El comienzo

¿ Cómo llegué hasta aquí ? ¿ De dónde viene mi condición sexual ? ¿ Porqué ?....

Supongo que muchos nos iniciamos igual. La adolescencia es una época en la vida en la que todo está por descubrir y, además, lo quieres descubrir. Y en los temas de sexo, aún más.
Cuando tienes 16 años llega un momento en que ver porno y masturbarte ya consideras que lo tienes superado. Quieres algo más... quieres conocer.... quieres probar. Y buscas encontrar respuestas a tus inquietudes. Normalmente esas respuestas las encuentras en aquellas fuentes que tienes más cercanas.

Yo estudiaba en un colegio masculino. Por lo tanto, mi relación se limitaba a tratar con chicos de mi edad. Las chicas que conocía eran del entorno de mi barrio y, por lo tanto, mi trato con ellas se limitaba al tiempo justo que dejaban el resto de las tareas diarias. Un tiempo muy justo para intentar encontrar esas respuestas.
Por lo tanto, las respuestas las encontré en mi entorno más próximo que, por supuesto, eran mis compañeros de colegio. Adolescentes, como yo, que también buscaban el mantener sus primeras relaciones, el dar rienda suelta a todos los pensamientos oscuros que tenían y probar aquello que ya conocían por revistas y películas.
La verdad es que nunca me había interesado en observar los cuerpos de mis compañeros cuando nos desnudábamos en los vestuarios para las clases de educación física, pero, con el tiempo, pase a observar en las duchas sus miembros viriles. Algunos, incluso, no podían el reprimir que se pusiesen erectos... y esto sí que me gustaba.
Me preguntaba que se sentiría al tener una polla en la mano que no fuese la mía. Me intrigaba el placer que podía proporcionar el meterse una en la boca y que se metiesen la tuya....
Pronto encontré la respuesta. Una tarde, junto con dos compañeros, nos encontrábamos en un aula preparando un trabajo. No recuerdo cómo ni porqué surgió la conversación, pero, de pronto, uno de ellos me preguntó si me pajeaba. A mi respuesta afirmativa, su siguiente petición fue que le encantaría ver como lo hago.
Por supuesto, no me hice de rogar. Estaba encantado. Por fin podría conocer. Por fin podría mostrarme. Por fin saldría de la monotonía de la masturbación..
Y me la saqué. Ya estaba dura. No se si por la excitación o sólo por los nervios, pero cuando la tuve en mi mano ya estaba grande y hermosa, con el capullo colorado e hinchado. Mis dos compañeros alabaron el grosor de mi polla y, de repente, uno de ellos se puso de rodillas se la metió en la boca.
¡ Éxtasis ¡
Mucha experiencia tenía el muchacho, porque me hizo una mamada fantástica. Pero, cuando sentí que ya me iba a correr, le pedí que se detuviese. No podía terminar esto así. Yo quería más.
Con mi polla tiesa, dura y húmeda, les baje los pantalones a ambos y me encontré con dos maravillosas pollas a la altura de mis ojos. Dos pollas maravillosas, de un hermoso tamaño. Y las chupé.
Y lo hice como si lo hubiese hecho toda la vida. Instinto, supongo, o que nadie mejor que un hombre conoce lo que le gusta que le hagan y cómo se lo tienen que hacer; pero el caso que creo que también quedaron muy satisfechos con la mamada que les estaba realizando. Tanto es así que el segundo de ellos no lo pudo evitar y se corrió en mi boca.
Esto si que era una novedad para mí y que, además, no tenía prevista....pero no me disgustó. Me encantó el sabor de su semen y creo que, lo que más me agradó, fue el comprobar que era capaz de llegar a llevar al orgasmo a alguien.
Pero si esto fue una sorpresa, lo que vino después aún lo fue más. El primero de ellos, el que me la había mamado, se puso como un perro en el suelo, se abrió el culo y me pidió que se la metiese.
Imaginaros. En una tarde había pasado de soñar con las chicas, de ser virgen, a mamar pollas y, ahora, a que un tío me pidiese que me lo follase..... ¡ y vaya si me lo follé ¡ Aquí no hacía falta manual de instrucciones, así que, tras su petición de que primero lo hiciese con el dedo mojado, le metí la polla hasta los huevos. Me lo follé de una forma bestial. El me pidió que no me corriese, que quería que lo hiciese en su boca. Así que, cuando ya estaba a punto de estallar, la saqué y se la di a comer, corriéndome en su boca como un auténtico a****l.
El todavía no se había corrido, así que me preguntó si quería probarlo.
¡ Por supuesto ¡ Yo lo quería ya todo. Así que me la metió. Cierto que al principio, aparte del pequeño detalle del dolor, no le encontré el gusto al tema, pero.... tras cuatro o cinco embestidas, ya volvía a estar empalmado como un a****l y disfrutando como un loco. Y él sí que se corrió en mi culo.

Esta fue mi primera experiencia con hombres. Ni que decir tiene que repetimos la jugada en muchas ocasiones mientras duró el curso. Y si no podíamos por no tener un lugar donde hacerlo, nos masturbábamos y nos las mamábamos en los aseos.

Ahora recuerdo con nostalgia esa primera vez, cuando ya las experiencias ya han aumentado tanto con hombres como con mujeres, y, ya casado y con pareja estable, todavía necesito el recrearme con una buena polla y pensando en volver a disfrutar del sexo tal como es.... un placer
100% (11/0)
 
Categories: First Time
Posted by maridropys
1 year ago    Views: 450
Comments (5)
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1 year ago
uuffff que buen comienzo!! Yo nunca me follé un tío (aunnnnn) pero si la he mamado y es tal cual dices, la primera vez lo haces instintivamente como si fuera cosa de todos los días...y añoro volver a hacerlo pronto!!
boris2
retired
1 year ago
leyendo tu historia, me he acordado también de mis comienzos en la bisexualidad. De bien temprano, mirando peliculas, me di cuenta que tanto me excitaba que una mujer me la mamara como yo mamarla. Esto fue todo un descubrimiento para mi. gracias
1 year ago
A mi tambien se me paro el que quiera verla me contacta
1 year ago
se me paro la verga si kiers aki estamoa a tus ordenes
1 year ago
Un excelente relato... no te imaginas como me ha calentado