El placer de rozarse

Este fin de semana, por razones de trabajo e estado en Madrid capital. El transporte para mi forma de pensar más económico y practico es el metro, lo que pasa que por algunos sitios va super saturado de gente, la verdad lo que me a pasado nunca pensé que me pudiera suceder a mi. En fin en la parada de Tribunal, no cabía nadie, es más yo creo que sobra, más de la mitad. Delante de mi, dando me la espalda, se encontraba una señora algo mayor y entrada de años, pero por las circustancias antes explicadas, mi pene rozaba su nalga derecha, estaba tan pegada a mi, que mi respiración, rozaba su oreja y yo veía como se movían su pelos sueltos de la cabeza. Sin proponer nada sin buscar mi pene fue adquiriendo mayor tamaño, en un momento dado el metro freno, en una curva, eso hizo que yo me abalanzara hacía ella, ella soltara su mano, del palo donde ella, se agarraba, el impulso de ella era volcarse hacía los asientos, pero yo la cogí a tiempo y no cayo hacía delante, se volvió hacía mi me dio, las gracias, ella cambio de posición mirando hacía mi, la cosa en lugar de mejorar empeoró, tendría un pecho de una 110 apróximadamente, llevaba una camisa blanca, y desde mi posición veía perfectamente el principio de sus senos, el sujetador son de esos lisos, y para mi desgracía, marcaba perfectamente los pezones en fin mi pene en lugar de quedarse impasible creció en pocos momentos mucho mas, y ella debío de notarlo, aunque no rozaba ya su nalga si rozaba su barriga, su mirada se cruzo con la mía yo me sonroje, creo que ella también, el brazo que ella tenía libre con un pequeño bolso, lo bajo a la altura, de mi cintura, y entonces sucedió lo que no me esperaba, suevemente sin dejar de mirarme a los ojos, la palma de su mano toco mi pene, mi excitación subio muchos enteros, ella se paso la punta de la lengua por su labio superior, me miro y me dijo voy a bajar en la proxima, muchas gracias por cogerme sino llega a ser por usted me hubiese caído. (A la misma vez que decía todo eso, su mano con disimulo, acariciaba la totalidad de mi pene por encima del pantalón ). A lo que yo le conteste me llamo José, si quieres nos bajamos juntos, y nos tuteamos, ella me respondió estupendo, en esos momentos yo notaba un pene pegado a mis nalgas, mi excitación hacía que no me preocupara de el, ella me contesto, vaya como mi marido, mi marido también se llama José, remarco José se llama como tu, el respondio, bueno ya tienes a dos José para tomar café, en esos momentos disminuyo mi excitación su marido era quién tenía detrás, marcando poya en mi nalga, a lo que el me dijo será mejor que habrás las piernas, para no caernos, porque ahora hará una frenada brusca y la inercía nos hace perder el equilibrio. Yo excitado y nervioso y dando me cuenta de la situación, habría mis piernas para que el incrustara su polla entre mis nalgas, ella sonrio, sin dejar de acariciarme la polla. Entendí mi situación, había pasado de Gavilán a paloma pero no me importaba porque la tarde prometía, como así fue, pero eso ya es otra historia.
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Categories: VoyeurGroup SexTaboo
Posted by infielaratos
8 months ago    Views: 1,045
Comments (1)
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8 months ago
Un relato sencillo, pero tan estimulante...
Deja con ganas de más.
Gracias!