Una Historia Real

Voy a contar una historia real que me sucedió con la esposa de un amigo. Su Nombre:
“Blanca Estela Molano”

Hace ya unos años me encontré con una antiguo compañero del colegio, Gustavo Ladino quien me contó su historia tan aventurada,
de dos matrimonios con sus divorcios, y de la que era su mujer entonces, varios años más joven que él; pero la chica
quería dejarlo en parte por dificultades de dinero y en parte por insatisfacción sexual de ella. Cómo él no deseaba que
ella se fuera, le había propuesto que buscara un amante, solo para sexo, nada más, y siempre en la casa de ellos. No
obstante que conocieron a algunos hombres, decentes y agradables, ella, cuyo nombre es Blanca Estela, no se animó.
Gustavo, su marido, de mi edad, más o menos 52, en ese entonces me invitó a su casa y conocí a Blanca Estela que tenía
41 años, y era... lo que llamamos una hembrota; un cuerpazo, una cara linda, un meneíto al caminar, no... Una mujerzota;
y me imaginé que siendo así, pues claro que debía ser súper-caliente, pero mi ex-compañerito Gustavo, más bien flojo.

Después él me contó que su mujer se había entusiasmado conmigo, y que siendo así, ella quería tener su amante;
Gustavo me lo contó, yo acepté, y nos pusimos cita una mañana en la casa de ellos.
Llegué, él me ofreció café, charlamos
un rato y me dijo: "Blanca Estela te está esperando en la alcoba"; así que allá fuí, y ella estaba recostada en la cama, le dí
un beso, me desvestí, me acosté a su lado y nos besamos, tan rico, pero tan rico; luego las caricias, las palabritas
cariñosas y morbositas. Le dí largo tiempo una lenguita suave, que me encantó porque ese chochito era divino, fresco,
bonito, jugoso y Estela se vino, aunque le daba cierta verguenza que su marido la escuchara gemir. Tengo que contar
que ella tiene unos labios deliciosos y hace una mamada... pero una mamada, que ni digo la delicia.
Los pechos grandes, no exagerados, bien redondos y muy firmes. Una hembrota cuarentona, deliciosa.

Se recostó boca arriba, abrió las piernas y me dijo: "Ven, quiero sentirte todo"; penetrarle ese chochito tan mojado fue
lo máximo, gemía, me agarraba con fuerza las nalgas, y yo me movía encima de ella y nos besábamos con lengua y nos
decíamos obscenidades, que arrechera. Estela se vino. El marido entró a mirarnos y le decía: "goce mamita, cómaselo,
disfrute mami"; él saco una cámara, nos retiró las cobijas y nos hizo un video, creo que él se excitaba con eso, mirándome
encima de su mujer, entre sus muslos, ella gimiendo y meciendo las caderotas, y yo dándole sin parar, hasta que me vine,
y soy ruidoso cuando tengo el orgasmo. Gustavo se metió en la cama, la puso de medio lado, él detrás, la penetró, y la
pobre mujer me hacía unos ojos de aburrida; me dijo al oído "qué mamera, no siento nada", entonces yo la acariciaba
y la besaba, y así, al menos no le resultó tan insípido el polvo de su marido. Él se vino si, pero quien sabe a qué hora, porque ni
un gemido soltó. Cuando yo me iba él le mostraba el video y le preguntaba que le había hecho yo, que le había gustado; él
me contó que ella le dijo que yo la hacía venir con sexo oral, que cuando ella me quitaba el pantalón yo ya estaba con erección y eso la excitaba,
que se metía todo mi pene en la boca, y que le gustaba como me movía encima de ella.
A él creo que le excitaba contarme eso. Varias veces fui a la casa de ellos a "atender" a Estela y a Gustavo le encantaba
que mientras me la comía ella me dijera que era mi puta; la ponía a masturbarse para que los dos la miráramos, y cuando
nos miraba a ella haciéndome oral, le decía: "métela toda, puta".

Era agradable esa rutina, hasta que ella dijo que deseaba estar a solas conmigo y pasar una noche en mi casa, Gustavo se
enojó terriblemente y se acabó todo. Pero Estela era tan arrecha como jodidita, y le dijo que si se oponía a que ella pasara
una noche en mi casa, entonces ella lo iba a hacer contra la voluntad de él. Gustavo le dijo, según ella me contó: "pues si es
tan puta, váyase, pero si se va a pasar una noche con él, aquí no vuelve a entrar". Estela se fue, pasó conmigo una noche
que no voy a olvidar nunca, por vez primera ella recibió penetración anal porque yo se lo propuse y aceptó, y finalmente,
no volvió a la casa con su marido; se fue a vivir dónde una hermana. Nos hicimos amantes casi un año. Ella volvió a su
ciudad, ahora tiene un novio, pero de vez en cuando viene a Bogotá, y si viene: ¡a la cama conmigo!

Actualmente ella tiene 47 años, y sigue una hembrota, un polvazo, una gran mujer, y una excelente amiga.

Cosas de la vida.

100% (1/0)
 
Posted by lowisex
1 year ago    Views: 371
Comments
Reply for:
Reply text
Please login or register to post comments.
No comments