Riesgos Laborales

Raúl pulsaba el pulgar sobre la parte baja de su barbilla, mirando con cierta mirada perdida al monitor, desde temprano había estado pensando en los números de la semana, en como estos no concordaban con la proyección hecha semanas atrás por el equipo de análisis financieros. Si le daba mucho peso a esa preocupación en particular, era porque pretendía sacar de su mente otro pensamiento, que como ráfaga intermitente de angustia y amargura, deambulaba persistentemente por su cabeza. Hacía días Raúl la miraba sin querer, como quien quita la vista de aquello que está en exhibición, pero es inalcanzable, que no está a su mismo nivel, emitiendo aquél tan característico sonido que hacía cada vez que trataba de explicarse a si mismo que estaba soñando demasiado, que hay cosas que no podían ser.

Tras golpear su cabeza contra el teclado del ordenador, Raúl reacciona para descubrir que aún estaba en la oficina y que se había quedado dormido. Muy cansado y dando por vencida a su capacidad de análisis, decide finalmente irse a tomar esa taza de café que desde la seis de la tarde había alguien olvidado en el microondas, y que de seguro nadie antes de irse, había avistado. Apenas eran las once, así que aún debía estar apto para el consumo humano, y como no tenía leche, pues él tenía problemas asimilando la lactosa, no tenía nada de que preocuparse. Sustrayendo muy hábil y sigilosamente de la oficina de suministros una pluma nueva, procede a sacar de su pasividad al estancado fondo de azúcar que se había alojado en el fondo de aquel vaso de vidrio (en una oficina, todo aquello que tenga una aceptable capacidad de contener líquidos sirve como taza, vaso, etc.), luego de reincorporar a la sospechosas costras blancas que asume de buena fé como azúcar, bota la pluma a la papelera y degusta su primer sorbido de aquél café.

Complacido por su experiencia adictiva, y descubriendo que su cansancio era muy serio, piensa que tal vez, dando un paseo por las oficinas, ahuyentaría al sueño de su cuerpo. Primero, y por extraña coincidencia, camina a la oficina de la aquella mujer cuya imágen había procurado evadir todo el día, abriendo la puerta de vidrio, mediante la cual su mirada repetidas veces en los últimos días se había dejado escapar para ver sus piernas, imaginar que habría bajo esa falda, con tanto detalle, que de alguien descubrirlo en ese momento, de seguro lo habría encontrado sonrojado. Sintió entonces algo que lo poseía, un estremecimiento interno que lo dominaba, en la medida que se acercaba al escritorio de vidrio, podía sentir como el olor al perfume floral que apenas usaba aún residía en la habitación, sobre los muebles y el equipo de oficina. Atrevidamente abrío una gaveta, no sabía lo que buscaba, pero ya había llegado muy lejos para detenerse, le llamó la atención un pequeño frasco de su perfume, el cual sin poder evitarlo, por no querer evitarlo, se administra en el pecho, que ya estaba al descubierto después de haberse abierto parcialmente la camisa, entrado en calor, pero ávido de más intensas sensaciones, continúa la búsqueda en la gaveta para encontrarse entre lapíz labial y coloretes faciales, una bufanda olvidada y un par de panty medias de repuesto, pensó que ya sería demasiado, que su obsesión estaba en el borde jamás franqueado, exitación y locura conviviendo y tomadas de la mano. Luego de oler repetidas veces ambas piezas, olerlas hasta sentir desaparecer su olor, haber robado la esencia olfativa de las telas, comprobó entusiasmado y con el corazón que explotaba, que habían sido usadas, y que algo de ella vivía y permanecía allí, con él casi desnudo en la privacidad de una oficina durante la noche.

A la una de la mañana, despeinado y con ojos brillosos, sale Raúl del estacionamiento con los vidrios abajo, una sonrisa cansada, un cigarrillo en la boca, despidiendose felizmente del vigilante del estacionamiento. En la oficina de su amada secreta e imposible, una nueva esencia, una muestra de pasión, oculta entre las cosas de la mujer que asíncronamente amó, conviviendo clandestinamente con ella.

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Posted by leduran
4 years ago    Views: 211
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4 years ago
muy bueno , muy literario !