NOVIAS Y EXPERIENCIAS ANALES

En los últimos meses he tenido un buen puñado de conversaciones en X-Hamster (¡gracias por escribirme!), y aunque me lo he pasado muy bien conociendo vuestros gustos e historias, me ha sorprendido bastante descubrir la mayoría compartís la idea de que jamás vais a poder disfrutar del sexo anal (ya sea un beso negro, un masaje de próstata o una penetración con dildo) si no es con una chica TS.

Y digo que esto me ha sorprendido porque conozco a varias chicas, buenas amigas, que no tienen problema alguno en penetrarlos analmente; algunas no solo disfrutan con ello, sino que lo han convertido en su principal actividad sexual. De hecho, cuando yo empecé a tener relaciones sexuales, fueron chicas las que me explicaron cómo era mejor estimular la próstata, y aunque con el tiempo he explorado mucho por mí misma, debo decir que de no ser por su experiencia y consejos, mi vida sexual quizá no hubiese sido la misma.

Lo que he hecho es pedirle a varios amigos y amigas que me relaten sus experiencias de manera breve, de tal modo que las voy a copiar a continuación para que las podáis conocer. Algunas las he editado para quitar faltas de ortografía (convertir las K en QUE, por ejemplo), pero salvo eso son las mismas palabras que ellos y ellas han empleado. Ah, una cosa más, uso los nombres de pila y la localidad nada más; en ocasiones, si la persona no quiere hacer público algunos de esos datos, me invento su nombre y pongo simplemente su país de origen.

EL CHICO QUE QUERÍA PROBAR

La curiosidad y el deseo de descubrir nuevos places son los que llevan a la gente a plantearse el sexo anal, mientras que el miedo al rechazo son los que conducen a acallar la fantasía. Nacho (Valparaíso, Chile) sentía un pánico terrible a compartir su deseo con su novia, pero al finalmente se decidió:

Mi polola y yo llevábamos ya un año o quizá un poco más saliendo. Nuestros encuentros eran muy ricos y a ella se le notaba que gozaba bastante, pero yo siempre tenía esa fantasía de que me metiese un dedo. Cuando me la cogía pensaba que ella me lo introducía por sorpresa, y la idea me excitaba tanto que me iba al tiro. Al final estaba tan fascinado con la idea que le acabé proponiedo que me lo hiciera... no se lo tomó bien.

Tras mucho hablar y explicarle me dijo que lo podíamos intentar alguna vez, y yo me ofrecí a hacerle lo que ella quisiera. Me pasé una buena temporada informándome bien de cómo había que hacer aquello de que te metieran un dedo y al mismo tiempo le hice a mi polola cosas nuevas que la fueron animando a jugar. Cuando le recordé lo de meterme el dedo se lo tomó bastante bien y siguió las instrucciones que le fui dando.

Nacho me insiste en que la experiencia fue maravillosa por diversas razones, pero no solo para él, sino que también acabó gustándole a su polola, que es la forma que tienen en su tierra de llamar a las novias:

Yo esperaba que aquello fuera rico pero no podía ni imaginarme que lo fuera tanto. Era como sentir que me iba continuamente pero sin llegar a hacerlo, y estaba tan excitado que no dejaba de darle besos y susurrarle que la quería mucho. Eso creo que la animó, porque le puso más empeño a la cuestión. Cuando me miré el pico descubrí que sobre mi vientre había un charco de leche que había estado saliendo desde hacía un rato y que ella miraba fascinada. Como empezaba a agotarse, empezó a tocarme hasta que me fui. A mí la experiencia me dejó fascinado porque era algo que simplemente no esperaba, era una forma de gozar nueva. Para mi polola fue una mezcla de emociones porque obtuvo mucha seguridad al saber que me excitaba mucho gracias a ella, que gozaba rico a causa de su habilidad y a eso hay que sumar que le daba orgullo saber que nadie antes me había tocado así.

