casi pierdo a mama

Han pasado tres años desde que mi mamá desapareció de nuestras vidas. Fui la última persona que habló con ella; me marcó a mi celular para decirme que llegaría un poco tarde. Había ido al salón de belleza a arreglarse las uñas para las fiestas decembrinas. Mi mamá, como siempre, quería verse lo más bella posible. Después de hacerse el manicure, se suponía que iba a comprar un vestido. Bueno… eso no sucedió.

Mamá nunca regresó a casa esa noche y repetidas llamadas a su teléfono no dieron fruto. Cuando dio la media noche y no había vuelto, realmente nos preocupamos. Mi papá telefoneó a la policía pero ellos nos dijeron que teníamos que esperar mínimo 48 horas antes de poder reportarla como desaparecida. Después de varios meses, las autoridades sospechaban que tal vez había sido secuestrada o quizás se había puesto sin querer, en una situación en donde pudo resultar herida y había sido incapaz de pedir auxilio.

Naturalmente, esas noticias no eran muy alentadoras para nosotros. Hicimos todo lo posible para encontrarla. Mi papá incluso contrató varios investigadores privados pero todos regresaban sin información. Cuando nada resultó pedimos a la televisora local que difundiera su foto; esto capto la atención de un antiguo compañero de papá que estaba viendo las noticias cuando la foto de mamá salió en la tv. El la reconoció e inmediatamente llamó a mi padre. Su amigo trabajaba para la policía estatal y se ofreció a darle una buena repasada a la investigación como favor especial para nosotros. Pero después de unos días no pudo encontrar pistas nuevas, habíamos perdido la esperanza de volverla a ver otra vez. Pero… un milagro de milagros había ocurrido:

La encontré…

Y la encontré por pura casualidad mientras navegaba en una página porno un día. Le di clic a un link que prometía fotos de mujeres con grandes y redondos culos, por que eso es lo que me gusta, especialmente las señoras maduritas; ahí fue cuando una lluvia de ventanas emergieron una tras otra cubriendo la pantalla por completo. Odio cuando eso pasa pero es el precio que tengo que pagar por bajar porno gratis. No fue hasta que cerré la penúltima ventana que mis ojos encontraron algo interesante.

Era la foto de lo que comúnmente se conoce como “M.I.L.F” (Madre que me follaría en inglés) vistiendo una tanga tipo hilo color negra, unos tacones muy altos, arqueando su espalda, sacando el culo y mostrándolo hacia la cámara. Sus nalgas eran muy redondas e invitaban a tocarlas, haciéndome desear tener la habilidad de transportarme al lugar y tiempo en donde la foto fue tomada, así podía reventarle el culo una y otra vez. Mi pene se lleno de sangre y se endureció un poco con la simple idea de realizar esa fantasía. Descargué la imagen y me puse a buscar algunas más. Encontré una de su rostro, y fue allí cuando mi mundo se derrumbó.

¡Era mi madre! Estaba seguro de eso. Su cara lucía cansada y algo desmejorada e incluso podían apreciar unas pequeñas arrugas de más alrededor de sus ojos, pero definitivamente era ella. Estaba sentada en un sillón rojo con sus largas y gruesas piernas cruzadas a la altura de sus rodillas, vistiendo un negligé transparente. El título debajo de la foto decía Lenora y lo demás del texto parecía estar en portugués. Me sentí excitado y confundido; no sabia si saltar de alergia y decirle a mi papá o esperar y ver si podía conseguir algo mas de información. Como no quería hacerme falsas esperanzas, decidí que necesitaba conseguir más datos. Tenia el 99 por ciento de seguridad de que era mi madre pero tenía que tener la certeza absoluta. Lo único que me hacía dudar era que la mujer de las fotos lucía un poco mas voluptuosa que mamá, pero no se si era debido a que en las imágenes podía apreciar sus curvas sin tanta ropa.

Lo primero que tenía que hacer era buscar a alguien que tradujera el sitio. Afortunadamente, conocía al tipo que podía hacerlo en mi universidad; su nombre es Carlos; y coincidimos un día en la cafetería de la escuela. El estaba sentado solo en la única mesa vacía disponible. Me acerqué tranquilamente hacia el y empezamos a charlar; creo que estaba sorprendido de que alguien que no fuera un sabelotodo o un ñoño quisiera hablar con el. Podía decir que Carlos era tímido debido a su cara ya que esta estaba cubierta con mucho acné. Pretendí no darle importancia y me concentraba solo en sus ojos mientras hablábamos.

Durante nuestro almuerzo esa tarde, le explique cosas fundamentales para que tuviera una buena alimentación, le asegure que si removía de su comida diaria las grasas y azúcares, su rostro se limpiaría en poco tiempo. El escuchó atento pero en el fondo sabía que no seguiría mis consejos, lo cual no era para sorprenderse. La mayoría de las personas son esclavos de lo que comen y un cambio tan radical realmente es difícil para casi todas las personas. Así que entenderán mi admiración cuando dos semanas después fui a buscarlo. Su acné aun seguía allí pero era en menor cantidad. Carlos no podía contener su emoción, me sentí feliz por él, el pobre chavo necesitaba un respiro de esa situación.

Allí fue cuando Carlos mencionó que si había algo que necesitara en términos de computadoras, software gratis, hackear cualquier cosa, el lo haría con gusto. Comencé a buscarlo desde entonces, me lo topaba por el campus en algunas ocasiones o almorzábamos juntos y charlábamos. Su acné había desaparecido por completo y se le notaba con mas confianza.

El día después de encontrar las fotos de mamá, fui a buscar a Carlos; después de un rato lo encontré sentado bajo un árbol, estudiando sus apuntes. Le pregunte si podíamos reunirnos en la biblioteca en la tarde. Sabia que si alguien podía ayudarme a encontrar a mi madre, sería el. Carlos me dijo que en la tarde nos veríamos, nunca le conté lo de la desaparición de mi mamá antes, pero cuando nos encontramos le conté absolutamente todo en particular mis sospechas.

“No hay problema Mike. Tengo un programa que puede traducir cualquier lenguaje moderno al español; sin embargo, encontrar el lugar desde donde suben la información al servidor que almacena las fotos de la mujer—digo de tu mamá—me puede tomar un poco más de tiempo.”
“¿y de verdad crees poder hacerlo?”

“No te preocupes, Mike. Puedo hacerlo. Ya verás.”


En la siguiente hora, Carlos me explicó que planeaba hacer. Después de que las palabras “IP address” and “router” dejaron su boca, no conseguí entender nada. Una vez más, el me garantizó que lo haría y eso bastaba para mi. Tomé mis cosas y me dirigí a casa.

En mi camino, cruce por el parque admirando los árboles y el pasto suave. Pensé que un cambio de escenario me ayudaría a aclarar mi mente. El viento soplaba fuerte y se escuchaba como un susurro en mis oídos, mire el cielo oscureciendo así como a la gente que se retiraba seguramente a sus hogares. El camino que seguía me condujo a un pequeño lago y a una fila de bancas alineadas, me senté y estiré mis brazos hacia los costados disfrutando de la soledad que había en esa zona.

Comencé a pensar en mamá y en como misteriosamente había desaparecido tres años antes. Recordé el dolor que le había causado a su familia, especialmente a mi hermana, Tere, que no pudo parar de llorar por muchos días después de lo ocurrido. También pensé en papá que siempre ocultaba sus emociones cuando Tere estaba cerca. Sabía que el intentaba ser fuerte, pero me daba cuenta del dolor que padecía en silencio. Como no hacerlo. Mamá y papá empezaron de novios en la preparatoria, y no muchas parejas de ahora pueden decir lo mismo.

