en la cascada

Hola, me llamo Mariel, soy estudiante universitaria, tengo 24 años y vivo en la ciudad de México, soy muy bonita, dulce y femenina, aunque no tengo mucho busto, si tengo unas caderas anchas y un buen trasero. Quiero compartirles un relato de algo que me sucedió cuando tenía 19 años.Un fin de semana fuimos varios compañeros de la universidad a nadar a un lugar por Hidalgo donde hay albercas amplias y bonitas, con agua caliente y borbollones, desde que íbamos en el camino yo iba con mi novio jugueteando, besándonos y todo eso que podemos hacer en una camioneta, y pues echando relajo y cantando canciones.

Debo mencionar que el que era mi novio en ese tiempo, lo quería mucho y ya habíamos hecho el amor unas dos veces, entonces pues ya conocíamos nuestros cuerpos y nos queríamos mucho; pero yo sentía que necesitaba más de los 15cm. que él me ofrecía y me daba mucha pena decirle y además no tenía la confianza para decirle lo mucho que me atraía el placer sexual.

Llegamos al lugar y pusimos un asador y todo eso; me fui a ponerme mi traje de baño, era bonito amarillo sin ningún dibujo, me gusta ese color pues contrasta lindo con mi piel morena, lo único malo era que no era de buena marca y si se me ponían duritos los pezones se me notarían fácilmente y ya mojado se transparentaba un poquito, pero pues dentro del agua ya nadie lo notaria (pensé).

Nos metimos a la alberca, nadamos todos, y comenzamos a jugar todas las parejas un juego que aquí en México le llamamos caballazos, este juego consiste en que las chavas nos sentamos en los hombros de los hombres ellos se paran dentro de la alberca y gana el que logre derribar a la pareja oponente, ¿lo has jugado alguna vez?, Jejeje.

Entonces sabrás que lo más rico del juego es el contacto corporal, yo sentía como mi novio me acariciaba la piernas, de pronto ponía sus manos en mis piernas acariciándome la parte interna de los muslos, eso me mojaba más que el agua misma, mi pubis se frotaba conta su cuello y yo lo apretaba más con mis piernas, eso me hacía sentir un liquido más caliente entre mis piernas que el agua misma y mira que eran agua termales, o sea calientes.

Esto me estuvo excitando, luego comenzamos a tomar un poco y yo me sentía mareada y dentro de la alberca sentía que todo se me movía, además de que reía como loca. Entonces le dije a mi novio que fuéramos a una parte un poquito alejada de la alberca, hasta donde había una cascada, y fuimos.

Fue muy romántico, nos pusimos debajo del agua y no podíamos ni abrir los ojos, entonces así a ciegas, comenzamos a besarnos y acariciarnos, mis pezones se pusieron erectos, él me tocaba con sus manos bajo el agua solo nos separaba la delgadilla tela de licra de nuestros trajes de baño, sentí como su miembro crecía y eso hacía que me lubricara más. Yo estaba muy excitada y comencé a sentir el deseo de ser penetrada, era como un calor, una ardor o un dolor intenso en mi conchita que exigía ser calmado con una gran inyección dentro de mí, esto aumentaba cuando comenzamos a frotarnos, yo estaba contra la pared de roca atrapada por él y su miembro que me aprisionaba y no me dejaba moverme.

El se movía como si estuviera penetrándome pero los movimientos eran muy discretos pues había gente cercana que podía mirar lo que hacíamos, era delicioso, mi clítoris estaba tan paradito que podría verse una pequeñísima protuberancia a través de la delgada tela de mi bañador.

Entonces le dije fuerte en el oído (el ruido de la cascada no nos dejaba hablar), métemelo, lo necesito métemelo todo, entonces él me dijo, no como crees, puede vernos alguien. Eso me apagó me frustró y me enojé con él. Nos salimos de la alberca y yo estaba muy m*****a, todo el placer que había sentido se había cambiado por enojo, nos reunimos todos lo que íbamos a comer y era notorio ante todos que estábamos m*****os y ya no estábamos juntos ni nada.

Para darle celos empecé a juntarme con un amigo mío… que también iba en el viaje, (me gustaba hace tiempo pero no se habían dado las cosas). Yo veía como se enojaba y eso me alegraba más, eso le pasa por despreciar mi conchita y por pudoroso, comencé a tomar y a bailar con mi amigo mientras mi novio ya estaba medio borracho con sus amigos y ni me hacía caso, no se si fue el alcohol o las ganas de fastidiar a mi novio pero le dije a mi amigo que fuéramos a nadar juntos y él sí quiso.

