Qué fractura !

Estábamos en pleno partido. Fui a marcar a un delantero contrario que avanzaba peligrosamente, trabé y....un dolor insoportable me envió al suelo. Casi me desmayé del dolor. Entre varios compañeros me ayudaron a retirarme de la cancha. Mi pierna empezaba a inflamarse desde el tobillo. Tuve que asistir de inmediato a la guardia médica. Me hicieron un par de placas y el diagnóstico del traumatólogo fue muy claro: doble esguince y una pequeña fractura. Solución: colocarme una bota de yeso para inmovilizar, analgésicos y antiinflamatorios. Y reposo absoluto al menos las dos primeras semanas.

Mi madre tuvo que ir a la escuela a presentar el certificado del médico y a pedir a alguno de mis compañeros de curso que me acercaran los apuntes y tareas para mantenerme al día.

Ya llevaba tres días en cama, levantándome lo mínimo indispensable. Llamaron a la puerta un poco después de media tarde y escuché a mi madre que me decía: “...Tincho (me llamo Martín, pero me dicen Tincho o Tin)...vienen a visitarte...!!!”.

Era Hernán quien ya llegaba a mi habitación con sus cuadernos, su eterna sonrisa y la mano tendida. Me saludó, aceptó sentarse junto a mi cama y comenzamos a ponernos al día.

Viendo que estaba acompañado, mi madre nos avisó que se ausentaría por un buen rato mientras tanto.

Hernán y yo vamos al mismo curso, tenemos 19 años, somos fanáticos del fútbol y buenos amigos habitualmente vamos a nuestras tareas en bicicleta o caminando, somos bien parecidos y tenemos nuestras novias. Así que fue un gusto verlo llegar.

Hernán me acercó un tablero para apoyar mis apuntes y trabajamos un buen rato haciendo juntos la tarea. Cuando terminamos retiró el tablero y nos pusimos a charlar.

El calor de la cama y los días de inmovilidad quizá habían hecho algún efecto en mí del que no me había dado cuenta, pero mi verga estaba un poco parada. Hernán notó el bulto debajo de las sábanas y me preguntó:”...qué te pasa?...” Y sin decir nada más descorrió las sábanas.

“Parece que estas con algunos problemas....”, me dijo...”bueno...vamos a ver qué podemos hacer...”

Yo estaba totalmente indefenso, con una pierna enyesada...así que no pude más que ver lo que hacía.

Me quitó el bóxer que llevaba puesto dejándome desnudo de la cintura para abajo.

“Bien...bien...”dijo cuando vio el estado en que estaba mi verga ”...se ve muy bien...”

Le pregunté que estaba haciendo y me respondió: “...no te preocupes, la puerta está cerrada por dentro, nadie nos m*****ará....sólo te quiero aliviar un poco..”

Mientras lo decía se había quitado la camisa y estaba de nuevo junto a mi cama. Tomó mi verga en su mano y dejó la cabeza al descubierto...y acercó su boca y la comenzó a chupar lentamente.

No lo podía creer, pero las sensaciones que me invadieron fueron increíbles. Nunca jamás me habían chupado la verga así. Hernán parecía conocer en detalle dónde insistir y dónde detenerse y...todo era muy fuerte para mí...nunca lo había hecho con otro hombre. Estaba muy confundido....pero me llenaba de placer.

Hernán chupó mi verga por unos interminables minutos y se me puso a mil...mientras él acariciaba lentamente mis huevos, mis piernas y todo lo que tenía de mi cuerpo a su alcance.

Entonces interrumpió la mamada, se quitó el resto de la ropa y se encaramó de frente sobre mi con mucho cuidado. Vi su pecho tan velludo como el mío frente a mi y no lo podía creer. Sentí su mano tomando mi verga y colocándola en la entrada de su culo y lo sentí sentarse sobre ella relajando el ano. Sentí como mi verga ensalivada se abría paso y como se sentaba sobre mis huevos al tenerla toda adentro.

Yo respiraba muy profundo con los ojos cerrados y por instinto doblaba mi espalda hacia atrás cuando podía por el placer que sentía. Cuando entreabrí los ojos su cara estaba junto a la mía y su boca buscaba mi boca. Nos besamos mientras él me acariciaba por todo el cuerpo.

Se volvió a enderezar y tomó un ritmo subiendo y bajando que me enloquecía. Su verga estaba muy parada también. Quise masturbarlo pero alejó mi mano con firmeza de su verga...así que me entregué al placer final de la eyaculación que ya sentía venir. Acabé como nunca dentro de él con mi verga muy apretada dentro de su culo y me fui relajando lentamente disfrutando de las sensaciones que me invadían. Pero no todo había terminado.

Cuando mi verga perdió un poco de su erección Hernán la sacó de su culo lentamente. Entonces se volvió sobre mi, me dio otro beso y me preguntó:”...te gustó??” “Entonces espero que también te guste lo que sigue...”, me dijo.