Recuerdo cuando era más pequeño, el solía decirme que mi madre era una mujer entre un millón y que algún día necesitaría encontrar a alguien como ella. Me levanté del asiento y me dirigí a la salida del parque. Caminé con las manos en mis bolsillos, recordando la fila de eventos que me habían llevado a buscar la ayuda de Carlos.

Pensando en Carlos me vino a la mente un compañero que había realizado una exposición sobre el tráfico de personas. En su tiempo, el tema me interesó e incluso le pregunté si podía leer sus apuntes. Para ser honesto, no estaba preparado para la cantidad de cifras y estadísticas que tenía anotadas: el tráfico de personas es un negocio multibillonario que explota en su mayoría a mujeres y niños para propósitos como prostitución, pornografía y abusos sexuales. Las victimas son engañadas con falsas promesas o son forzadas sin ninguna esperanza de escapar.

La razón por la cual menciono esto es por que yo creía que mi madre había sido tomada por la fuerza el día en que me llamó desde la estética. Ella tenía 43 años en ese tiempo pero su cuerpo se encontraba muy bien. De vez en cuando hacía caminata y aerobics o cuidaba lo que comía. También ayudo el que heredara los genes correctos, lo cual le dio unas nalgas que cualquiera que adorara los culos querría montar. Y, cuando se ponía mallones, no había hombre en la calle que no volteara a mirarla. (Si quieren hacerse una idea de cómo es mi madre, tomen a Roció Sánchez Azuara como referencia, solo que mi madre es de cabello oscuro.)

Los traficantes debieron de haber visto a mi madre y decidieron que sería una buena presa y que generaría muchos ingresos, sin mencionar lo buena que estaba. Mi estomago se me revolvió con la idea muchos hombres sacando sus frustraciones con mi madre. No podía ni imaginar por lo que tuvo que haber pasado en estos tres años. Y si no hubiera sido por los apuntes de mi compañero nunca hubiera hecho la conexión de los puntos. Es la única explicación que parecía tener sentido. Juro que encontrare a esos cabrones y me las pagarán.

Esa noche me encerré en mi cuarto y volví a entrar a la pagina que tenia las fotos de mamá, me quedé hasta muy entrada la noche pensando en que le estarían haciendo. ¿La habrán noqueado? ¿la habrían forzado a pasar hambre hasta que se decidiera a cooperar? ¿usarán condones los malditos? ¿estará viva aún?.

Odie pensar en esas cosas, pero alguien de la familia tenia que hacerse esas preguntas. Sé que Tere y mi papá no lo harían. Tristemente, ellos perdieron todas las esperanzas de encontrarla viva, pero yo no. Necesitaba pruebas de su muerte.

Me sentía apenado de admitirlo, pero como admirador de mujeres mayores, constantemente soñaba con las carnosas nalgas de mamá, particularmente en como se sentirían contra mis manos y en como su esfínter sabría al contacto con mi lengua. Pero lo que mas me hubiera gustado era probar como se sentiría meter mi verga en su apretado culo. Siempre pensé eso, incluso desde que tenia 12 años. Ahora, deseaba a mamá más después de haber visto las fotografías.

Carlos no me buscó hasta dos días después. Me salté la clase de biología para encontrarme con él. Estaba sentado esperándome en el pasillo afuera del salón. “Hey Mike. Tengo la información que querías.” Dijo él en tono de suspenso. A la chingada, mi mamá es mas importante para mi que biología, pensé.

“vamos a las bancas que hay afuera, así podemos hablar.” Asintió con la cabeza y me siguió, cuando estuvimos sentados, Carlos abrió su laptop y esperó a que saliera de hibernación; cuando el escritorio apareció, el le dio clic a un archivo que se abrió con Firefox. Era el sitio que no podía leer antes. Había conseguido traducirlo de alguna manera al español.

Carlos se acomodó los lentes antes de explicar que había hecho: “okay, tal vez te parezca raro pero el idioma usado para la pagina no es muy común es algún tipo de portugués o algún dialecto de Brasil, lo usaron para evitar que fuera fácilmente localizado y mi estimado, la página está hecha para saludables ejecutivos y políticos.

La explicación de Carlos solo confirmó mis sospechas sobre el trafico de personas para propósitos de esclavitud sexual. El simple hecho de pensar en mi madre siendo usada como un trozo de carne por un puto gordo asqueroso me llenó de rabia.

“Ahora, hice un chequeo del servidor que usan de almacenamiento para la página web y me dirigió a un pueblo que está situado en Brasil. Pero esa no es la parte interesante. Lo interesante es que las fotos y la página no son originarias de Brasil, ellas vienen de una computadora que está en Barranquilla Colombia. Así que… supongo que allí es donde ella se encuentra atrapada.”

Carlos se aclaró la garganta algunas veces y se movió de forma incomoda en su asiento. “Bueno….Yo……uh…. encontré algunas fotos de tu madre,” dijo apenado. “juro que no las vi por mucho tiempo.” Sus ojos se movían de un lado a otro tratando de evitar mi mirada. “Yo . . . uh . . . solo quería estar seguro de que tuvieras todo.”

“No te alarmes. Hiciste lo que te pedí hacer.” Me miró de reojo; con cara cautelosa, sin saber cual iba a ser mi reacción. “Carlos, mi familia y yo estamos eternamente agradecidos por tu ayuda. Nunca lo olvidaré.” Le sonreí, después tomo su mochila y sacó una memoria usb. Contenía todos los archivos que robó, también estaban las nuevas fotos. “Gracias.” Nos despedimos y nos dirigimos por rumbos separados.

Luego esa noche, leí toda la información de la página y descubrí que mi mamá era una de muchas mujeres que se especializaban en sexo anal. La publicaban como “Princesa Anal Mexicana.” Sus servicios incluían anal, mamadas, gaping, juego con dildos, creampies, doble penetración y enemas. Leonora, era su nombre artístico, estaba disponible para fiestas y reuniones de negocios además de sexo uno a uno. El cargo por sus habilidades era de $200 dólares, hablando duramente lo más seguro era que los clientes estuvieran dispuestos a pagar mucho más de esa suma.

El verdadero shock, no fue la descripción de los servicios, si no las nuevas fotos que acompañaban a cada una. La primera mostraba a mi mamá abriéndose las nalgas, revelando su apretado culo y su rosado coño. Sus uñas habían sido meticulosamente decoradas en rojo, blanco y con detalles en verde, haciendo alusión a su país de origen. La descripción se leía, “cualquier agujero que escojas, ambos son deliciosos!”

Esta bien, no voy a negar que mi boca no salivo, porque lo hizo. Aun sigo siendo hombre a pesar de ser su hijo.

La siguiente foto mostraba a mi mamá reclinada sobre su espalda, las piernas a lo alto, jalándose las nalgas para separarlas, mientras un tipo se la metía por el culo. Sus sustanciosos muslos habían sido previamente aceitados para darle un brillo erótico. Sin duda alguna una técnica de marketing. Realmente quería ver la siguiente foto pero se me dificultaba mover mi mano, digo, no es que todos los días hubiera visto una foto de mi mamá siendo cogida por el culo. La descripción de esta decía “Es tan apretado que ni si quiera podrá venirse en su culo!

La tercera era otra toma anal, excepto que esta vez mamá estaba en sus rodillas separándose las nalgonas. No se si era el mismo tipo de la foto anterior, pero fuera o no, tenía la mitad del pene dentro el apretado anillo anal de mi madre. La descripción de esta era, “Nuestra meta es satisfacer.”