Mi novio no hizo nada, yo creo que pensaba que lo quería demasiado para hacer algo malo, además ya ni se podía parar, entonces nos metimos a nadar y platicar y me rocé con él varias veces y me dijo, puedo ver tus pezones a través de tu traje ¡eh! Jejejejeje y le respondí, jajajaja! Yo también veo los tuyos y le agarré ambos pezones y se los pellizqué con fuerza, eso lo excitó y sentí su miembro crecer, y pensé… ¡wow! Esto si es una buena arma.

Eso me excitó mucho y a él también, entonces le dije que fuéramos a la cascada y accedió, allí cubiertos por el agua nos besamos y tocamos, fue riquísimo, la idea de estar con otro hombre, que no era mi novio, me excitaba más aun, mi conchita estaba tan mojada que sentía que calentaba el agua de la alberca. Entonces yo no me iba a quedar sin sexo en esa tarde y le dije métemelo, y él, a diferencia de mi novio dijo Siii…

Entonces me recargó contra la pared de aquella cascada artificial, y sin quitarse su traje sacó su miembro, no se si era el agua pero yo lo vi del doble de tamaño que el de mi novio, lo tomé con mi mano y lo sentí tan fuerte, tan grueso, entonces sin quitarme el bikini solo lo hizo a un ladito y se asomaba mi rajita, el jugueteó un poco con mi vellos, esos vellos cortitos y delgados, suaves como un algodón, rizaditos como solo los tienes a los 19, ya que nunca te has rasurado…

Bajó más su mano y sentí su dedo que iba hurgando lujurioso por mi rajita, hizo pequeños círculos en mi clítoris eso lo levantó, mis pezones paraditos llamaron su atención y deslizó su mano desde mis nalgas, por mi espalda hasta llegar a mi seno, el cual mordisqueó suavecito mientras lo apretaba con fuerza por su circunferencia. Estando bajo el agua lo abracé con mis piernas y acercó su miembro; a mi me emocionó mucho, sentí su glande buscando abrirse paso entre la tela de mi bañador, como cuando un toro empuja la puerta de su prisión, solo que esta vez no para escapar si no para ser prisionero de mi muy estrecha cueva en ese entonces.

Dirigí mi mano hacia abajo y antes de que llegara él movió bruscamente su pija y eso le abrió paso hasta el fondo, solo pude gritar un fuerte ¡ahhhhhhhhhhh! de placer, fue un momento inolvidable, sentirme flotando en el agua abrazada a él con brazos y piernas, ensartada en tan tremendo pene y sobretodo ancho miembro viril , fuerte, penetrante, empezó a entrar y salir, mi propio peso hacía que mi clítoris rozara y se aplastara con fuerza en la base de su pene y eso me hizo tener un orgasmo, pero de pronto algo sucedió…

Una señora con sus dos hijos estaba cerca entonces, para que no se diera cuenta de lo que estaba pasando nos quedamos inmóviles, y eso fue genial, no tienes idea de lo emocionante que fue estar allí, como desnudos ante la gente, sin movernos y su pija dentro de mi, nos seguimos besando como si fuéramos una pareja común, besándose en un parque o cualquier lugar, entonces como no se iban me acerqué y le susurré al oído, relájate ahora me toca ordeñarte.

Le dije apriétate bien fuerte contra mi, y sentía su pubis fuertemente contra el mío…, podía sentir nuestros vellos púbicos tallarse con tal fricción, lo abracé con fuerza con mis piernas y empecé a contraer mi vagina, a apretar su pene una y otra mordida, como si mi vagina fuera un becerrito y su pene mi alimento, pude sentir como se excitaba y crecía más dentro de mi…

De pronto tuve un orgasmo y eso me hizo contraer fuertemente mi vagina, él me abrazó bien fuerte y con un grito masculino comenzó a eyacular dentro de mí, sentía la fuerza de sus contracciones, fue tan intenso que hasta imaginaba sentir las venas de su pene duras, dándole firmeza a la pija que en el fondo de mi concha bombeaba espesa leche, como estábamos inmóviles puede contar sus chorros de semen, saliendo dentro de mi, no puedo olvidarlo…

Una contracción pequeña, una mediana , luego una grande acompañada de esa sensación de líquido caliente, otra contracción igual de fuerte y más leche, otra acompañada de un gemido, ahhhhhhhhhhh, y sentí como su leche salia por mis labios menores escurriendo hasta mi ano, para luego diluirse por el agua, cuatro contracciones pequeñas más y sentía como se desvanecía entre mis brazos mientras recargaba su cabeza en mi cabello, inmóvil, su piel erizada y pequeñísimas contracciones cada vez más espaciadas hasta que terminó.

