mi suegra



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Para mi fortuna las tiendas que mi suegra visitó eran diferentes a las que frecuentaba mi mujer. Primero comenzó a buscar ropa que era común ver en ella, blusas de manga larga, faldas ajustadas y zapatos, a diferencia de mi mujer hizo de forma rápida sus compras, luego fuimos a una tienda de lencería, cuando entramos me dijo "Esto es para que tu me goces, dime que te gusta y que no", mi mujer nunca me había dado esta oportunidad, le escogí a mi suegra juegos de ropa interior con ligueros para medias de diferentes colores y siempre tangas, me gustaba ver como su culo se comía esas diminutas prendas, el ambiente de la tienda era muy tranquilo, mi suegra tomo unas prendas de dormir y se fue al probador, estando dentro me llamo para que las viera, en un movimiento rápido me jalo hacia adentro, con voz jadeante me dijo: "Muero de ganas, dame un rapidito...".
Yo que también andaba igual y solo la voltee y le hice a una lado la tanga blanca que llevaba puesta, ya la tenía muy húmeda igual que yo tenía la punta de la verga, ya lista para irme dentro, mi suegra se inclino un poco hacía adelante dejando ver su delicada concha, depilada y carnosa, yo me puse de rodillas y le di unos lengüetazos, su concha estaba caliente, muy deseosa, me incorpore y baje el cierra dejando fuera mi ver y mis bolas, sin decir nada se la deje ir hasta el fondo una y otra vez, la tenía de la cintura y la hacia moverse a mi gusto, le metía y sacaba la verga cada vez más rápido, hasta que una explosión de semen en su interior nos hizo tener un orgasmo juntos, las piernas de mi suegra temblaban su expresión era de lujuria, mi verga seguía palpitando en su interior, su vagina se contraía en unos movimientos deliciosos, sus jugos goteaban por mis bolas, poco a poco fui sacando mi verga, aún dura y sin decirle nada se la deslice dentro del culo a la vez que le ponía la mano sobre la boca para silenciar un grito de dolor y placer, ella me mordió la mano, eso me excito mucho, acerque mi boca a su cuello y le mordí el hombro, con la mano que tenía libre la tome por la concha y seguí dando fuertes penetradas a su culo, cuando acabe por segunda vez, mi suegra acerco su culo todo lo que pudo, la abrace fuertemente y le bese el cuello. Nos sobresaltamos al escuchar una la voz de la dependiente de la tienda decir: "¿Necesita algo más?".
Mi suegra me dijo al oído "Que me metas de nueva ese pedazo de carne delicioso" yo tuve que contener una risa, mi suegra le dijo a la encargada que le trajera otras prendas, yo salí del probador de forma sigilosa para evitar un altercado con alguien que nos hubiese visto dentro. Al salir de allí, mi suegra paso a una farmacia compró varias pastillas para dormir y nos dirigimos a casa, el camino era un tanto solitario y mi suegra que estaba sentada a mi derecha empezó a sobarme la verga y las bolas, cuando sintió que mi verga estaba lista se puso de rodillas bajo la cremallera y dejo mi miembro al descubierto, hábilmente comenzó a masturbarme, era una sensación deliciosa, yo debía ver el camino y conducir con cuidado, pero mi suegra comenzó a hacerme sexo oral, su boca se tragaba mi verga hasta llegar a las bolas, ella era muy hábil, me daba un gran placer, podía sentir las paredes de su boca y su lengua moviéndose alrededor de mi miembro ella dejo de hacerlo un momento diciendo "Cuando estés a punto de acabar házmelo saber..."
Siguió con su deliciosa tarea, mi miento estaba duro y empapado por la deliciosa saliva de mi suegra, su cabeza subía y bajaba, la tome del cabello con una mano e hice que sus movimientos fueran más fuertes, ella comprendió de inmediato que yo estaba a punto de eyacular, abrió la boca y mi verga llegó hasta el fondo, su lengua estaba acariciando mis bolas, una abundante carga de semen salió de mi cuerpo, mi suegra no dejaba de succionar, como ya lo había hecho antes no dejo que se escapara ni una gota, yo estaba exhausto. Al llegar a casa, mi mujer no había regresado del trabajo, subimos rápidamente a darnos una ducha, mi suegra me tenía como loco, en la ducha nos besamos y nos tocamos, metí varias veces los dedos entre su culo, su culo era firme y apretado, yo lo gozaba al máximo. Salimos de la ducha y nos vestimos, ella se puso la ropa interior que había comprado, bajo a la cocina y empezó a preparar la cena tranquilamente, minutos después llegó mi mujer, como siempre con quejas del trabajo. Cenamos los tres, mi mujer y mi suegra platicaron de forma amena, poco a poco mi mujer empezó a sentirse con mucho sueño, tuve que subirla cargada a la alcoba, se quedo profundamente dormida debido por las pastillas que su propia madre le puso en la cena; la acosté y mi suegra me dijo: "¿No te gustaría que tuviéramos sexo en esta cama tan acogedora?" le respondí que si, tome en los brazos a mi mujer, la llevaría a la habitación de huéspedes, mi suegra me detuvo y me dijo: "Deja a mi hija aquí, quiero ver que eres capaz de hacer con las dos..."
