INSTRUYENDO

No sé si sentiréis lo mismo, pero yo experimento una sensación enormemente excitante en el hecho de mantener una relación con una persona a la que, además de disfrutar en la cama, tengo la oportunidad de instruir sexualmente. Es el goce de enseñar a otra persona que su cuerpo le puede brindar placeres que desconoce, que la línea que te habían fijado en la arena no es una barrera infranqueable, que hay mucho más de lo que creías conocer.

Ya conté que este verano tuve una aventura con un chico en mi ciudad natal, Córdoba. Había muchas cosas que condenaban la historia que tuvimos, como el hecho de que durante todo el año él estudia en Madrid y yo en Sevilla, que él se implicaba emocionalmente mucho más que yo (no es que yo no estuviera interesada en él, pero acababa de salir de una relación y no tenía ganas de nada complicado) o el propio hecho de que yo era su primera experiencia con una chica TS y aún estaba muy verde. A pesar de todo, fue una historia refrescante y divertida, y aunque no pude devolverle todo el afecto que él volcó en mí, sí que le enseñé cuanto pude.

El aspecto que más le costaba era el del sexo anal. Aunque él mismo no era una persona conservadora, sí que venía de una familia bastante cerrada y había tenido una educación católica muy fuerte, por lo que creía que el sexo anal era doloroso y resultaba mejor no practicarlo. Obviamente empezó a cambiar de idea cuando vio cómo gozaba yo, pero aunque su mente estaba dispuesta a aceptarlo, su cuerpo parecía resistirse. Es algo que sucede muy a menudo: tu mente grita pidiendo algo, y tu cuerpo se resiste por falta de experiencia y por culpa de los miedos subconscientes.

Ya os he descrito en alguna ocasión cómo ir sometiendo al cuerpo a los deseos de la mente, así que no me extenderé mucho en esta ocasión. Primero jugué con su ano empleando la lengua, posteriormente se lo lubriqué y me dediqué a acariciarlo, y finalmente le penetré con mi dedo, muy poco al principio, y luego un poco más. Tener mi dedo dentro de su ano se convirtió en una práctica habitual mientras le practicaba sexo oral o mientras lo masturbaba, de tal manera que su cuerpo se fue acostumbrando y dejó de presentar resistencia. Costó bastante, todo sea dicho.

Cuando el verano ya comenzaba a extinguirse, le tanteé sobre la posibilidad de usar algún juguete en su culo. Él prefería que yo lo penetrara, pero sinceramente prefiero empezar primero con un juguete, pues con él se puede controlar mejor el ritmo y el tiempo, de tal modo que cuando seas tú quien se introduzca dentro de tu pareja, esta ya tenga una impresión muy positiva del sexo anal. Obviamente él no se iba a comprar un juguete que no sabía si le iba a gustar, así que usamos uno mío, aunque obviamente le puse un preservativo para mayor seguridad. Todos somos personas muy limpias y muy sanas, y justamente para seguir siéndolo hay que usar protección cuando no estás con una pareja estable.

El juguete que elegí fue un Rude Boy, del que incluyo una foto para que os hagáis una idea. Es muy suave al tacto, muy adaptable al interior de tu cuerpo, estimula tu próstata y, además, puedes ponerlo en modo vibración, lo que aplica un suave masaje.



Yo siempre uso los vibradores con tres penetraciones. Me explico: Tras ponerle lubricación al chico y al vibrador, se lo introduzco; el recto está en ese momento algo apretado y se impregna rápidamente del lubricante. Inmediatamente después de esta penetración saco el juguete, lo vuelvo a untar de lubricante y lo introduzco de nuevo; esta vez el recto empieza a dar de sí y el lubricante dura más. Finalmente, al rato, lo saco y lo vuelvo a lubricar, y como el recto ya se ha acostumbrado, el juguete entra y sale que da gusto (¡nunca mejor dicho!).

Es muy importante jugar con la mente de la pareja. El sexo no es solo algo físico, pues nosotros somos a****les racionales, y eso quiere decir que nuestra mente juega una parte importantísima en nuestras relaciones. Por eso, nada más introducirlo por primera vez, trato que la idea del vibrador en el ano resulte agradable. Así, adoptando un tono dulce, pregunto:

– ¿Me sientes dentro de ti, nene? Soy yo, estoy entrando, ¿me dejas entrar, nene?

El chico se movió un poco para facilitar la penetración y asintió con cierta sorpresa en la voz, creo que a causa de la facilidad con la que iba accediendo a su interior. Una vez dentro, como dejo el juguete quieto para que empape su recto de lubricante, el placer físico es mínimo, de tal forma que tengo que seguir estimulando su cerebro:

– ¿Has visto qué bien ha entrado? ¿Puedo quedarme dentro? ¿Un poquito, puedo quedarme un poquito más?

Nuevamente asintió y pude comprobar que el pene, si bien no erecto, sí que estaba aumentando de tamaño, algo que es difícil de lograr cuando te están penetrando. Íbamos muy bien.
Al reintroducir el vibrador tras volver a lubricarlo, la penetración fue aún más sencilla. La idea es que se sintiera excitado con la penetración, así que fui introduciendo muy lentamente el juguete mientras le seguía hablando:

– ¿Sientes lo bien que entra?
– Lo siento... ah...
– ¿Sientes lo grande que es? ¿No? Pues lo tienes dentro, completamente dentro. ¿Sientes cómo te llena? ¿Alguna vez te has sentido así de lleno?
– No... ooh... nunca me había... ah ah...