¿Y POR QUÉ NO?
En el caso anterior hemos visto que si vuestra pareja os quiere, si está enamorada de vosotros y os lo ha demostrado, no se pierde nada al preguntar. ¿Por qué ese miedo a preguntar? Desde hace meses chateo con Victoria (España), que me ayuda a entender un poco mejor el dilema de los chicos y el de las propias novias a la hora de probar este tipo de sexo:

Sinceramente creo que los chicos no se atreven ni a preguntar porque la mayoría se sienten muy machos y creen que porque te toquen el culo te vas a volver gay o simplemente porque no tienen confianza con la chica como para planteárselo. Conozco a más de una que se echaría las manos a la cabeza solo de pensar en meterle un dedo en culo a su chico. Yo me he pasado muchos años empanada perdida, diciendo a todo que no, creo que por mi crianza, pero desde que veo las cosas con una mente más abierta me lo paso mejor, todo es probar... si te gusta repites, si no te gusta pues lo dices y pasas a otra cosa...

Victoria tiene una pareja estable desde hace mucho tiempo y eso le ha permitido probar con seguridad muchas cosas, entre ellas masajear la próstata de su chico:

En mi caso a mí me encanta, jugar con él me da mucho morbo, me gusta mucho jugar con la parte de alrededor de su culo y ver cómo poco a poco se va dilatando, luego meterle la lengua... ¡cómo jadea de gusto! Le he introducido un par de dedos que ha acogido con gusto y aparte de los dedos le he metido un vibrador de esos clásicos y pequeños que parecen una bala, que también le ha gustado. Ahora estoy pensando en comprarme otro juguete, a ver que tal. Él me ha pedido un arnés porque le da mucho morbo, así que habrá que darle ese gusto, ¿no?

En todo caso, Victoria advierte que hay que tener cuidado y no intentar empezar con algo muy grande:

Poquito a poco se va soltando, no quiero que le pase lo que a mí, que tengo el culete asustado y se me cierra en banda y no hay manera. Cuando lo tengo receptivo me gusta mucho, pero a la más mínima siento dolor... y entonces nada, mejor dejarlo, porque al final en vez de disfrutar acabo mosqueada.

LA CHICA QUE QUERÍA LLEGAR VIRGEN AL MATRIMONIO
Curiosamente, no hace falta ser una veterana del sexo para practicar este tipo de juegos. Mamen (Córdoba) es un buen ejemplo de ello: somos amigas desde hace muchos años, y siempre bromeo diciéndole que ella es mi maestra Jedi, puesto que tiene un puñado de años más que yo y fue de las personas que, sin ser familia, más me ayudó a convertirme en mujer y disfrutar con ello. Sin embargo, lejos de ser una chica muy experimentada, ella siempre ha estado con el mismo chico, se quieren un montón y tienen una vida de lo más convencional. ¿Cómo acabó probando este tipo de juegos? Ella misma lo cuenta:

Tú sabes que yo siempre he estado con el que a día de hoy es mi marido, que comenzamos cuando estábamos en el instituto y que yo le dije desde el primer día que pensaba llegar virgen al matrimonio. Obviamente a los dos nos daban calentones porque fueron muchos años de noviazgo y porque en verdad nos queremos mucho de siempre y la cabra tira al monte, ¿me entiendes? Total, que mientras no me la metiera podíamos hacer cosas. Yo era muy inocente para estas cosas y ni se me pasó por la imaginación que pudiera tener un orgasmo sin que me la metieran, pero él se portó la mar de bien y me hizo descubrir un montón de cosas. ¡Él es auténtico maestro!

Cuando ya llevábamos algún tiempo me pidió si podía metérmela por detrás. A mí no me hacía especial ilusión pero entendía que él tenía ganas de hacer algo especial, que tantas pajas no podían ser buenas y se me iba a volver loquito de seguir así. Total, que lo intentamos pero no fue demasiado bien porque él la tiene más bien gordita y no me entraba. Me sugirió que podíamos ver algo de porno y a lo mejor así nos enterábamos de cómo se hacía bien. La verdad es que nunca nos enteramos de cómo hacerlo bien o a lo mejor es que simplemente la suya es muy grande para una persona tan pequeñita como yo, aunque la cosa es que viendo una de aquellas películas vimos que una actriz le metía al chico el dedo en el culo y el muchacho que parecía volverse loco del gusto. Aquello nos dejó loquísimos y nos pusimos a investigar.

