¿QUÉ TE ATREVES A HACER?

Siempre he querido ser una persona sincera. Por eso, cuando un chico me empieza a gusta y veo que el sentimiento es mutuo, le explico que soy una chica TS. Y aunque he conocido gente que se ha sentido aterrada ante la idea, lo cierto es que la mayoría de la gente lo acepta. No digo que les parezca maravilloso ni que se hagan a la idea de forma automática, pero sí que suelen tener una actitud muy positiva. Desgraciadamente, todos cargamos desde nuestra infancia con prejuicios sobre cualquier forma de sexualidad que se salga de lo tradicional, y eso me ha dado problemas en alguna que otra ocasión.

Yo me considero una chica bastante comprensiva. Disfruto del sexo siempre que sea con una persona que me guste físicamente o cuya personalidad me parezca interesante, por lo que no me importa adaptarme un poco a lo gustos de la otra persona. Por ejemplo, tuve una pareja que tan solo me penetraba analmente, no mostrando ningún interés por jugar con lo que tengo en la entrepierna, y yo jamás le presioné en ese tema. Nos lo pasábamos bien juntos y el sexo era bueno, ya está.

Pero eso no es lo común. Muy por el contrario, muchos chicos abren su mente cuando empiezan a salir con una chica TS, de tal modo que se preguntan por qué no pueden disfrutar de una forma más abierta. Imagino que en parte es morbo y curiosidad, pero si realmente quieres a la otra persona, es normal que quieras disfrutar con ella de todas las formas posibles. El problema es que cuando ese morbo y curiosidad se tiene que trasplantar a la cama, los chicos suelen mostrar bastante miedo e inseguridad. Es un sentimiento que debe ser confuso: por un lado las ganas de hacerlo, pero por otra parte esa moral inculcada que susurra desde lo más hondo que aquello está mal.

Esto no es un problema tan grave como puede parecer. Lo que os quiero contar es, de hecho, cómo yo suelo lidiar con estas situaciones cuando se producen. Y para ello voy a poneros el ejemplo de mi relación con Fali (no es su verdadero nombre, pero a nosotros nos servirá). Quiero que lo imaginéis como un chico en buena forma, aunque no estaba cargado de músculos ni nada por el estilo, elegante aunque sin ir especialmente a la moda, con un rostro que no te llamaría la atención si no fuera por una forma de mirarte que enamoraba. Era un muchacho bastante tierno, de hecho lo sigue siendo, aunque en la cama se mostraba un poco inseguro. Pero finalmente, cuando llevábamos un par de meses viéndonos, me dijo que quería probar cosas nuevas, cosas “que nunca antes haya probado con otra chica”, que era su forma dulce de decir que sentía curiosidad por emplear mi entrepierna en la cama.

Empezamos de una manera bastante sencilla, dejando que él jugase con mi entrepierna, que la tocase, que se sintiese cómodo con ella. Al principio no estaba muy convencido, pero cuando vio el placer que podía darme de aquella manera, el masturbarnos el uno al otro se convirtió en parte de nuestros juegos. Fuimos probando diversos juegos, y algunos le sorprendieron hasta a él mismo. Por ejemplo, el eyacular el uno sobre el otro (usualmente en el pecho o el estómago) era una cosa que le excitaba muchísimo, y sin duda fue un incentivo para seguir probando cosas nuevas. Para mí era doblemente excitante, pues sentía que estaba aceptándome y eso es algo que siempre suma muchos puntos a una pareja.

Pero Fali se encontró ante un auténtico dilema el día en que me pidió que lo penetrase. Y es que, aunque la idea le excitaba muchísimo cuando me la contaba, a la hora de llevarla a la práctica se ponía tan nervioso que era imposible hacer nada. Otra persona se habría enfadado o lo habría dado por imposible, pero yo ya tenía algo de experiencia, y le pregunté si alguna vez había tenido algún tipo de juego sexual que implicase su ano. La respuesta fue contundente: jamás. Cierto es que había sentido curiosidad, sobre todo por los besos negros, pero temía lo que podrían pensar sus parejas si él lo proponía. Y yo, cargada de paciencia, le expliqué al pobre Fali que no era posible llegar y meterla del tirón, que era normal que su cuerpo se resistiese, y que había que ir acostumbrando a la zona al contacto para que pudiese disfrutar. Ya sé que en las películas porno hay muchos vídeos de “primera vez” en los que la chica es penetrada analmente por un tipo que la tiene como un tren de mercancías, pero creedme, si esa chica nunca hubiese tenido sexo anal habría acabado en el hospital por un desgarro.

Antes de seguir, os quiero dar un consejo muy importante, y que podéis aplicar con vuestra pareja sin importar su sexo: hablad sobre las fantasías y sobre cómo realizarlas. No hay nada peor que tener una vida sexual monótona por culpa de la timidez, o al contrario, no ser capaz de cumplir una fantasía porque no sabías qué quería la otra persona. En mi caso, Fali sentía curiosidad por los besos negros, así que ese fue nuestro primer paso.