La cuarta era algo bizarra, en esta se mostraba a mi mamá abriendo sus nalgas mientras una botella de viajero de vodka se alojaba en su recto. Haciendo a un lado el desagradable sentido del humor, el culo de mi mamá se veía mucho mejor en esta toma que en las anteriores. Su piel se veía delicada y algo bronceada. La leyenda de esta decía, “Bebe de el lugar correcto!”

En la siguiente foto, se mostraba a mamá de rodillas jalándose las nalgas para sepáralas otra vez pero en esta ocasión después de haber sido enculada. Su brillante ano estaba abierto con semen alrededor de su esfínter. El hombre que se la había cogido debió de haber sacado su pito un segundo antes de disparar su leche. La descripción decía, “Otro cliente satisfecho.”

No sé que me pasó por la mente pero abrí un editor de imagen y le hice zoom a su ano abierto, solo admiraba los detalles fibrosos que formaban su esfínter y el inicio de su recto. Rápidamente cerré el programa, enojado conmigo por haber deseado el culo de mamá. Mierda! ¿porqué se tiene que ver tan sexy?

La siguiente captura me tomó fuera de guardia; mi mamá estaba en posición a cuatro patas con un puño enfundado en un guante de látex dentro de su culo! Solo podía imaginar el dolor y humillación que tuvo que haber pasado para hacer esa toma. La descripción decía, “Para aquellos que necesitan algo especial.” Era obvio que el negocio atraía a todo tipo.

Incluso no podía evitar que mi pito se me levantara, casi arrojo lágrimas sabiendo que este había sido su destino los últimos tres años. Y si alguien no la res**taba, continuaría siéndolo. No podía permitir que eso pasara.

Finalmente, la última foto era un close up de mi mamá chupando un pene largo. Estaba inclinada sobre un tipo con sus labios cerrados alrededor de su glande. Las tetas que alguna vez uso para amamantar a mi hermana y a mi, colgaban debajo, cubiertas por pezones de 2 centímetros esperando a ser chupados. La leyenda de esta decía, “Mira esos labios. Estan listos para dejarte seco.”

Si mi papá alguna vez miraba esas fotos, sería el fin para él. Es por eso que las escondí en un folder encriptado. Apagué la computadora y me tiré sobre la cama, necesitaba tiempo para pensar en mi plan y la mejor forma de hacerlo era recostado mirando hacia el techo. Lo crean o no, mis mejores ideas han ocurrido de esa manera.

Pensé en diferentes escenarios; todos tenían su grado de éxito y de fracaso, pero solo uno exponía un mínimo riesgo para mamá y para mi. Al final solo podía esperar que funcionara. Después de todo, esta es una organización criminal con la que tengo que luchar y prefería que saliéramos de la situación sanos y salvos.

Cuando termine de resolver los detalles, caí en un sueño incierto. Me quedé dormido por buena parte de la noche hasta que abrí los ojos repentinamente, un sudor frío me bañaba todo el cuerpo, el reloj marcaba las 3:18 a.m. y las únicas criaturas despiertas eran algunos grillos, gracias a Dios era viernes si no tendría que estar despierto en solo tres horas para alistarme e ir a la escuela. Volver a dormir no tenia caso, no podría incluso si quisiera. Habían tantas cosas pasando por mi mente sin mencionar que había demasiado en juego.

Así que decidí preparar todo para mi plan…


La primera cosa que tenía listada era conseguir todo el dinero que pudiera, lo necesitaba para los pasajes de avión, el cuarto de hotel, y para los gastos que pudieran surgir en el transcurso, tenía alrededor de 3000 dólares en mi cuenta de ahorros, tenía pensado usar ese dinero para adquirir un coche nuevo pero ahora lo ocuparía para salvar una vida. A primera hora me dirigí al banco y vacié mi cuenta.

Una hora después me encontraba saliendo de un lote carros usados con dos mil dólares más en mi bolsillo, el auto que usaba para transporte personal se encontraba aparcado en la parte trasera de aquel lugar, en total tenía cinco mil dólares, no estaba mal pero no era suficiente, si quería vender la idea de que era un hombre de negocios tenía que tener el respaldo económico. Saqué algo más de dinero de mis tarjetas de crédito sabiendo el riesgo que esto implica en deudas bancarias, en total ahora tenía alrededor de ocho mil dólares, rezaba por que fuera suficiente como para traernos de vuelta a casa.

La siguiente parada en mi lista era la universidad, hice arreglos para poder faltar a todas mis clases, también di de baja algunas materias para que no me fuera afectar en mi matrícula, creo que eso fue incluso más difícil que vender mi carro. Ahora la única cosa que faltaba era ir a una agencia de viajes y comprar mi boleto. Compré un pasaje solo de ida hacia Barranquilla, la agente de ventas, una morena muy simpática me sugirió un hotel barato en donde me podía quedar y aparte tenían comida decente.


Al regreso a casa, escribí una carta a mi papá y a mi hermana, sin entrar en muchos detalles les explicaba que habían posibilidades reales de saber el paradero de mi madre. Les mencioné mi vuelo a Colombia, les dije que no se preocuparan por mi y que me mantendría en contacto. Imprimí dos copias de la carta y se las envié por correo, supongo que para el momento en que las recibieran, estaría surcando el cielo; una vez terminado eso me conecté a la red para buscar algunos números y direcciones para mi plan.

A la 1:30 p.m. del siguiente día, registre mi equipaje en el aeropuerto. A las 3:05 me encontraba en el aire con dirección a Barranquilla. El vuelo no duró tanto como pensé, en algo más de 4 horas me encontraba aterrizando en la pista, a pesar de que me estaba cagando de miedo, sabia mi causa y por que lo hacia así que tome valor y seguí adelante con el plan.

Me sentía bastante incomodo cuando llegue al hotel, después de registrarme y darle su propina al botones, tomé un largo y refrescante baño. Eran las 8:43 de la noche cuando terminé de alistarme, debía de apresurarme, lamentablemente me recosté un momento para tomar fuerzas y me quedé dormido, abrí los ojos y mi reloj marcaban las 2:07 a.m. decidí que lo mejor sería esperar a que llegara la mañana para poder seguir con mi plan, volví a cerrar los ojos y mi mente era una tormenta de pensamientos, recordaba la imagen de mi mamá a cuatro patas exponiendo ella misma sus encantos más privados y a la vez recordaba a ella cuando andaba por casa cantando y haciendo los deberes del hogar; no me di cuenta cuando me quedé dormido nuevamente, al abrir los ojos una vez más eran las 7:15 y la luz entraba por los bordes de las cortinas, me apresure a levantarme de la cama y me metí a duchar. Salí y me vestí rápidamente, me apresuré a salir del hotel, en la salida había una máquina de golosinas en donde compré algo para llevarme al estomago por que no había comido nada desde el vuelo en el día anterior, tomé un taxi y diez minutos después estaba arribando a la puerta de la embajada mexicana en donde tenía una cita con el cónsul Gerardo García.

Una muchacha que fácilmente podría pasar como modelo me acompañó al área de espera fuera de la oficina del cónsul. Esperé alrededor de 20 minutos antes de que el funcionario saliera y me pidiera entrar, con un gesto de su mano me indicó que me sentara en una de las sillas frente a su escritorio.

