El culo maldito

Patricia, una chica a la que conocí hace poco, pues, no es cualquier mujer seria de los que pueden conseguir en sitios decentes, ya que siempre ando en calles donde abundan prostitutas necesitadas de clientes donde pueden hacer feliz y negociar por tener un rato de sexo en un cuarto de residencia.

Tiene como unos 24 años, como de mi estatura más o menos, casi que alta, flaquita, pero tiene un gran culo que, le gana a sus pequeñas tetas, me gusta su carita cuando hace una sonrisita guarra, es linda, y aproveché la ocasión.

A donde siempre salgo en busca de putas, de repente, me buscaba y me dijo ella: "¿echamos un polvo?" yo por salir del paso hasta hallar la que me gusta, y era difícil porque las que me gustaban ya otros lo aprovecharon y me era difícil escoger, le respondí que cuanto costaba y todas esas cosas y ella me dio el valor de la culiada, y le dije que más tarde a ver si es la indicada, pasaban los minutos y nada... y Patricia, que no es boba sabe que con ella no había más, me quería.

Pues estaba casi sola la calle, y todas andaban ocupadas en sus cuartos en sexo, otras asistiendo a los borrachos en los bares, yo no tomo y no me ha gustado esas mujeres en esos bares, no tienen la gracia de la prostituta independiente.

Patricia se acercó a mi, en vista de que nadie se ha fijado en ella pues era escaso hallar los hombres, en ese momento, trató buscar conversación y necesitada porque quiere el dinero, me preguntó con qué mujeres me he acostado, qué me gusta del sexo, cómo me gusta las mujeres, tratando de caer en sus redes, y pasando el tiempo, en vista de que las mujeres que vi, no compaginaba con lo que quisiera gastar el dinero con una de ellas, me convenció y nos fuimos a un cuarto.

Al ingresar, se presentó y me dio su nombre: "me llamo Patricia, y tu?" le di mi nombre y lo que hacía (no del sexo), entonces Patricia me dijo que me hará de todo, y como esa fue su promesa antes de ir al cuarto con ella a culiar, cuando dije que quería un sexo anal, no vaciló en decir que sí me dejará hacerlo, y es la segunda mujer que me deja meter mi verga por el ano, pues muchas me niegan.

Le quité su ropa y ella mi ropa, no llevaba panty, tenía una figura escultural, empecé a chupar su coño con deseo, y ella, no sé si sintió deseos, me agarró de mis cabellos y seguí incentivando, luego, le metí dos dedos en la picha y yo le chupe sus pequeñas tetas, me gustaron, de todas las que me he acostado, ésta me gustó, luego le enterré un dedo en el culo y, se siente rico, se deja entrar con facilidad y me llené de deseos porque nunca terminara ésto, ella me besó en la cara constantemente (no me dejaba meter lengua con ella), chupó mi oreja izquierda, para encender las ganas.

Y llegó el momento que quise, no poner la verga en la vagina durante ésta sesión, fue culo corrido con ella, con todas las posiciones sexuales que practico, hice del ojal mi sitio para desquitar mi deseo, me miraba lujuriosamente mientras tomaba de su cintura, siempre que lubricaba la verga en el culo de Patricia no dejó de mirarme y si la pongo de espalda, ella voltea a verme.

Esos 10 minutos me han valido para correrme en la cara de Patricia, pues no abrió la boca para tragar mi semen, pero disfrutó así, embarradita la cara. Fue un buen momento y después de eso, nos perdimos de vista y ella, seguro que contenta, tanto, que me dejó su teléfono celular para que yo la llame cuando requiera de sus servicios.

Me gustó estar con Patricia, la llevo en mi corazón como unas de las putas que me acosté, porqué olvidarlas, ellas tienen algo con qué añorar ese momento y decir que por fin me acosté con una de ellas.

Pero se ha vuelto una obsesión conmigo, pues cada vez que paso por esa calle, bien sea sin dinero o con ella así sin poder gastar, a veces paso para contemplar y luego pensar que con esa puta me acostaré, pero Patricia se aparece de nuevo hacia a mi con su blusa negra y su faldita corta roja y las botas con tacón, se me insinúa de nuevo a ver si quiero un polvo con ella, prometiendome dejar correr mi semen en su cara y dar por el culo diciendome: "sabes, tengo una rasquiñita en el culo, que te parece si tu me rascas..." y cosas así me ha dicho para caer en la tentación, para convencerme se alejó un rato de mi, como queriendo convencerme y mueve su grandísimo culo caminando para que pueda culiar con ella.

Yo tenía plata, pero no lo suficiente como para estar con ella, pues tenía menos de lo que cuesta ella cuando necesito de un polvo, como sé que era un imposible le dije que tenía no mucho dinero, aun así, necesitó del dinero y me dejó frito, porque su culo era un imán, pues no hice otra cosa que entregarme porque me dieron ganas, y ya saben que es lo que pasa cuando Patricia y yo culiamos en un cuarto.

Pero... no será esas veces las únicas... las cosas se ponen peor y me deja en la quiebra no más porque quiere debilitarme con algo que quiero hacer con las mujeres: el sexo anal, y Patricia se deja hacerlo solo para mi

Y ésto continuará... hay más culos con Patricia, ya verán...
63% (4/2)
 
Categories: AnalHardcore
Posted by gustito
2 years ago    Views: 782
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