Polvos entre amigos 3

Ana se metió en la piscina y yo justo detrás. Se acerco a mí y yo la abracé. Rodeo con sus piernas mi cintura pegándose completamente a mí. Pude notar la suavidad del tanga que llevaba pegado a mi poya. Empezó a mover las caderas mientras me miraba a escasos centímetros de mi cara.
- Estas durísimo.
- ¿No te gusta así?
- Me encanta - contestó -. Ahora todavía me parece más bonita que antes.
- ¿Y de tamaño?
- Me la habían descrito más grande.
Los dos reímos en parte por como había empezado aquello. Entonces la bese. Ella me devolvió el beso. Su lengua jugo con la mía. La agarre por el culo mientras la besaba y la acaricie. Se separo de mis labios y empezó por su parte a morderme la oreja y el cuello. Yo tire de ella hacia arriba hasta dejar sus pequeñas tetas al aire. Ana suspiro mientras me lanzaba a besar aquellos pezones. Pase la lengua mil veces a su alrededor y chupe. Entonces lanzo un susurro.
- Acaríciame el coño.
No tuvo que repetirlo. La gire para ponerla de espaldas a mí. Pase uno de sus brazos por mi cuello y gracias al agua conseguí mantenerla sentada sobre una de mis rodillas. La mano que tenia a su espalda daba la vuelta para acariciar y pellizcar el pecho y el pezón mientras que la otra entro en el agua buscando la entrepierna de Ana. Ella abrió las piernas y yo entre en su tanga. Por mis dedos pude saber que Ana estaba completamente depilada. Me abrí paso hasta su rajita y empecé a frotar. Ana respondió suspirándome al oído y pidiendo que siguiera. Obedecí.
Notaba como ella cada vez separaba las piernas. Intente hacer especio y empecé a meter uno de mis dedos en su coñito. Ella había agarrado mi polla y frotaba.
- Quiero follarte – le dije.
- Y yo follarte a ti - contesto -. Vamos fuera, a una de las tumbonas.
Cuando salimos Ana se quito el tanga y se tendió sobre una de las tumbonas. Abriéndose de piernas me ofreció una vista increíble de su precioso coñito.
- ¿Te gusta? - me pregunto.
- Me encanta. Eres una ricura.
- Me alegro, porque quiero que disfrutemos los dos -. Se abrió los labios del coño poco a poco y me invitó -. Vamos, ven a comer un poco.
Me acerque a ella y pegue mis labios a su coño. Ana estaba muy caliente y el olor de su coño me lleno de deseo. Lamí y chupe como si fuera el último día de mi vida. Pase la lengua con fuerza desde su agujerito hasta el clítoris varias veces, obteniendo un sonido de placer de su boca cada una de ellas. Cuando metí la punta de la lengua en su coño la mire a la cara de la misma manera que ella lo había hecho cuando me besaba la polla. Se mordía los labios y acariciaba sus pechos mientras yo seguía follandola con la lengua. Me agarro del pelo y me empujo hasta que mi boca y mi nariz estuvieron contra su rajita. Seguí lamiendo mientra ella gemía y pedía mas. El baño en la piscina fue lo que me hizo aguantar un poco mas comiéndole el coño antes de separarme y preguntarle donde había condones.
- No te preocupes. Tomo la píldora. Ven y entra si miedo.
No me lo pensé. Me puse sobre ella y acerque mi capullo hasta su coño. Ella lo agarro llevándolo directamente hasta el hueco. Fue como meter un cuchillo caliente en mantequilla. Ana estaba muy excitada y muy lubricada
- Despacio, despacio. Quiero notarla bien.
No podía ir más lento. Notaba el calor de su coñito alrededor de mi rabo y luchaba contra el instinto de empujar a fondo. Entre completamente. Y Ana me pidió que me quedara así un algo de tiempo.
- ¿No quieres que me mueva?
- Si te mueves un poco me corro - me confeso entre risas.
- Córrete, yo también estoy a punto.
- Todavía no - dijo -, quiero disfrutarlo un poco más.
- Podemos repetir - argumenté.
- Vamos a repetir - sentenció ella -, pero hoy no.
- Entonces lo haré lento para que dure más – y diciéndolo empecé a moverme lentamente dentro y fuera de ella.
No nos movíamos apenas. Mi pecho estaba pegado al suyo y nuestros labios no se separaban. Solo el pequeño movimiento de mi cadera se notaba. Un movimiento suave que ambos disfrutábamos. Al poco tiempo ella se estremeció un poco y entre gemidos me dijo que se corría. Yo no cambie el ritmo. Cuando Ana termino seguí de la misma manera. Entonces ella me dio y beso y cruzando sus piernas detrás de mí espalda me dijo:
“Córrete”.
Ver su cara pidiéndomelo fue lo que necesitaba. Tras un par de embestidas más solté un chorro de leche dentro de su coño y caí rendido sobre ella.
- Gran polvo me dijo.
- Y que lo digas – le conteste.
Cambiamos de posición para que yo quedara debajo de ella. Al levantarse pude ver mi leche resbalando por sus muslos.
- ¿No te limpias?
93% (9/1)
 
Categories: Masturbation
Posted by escritorsev
1 year ago    Views: 784
Comments (1)
Reply for:
Reply text
Please login or register to post comments.
1 year ago
Exacto! Una ricura