Le expliqué todo a partir del descubrimiento de la página web, la parte más vergonzosa para admitir, hasta la parte en que Carlos me había ayudado a traducir dicha página. Además, le mostré copias de los reportes policiacos, documentación de la desaparición de mi madre, fotos de mi mamá con la familia tomadas hace algunos años y una foto del sitio web. Elegí en darle la imagen en donde salía sentada en el sillón rojo debido a que claramente podías ver su rostro y lo más importante es que no estaba desnuda.

Después de revisar la evidencia, el cónsul se disculpó un momento. Un minuto después el regresó con un hombre uniformado, su cabello estaba muy corto por los lados, y parecía ser un corte militar, parecía tener una larga carrera así que pensé que lo más probable es que fuera un ex militar. El cónsul García lo presentó como su asistente, Fausto Morán. Nos sentamos y el cónsul comenzó a hablar sobre el caso, le contó la mayor parte de los detalles a su asistente. El señor Fausto se veía realmente interesado.

Una vez que los datos fueron suministrados al Sr. Morán, discutimos mis opciones. Me contaron acerca de unas bandas locales que podrían estar involucradas en el secuestro de mi madre. Basado en lo que la embajada había podido recolectar, estas pandillas eran difíciles de tocar, en parte por que muchos políticos corruptos, jueces y oficiales de alto rango conformaban gran parte de su clientela. Tomar algún tipo de medida legal contra ellos seria en vano. El cónsul García sintió que la única forma de manejar la situación era que el usara ciertos medios para presionar a los políticos locales.

Esto apresuraría las cosas y forzaría a las autoridades de la ciudad para entrar en acción. Algunos arrestos se efectuarían pero solo sería para cubrir apariencias. En el mejor de los casos los gamberros pasarían una noche en la prisión en espera de que el juez desechara los cargos. En otras palabras, ninguno sería castigado por los crímenes cometidos contra mi madre.

Con mis reservas, forzadamente seguí con su plan. ¿qué otra opción tenía? Sabía que tenían buenas intenciones, pero alguien debería de pagar por el secuestro de mi mamá y forzarla a humillarse por tres largos años! Puta madre!!

Habiendo terminado, el cónsul García me sugirió regresar al hotel y esperar por su llamada. Dijo que necesitaba tiempo para hacer los arreglos. Tomé un taxi de regreso al hotel y colapsé en la cama. No abrí los ojos hasta media noche; me levanté y fui al baño a lavarme la cara con agua fría. Empecé a pensar sobre lo que el cónsul me había dicho, pero si esperaba tanto podía ser muy tarde. Por todo lo que me dijeron mi mamá podría ser movida a otra ciudad mañana mismo, o incluso peor, a otro país! A la mierda con toda la burocracia! Lo haré a mi modo.

Aún tenia la dirección que Carlos me había dado, así que podría empezar por ahí. Mi estomago rugía pero no había tiempo para comer adecuadamente, solo tomé un licuado que había traído conmigo. Rápido y nutre y viene bien cuando no tengo mucho tiempo para comer.

Con mi barriga calmada, salí del hotel y tomé el primer taxi disponible. Le mostré al chofer el papel con la dirección, al leerla sonrió. Alzó la vista, miró por el retrovisor y dijo, “es un buen lugar.” Pisó el acelerador y avanzamos.

El taxi se detuvo frente a un pequeño edificio de ladrillo ubicado en un área semidesértica. Señaló la puerta de madera y dijo “allí tienes.” Le pagué, salí del auto, y me paré frente a la puerta. El taxi se perdió en la oscuridad de la noche dejándome a mi solo contra lo que viniera.

Con mi puño toqué dos veces, sonó algo metálico y una pequeña rendija se abrió. Un gorila muy robusto con un seño duro en su cara dijo algo en un idioma que no entendí. Me señale y dije, “yo mexicano, buscando una mujer.” Hice la típica figura de la silueta de una chica con las manos. Se hizo para atrás abriendo la puerta, y me dejo entrar al corredor. El aire se sentía invadido por olor de hierba, seguí al musculoso hacia una pequeña escalera que dirigía al piso principal. Tocó en una puerta roja, el tipo detrás de está parecía aun peor, un verdadero pandillero, los dos idiotas dijeron algo que no entendí mucho al parecer era portugués otra vez, lo único que entendí fue “mexicano”.

El segundo gruñó y nos dejó pasar a un cuarto grande y rectangular, con sillas de plástico alrededor. Pocos clientes habían ido esa noche. Los clientes eran una mezcla de jóvenes y viejos, ellos me miraron pero los ignoré, encontré un lugar vacío en la esquina y me senté. Pensaba en cuantos de esos tipos se habían cogido a mi madre. Probablemente ninguno, no parecía que pudieran pagar por ella.

Había un m*****o aroma a cigarro que permeaba en todo el lugar, me froté los ojos con la palma, mientras me acostumbraba al m*****o humo. Mire alrededor, evitando las miradas de los otros tipos y centrándome en una pequeña televisión de lcd empotrada en la pared. Estaban pasando una porno, el volumen era bajo pero a quien mierda le importaba.

Espié al primer gorila hablando con una mujer mayor que parecía estar en sus cincuenta años, tenía el cabello rubio con unos ojos azul claro. El gorila me señalo un par de veces mientras ella fruncía el seño. Uh-oh, es hora, lo sabia.

Ella calló al grandulón y volteó hacia mi; le devolví la mirada con una sonrisa encantadora, la señora lo despidió por completo con un gesto de su mano. Se levantó y se dirigió hacia mi, cuando estuvo enfrente se inclino recargando sus manos en sus muslos y dijo, “mexicana mulher . . . ah. Tu ven.” ¿Se estaría refiriendo a mi madre?

La seguí hacia un salón con cuartos en ambos lados. Gruesas y pesadas cortinas servían como puertas, proporcionando a los clientes con cierta privacidad. Mientras andaba por el corredor, podía escuchar gemidos y quejidos saliendo del otro lado de la cortina que estaba pasando. La paredes parecían ser una capa de piedras pintada, impidiendo que se escuchara de una habitación a otra.

La madam se paró frente a la última puerta a la izquierda y la abrió, un chirrido sonó y por lo que se podía apreciar era un recibidor, muebles se esparcían sobre una alfombra roja, me condujo a otra puerta en la esquina de la habitación, la rubia oprimió un botón en la pared y la puerta se abrió por si sola. Estaba detrás de ella hasta que se terminó de abrir la puerta.

La primer cosa que noté fue un hombre de baja estatura, y de mediana edad metiéndosela a una mujer por el culo, ella estaba a cuatro patas con su largo y oscuro cabello sobre su rostro. Cuando el hombre vio a la madam, lentamente retiró su verga del túnel trasero de la mujer. El cabrón debería tener un pito de mas de veinte centímetros, después de que su glande despejo su ano, una especie de chasquido húmedo inundó el cuarto en silencio.

El esfínter de la dama permanecía abierto y el tipo le sonreía a la madam mientras forzaba las nalgas de la mujer a abrirse, incrementando el tamaño de la abertura de su ano al doble!, la madam giró su cabeza y movió su mano con desagrado; dijo algo en portugués pero en un tono m*****o que hizo reír al hombre. Como la diversión había terminado el tipo soltó las nalgas de la mujer y empezó a cruzar el cuarto, su pito aun estaba erecto y se meneaba por el aire, tomó una bata de una silla y se cubrió, la mujer en la cama aún tenia su cabeza escondida debido a la vergüenza, nunca emitió sonido alguno.

La madam y el calvo intercambiaron palabras, inmediatamente se notó que yo era el tema de conversación, el chaparro se veía dubitativo en si confiar en mi o no. Miré a la mujer y recorrí su sexy figura, mis ojos se clavaron en sus pesadas tetas, y en su maduro y voluptuoso trasero y en sus bien torneados muslos.