Era una propuesta, con más morbo que deseo, mi mujer y yo no somos precisamente una gran pareja, las relaciones con ella se volvieron aburridas, pero tenerla allí dormida y a mi suegra dispuesta fue como un platillo nuevo que estaba ansioso por probar, despoje de la ropa a mi mujer, mientras mi suegra nos veía, la deje desnuda sobre la cama, mi suegra me dijo: “¿Se lo habías hecho a alguien que esta dormida?”, le dije que no, era la realidad, y ella me dijo: “Empieza a cogértela, quiero verte en acción”, separé las piernas de mi mujer y me masturbe un poco, el cuerpo de mi esposa ya no me era tan interesante como para tener una erección de entrada, al tener la verga lista la acerque a su concha; mi suegra dijo “No lo hagas muy duro, puedes lastimarla...”, me pareció divertido que se preocupara por su hija a estas alturas, le conteste: “Desnúdese y venga, que la necesito aquí”.
Mi suegra se puso de pie y empezó a quitarse la ropa, yo entre en la concha de mi mujer, no estaba muy húmeda, la empecé a penetrar suavemente, cuando mi suegra estuvo a mi alcance, la tome suavemente del cabello y la acerque a la concha de su hija: “Necesito su lengua sobre mi verga”, ella coloco la lengua sobre mi verga, cada vez que penetraba a mi mujer sentía la lengua de mi suegra, goteando sobre mi miembro, saboreando el poco jugo que provenía de su hija, puse una mano sobre el culo de mi suegra y comencé a separarle las nalgas hasta que metí el dedo medio entre su culo, seguí cogiéndome a mi mujer, mi suegra se movía mejor, hice que se pusiera sobre su hija, de manera que su pubis quedo sobre el pubis de mi mujer. Puse los brazos bajo las piernas de mi mujer y sujete a mi suegra por la cadera, las acerque a la orilla de la cama y seguí penetrando a mi esposa, que seguía profundamente dormida, lo hacia fuerte, no me importaba que amaneciera adolorida, luego metía y sacaba la verga de la concha de mi mujer y luego en la concha de mi suegra de forma alterna, una penetrada para cada una, poco a poco la concha de mi esposa fue lubricada por los abundantes jugos que mi suegra me dejaba en la verga después de cada penetración, mi suegra se puso de pie en la cama, y se inclino hacia delante, posando las manos sobre la cama, empecé a lamerle la concha, que tenía ya una mezcla del sabor de ambas, para ser madre e hija las dos tenían un sabor diferente, me agradaba más el de mi suegra, mi lengua penetraba su concha como un miembro, mi suegra gemía de una forma excitante, saque la lengua y la puse sobre su culo, lo tenía muy apretado y me costaba penetrarlo, guardando el equilibrio, separo sus nalgas con las manos, mi lengua penetraba su culo, ella gritaba de placer, yo estaba a punto de acabar y le dije: “¿Quiere un poco de leche?” Me respondió: “Acaba entre el culo de mi hija, quiero verte, ponla en cuatro y enséñame como coges por el culo a tus hembras...”
Mi suegra se puso de pie, me dijo que aguantara un rato, corrió hacia la habitación de huéspedes, y regreso con una bolsa, tiró su contenido sobre la cama, eran varios dildos de diferentes tamaños, yo siempre había querido meter uno de esos juguetes a mi mujer, pero ella nunca se había dejado, este era el momento, tome el más grande, me fue difícil hacerlo tocar fondo en su vagina, tome otro de mejor tamaño y lo sujete junto con mi verga, poco a poco fueron entrando en el culo de mi mujer, ella seguía bajo el efecto de las pastillas, mi suegra tomo otro dildo y se comenzó a masturbar, la penetradas cada vez eran mas fuertes, pocas veces la había penetrado por el culo, estaba a punto de eyacular, y saque el dildo de su culo, dejando solo mi verga, la penetre muy duro hasta que saque una carga de semen, mi suegra seguía masturbándose, no dejaba de verme a los ojos, le dije: “Venga aquí, la quiero en cuatro”, dejo el dildo dentro de su concha, y se coloco la par y en la misma posición que su hija, le deje ir la verga hasta el fondo sin piedad varias veces más, mi suegra gritaba de placer, su concha estaba húmeda, su jugo baja por las piernas formando hilos brillantes, saque el dildo de su concha y lo metí en el culo de mi mujer, cargue a mi suegra hasta la bañera y puse a correr el agua, yo me senté en la orilla de la bañera, ella se sentó sobre mis piernas y empezamos a besarnos, yo acariciaba sus piernas y sus tetas, cuando la bañera se lleno los dos nos metimos dentro, ella se sentó frente a mi, yo besaba su cuello y jugaba con sus tetas bajo el agua, tenía los pezones duros, ella me frotaba los muslos, el roce de nuestra piel comenzaba de a excitarme, mi verga estaba recuperando su dureza, la tome por la cintura y acerque su culo a la punta del miembro, la jale y entro en su totalidad, deje una sobre sus tetas y con la otra masturbaba su clítoris. Los dos nos asustamos al escuchar que mi mujer me llamaba, salimos del baño desnudos y asustados, pero mi esposa seguía dormida, ella solía hablar dormida y hoy no fue la excepción.
