MASAJE DE PRÓSTATA

¡Parece que he abierto la Caja de Pandora! Desde que comenté cómo fui preparando a Fali para tener sexo anal, muchos de vosotros me habéis escrito comentando vuestro interés por disfrutar de esta zona, pidiéndome algunos consejos y preguntándome si hay alguna forma de practicar sexo anal sin necesidad de que te introduzcan un pene. A algunos ya os he respondido brevemente en privado, pero me parece que es mejor explicarlo de manera más extensa y pública. Eso sí, como de costumbre, os lo voy a contar a través de una experiencia personal mía.

Pero primero, unas nociones básicas. A estas alturas, imagino que todos sabréis que el punto G del hombre es la próstata, y que se puede estimular a través del ano. Al igual que el pene, la próstata es un centro de placer común a todos los hombres, independientemente de su orientación sexual. Si eres gay, te gustará que un chico te lo estimule. Si eres hetero, que lo haga una chica te dará más placer. Así de simple. Ahora bien, a diferencia del pene, la próstata requiere mucho más cuidado y mimo: lo que os voy a contar os ayudará a disfrutar de vuestro cuerpo a solas, pero también servirá para que vuestra pareja (que no tienen por qué ser una chica TS) os haga tocar el cielo.

La historia que os cuento la viví hace un par de años, cuando tuve un romance veraniego con un chico que andaba de vacaciones por Córdoba (¡que ya son ganas de pasar calor!). Al principio, él me preguntó si había algún problema en que tan solo tuviésemos sexo convencional (es decir, que él me penetrase), y yo le dije que en absoluto, que lo disfrutaba igualmente. En otras condiciones le habría explicado todo el tema de la próstata, el que no iba a pensar que era gay y los demás temas que trato con los chicos con los que salgo, pero como lo iba a ver durante poco más de un mes, tampoco tenía ganas de quemarme con explicaciones.

Aquel muchacho pensaba que el ano no ofrecía placer alguno, y que yo me dejaba penetrar por darle un gusto más que por otra cosa. Por eso, cuando la primera vez que lo hicimos me escuchó ronronear de placer, se quedó un poco confuso. No obstante, o se pensó que fingía o imaginó que era algún tipo de placer psicológico, y seguimos con lo nuestro. En un momento yo estaba con mi cuerpo prácticamente pegado al suyo, y debo decir que el chico, ya fuera por casualidad o por talento, me estaba haciendo disfrutar enormemente, justamente por estar estimulando constantemente mi próstata. Sintiendo que iba a explotar, le avisé:

Me corro... ¡que me corro!

Pero para mi sorpresa, él siguió pegado a mí, aferrando mi cuerpo con fuerza y callándome con sus besos. No sé si no me entendió si se pensaba que lo decía por excitarle, pero el hecho es que efectivamente no pude contenerme más y me corrí. Como mi pene no estaba completamente erecto, ya que no me lo había estimulado directamente, el movimiento lo agitó de tal manera que tanto mi estómago como el suyo, e incluso una parte de su pecho, quedaron perlados con mi eyaculación. Para mi sorpresa, aquello no le echó para atrás, antes al contrario, él mismo fue incapaz de controlarse y también se corrió.

EL PROBLEMA

Tras ducharnos y echarnos a descansar con una copa en la mano, el chico me confesó que le había parecido increíble el hecho de que me corriese sin que él me tocara. Me sentí en la obligación de explicarle todo el tema de la próstata, y él no dejaba de mirarme con asombro, como si le desvelase un nuevo mundo.

Curiosamente, según me confesó (no sin cierto tono tímido), que él siempre habría creído que era imposible disfrutar del sexo anal. Esa idea era culpa de una antigua novia, con la que lo había intentado pero que, tras ponerle mucho empeño, no había conseguido más que una sensación de incómodo escozor.

Al parecer, la novia le había abierto de piernas, se había puesto una generosa cantidad de lubricante en el dedo y lo había introducido sin mayores contemplaciones. Él intentó relajarse, en cierto modo lo consiguió, y ella se puso a mover el dedo como si fuera un vibrador ciclado de pilas Duracell. El resultado es que fue una noche bastante olvidable.