Mamen explica con más detalle por qué le gustaba:

Para nosotros fue una maravilla por muchas razones. Para mí era una forma de tener un momento muy íntimo con él a pesar de que no me la metiera y para él era algo que le daba un montonazo de placer. Siempre lo hemos hecho con un montón de besos y caricias y amor, y nos excitaba muchísimo y nos hacía sentir muy especiales porque nadie más hacía eso. Cuando nos casamos ya empezamos a hacerlo de forma normal pero eso no quiere decir que no nos guste recordar los viejos tiempos jajaja. De hecho cuando estoy es esos días del mes ya te imaginas lo que hacemos si él tiene ganitas. Para mí sigue siendo una cosa super-especial.

EL CHICO QUE DESEABA SER DOMINADO
Para Auspex (España), compañero de X-Hamster con el que he charlado de este tema muchas veces, empezó siendo una simple fantasía que pronto se hizo real:

Mi idilio con la estimulación anal/prostática empezó cuando yo tenia 20 años, a punto de cumplir 21. Mi curiosidad se despertó en una de las muchas visitas que hacia a las webs de videos porno, al entrar por casualidad en la sección de BDSM. Allí encontré el típico video en la que una mujer madura, vestida unicamente con unas botas de cuero y un arnés penetraba analmente a un chico joven, que estaba sujeto a una especie de potro. Este fue el primero de muchos videos que me llevaron a investigar acerca del BDSM, y a frecuentar chats en busca de una experiencia real. Finalmente encontré a una Ama que me tomó a su servicio. Era una mujer madura, que me doblaba de sobra la edad. A ella le ofrecí mi virginidad anal cuando llevábamos un tiempo juntos. Y sin duda, fue la mejor experiencia sexual que había tenido.

Como en otros casos, Auspex explica que la experiencia sucedió de manera progresiva y que su predisposición fue muy importante:

Ella empezó a introduciéndome primero un dedo. Como no encontraba apenas resistencia y a mi no me dolía, con el tiempo fuimos pasando a otros juegos. Finalmente probamos un arnés. Me sentía muy lleno, excitadisimo, con una sensación como si necesitara ir al baño corriendo. El movimiento de mete-saca era muy suave, pero se fue haciendo mas intenso hasta que no pude controlarme mas y me corrí. Y acto seguido empecé a llorar. Creo que fue culpa de la mezcla de sensaciones, de mi estado de animo... no lo se, pero la cuestión es que temblaba como una hoja.

Pero lejos de verlo como una fantasía que solo podía disfrutar en ciertos momentos, se decidió a compartirla con las novias que fuera teniendo, decidido a disfrutar de una sexualidad placentera junto a las mujeres que amaba:

Con mi actual pareja surgió desde el principio, puesto que le comenté que tenia ese gusto cuando nos estábamos conociendo, cierto día que mantuvimos una conversación sobre sexo. A ella no le asustó, sino que desde el principio se convirtió en una de nuestras prácticas sexuales habituales: o bien ella me penetra con un consolador de látex y lo mueve con la mano mientras me masturba y me la chupa, o bien me lo mete y nos ponemos en una posición en la que ella puede cabalgarme mientras tengo el consolador dentro.

Pero tanto para Auspex como para su pareja, este juego es mucho más que una alternativa, es también una forma de unión que les permite salvar problemas que, aparentemente, no tenían solución:

A mi me gusta principalmente porque nos une, no tanto por la práctica en sí misma, sino porque tengo problemas de anorgasmia y mediante el sexo vaginal me es casi imposible correrme, por lo que siempre acababa masturbándome. Y esto era algo que a ella la frustraba mucho. Además es la sensación de estar lleno algo que me encanta. Y a ella le gusta también porque tiene una faceta dominante en la cama y al penetrarme dice que me vuelvo más sumiso.

ELLA TAMBIÉN TIENE FANTASÍAS
Hasta ahora hemos visto cómo los chicos son siempre los que muestran interés en ser penetrados, pero Jesús (Caracas) nos ofrece una visión bastante diferente:

Mi ex siempre decía que tenia fascinación por mi trasero. Todo empezó con acariciarme las nalgas nada más, pero después de un tiempo empezó a jugar con su dedo en mi ano hasta que empezó a disfrutar mucho el penetrarme así. Por lo regular, cuando dormíamos juntos y yo me ponía de lado, ella aprovechaba para masajearme la entrada del ano hasta penetrarme y masturbarme simultáneamente.