La conversación terminó abruptamente, el viejo dijo algo y se marchó. La boca de la madam se contrajo; su frente se arrugo mientras me volteaba a ver y dijo, “para ti. Ohhh . . . buena mujer mexicana.” Fue allí cuando la mujer que estaba en la cama decidió revelar su rostro. Alzó su cabeza y me miró fijamente a los ojos, el tiempo pareció un instante mientras mis manos se contraían en los bolsillos; la dama en la cama parecía que había visto a un fantasma, tan grande fue el susto.

¿Mamá?

E inmediatamente rompió el contacto visual, aclarando su garganta, la madam alzó su mano esperando mi pago. Busqué en mis bolsillos y saqué un fajo gordo de billetes; vi los ojos de la madam sorprenderse. Quería que pensara que iba a pasármelo en grande, conté el dinero y saque un equivalente a 600 dólares, mi vista periférica ubicó a mi desnuda madre tratando de cubrirse con una sábana. La madam se sorprendió ligeramente al ver la modestia de mi mamá, considerando que se la acababan de cojer por el culo unos minutos antes.

“Obrigado! Obrigado!” creo que me estaba agradeciendo pero no estaba seguro. Puse mi mejor sonrisa y esperé impaciente la partida de la madam, ella debió notarlo ya que rápidamente abandonó el cuarto.

Cuando la puerta estuvo cerrada, mis emociones sacaron lo mejor de mi y todo lo que quería hacer era correr hacia mamá y tomarla entre mis brazos, pero al dar mi primer paso ella alzó su mano deteniéndome. “Hey chico lindo, dale tiempo a una dama para conocerte mejor.” Mi cara era una máscara de confusión; no sabia que decir, ¿por qué estaba actuando ella así? Debía saber que yo era su hijo.

Mamá se levantó de la cama y se paró insegura; nerviosa miró a la pared detrás de mi, había autentico miedo en sus ojos; rápidamente se recompuso, pensó y lentamente con su mano apretó la sabana que cubría sus encantos. La blanca tela se deslizó sobre su cuerpo, dibujándose cada curva de ella en la sabana.

Me quedé sin aliento a la vista de su belleza. Mamá asintió a mi aprobación obvia de su anatomía y se dirigió hacia mi. Se acerco seductoramente y con su mano derecha frotó su palma sobre mi pecho, sintiendo la calidez de mi piel bajo mi playera. Busco mis ojos por un momento antes de alzarse sobre la punta de sus pies y presionar sus labios con los míos, mantuve el beso y repose mis manos en sus caderas. La temperatura del cuarto subió algunos grados. Mamá se hizo para atrás justo cuando estaba disfrutándolo; después puso su mano en mi nuca y me acercó a su rostro. Esta vez me dio un piquito en la mejilla mientras con sus largas uñas acicalaba mi cabello. Sensualmente deslizó sus labios hasta mi oreja y susurró, “sigue mi juego lo mejor que puedas.” Hundió su nariz en mi cuello y agregó, “ellos nos están observando, no quiero que mi bebé salga herido. Por favor.”

Mamá hizo su cabeza hacia atrás y me atrapo por los hombros con sus brazos; escaneo mi cara notando cada centímetro, creo que le costaba creer que me encontraba con ella en ese cuarto. Cuando por fin se convenció de que era real, empezó un pequeño dialogo, lo suficientemente fuerte para que cualquiera que estuviera escuchando lo oyera. “así que, ¿eres mexicano? ¿cierto?”

Me tomó un segundo salir de mi asombro antes de contestar. “si, soy mexicano.”

“¿de donde?” no quería revelar mi lugar de origen así que dije lo primero que se me vino a la mente.

“ciudad de Monterrey. Estoy aquí por negocios.”

“Oh . . . y ¿qué tipo de negocio es? Mamá prosiguió

“ammm . . . en su mayor parte tratos internacionales.” Contesté. No supe decir algo mejor pero sonó convincente. Mamá deshizo el abrazo y cruzó la larga cama; yo babee al admirar el gentil meneo de sus caderas, acentuando el vaivén de sus perfectas y redondas nalgas. Se agacho doblándose a la altura de su cintura para componer un poco las sabanas y hacerla más presentable; satisfecha con el resultado, acomodo su suave piel cerca de la orilla del colchón y cruzó sensualmente sus grandiosas piernas.

Mamá se recostó ligeramente y estiró su brazo hacia mi; me acomodé en la cama y estreché mi mano algo sudorosa con la suya; ella gentilmente me jaló hasta quedar sentado justo a su lado. Nos sentamos en silencio disfrutando de la calidez de nuestra cercanía. A pesar de la increíble belleza de mamá, la tez joven que ella poseyó algún día parecía haber sido drenada de su ser. Las arrugas en las orillas de sus ojos eran muy notorias, haciendo que pareciera un poco mayor de 46 años. ¿cómo alguien podía haber sido tan cruel con esta mujer? ¿qué había hecho ella en su vida para merecer algo como esto?

A este punto, si pudiera partirle el culo a cada cabrón que hubiera sido responsable por el secuestro de mi madre lo haría, los amarraría de los huevos y los arrastraría por todo el puto periférico. Mamá notó la repentina furia en mi rostro y gentilmente apretó mi mano, incluso en estas circunstancias, ella trataba de arroparme con amor. Sonreí en respuesta y quede cautivado por sus hermosos ojos miel. Solía disfrutar eso cuando era un niño, podía admirarlos toda la tarde mientras ella leía un libro o miraba la televisión, a mamá no parecía disgustarle y me dejaba observarlos sabiendo cuanto me tranquilizaba, cuando fui creciendo constantemente me hacia bromas diciendo que era la única forma de mantenerme quieto.

Los recuerdos me hicieron sonreír tontamente. La voz de mamá me devolvió al presente. “entonces, ¿qué es lo que deseas, chico lindo? Puedo hacer practicamente de todo.”

“¿Ehh?” esperaba que no me estuviera preguntando lo que preguntaba.

“no pagaste todo ese dinero para quedarte sentado y hablar. Así que, ¿qué es lo que será?”

“Q.. qu . . . qu,” quise decir “que” pero al tartamudear se escucho como “c. Cu.. cu.”

“que bien, así que ¿te gustan los culos? Debí suponerlo.” Mamá me guiñó el ojo ante mi obvio malestar; entonces se inclinó sobre el buró y abrió un cajón. Sacó un paquete de condones, lo tiró en la cama y dijo, “vas a necesitar uno de estos si vamos a hacerlo anal.” Me atoré con mi saliva y tosí cuando mencionó la palabra anal. “todos los clientes tienen que usar uno, reglas de la casa, excepto por el jefe; es el que viste antes.” Se sonrojó al hacer la referencia.

¿realmente mi madre esperaba que se la metiera por el culo? No estaba seguro, que pasará cuando llegue el tiempo de realizar el acto, y aunque solo fuera a ser simulado, el simple hecho de escucharla decir las palabras “vas a necesitar uno de estos si vamos a hacerlo anal,” fue suficiente para hacer latir mi corazón al máximo. Sentía mi órgano vascular bombear más sangre, así podía compensar la perdida en mi cabeza, que estaba siendo usada en las arterias de mi pito.

“¿esta va a ser tu primera vez haciéndolo anal?”

“amm . . . am .. si, supongo, quiero decir, si.” A pesar de que metérsela en el recto a mi madre había sido una fantasía de la adolescencia, no sabia si aún la tenía en mi. Mamá me levanto la barbilla con su mano, nos miramos el uno al otro y sentimos ese incondicional amor que surgía de nuestros corazones.

