follamos apoyados contra el respaldo. En el asiento un tío me miraba las tetas bailando casi

en su cara mientras se masturbaba.

Pese al peso del sofá, del tío y al mío, mi amigo empujaba tan fuerte que el sofá se iba moviendo por la habitación.
Al cambiar de ángulo vi a través de la puerta entreabierta una cama enorme. Le dije a mi amigo que fuéramos para allá.
En la cama había una pareja. Les pedimos permiso para usarla también y dijeron que muy bien. Era de esas king size y encima muy

altas. Así que yo me tumbé boca arriba con el culo al borde de la cama y mi amigo ni se tenía que agachar para darme con la

barra de carne mientras le apoyaba los talones en los hombros.

Yo le pedía máss duro, y él resoplaba y me frotaba el clítoris. La otra pareja estaba en postura del misionero y acabaron

poniéndose en la misma pose que nosotros en los pies de la cama también, mi brazo derecho rozando el izquierdo de ella. Pero

ella tenía las rodillas a la altura de su cintura, no en sus hombros.

El tío me pidió permiso para cogerme el pie y mientras mi amigo me embestía sin piedad, el otro me lamía el pie derecho. A mi

amigo se le notaba cansado así que me puse de pie, me di la vuelta y terminamos en pose perrito, sudando como si acabáramos de

salir de la piscina.

Cogimos los albornoces medio enharinados medio mojados y fuimos a los vestuarios a por nuestra ropa y a ducharnos. Nos pasaron

un cuestionario de satisfacción para preguntarnos si queríamos ser socios. Mucha gente que salía a la vez que nosotros sí estaba

interesada así que pasaban a un habitáculo y el tatuador les ponía su sello y sacaba la foto para el carné. Nosotros decidimos

que de momento no estábamos interesados en unirnos. Había sido agotador.
90% (15/2)
 
Posted by mistresspies
9 months ago    Views: 1,183
Comments (7)
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4 months ago
Muy interesante, y duro :P
4 months ago
Muy bueno, imposible evitar la erección imaginando las escenas. Ya me hubiera gustado haberte acompañado.
4 months ago
muy sexy el relato,me encanta
6 months ago
Me encanta este relato...muy excitante! !!
9 months ago
Ese sería un buen premio! ;-)
9 months ago
Cuando te pille le pego unos paletazos como en el vídeo que me enseñaste
9 months ago
MMMmmmmmmmmmmmm Me ha gustado!y a mi polla también!;-)