Colocó otro almohadón debajo de mi pierna enyesada y volvió a trepar a la cama poniendo una rodilla a cada lado de mi pecho. Su verga estaba ahora junto a mi cara. Me ayudó a quitarme la remera blanca que aún tenía puesta y ambos quedamos totalmente desnudos. “Ahora si...es toda tuya” me dijo mientras acercaba su verga a mi boca. Cerré los ojos y aspiré muy hondo. Su olor a macho en celo se juntaba con el de su perfume y el del tabaco.....yo estaba tan excitado que no entendía muy bien lo que me ocurría....pero no me podía resistir a la tentación de chupar esa verga que rozaba mis labios. Comencé besando su glande, lamiendo la cabeza y me la fue introduciendo en la boca hasta que casi la tuve toda adentro y la chupaba como un desesperado.

Hernán sacó su verga de mi boca y se deslizó hacia atrás, levantó mis huevos y me metió un dedo ensalivado en el culo. Jugueteó un momento con su dedo en mi interior y me puso una vez más a todo vapor.

Levantó mi pierna sana y colocó la cabeza de su verga en la entrada de mi culo. “Tranquilo Tincho....relajate y goza....que ahora viene lo mejor...” dijo. “Cuando yo presione relaja el culito como si quisieras cagar o tirarte un p**o...y no va a pasar nada....no te va a doler....lo vas a gozar mucho.....vamos....” iba diciendo mientras lo hacíamos. Y sentí mi culo dilatarse......una pequeña punzada...y...Hernán estaba dentro mío. Abrí los ojos para ver su linda sonrisa y su cara llena de placer. “Eso....vamos...así...hasta el fondo...” y sentí sus huevos tocar mis nalgas. Se inclinó una vez más hacia delante y nuestros pechos estaban en total contacto, con su mano izquierda me ayudó a subir mi pierna sana sobre su cintura. Su boca buscó nuevamente la mía y nuestras lenguas se trenzaron en un beso increíble para mí hasta ese día.

Hernán dejaba de besarme y me mordisqueaba las orejas, me lamía el cuello y sus manos seguían recorriendo mi cuerpo. Pasó sus manos por mi espalda y comenzó a acariciarme la parte baja. Como un reflejo levanté mi cintura y lo sentí totalmente dentro de mi. “Así te gusta....vamos....vamos...” y mientras yo me movía lo poco que podía hacia arriba él empezó a moverse lentamente al principio. Mientras él me penetraba yo me encontré repitiendo como un loco “...mi amor...mi amor...mi amor...” En un momento retiró casi toda su verga de mi interior y mi culo se cerró como queriendo atrapar la cabeza. Hizo una serie de movimientos cortos y rápidos que me incendiaron y sentí que su verga se ponía más dura aún. Me la volvió a meter hasta el fondo y me dijo al oído “...ahora te voy a dejar un regalito para que nunca te olvides de este día...te voy a llenar de leche...sos mío....me gusta tu culo....ahhhhhhhhhhhhhhhhhh....”. Y mientras me volvía a besar apasionadamente acabó dentro mío. Sentí los chorros de su esperma en mi interior y la excitación me hizo acabar nuevamente.

Unas gotas de transpiración corrían por el pecho de Hernán cuando se incorporó. Después de esos momentos tan calientes nos tratamos con mucha ternura. Acaricié su pecho velludo y él mi cabeza y mi cara. Me sacó con cuidado la verga del culo y me dio besos en la cara, en las tetillas y en el vientre.

Hernán fue hasta el sanitario poniéndose la camisa. Trajo toallas de papel. Me limpió, me ayudó a poner nuevamente la remera y el bóxer y me cubrió con las sábanas. Terminó de vestirse y volvió a sentarse junto a mi, pero esta vez al borde de la cama.

“Verdad que ahora estás mejor???” preguntó. “Si...si...mucho mejor”, le respondí “...si, mi amor...”.

Cuando llegó mi madre nos encontró charlando amigablemente y se alegró de haberme dejado en buena compañía. Hernán se despidió y se marchó....haciéndome una seña cómplice.

Regresé a la escuela ayudado con muletas y la bota de yeso reducida a una férula. No sabía cómo encontraría a Hernán ni cómo enfrentar mi nueva situación. Mis compañeros de curso vinieron a saludarme...para ellos todo era como siempre.

En un momento de la clase nos miramos y con una seña ambos pedimos permiso para ir a los sanitarios. Estábamos juntos de nuevo. Me acerqué a él... a ese Hernán con el que había cogido como los dioses unos días atrás. Nos dimos un corto beso y nos pasamos las manos por las vergas sobre los jeans...ambos estábamos muy calientes. Pero me dijo: ”...aquí no....aquí todo como si nada hubiera pasado entre nosotros...lo que hicimos es nuestro. Me gustas mucho...y no quiero perderte así nomás”. Me sostuvo las muletas mientras yo meaba y volvimos a la clase despacio.

El resto.....es parte de nuestra historia que les contaremos luego.
100% (10/0)
 
Categories: AnalGay Male
Posted by jmbig
3 years ago    Views: 185
Comments (5)
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4 months ago
”...aquí no....aquí todo como si nada hubiera pasado entre nosotros...lo que hicimos es nuestro. Me gustas mucho...y no quiero perderte así nomás”

These sweet and elegant words give the meaning to the story. Thx for sharing.
1 year ago
Hernán fué a estudiar a la Universidad, pero volvimos a reencontrarnos. Un poco de calma y les relataré el reencuentro.
1 year ago
fantastic y lo de herman que paso mas adlante
Jay
1 year ago
Muchas gracias amigo!!
2 years ago
muy bien escrito y muy caliente