QUÉ ES LO QUE SIENTO

¿Qué sentimos las chicas cuando tenemos sexo?

Responder a esta pregunta es bastante difícil, porque depende mucho de cada mujer, tanto de su propio cuerpo como del vínculo psicológico que le una con el chico con el que tiene sexo. Hay chicas que, por ejemplo, sienten más fuerte los orgasmos a través del clítoris, mientras que otras sienten una mayor excitación cuando tienen sexo con un desconocido. Por todo ello, lo que os voy a contar es lo que YO siento.

Para mí es muy importante estar excitada. Usualmente evito masturbarme entre semana, de tal forma que cuando me tenga una sesión con mi novio el viernes o el sábado estemos deseándolo. Pero para eso no es solo necesario no haber tenido sexo, sino también que existieran pequeñas señales, como comentarios sensuales, caricias eróticas y besos apasionados a lo largo de la semana. Lo que siento en esta fase no es tanto físico como psicológico: me sorprendo pensando en las cosas que le haría a mi chico, me siento más excitada al ver al estilo de hombre que me gusta y consumo mucho más porno. Si la sensación se alarga mucho tiempo, acabo sacándome fotografías para canalizar mi deseo.

Una vez estamos juntos, lo que queremos es que el placer dure lo máximo posible, y eso quiere decir que no podemos lanzarnos el uno sobre el otro sin más. Mientras nos quitamos la ropa solemos ayudarnos mutuamente, y cada caricia o roce, incluso si es inocente, me enciende enormemente. Cuando veo sus labios tengo ganas de morderlos, de saborear su saliva, se sentir el movimiento de su lengua. Es algo que puedo resistir, pero todo en mí grita pidiendo que no demore mucho el momento. Luego nos metemos en la cama y nos damos caricias inocentes, besos cariñosos, disfrutamos sintiendo nuestros cuerpos... cada vez noto más calor y más deseo, y si noto su pene erecto, empiezo a rozarme contra él. Es en ese punto donde pierdo el control de mi cuerpo: puedo decidir lo que hago, pero siempre que lo que haga tenga como resultado rozar su piel con la mía.



Parte de nuestro juego es hacer petting (rozarnos y magrearnos) y practicar sexo oral. Esto me estimula sobre todo el clítoris, y es un placer intenso que al rato me llena por completo. No es fácil de explicar, pero sería como si a cara roce hubiese oleadas de placer que te sacudieran, cada vez más intensas, hasta el punto en que lo único que puedes hacer es dejarte llevar por ellas. Es una pena porque si le estoy masturbando o se la estoy chupando, prácticamente paro o sigo a un ritmo muy irregular, aunque él dice que escuchándome gemir se mantiene excitado. Ahí es donde suelo tener el primer orgasmo, y es muy intenso aunque pasa con cierta rapidez, dejándome lista para seguir acariciándonos o pasar a mayores. El problema suele ser que el clítoris se me queda muy sensible, por lo que llegados a este punto tiene que hacérmelo con la lengua muy suavemente o introducirme los dedos y estimularme el punto G, lo que me lleva a un segundo orgasmo que usualmente tarda un poco más en llegar (aunque no mucho más) y que tiene algo más de intensidad, aunque también se pasa rapidísimo.



Llegados a este punto, lo que deseo es que me penetre con su polla. O mejor dicho, no es que lo desee, sino que lo necesito. A pesar de haber tenido ya un orgasmo como mínimo, la sensación de vacío tras el mismo es muy grande, y la excitación vuelve rápidamente. El pene es mucho mejor por varias razones: primero, porque estoy tan excitada que tengo la vagina tremendamente sensible y muy lubricada, por lo que puede entrar con mucha facilidad y le siento perfectamente; segundo, porque al ser más grueso me permite tener mayor sensibilidad; finalmente, nos permite movernos más libremente, abrazarnos, besarnos y muchas otras cosas.



El placer es difícil de describir, y en ocasiones depende de la postura que adoptemos. No obstante, en general es una gran sensibilidad de todo mi cuerpo, un placer que va creciendo cada vez más, una sensación de que voy a explotar que no desaparece, y que de hecho es muy agradable si te relajas y sabes disfrutarla. A eso se suman placeres psicológicos, como escucharle gemir o decirte lo mucho que le excitas, el soltarte tú misma y decirle las guarradas que se te ocurren, besarnos apasionadamente o simplemente mirarnos sin apartar la mirada, desafiantes, como retándonos a corrernos.



En ocasiones puedo correrme antes que él y, con suerte, disfruto de dos orgasmos siendo penetrada. Otras veces acabamos casi a la par (incluso puede suceder que él se corra un poco antes, pero que yo siga unos segundos más, aprovechando que se mantiene erecto, para conseguir el orgasmo). De tarde en tarde él acaba primero, pero en esos casos él sabe consolarme comiéndomelo o masturbándome... menos es nada.

Cuando me agarra los pechos o me da un azote, lo siento mucho más y mi excitación aumenta, y si me introduce un dedo en el culete simplemente pierdo el control y no controlo mi cuerpo. En los campings y los hoteles me odian, como os podréis imaginar. De igual modo, al correrse, lo siento perfectamente: nuevamente es difícil de explicar, pero es como si alguien que se hubiese lavado las manos con agua muy caliente te diese un apretón de manos, sientes una húmeda calidez. Esto, por cierto, no aporta ningún placer, aunque a mí me excita mucho saber que mi chico se ha corrido, sobre todo si ha soltado un buen gemido final.



Lo interesante del orgasmo que recibo yo es que no es algo momentáneo, sino que una vez lo tengo siguen llegándome oleadas de placer que poco a poco se disuelven. Por eso me gusta que él se quede dentro un poco, pues me estremezco y su roce aún me resulta excitante. Esto puede durar desde un puñado de segundos hasta unos pocos minutos, y me deja totalmente agotada y satisfecha.

Curiosamente, depende mucho del chico. Con otros chicos nunca he tenido un orgasmo, mientras con algunos he logrado tener aún más (mi máximo han sido cinco con un chico masturbándome y comiéndomelo, y en otra ocasión uno con sexo oral seguido de cuatro con penetración con otro chico, lo que por cierto me dejó con la vulva en llamas). Ahora bien, la intensidad no depende del número de orgasmos. En ocasiones solo tengo uno con penetración pero puede ser intensísimo, mientras que otras veces consigo tener tres sin que sean especialmente fuertes. Yo prefiero un solo orgasmo intenso, pero si no puede ser por la razón que sea, pues prefiero tener unos cuantos seguidos.

100% (3/0)
 
Categories: Hardcore
Posted by gadessexi
12 months ago    Views: 271
Comments (3)
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gadessexi
retired
11 months ago
Es más bien un problema de espacio: en mi casa tengo siempre a mis padres o a mis hermanos, pero en casa de mi chico lo normal es que sus padres se vayan al pueblo casi todos los fines de semana.
12 months ago
Un placer leerte. Sabes expresar perfectamente algo muy dificil de definir. Los chicos con los que has tenido los orgasmos son afortunados, vives intensamente el placer. Una curiosidad, tu esperas al fin de semana, tu novio también? Es un pacto establecido?
12 months ago
Muy. Bien descrito,veo que sabes disfrutar muy bien de tu cuerpo y del sexo.besos