Las fantasías es mejor demorarlas un poco, y luego prolongarlas. Así que empecé dándole un masaje de espaldas a Fali, sin prisa alguna, y luego de acabar con sus nalgas se las habría y le acariciaba el ano con la lengua. Hay muchas maneras de hacerlo, pero si es tu primera vez lo mejor es ir con calma: no intentes penetrar a la otra persona con tu lengua, sino que mejor gírala siguiendo las agujas del reloj, solo para luego cambiar de sentido. Juega con el ritmo y con la fuerza que ejerces con la lengua. Lo mejor era no forzar nada, sino dejar que el propio ano aceptase lentamente la punta de la lengua, aprovechando que se encontraba húmeda. Es imprescindible que la persona que lo recibe se haya lavado bien previamente, y nunca es mala idea emplear algún lubricante de sabores, aunque eso depende de cada cual. El resultado es una suerte de masaje húmedo que te hace tomar conciencia de la sensibilidad de esa zona. Quien no se excita cuando se lo hacen, es que no tiene sangre en las venas.

Fali se encontró mucho más receptivo, pero no pensé que fuera cuestión de apresurarse. El segundo paso fueron las caricias a la zona. Primero con la ropa interior puesta, que da mucha más seguridad y algo menos de vergüenza. Luego, cuando se sentía más seguro, empleaba un dedo lubricado para acariciarle el ano, ahora bien, sin penetrarlo. Una buena opción es jugar también con el pene, aunque sin dejar que se corra demasiado pronto, dejándole que se sienta cómodo y comprenda que todas las sensaciones de placer que recibe están conectadas.

Finalmente nos planteamos la penetración, si bien de manera escalonada. Y es que, por muchas ganas que Fali tuviera a esas alturas, su cuerpo tendía a rechazar cualquier cuerpo extraño que entrase en él, por lo que había que ir acostumbrándolo. Lo que hice fue introducir el dedo, una vez más lubricado, suavemente, compaginándolo con la masturbación, y sin tratar de introducirlo demasiado. No había que moverlo mucho, tan solo dejarlo ahí, dejar que el cuerpo comprendiese que aquello no iba a hacerle ningún daño y, por lo tanto, dejase de oponer resistencia. Una vez eso sucede (a nosotros nos llevó unas tres sesiones en un largo fin de semana), lo mejor es estimular su próstata. La postura más cómoda es ponerlo a cuatro patas e introducir el dedo, siempre muy bien lubricado y tras haber jugado un buen rato con la zona, haciendo un movimiento suave pero firme. Realmente no hace falta introducir mucho el dedo, ya que el roce debe producirse aproximadamente a la altura de los testículos, y entonces sientes un placer lento que te recorre. Usualmente, la estimulación hace que el esperma se vaya desplazando muy lentamente por los conductos del pene, de tal forma que incluso se pueden producir pequeñas eyaculaciones (gotitas o un pequeño chorro) que indican que todo va bien. A Fali eso le volvía loco, y no paraba de pedir que le masturbase, pero esa experiencia es mucho mejor si se prolonga, así que siempre tardaba bastante. Los hombres suelen estar acostumbrados a un orgasmo breve e intenso, por lo que les resulta muy curioso disfrutar de un orgasmo que parece interminable y que al final te deja exhausto.

Tras probarlo varias veces, finalmente probé a penetrar a Fali. Fue una experiencia maravillosa, en primer lugar porque habíamos decidido que el pasara una semana sin tener sexo para que disfrutase más intensamente, pero sobre todo porque todo fue bastante tierno. Siempre recuerdo cómo se estremecía mientras, manteniéndolo penetrado, apreté mi pecho contra su espalda y empecé a susurrarle en el oído. Que la chica que le gustaba pudiera hacerle experimentar aquello le resultó increíble, y nuestra vida sexual mejoró considerablemente.

ADVERTENCIA: Recordad siempre que lo que yo os cuento es MÍ experiencia. Eso quiere decir que otras personas pueden haber tenido experiencias o actitudes totalmente diferentes. Por favor, no caigáis en el error de meternos a todas en un mismo saco. Ah, si habéis experimentado una de esas experiencias diferentes o si os sentís identidicados de alguna manera, por favor, no dudéis en comentarlo aquí.
93% (24/2)
 
Posted by gitanilla_andaluza
1 year ago    Views: 672
Comments (12)
Reply for:
Reply text
Please login or register to post comments.
6 months ago
Gracias por tu estupendo relato. Si haces el amor como escribes y todo indica que así es, tienes que ser una auténtica delicia.
1 year ago
Muy buen relato
1 year ago
mola! he tenido experiencias parecidas, pero con una chica (y juguetes). Me encantaria hacerlo con una trans
1 year ago
Muy bien contado. Me encanta como lo escribes y como me siento identificado en casi todo.
Un beso
1 year ago
wowww que envidia le tengo a "Fali", lo acabo de leer y estoy superexcitado (mmm) que historia tan linda chiquilla! x
1 year ago
divino!
1 year ago
gran aprendizaje sobre el juego anal en un hombre...fali fue afortunado de tenerte helena!!!
1 year ago
me parece una buena historia, la verdad es que el sexo nal para un hombre es muy placentero.
1 year ago
Escribes bien; gitanilla, y es bonito, muy bonito, leerlo.
Imaginarlo contigo es bello. Experimentarlo: Sublime.
Felicita a Fali y dile que es muy muy afortunado.
Besos
1 year ago
muy interesante
1 year ago
Fantástico relato y sobre todo muy útil para romper tabúes y disfrutar plenamente del sexo en pareja.
1 year ago
Muy buenos consejos y excelente relato. Felicitaciones!!!