La forma de ser de Jesús, muy abierto de cara al sexo, le permitió disfrutar sin tapujos de aquellos juegos y, más importante todavía, le dio el valor para tratar el tema abiertamente:

Del gusto que ambos sentíamos por eso surgió la idea de que, con la debida preparación, podríamos intentar la penetración a través de un arnés, pero como yo quería que la experiencia fuera igual de placentera para ella, entonces al buscar el arnés busqué uno que fuera más para uso lésbico: que también la penetrara a ella y pudiera sentir el impacto de la misma penetración. Debo aclararte que ambos somos bisexuales, así que nunca hubo incomodidad al respecto, solo algo de temor de ella por hacerme daño con sus uñas y no más. La relación se acabó por otros motivos y la experiencia fue bastante satisfactoria para ambos."

LO QUE IMPORTA ES DISFRUTAR
Siempre digo que lo que importa es disfrutar, y eso mismo es lo que pensó Verónica (Alcalá de Henares), una amiga que no tiene problema en penetrar a su pareja no ya con el dedo o un juguete, sino con un dildo fijado a un arnés. Ella cuenta así cómo surgió todo:

Yo creía que eso de tener relaciones sexuales estaba sobreestimado porque o no sentía nada o sentía dolor. Yo pensaba que todo el mundo sentía lo mismo pero mi novio me convenció para ir al ginecólogo y... ¡Sorpresa! No era lo normal. Los músculos de mi vagina se contraen cuando tengo sexo y se cierran espontáneamente, de tal forma que la polla no entra y, si insiste, acaba causándome dolor. La única solución es ponerme una crema analgésica que me deja toda la zona dormida y con la que no siento nada, por lo que mi novio podía soltarse pero yo me quedaba con todas las ganas. Además que el potingue no era nada barato.

Mi novio sugirió que podía darme por el culo para que yo sintiera algo. Le dije que ni mijita. ¿Acaso aceptaría él que yo le diese por el culo antes? Para mi sorpresa sí, ea, aceptaba. Yo pensé que la cosa se iba a quedar en eso, pero cuál no es mi sorpresa cuando llega poco después con un consolador para que lo use con él. Lo que solíamos hacer era jugar con su culo, luego me la metía a mí y, cuando se iba, me lo comía hasta que yo también me iba. Nos podíamos llevar un buen rato de aquella manera y la verdad es que empecé a disfrutar del sexo, por eso creo que me animé y acabé comprándome un arnés."

El placer de esta experiencia les ha hecho invertir los roles, algo que mucha gente no verá normal, pero que a ellos les funciona y les hace felices:

Pero la cosa no se quedó ahí porque con el tiempo le fui cogiendo el truco a aquel aparato, y ahora puedo hacer que él se corra dándole por culo, a ver si me explico, que se corra sin tocarle el pene ni nada, tan solo metiéndosela yo. Depende de la ocasión y no ocurre el ciento por ciento de las ocasiones, pero tras uno 15 minutos empieza a gotear como una manguera mal cerrada y así dura un ratito hasta que se queda seco. En ocasiones todavía me da por el culo pero lo normal es que sea yo la que le de a él y, por supuesto, luego él me lo come. A mí me encanta la experiencia y no la cambiaría por nada. Él siempre me dice que goza como un poseso y en el fondo eso es lo importante. ¿Vale la pena hacerlo como todo el mundo si eso quiere decir que no vamos a disfrutar?

100% (15/0)
 
Categories: AnalFetishTaboo
Posted by gitanilla_andaluza
1 year ago    Views: 866
Comments (2)
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1 year ago
Tienes toda la razón, de hecho me veo reflejada en varias historias.
Cada persona es un mundo y para eso sirve el hablar las cosas, para conocerse mejor y disfrutar de la mejor manera posible.
1 year ago
Verdaderamente, Helena -como pones en tu perfil- empleas esta cuenta para explicar cómo sientes las relaciones; y además lo haces bien. Gracias.
Ah! Vales un montón, Gitanilla. Creo que ya te lo he dicho, pero bueno, no pasa nada por repetírtelo.
Besos