Y en ese momento activo la vibración. Debo explicar que la vibración está sobreestimada. Mucha gente se introduce un Rude Boy, activa la vibración y espera un orgasmo increíble, pero no es tan sencillo. La vibración es placentera y agradable, ayuda a que dilates, pero no es probable que te produzca un orgasmo por sí misma.

– ¿Cómo te sientes?
– No sé...
– ¿Te sientes lleno?
– Sí...
– ¿Te gustaría que fuera yo?
– Yo... ah... querría que estuvieras dentro mía...
– ¿No te dolería?
– No... ooh... quiero sentir esto contigo...

No os voy a engañar, realmente me costó no sacar el juguete y metérsela ahí mismo. Pero cuando te entregas para darle placer a alguien, debes tener siempre claro que quien debe disfrutar es la otra persona. Habría otros días para disfrutar juntos, pero hoy era su momento de experimentar con el juguete.

Tan pronto como lubriqué por tercera y última vez el Rude Boy, cambié completamente el registro. Por su forma, el vibrador da muchísimo placer al meterlo y sacarlo, porque hace una caricia suave sobre la próstata. Al principio lo penetras despacio y no muy profundamente, pero luego te puedes ir soltando. Por ejemplo, él me decía:

– Dame más... ah...
– ¿Quieres más adentro?
– Sí... ooh... así.
– ¿Estás seguro que quieres así?
– Sí, sí...

Entonces no solo llegaba más adentro, sino que además iba más rápido. La erección empezaba a ser más que evidente. No suele ser una gran erección, pues realmente el pene no está estimulado, pero el placer que acumulan tus neuronas es suficiente para hacer que se mantenga crecida.

Personalmente creo que la forma de placer más grande que hay es esta, y masturbarse es como romper el hechizo. Por eso, cuando veía que su mano se dirigía a su pene, la apartana una y otra vez.

– Ah... déjame tocarme...
– No, si te tocas acabarás enseguida.
– Sí... no puede más... ah ah... ¡no sabes cómo se siente!
– Aguanta un poco más. Aguanta por mí.
– Sí...

Es muy difícil que se corra sin más, pero cuando ves que ya salen algunos pequeños ríos de líquido seminal, la puedes agarrar con fuerza. Yo tenía la mano llena de lubricante, por lo que tuvo que ser una sensación excitante. Simplemente apreté, no masturbé, no hice realmente nada más que apretar, y entonces estalló. Ni un solo movimiento por mi parte, tan solo dejar que fluya mientras sigo trabajando su culo, lo que mantiene la riada durante algún tiempo. Su cuerpo se estremecía pero no gritó, una cosa que es de agradecer cuando no estás sola en casa.

La experiencia fue muy agradable para él, según me dijo. Por supuesto, en aquellas dos últimas semanas tuvimos más encuentros, ya sin necesidad de juguetes, y puedo asegurar que si seguía teniendo miedo al sexo anal, lo escondía muy bien. Pero para mí, lo que más me gustó fue saber que le ayudé a perder un miedo y a descubrir una nueva forma de gozar.


100% (20/0)
 
Categories: Anal
Posted by gitanilla_andaluza
1 year ago    Views: 660
Comments (9)
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1 year ago
uuufff me ha gustado mucho, la verdad es ke me siento muy identificada con el chico de tu ciudad,jo como me gustaria ser instruida en el sexo anal
1 year ago
me encanta como lo escribes y lo q le comentas para que se sienta mas a gusto.
gitanilla...
retired
1 year ago
Es más divertido y placentero que en parte acabes gracias a la excitación, ¿no te parece? Es la diferencia con hacerse una paja. Aunque claro, hay gente que incluso penetrando a otra persona no están haciendo otra cosa que una paja.
1 year ago
Gitanilla linda; somos la pareja ideal. A ti te gusta instruir y a mi, hacer la instrucción y aprender bien la lección.
... y he notado en tus relatos que te gusta que la corrida sea fruto de la excitación acumulada y no por un insulso masaje.
Gracias, Helena por tus relatos. BSS
1 year ago
Qué envidia el poder ser instruido por ti!! Me ha encantado
1 year ago
gracias por tu relato lleno de matices importantes. como siempre...muy educativo , muakssssssssssssssss :)
1 year ago
Ja,ja,ja, :-)

vale..vale...pero ese es un personaje de ficcion.
Tu eres "Real" :-)
Me parece que tu no copias a nadie.
Eres pionera. Vas abriendo un camino que despues otras transitaran...
Sigue asi.
En nuestra sociedad hace mucha falta personas autenticas como tu.
gitanilla...
retired
1 year ago
No son los años, es el rodaje jajajaja. Se lo he copiado a Indiana Jones.
1 year ago
En mi humilde opinion, debes explorar dedicarte profesionalmente a la literatura erotica.

Es un relato bien construido, argumentado y ameno.
Un buen control de los tiempos. Buenas explicaciones y detalles de como lo "instruiste" ja,ja,ja :-)

Por mi edad biologica debo pertenecer a la epoca de los Diosaurios...lo se.
Me asombra me sorprende tu experiencia, tu conocimiento de las relaciones sexuales...los detalles...teniendo en cuenta tu edad.

Helena: Muchas gracias por este relato que, tiene mas aspecto de realidad que de fantasia.