¿Podía ayudarle a disfrutar del sexo anal? Por supuesto que sí. ¿Era necesario que le penetrara? No, cariño, no era necesario en absoluto. Tu cuerpo, tus reglas.

PASO 1: ANTES QUE NADA, JUGAR

Quieres jugar con tu ano. Muy bien, pues lo primero es limpiarte bien tanto la zona como las manos y, especialmente, las uñas (córtatelas, ya puestos). Si tú o tu pareja sois muy escrupulosos, tal vez deberías pensar en unos guantes de látex.

Y ahora olvídate del ano. Lo que tienes que hacer es jugar, excitarte, sentir como una llama recorre tu cuerpo. Y entonces, jugar con la zona de tu culo, pero no introduzcas nada en tu ano. De hecho, si te sientes un poco reticente y tu pareja se presta, prueba a introducir tu dedo en su ano primero.

Este chico parecía maravillarse al verme disfrutar, así que le invité a que probase a estimularme con su dedo. No es especialmente difícil encontrar la zona (justo a la altura de los testículos) y yo le iba dando instrucciones de qué movimientos hacer. Ten en cuenta que esto no es una ley universal: a mí me gustan movimientos muy lentos y suaves, que luego dan lugar a una rápida agitación seguida por una breve pausa, y vuelta a empezar. Otra gente prefiere un ritmo lento todo el rato, depende de los gustos.

Mientras él me hacía eso (o mientras a ti te lo hace tu chica), yo jugaba con su culo, incluso acariciaba su ano con el pulgar lubricado o con la lengua, dependiendo de la posición. Pero nuevamente nada de penetración, luego le masturbaba continuando con esa caricia. La idea era que la masturbación durase, de tal forma que el cuerpo fuese asociando el placer y a ese tipo de nuevas caricias, siendo así más receptivo.

PASO 2: LA PEQUEÑA PENETRACIÓN

Cuando él se sintió cómodo, pasados unos días de juegos, empecé a penetrarlo muy lentamente y con mucho lubricante. Recuerda que si te lo hace otra persona debe haber un diálogo para saber cómo va la cosa, y que el lubricante debe aplicarse constantemente al principio.

Como el chico se sentía algo nervioso, yo no dejaba que el ano se convirtiese en su centro de atención. Le besaba, le mordía los pezones, le daba un azote, se la chupaba o incluso le masturbaba un poco... era una experiencia que abarcaba varias partes de su cuerpo, cosas nuevas pero también cosas conocidas, lo que permitía que su cuerpo se relajase.

La idea no era tanto darle un orgasmo como demostrarle lo sensible que es la zona y lo receptivo que es el ano. Si la primera vez no lo consigues, ey, no pasa nada. Es una cuestión de paciencia, y cada vez irás reaccionando mejor. A mí me costó tres intentos a lo largo de una semana pasar al siguiente paso, así que no os desesperéis.

PASO 3: LA GRAN PENETRACIÓN

Cuando el dedo estuvo dentro, no tuve que forzar nada. No es una cuestión de llegar hasta el fondo, pues la próstata no está tan adentro (recuerda, altura de los testículos). Unos besos aquí, un poco de masturbación allá, incluso algunas caricias sensuales, y mi dedo siempre acariciándole en el interior, con él describiéndome cómo se sentía para que yo pudiera manejarme mejor.

Al principio notó un placer normal, como el que sientes cuando te acarician el pene. Pero luego, ese placer se vuelve más intenso, es casi un cosquilleo, como si algo despertase dentro de tu pene (es el esperma que va circulando muy lentamente gracias al estímulo). Es raro que esto provoque un orgasmo, aunque depende de la persona. A medida que la caricia avanza, el placer es mayor, y es como sentir un orgasmo largo, que mucha gente no es capaz de aguantar y quiere finalizar masturbándose, cosa a la que yo me niego tajantemente: si mi dedo está en ti, te correrás cuando yo te lo diga o tu cuerpo quiera, no cuando tu mano lo indique. ¡Hay que aprender a disfrutar!

PASO 4: ESTÍMULOS

Hay diversos estímulos que pueden acelerar la eyaculación o incluso aumentar el placer, y en muchas ocasiones son más psicológicos que físicos.

Hablar sucio a la otra persona siempre ayuda. Por ejemplo, yo le decía:

¿Cómo te sientes cuando estoy dentro de ti? ¿Me deseas, deseas que sea parte de ti?