Bajo mi mano, toco sus huevos y están duritos pegados al pene, como fieles bombeadores se relajan y se cuelgan de nuevo, bajo mis piernas, él se hace para atrás y saca su ya débil y semi flácido miembro, acomodamos nuestros trajes de baño, reposamos, no besamos y reímos como niños que han hecho una travesura.

Salimos de la alberca y regresamos con los compañeros, a la fogata, a cantar y convivir un rato, mi novio me mira, seguro podía distinguir en mi rostro el placer de más de dos orgasmos en menos de una hora, le digo, oye chiquito, acompáñame al baño ¿no?

El estaba afuera de la puerta del baño, yo me bajé el bikini y él podía ver mis pies con sandalias y bikini en el piso, se escuchaba mi orina dorada caer en el inodoro, un chorro recio, como el de una hembra que acaba de tener sexo, miré hacia el agua del inodoro y veía como mi orina se hacía espuma al chocar con el agua, esa espuma eran mis jugos y el semen de mi amigo, eso me excitó en sobremanera pensar en la leche de mi amigo pegada a las paredes de mi vagina, escurriendo lentamente como espuma en una bañera.

Abrí la puerta del baño, lo jalé adentro, cerré la puerta, le bajé su short y comencé a chupar frenéticamente su pija, los ojos de mi novio se desorbitaban, saqué su pene de mi boca, y mirando su glande, empecé a meterle mi lengua en el orificio de su pene, él se estremecía y alejaba diciendo, nononoo, me duele, pero si paraba decía, sigue, sigue por favor…

Ya lo conocía y sabiendo que pronto terminaría, tuve un deseo sucio y bajo, pensé: ¿tener leche de dos hombres dentro de mí? ¡Wooooow! Me volteé e incliné con mi mano, dirigí su pija a mi estrecha y casi virginal conchita, entró hasta el fondo muy rápido y él me dijo, oye nena, si que te tengo a mil.

Yo le respondí, claro tigre, jajajaja, lo que él no sabía era lo que lubricaba mi cuevita eran el semen que su amigo minutos antes había bombeado inundándome, y que mi vagina todavía no recuperaba el tamaño que había dejado mi primer amante de ese día.

Entró y salió como 10 veces y de pronto sentí nuevamente la sensación de su miembro iba a eyacular, y otra vez apreté con fuerza, él gritó y soltó su semen dentro de mi, y creo que vació sus bolas dentro de mí, sentí como salía por mis labios menores, esta vez escurriéndose hacia mi clítoris, pues estaba volteada, me acaricié y nos relajamos.

Volvimos con mis compañeros y estuvimos hasta media noche en la fogata, la sensación de tener el semen de dos hombres me mantuvo a mil toda la noche, podía sentir como escurría un poquito a cada instante y se salía caliente de mi concha, una sensación similar a la de estar en mis días, pero esta vez salía semen de mi.

Regresamos a casa al otro dia, y como es de esperarse tuve remordimiento de conciencia, pues temía quedar embarazada, fui muy afortunada y no pasó nada, tampoco me contagiaron de nada, creo… yo solo se que han pasado 5 años de eso, y nadie puede saberlo, pero se que soy adicta al sexo, o a la leche, o no se.

Creo que tengo mucho que contarte.

93% (27/2)
 
Posted by fernandomex
4 years ago    Views: 1,464
Comments (2)
Reply for:
Reply text
Please login or register to post comments.
2 years ago
muy chida tu historia, tambien soy de la ciudad de Mexico y pues claro que recuerdo las escapadas a lso balnearios
3 years ago
es verda o pura mamada?... xqe la historia la relata una chava segun i tu kreo qe eres un man!! i de ser verdad... de casualidad no fue en el balneareo el thepe? jaja! a mi me paso lo mismo ahi!