“Cuando usted guste señor, por cierto ¿cuál es tu nombre?”

“Mike.”

“bueno Mike, yo soy Lenora y te puedes ir desvistiendo detrás de esa mampara que esta allí.” Mamá señalo con su dedo el lugar y era similar a las que usan en oriente, “mientras yo me pondré presentable para ti, entraré al vestidor un momento.” Yo aun tenia serias dudas sobre todo esto, pero mis últimas acciones nos metieron en esto, así que no tenia opción más que ver como terminaría todo.

Me tomé mi tiempo para quitarme cada pieza de ropa, tanto, que escuche a mi madre salir del vestidor, “¿Estas listo lindo Mike? Dijo ella mientras caminaba por la habitación, escuche un clic clac y supuse que se había puesto tacones, el taconeo cesó repentinamente, acomodé mi ropa en una banca de madera que se encontraba detrás de mi; inhale profundamente y lentamente exhale. “Es ahora o nunca…” sacudí mi cabeza y aparecí frente a la mampara.

Nada me había preparado para lo que veía, a la vista estaba mi madre en cuatro patas sobre el sillón rojo de las fotos, su piel se veía deliciosamente brillante, era obvio que se había puesto aceite en su cuerpo, tenía su torso ligeramente girado hacia atrás mientras con sus manos se aplicaba lubricante en el ano. Mi boca literal colgaba, mientras veía como sus dedos se introducían en el fondo de su elástico esfínter, ella giró su largo digito en los confines de su recto, asegurándose que su apretado anillo de carne estuviera bien lubricado, mis ojos recorrieron su nalgatorio y bajó por los tersos muslos, siguieron por las pantorrillas y me fijé en los tacones que tenía puestos, eran muy altos de un color rojo intenso, y se alcanzaba a percibir unas tiras alrededor de sus tobillos que era donde se abrochaban.

Cuando sintió que estaba suficientemente preparada, mamá puso el tubo de lubricante abajo y miró por encima de su hombro. “allí estas. No pensé que fueras a tardar tanto en salir.” Clavó su mirada en mi cilindro de 17 cm de carne; apuntaba directo al techo, duro como una barra de acero, con líquido pre seminal cayendo por los lados. Una ligera emoción recorrió mi cuerpo sabiendo que ella estaba observando mi miembro lleno de venas.

Di un titubeante paso hacia delante, inseguro en si debía proceder o no. “no seas tímido. Ven . . . todo estará bien.” Como podía sonar tan normal y casual acerca de esto. Era como si los eventos de los últimos treinta minutos no la hubieran perturbado en lo absoluto. Pero entre todo eso ella había mencionado que nos observaban, así que, esa podría ser la explicación a su comportamiento.

A partir de ahí, no había regreso. Nuestras vidas estarían en riesgo si no actuaba apropiadamente. Afortunadamente, mamá estaba un paso adelante en ese aspecto. Miré como mamá colocaba sus palmas en la parte superior del respaldo para después reclinar su cabeza de lado sobre el mismo, al terminar unos pequeños ajustes para quedar bien equilibrada, hizo sus brazos hacia atrás y cuidadosamente con sus manos, dedos y uñas tomó una buena porción de carne de ambas nalgas y tiró de ellas separándolas de par en par. La textura rígida de su rosado ano se estiraba en forma radial en todas direcciones, jalándose hacia fuera del centro hasta que un pequeño, y redondo agujero se formó.

Con mis piernas listas para rendirme, mire el temor de la mujer que me reprendía hace mucho tiempo. La misma mujer que ahora alimentaba el fuego de mi deseo por su voluptuoso trasero. No teniendo otra opción, mis pupilas hicieron los ajustes necesarios para capturar la imagen de sus maduros montes de carne. Naturalmente, el efecto disparo los niveles de testosterona, elevando mi libido al máximo.

Finalmente pude acercarme al sillón y ubicarme detrás de ella, ahora, tan cerca del objeto de mis deseos, pude ver que fue lo que atrajo a esta bola de criminales a mi madre. No soy experto cuando se trata de culos y nalgas, pero el de mamá rompía un nuevo record, por lo menos para mi.

La secuencia de eventos que nos había juntado, demandaba la consumación de nuestra relación madre-hijo en un modo en el que nunca habíamos pensado. Sea por fe o por deseo, me fui acercando más y más estrechando los pocos centímetros que separaban mi pito de su expuesto culo, listo para cometer un pecado que ninguna cultura aprobaba.

Temblando de lujuria, alinee mi pito con su resbaloso ano y delicadamente empujé contra la tensa membrana; miré con la respiración acelerada como su rosado anillo fácilmente se hundía antes de estirarse apretadamente alrededor de la morada cabeza de mi pene. Gemí por la combinación de placer ejercida por sus esfínteres, la banda de fibras musculares que formaban su agujero, hacían un sello hermético alrededor de mi hinchada cabeza, previniendo que el flujo de aire entrara o saliera de su recto.

Comencé entonces el proceso de ensartar a mamá en mi grueso falo, lo introduje centímetro a centímetro y poco a poco, mirando su estriado anillo resbalando contra la parte dorsal de mi pito. Empujaba y pausaba mi camino dentro de su cavidad anal, hasta que mi verga estuvo enterrada por completo en su culo. En toda la excitación de poder tener al fin sexo anal con mamá, se me olvido por completo ponerme el condón que me había dado, pero a este punto, no sabía si tendría la fuerza de parar ahora. Además, haciendo todo ese movimiento solo llamaría la atención de invitados indeseados.

Ahora que ya estaba firmemente en el fondo del culo de mi madre, pensé que sería la oportunidad perfecta para sacar mi fantasía número uno, me recliné sobre su espalda, acerque mis labios hacia su oreja izquierda y susurré, “oh mamá . . . soñé con este momento desde que tenia doce. Me da pena admitirlo pero es verdad y es una lástima que no vaya a durar mucho.”

No sabía que reacción tendría ella pero la última cosa que esperaba era empatía. “lo sé bebé. Está bien. Creo que siempre lo supe, y no te avergüences tampoco. Solo ama a mami en la forma que necesitas hacerlo y lo de durar mucho, si no estuviera aquí encerrada, pues quien sabe mi amor.” Fue justo allí cuando los músculos de su esfínter liberaron su apretón de mi pito.

Moví mi torso de vuelta a la posición inicial y lentamente vi como mi erección entraba y salía de su grasiento orificio. Con cada zambullida de mi pito mi madre apretaba y aflojaba su caliente ano, estimulando los nervios cutáneos a lo largo de mi herramienta. Gradualmente, conseguí velocidad e intensidad, empujando rítmicamente dentro y fuera de su pasaje anal. Mantuve ese ritmo lo más que pude, que no fue más que tres tristes minutos, antes de experimentar el más tremendo orgasmo de mi corta vida.

Mi rostro se contrajo en una máscara de pura lujuria a****l mientras mi verga repetidamente se frotaba contra la parte superior del recto de mamá, escupiendo chorro tras chorro de caliente leche en sus entrañas. Grité mientras olas de éxtasis atravesaban mi cuerpo, mandando ondeadas de placer que retumbaban entre mis bolas y mis glándulas. Tuve que disminuir mis embates por que mi glande sensible no soportaba más la fricción de la enculada.