Mi suegra me paso sus brazos alrededor del cuello, la levante y le abrí las piernas; le metí la verga en la concha, era una imagen sublime, nuestras miradas no se apartaban, se escucha solamente el ruido de mi miembro entrando y saliendo de su mojada concha, nuestros jadeos eran silenciados para no despertar a mi mujer, mi suegra movía las caderas de forma que mi verga penetraba hasta el fondo, salí de la habitación caminando con sigilo, sin dejar de penetrarla, bajamos a la habitación de huéspedes, al cerrar la puerta nuestros gemidos subieron de tono, yo me tumbe de espaldas sobre la cama, mi suegra me tomo de las manos, puso los pies sobre la cama, aumentado así la fuerza de cada penetración, no se separó de mi verga en ningún momento, el choque de nuestros cuerpo sonaba como aplausos, éramos un solo cuerpo palpitante, giré y la deje a ella con la espalda sobre la cama y las piernas abierta, la sujete de los tobillos, mis estocadas eran cada vez más fuertes, nuestros cuerpos se acoplaban perfectamente, su vagina se ceñía sobre mi verga fuertemente, hasta que un chorro de semen inunda su ser, ambos gritamos de placer, yo me tumbe sobre ella besando su boca como loco, rodamos en la cama y ella quedo sobre mí, jadeantes y sudorosos, nuestros miembros palpitan uno dentro del otro, nuestras bocas seguían juntas, en un momento la oscuridad y después la luz del día, yo me desperté sobresaltado al recordar que mi mujer se quedo con los dos dildos dentro, aún seguía abrazado a mi suegra, me levante bruscamente, ella se cubrió con las sábanas y siguió durmiendo, subí a nuestra alcoba totalmente desnudo, retire los dildos del culo y la concha con mucho cuidado, recogí los otros juguetes de mi suegra, los coloque entre la bolsa y los deje en la canasta de ropa sucia, cubrí a mi esposa con una sabana, la alarma de su reloj comenzó a sonar fuertemente y ella a reaccionar, sabría que algo pasaba al verme allí desnudo y oliendo a otra mujer, con prisa me fui a la ducha abrí la llave y el agua fría empezó a recorrer mi cuerpo y relajarme, cuando salía de la ducha, mi mujer entraba al baño diciendo: “¿Porque amanecí desnuda?, ¿Me arde la concha y el culo?, ¿Qué pasó anoche?”, conservando la calma le conteste de forma seria y con un gesto de victima: “Anoche tenias mucho sueño, después de que nos acostamos tu sola te quitaste la ropa, dijiste que había calor, después empezaste a tocarte y masturbarte, yo aproveche la oportunidad, pensé que tenías ganas porque de pusiste de lado y me dijiste que te diera por atrás...” ella indigna y encolerizada me dijo: “Ya sabes que no me gustan esas cosas y si yo...” interrumpiéndola le dije “no lo hice mucho ya que mencionaste el nombre de Renato, tu compañero de trabajo, eso me hizo sentir como que lo que soñabas no era para mí...” mi mujer no dijo nada más, yo sabía que había tenido algo con Renato antes de casarnos.
Salí de la ducha, bajamos a desayunar, mi suegra seguía dormida, mi mujer me dijo: ”Puedes llevar a mi madre a la casa de mi hermana. Sigue dormida y no creo que alcance a irse, su boleto es para dentro de media hora”. Cuando mi mujer subió a su vehículo hizo un pequeño gesto de dolor al sentarse, yo solo me sonreí al recordar la escena nocturna, por suerte este día mi mujer la había encargado a mis adoradas señoras del servicio, que ayudaran a una de sus amigas que daría una fiesta, yo me desnude y me dirigí a la habitación de mi suegra para darle la buena noticia, tendríamos un viaje juntos...
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Categories: Taboo
Posted by ferrdum678
1 year ago    Views: 389
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