A otros chicos con los que he tenido más confianza incluso les he hablado con más agresividad:

– Eres una nenaza, solo quieres que te follen el culo, ¡nenaza!

Pero solo es un juego, claro está, y la idea es decirle cosas que les exciten. Si el chico no está seguro y le llaman nenaza, eso no va a ser excitante, sino insultante. De ahí la importancia de hablar con tu pareja.

Una cosa que excita a varios chicos es que tú también disfrutes. En general, todos los chicos se han mostrado excitados cuando me he masturbado y me he corrido sobre su pene, pues la sensibilidad que sientes en ese momento hace que mi esperma se sienta como algo cálido y delicioso que te recorre por fuera y ayuda a tu propia eyaculación.

A este muchacho nunca le hice eso, no tenía suficiente confianza, pero sí que me arriesgué un poco. Cada cierto tiempo, el pene va a soltar un poco de esperma. Posiblemente no mucho, pero sí lo justo para recogerlo con los dedos y alimentarle con él. Lo puedes acompañar de alguna frase dominante y maternal, en plan:

– Cómetelo todo por mí, por mami.

O puedes ser un poco más dura:

– ¡Ya puedes ir limpiando este estropicio!


O simplemente ser picarona:

– Sabes que harías lo que fuera con tal de que no pare, ¿verdad?

Como ya os he dicho, depende de vuestros gustos.

Si él se empieza a sentir un poco incómodo, si se te cansa el dedo o si simplemente no parece que vaya a eyacular, que no cunda el pánico. Este chico casi nunca se corrió solo, siempre tuve que masturbarle o chupársela hacia el final, pero eso no quita que llevase un buen puñado de minutos disfrutando enormemente, y que además culminase con un orgasmo mayor de lo habitual.

Olvidaos de las pelis porno. Si nunca te han tocado el culo, no vas a disfrutar con un dildo de veinte centímetros por muy guapa que sea tu novia o muy sucio que sea su vocabulario. Paciencia, perseverancia, excitación y, si puedes, una persona que quiera compartir la experiencia contigo.

Si lo pruebas, lo fotografías o lo grabas, pues me avisas. Si no te atreves, estás en tu derecho. Lo importante es que disfrutes.

100% (20/0)
 
Posted by gitanilla_andaluza
1 year ago    Views: 756
Comments (10)
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10 months ago
yo creo que hoy en dia la mayoria de los hombres lo probarian, aunque admitirlo... tal vez no tanto
buzzoc
retired
1 year ago
Es fantástico como escribes, me encanta, felicitaciones!!
1 year ago
Muy didáctico. ¡Gracias!
1 year ago
Des de hace años que disfruto del sexo anal, soy etero y des de que descubri la estimulacion prostatica la estimulo muy amenudo. Las eyaculaciones son mucho mas grandes y he llegado a correrme varias veces sin eyacular. El placer es immenso.
Me gustan tus relatos, felicidades.
Besos.
1 year ago
Perfectamente detallado y explicado, es de gran ayuda,la verdad que me estoy quitando bastantes "telas de araña" de mi mente con los detalles tan gráficos que expones. Otra vez, muchas gracias !!!!
1 year ago
Me ha gustado mucho cómo lo has explicado. Y además de aprender, me he puesto muy cachondo!!! jajajaja. Doble placer!!! ;-)
1 year ago
Excelente lo que relataste a mi me costo mucho que mi mujer entendiera que queria conocer el placer prostatico y es verdad no lo logramos las primeras veces y aunque paresca raro pero es verdad lo que cuentas sobre el prejuicio de ser o no gay (a mi mujer eso la freno al inicio) yo le decia que no me importa que orientacion sexual tengo SI se que la estimulacion anal cuando se descubre es mmm Genial otra ves gracias por tu relato MARAVILLOSO
1 year ago
Ojala todo el mundo supiera como hacerlo bien. Nos ahorraríamos muchos traumas con este tema.
equisciente
retired
1 year ago
Eres una auténtica joya. Gracias por esta estupenda (y excitante, muy excitante) explicación.
1 year ago
Se puede decir mas alto pero no mas claro! explicacion perfecta, espero que se anime mucha gente!! jeje un beso encanto