Después de que el último residuo de semen salió de mi, me mantuve dentro del culo de mamá jadeando por aire. Cuando mi respiración se normalizó, jalé mis caderas hacia atrás hasta que mi débil pito despejo su abierto agujero. El color contrastaba entre el rosado de su ano y el rojo oscuro de su recto el cual capto mi atención a tal grado que me desentendí de todo lo que me rodeaba, no me podía decidir si quería lamer el interior de su recto o enterrar mi cabeza en el. Tanto era el poder de mi incontrolable lujuria, una lujuria que ninguna otra mujer podría despertar.

Sabía que debí de haberme detenido en ese momento y respetar el sacrificio que mi madre hacía poniendo su culo en bandeja para mi, pero no podía controlar las ganas de probar, de morder esa suave carne que me había brindado tanto placer, la delicada pulpa de su pandero se rindió a mis caninos que marcaron la tersa superficie de su voluptuosa parte trasera.

Alejé mi cabeza para admirar el trabajo y estaba apunto de probar su abierto ano cuando un fuerte ruido nos hizo saltar. Escuché a un hombre gritar algo antes de que el bang bang bang de un arma sonara. Mi sobresalto ocasiono que me hiciera hacia atrás bruscamente jalando a mi madre y poniéndola de pie; le dije que se vistiera, después me apresure a ponerme mi ropa y mis zapatos.

“olvida la panty mamá! Perderemos tiempo.” Las pateo lejos y corrió a mi lado, fue entonces cuando la puerta del cuarto se abrió; un tipo con una cicatriz horrenda en su frente venía con una metralleta. Sujetó a mi madre por el brazo y la empujó hacia la puerta diciendo: “caminhada (camina), caminhada (camina).” Me miró indicándome que debía seguirlo también.

Fue ahí cuando mi madre volteo a verme. Lágrimas recorrían sus mejillas, “Te amo Mike. Siempre recuerda eso.” Caracortada se puso muy impaciente y empezó a empujar a mamá fuera del cuarto, enterrando la punta de su arma en la pequeña espalda de ella.

Allí caí en cuenta de que caracortada no me había apuntado en lo absoluto, digo, ¿por que lo haría?. Soy un cliente que está pagando mucho y se detuvo a pasar un buen rato, además, debe de haber pensado que no era amenaza alguna para el.

Tenía que pensar rápido o no volvería a ver a mamá nunca. “¡Espera!” no se si me entendió pero por lo menos capté su atención, comenzó a girar, y como un gato arremetiendo contra un ratón, corrí con impulso y le tiré un rodillazo justo en el centro del pecho. Mi puntería fue buena y un crack lleno el cuarto, indicándome que le había roto algo allí adentro. Caracortada se retorció de dolor en el suelo.

Ese movimiento de rodilla era mi especialidad en Muay Thai que practiqué durante la prepa, de hecho era el único que realmente perfeccioné. No podía pelear una mierda y fue por eso que mi entrenador me sugirió que me enfocara en un trabajo de piernas. Dijo que mis brazos no tenían mucha coordinación para los enfrentamientos con las manos.

Mientras tanto, caracortada se oprimía el pecho, estaba desesperado por respirar, me agaché, tomé su arma y le dije a mamá que me siguiera. “Mamá, hay alguna puerta trasera en este lugar o una escalera de incendios?”

Ella frunció el seño un momento y levantó sus ojos. “Si!, hay una! Dijo emocionada. “una vez vi al jefe sacar a una chica por la puerta trasera.” Me dijo.

“muéstrame el camino ma.” Cuando estuvimos fuera en el salón, una voz que no sabía de donde provenía dijo, ”Señor Herrera, ponga su arma abajo y patéela hacia la puerta.” No podía localizar la fuente de la voz, pero había un tono familiar en ella, puse el arma en el suelo y la patee con la punta de mi pie derecho. Fue ahí cuando nos giramos y vimos un escuadrón de policía con sus pistolas apuntando hacia nosotros; no era la mejor bienvenida para un turista. Un hombre apareció desde la parte de atrás, era el señor Morán de la embajada.

Giré hacia mamá y dije, “vamos a estar bien ma.” Fue allí que sus ojos se fueron al vacío dentro de su cabeza, tuve que sostenerla en mis brazos. El señor Morán nos escoltó de regreso a la embajada donde mamá fue chequeada en la enfermería. Padecía algo desnutrición y tenía algunas marcas pero quitando eso iba a estar bien. Como sea, el doctor sugirió que fuera checada por especialistas cuando regresáramos a nuestra ciudad. Mamá permaneció en cama conectada a una bolsa de suero durante su estancia; cuando estuvo lo suficientemente fuerte, rendimos nuestras declaraciones al asistente del cónsul.

A la mañana siguiente, le pregunté al cónsul como se habían enterado de que estaba en ese lugar, dijo que me mandó a seguir cundo dejé la embajada. El tenía la sospecha de que intentaría algo arriesgado, así que cuando su informante le dijo que yo había ido al prostíbulo solo, hizo algunas llamadas y organizó un equipo policiaco para abatir el lugar.

Cuando mi madre estuvo lo suficientemente sana para viajar, la embajada se ocupó de que regresáramos sanos y salvos a México. Llamé a papá para decirle las buenas nuevas, puse a mi mamá al teléfono, hablaron y lloraron. Por primera vez en tres años, volveríamos a ser una familia otra vez.

Durante el vuelo a casa, mamá me explicó la horrible verdad detrás del trafico humano. Me dijo sobre las constantes palizas, las violaciones, la humillación y todo eso. Admitió algunas cosas personales también, el como mi papá y ella nunca tuvieron sexo anal, a pesar de que el se lo preguntó en un par de ocasiones. Los captores de mamá vieron que su culo sería una máquina de hacer dinero y fue por eso que la especializaron en el sexo anal.

Ella decía que, sentía que estaba demasiado gorda y que no era atractiva. Mi respuesta inmediata fue “no tienes ni la más mínima idea de lo sexy que eres mami.” Dije eso porque era la verdad pero también por que quería animarla un poco.

“creo que me hago una idea de a que te refieres, niño.” Sonrió y me pareció haber visto un ligero guiño en sus ojos. Era agradable saber que su sentido del humor permanecía intacto. Fue en ese momento en que me tomó desprevenido y sacó a relucir lo de mi fantasía adolescente; ya saben, aquella que confesé tener cuando estaba en el fondo de su culo. Hubieran visto el color de mi cara, pasó de blanco a rojo en un segundo. Lo único que pudo hacer mamá fue reír, a como pude le di una rápida versión de mi fantasía número uno, esperando que fuera suficiente para matar su curiosidad.

Cuando terminé, lo único que pude hacer fue agachar mi cabeza por la pena, mamá se inclinó sobre mi y amorosamente tomó mi mano y dijo, “amor, hicimos lo que tuvimos que hacer para sobrevivir, y quiero que sepas que me hace feliz el poderte haber dado algo que deseabas desde hace mucho, y de que… de haber sabido que sería en estas circunstancias pues creo que lo hubiera hecho desde hace mucho tiempo, aparte eres mi héroe mi vida” me quedé callado unos segundos y le dije, “gracias mamá realmente no tengo palabras” mamá se sonrojo un poco pero sonrió yo le devolví la sonrisa y agregué, “Ma, hay algo que no termino de entender, bueno me gustaría saber, ¿por qué dices que siempre supiste lo de mi deseo hacia ti? Y ¿a que te referías cuando dijiste que si no estuvieras encerrada?”


Mamá volteo hacia la ventanilla un momento y sentí como apretaba mi mano con un poco más de fuerza, volvió a mirarme a los ojos y sonriendo me dijo, “las mamás siempre sabemos que desean sus hijos en el fondo, siempre supe que observabas mi cuerpo y muchas veces note tu mirada clavada en mis pompas, de hecho cuando lo hacías yo caminaba y hacia movimientos algo mas exagerados, no sé si te dabas cuenta, pero me encantaba la cara que ponías bebé” me turbé un poco pero después bromeando le dije, “vaya mamá, así que te gustaba que tu nene estuviera babeando por ti ehhh.” Ella dejo escapar una risilla y me dijo “claro pillín, eres mi nene y siempre me gustó ser tu centro de atención”.

De ahí me empezó a decir el por que me había ofrecido su culo esa noche, y dijo que si se la metía por el ano, no sería i****to del todo, al contrario de si me dejaba penetrarla en la vagina. Realmente no veía la lógica en eso pero si la ayudaba a lidiar con la situación entonces estaba bien, retomé el tema y le dije, “y con lo de si no estuvieras encerrada allí, ¿qué quiere decir eso mamá?” volvió a reír y comento “ya vi por que me pudiste encontrar cielo, no se te va una. Bueno pues como te dije antes eres mi héroe, arriesgaste tu vida por mi, me salvaste cuando ya nada ni nadie podía salvarme y no me va a alcanzar lo que me resta de vida para pagártelo y agradecértelo hijo” mamá se detuvo un momento, sus ojos se pusieron vidriosos, casi a punto llorar, yo la abrace por un momento y le dije.


“tu eres lo que más he amado mamá y daría mi vida por ti si fuera necesario, lo hice por ti y por que te amo mamita” mi madre me apretó muy fuerte y me dió las gracias por mis palabras y siguió hablando, “bueno pues como te decía eres mi gran héroe y he pensado que la forma en que podría agradecerte y pagarte por todo tu esfuerzo es recompensándote una que otra vez,” yo puse cara de incertidumbre, realmente no sabia a donde quería llegar mi madre.

Le pregunté “¿cómo que recompensarme? ¿A que te refieres mami?” se ruborizó y dijo “me refiero a que nada me haría más feliz que repetir tu fantasía las veces que
Desees mi amor” yo me quedé en shock, se me secó la boca y alcance a tartamudear “qui. Qui. Quieres decir ¿que tu y yo?” no me dejó terminar de hablar cuando dijo, “si mi héroe, tu y yo podremos tener sexo anal muchas veces más” y me guiño un ojo de forma coqueta, yo sentí un latigazo en el pito y se me pusó algo dura, aún sin saber bien que decir pregunté, “pero y ¿papá? ¿No seria engañarlo a él?” mi mamá con mucha calma me dijo, “recuerda lo que te dije cielo, el sexo anal para mi no es i****to al cien por ciento y en cierto modo tampoco seria serle infiel, eso si nos limitaremos única y exclusivamente a las relaciones anales, no habrá penetración vaginal eso si es exclusivo de tu padre.”

Yo para estos momentos debía de tener una cara de imbécil que no tendría precio, me quedé un minuto balbuceando sin decir nada en realidad hasta que mi madre hablo nuevamente, “¿Qué dices? ¿Aceptas mi forma de agradecerte por tu valor y heroísmo?” lo dijo con una sonrisa pícara, “claro mamá no podía querer algo mejor que eso” me dió un tierno beso en los labios y un abrazo para después proseguir, “que bueno amor, solo te pido tiempo para sanar, para poder estar bien, para volver a hacer una familia, para sentirme cómoda, mientras te pido paciencia, comprensión, apoyo y sobretodo mucho amor, no sé cuanto tiempo necesite pero ten presente que no olvidaré nuestro trato cielo, te lo prometo.”

Mi cuerpo era un mundo de sensaciones y pensamientos, estaba feliz, excitado y a la vez preocupado por mamá, no sabia si lo que me había dicho era lo que realmente quería o era la emoción del momento y la necesidad de demostrar su gratitud conmigo, “claro mamita hermosa, no te preocupes, yo te daré todo el apoyo que necesites hoy y siempre, y te repito no tienes que hacerlo; por lo pronto no toquemos el tema, vayamos paso a paso en tu recuperación y creo que lo mejor sería no contarle a papá todos los detalles de cómo logramos salir con vida de ahí”

Mamá me volvió a abrazar y me dijo “gracias mi bebé… gracias…” así abrazados como estábamos, nos quedamos dormidos.

Cuando nos despertamos faltaba todavía alrededor de media hora para llegar así que decidí contarle lo de Carlos y lo que había hecho por nosotros, se me complicó un poco explicarle a detalle lo que Carlos había hecho por que ni yo mismo lo entendía muy bien, pero mamá comprendió lo esencial y entre susurros me pareció escuchar que mi madre dijo, “otro héroe …” continuó diciendo que un día tendría que agradecérselo en persona.

Unos minutos después enderezamos nuestros asientos y nos preparamos para el aterrizaje. Cuando salimos del avión, divisé a papá agarrando a mi hermana de la mano. “Pá!” cuando escuchó mi voz, corrieron hacia nosotros sin poner atención en su camino y casi arrollan a una señora que andaba distraída; di unos pasos hacia atrás para contemplar la escena, hubieran visto las lagrimas que derramamos, incluso papá, al cual nunca había visto llorar antes, sollozaba como un bebé mientras estrechaba fuertemente a mamá en su pecho.

Era tiempo de ir a casa . . .

En las semanas siguientes, mi papá no se le despegó a mi madre ni un instante, normalmente, cualquier otra mujer se hubiera sentido asfixiada, pero eso era lo que mi mamá quería. Necesitaba sentirse amada otra vez, no solo por el sino por todos nosotros, y lo tuvo con creces.

Antes de que mamá y papá hicieran el amor por primera vez desde su regreso, fue a hacerse exámenes médicos de todo. Nuestro medico familiar encontró que algunos nervios de su zona anal habían sido dañados y que a pesar de eso si solo llevaba ciertos cuidados por el momento, no habría posibilidades de daños a futuro. Otra de las cosas que también contrajo fue una clamidia, pero considerando el tiempo que tuvo que pasar y los tipos con los que tuvo que lidiar, fue un regalo que solo haya sido eso. Ahora entiendo el por que mamá me había dicho que usara un condón, pero así es la vida.

Ni estas noticias disuadieron a papá para cojerse a mamá hasta dejarla noqueada, y sospecho que mamá por fin le dio algo de sexo anal, debido a los gemidos que se escuchaban hasta la cocina. Mi hermana se carcajeo desde el sofá y siguió mirando una peli.

Y no voy a decir que todo fue mil sobre hojuelas con el regresó de mamá. Como muchas victimas de secuestro, mamá tuvo una serie de secuelas, desordenes de estrés, delirio de persecución y era más que obvio; constantemente tuvo pesadillas que duraron varios meses. Solo con nuestra ayuda y nuestro amor de familia pudimos ir sacándola adelante. Sus visitas semanales al psicólogo la ayudaron con los estragos que le quedaron como victima.

Al regreso de mamá mi papá decidió que se le implantara un microchip como medida de seguridad, tal vez parezca algo extremoso, pero dadas las circunstancias, estaba completamente de acuerdo con mi padre, y viendo que mi hermana era una versión joven de mi madre incluso con mejores nalgas, optamos por implantárselo a ella también. Costó una fortuna este procedimiento pero al final vale cada centavo gastado.


Continuará…
100% (9/0)
 
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Posted by ferrdum678
1 year ago    Views: 283
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ptoem
retired
9 months ago
Que excelente historia, tienes un don para escribir, parece un poco como una novela policiaca, muy completa