Polvos entre amigos 2

- Ahora esta mas bonita que antes.
- Gracias - conteste. – Ana, te estas poniendo colorada.
- Para no estarlo. Estoy en la entrada de mi casa con las tetas al aire y con una polla dura enfrente.
Me reí. Tuve que reírme. Me agache para subirme los pantalones mientras decía que ya me tapaba, que se relajara. Entonces note su mano en mi hombro y dijo “No”
Yo mire hacia arriba y la vi sonreír. Mientras me levantaba dijo:
- Me da vergüenza pero me gusta verte así
Y mientras terminaba de decirlo acerco su mano a mí. Note como la palma se acomodaba a la parte de debajo de mi polla, y como sus dedos tocaban la zona donde se unía con mis huevos. Ella estaba mirándola tranquilamente.
- Ana, no creo que….
- ¿No te gusta? – dijo mientas empezaba a frotarme poco a poco.
- Me encanta – conteste -, pero no en la entrada.
Entonces pareció darse cuenta de donde estábamos. Se volvió a reír. Acerco su cuerpo al mío y me beso. Pude notar sus pezones contra mi cuerpo y el calor que desprendía su piel. Su mano seguía agarrándome y moviéndose. Al acabar el beso, dirigió su boca a mi oído y dijo “Quítate los pantalones y vente a la piscina”
Mientras terminaba de desnudarme fui mirando como ella se alejaba de mí por el pasillo. Donde antes había una chica de 24 años con la que estaba bromeando sobre estar desnudo, ahora había una mujer que se insinuaba moviendo las caderas a cada paso que daba sobre aquellos tacones que hacían sus piernas mas deliciosas, mientras miraba hacia detrás con una sonrisa de suficiencia, sabiendo que pasara lo que pasara yo iría detrás de ella.
Me desnude por completo y empalmado la seguí a través de su casa.


Ya había estado antes en su casa así que seguí el camino hasta el patio interior donde estaba la piscina. Justo en la puerta encontré los pantaloncitos que llevaba Ana hacia unos minutos. Los cogí y atravesé el marco para encontrarme a mi amiga sentada en el borde de la piscina bajo la luz de la luna. Si bien su cuerpo era delgado, el culo que antes tapaba el pantalón, era algo mas gordito dándole una forma riquísima. Podía verlo suave mientras ella metía la mano en la piscina y movía el agua. Me acerque hasta donde estaba y ella se giro. Estuve a punto de sentarme a su lado pero ella negó con la cabeza. Me coloco justo enfrente de ella y me susurro “Relájate”
Volvió a agarrarme la polla con una mano y empezó suavemente a apretar y a moverla. Muy despacio. Ella pasaba la mirada de mi rabo a mi cara.
- ¿Te gusta así?
- Me encanta - respondí con un hilo de voz.
- A mi cada me gusta mas - dijo sonriendo -. Y espero que esto también te guste.
Echo su cuerpo hacia delante y beso ligeramente mi capullo. Solo daba besos y alguna vez sacaba la lengua y la pasaba levemente por encima de mí, mientras su mano seguía masajeándome dulcemente la poya. Mientras lo hacia, me miraba, y yo veía como disfrutaba al ver mi cara de placer. Con la mano que tenia libre empezó a frotarse por encima del minúsculo tanga negro que llevaba. Empezaron a temblarme las piernas y eso que acabábamos de empezar, pero la situación era tan excitante que estaba a punto de liarla con una corrida antes de tiempo. Ana debía de notarlo porque separo sus labios de mi poya y la soltó. Volvió a separar su cuerpo sobre mí y levantando una pierna me dijo que le quitara las sandalias para poder bañarnos bien.
Me arrodille delante de ella y agarre su pie. Mientras quitaba la hebilla del zapato seguía mirando como ella seguía acariciándose por encima del tanga. Intente correr mas quitándole el zapato para volver a sentirla, pero ella retiro el pie.
- Despacio, o no tendrás premio”
Accedí, no podía hacer otra cosa. Mientras volvía a acercar su pie a mis manos note algo tocándome la polla. Al mirar ví que era el otro pie de Ana que estaba acariciándome con su zapato. La suela empujaba mi rabo contra mi cuerpo y lo movía de un lado a otro. Mire su cara y pude ver como reía. Me afane lentamente en quitar por fin el zapato del pie que tenia en la mano y cuando lo logre ella lo acerco a mi boca. Besé y lamí aquellos dedos, para pasar después al pie y al tobillo. El zapato que me acariciaba la poya me estaba manteniendo durísimo y mis ojos seguían fijos en el trozo de tela que Ana acariciaba mientras mis labios subían por su pierna. Cuando estaba en su mulso dispuesto a dar el salto a morder aquel trozo de tela, Ana puso su mano en mi frente y hablo:
- Tranquilo cielo, eso es el regalo para el final -. Y diciéndolo me empujo suavemente con el pie para volverme a colocar de rodillas.
Alzo la otra pierna para que volviera a repetir la operación con la sandalia, y esta vez fueron los dedos del otro pie los que ya libres empezaron a jugar con mi rabo. Los notaba cerrarse, abrirse, subir, bajar e intentar agarrármela mientras yo volvía al juego de besar la pierna. Cuando termine la repetición me aleje de ella. Sin embargo ella no paró. Colocando sus manos en el borde de la piscina estiro sus pies hasta mi polla. Cuando fui a ayudarla, negó y me dijo que guardara las manos. La deje hacer a ella. Coloco un pie a cada lado y empezó a masturbarme. No era la primera vez que lo hacia y se notaba. Era suave. Nada de tirones. Tranquila y relajada. Yo miraba su cara y ella la mía. Cada vez que se mordía el labio yo deseaba lanzarme encima de ella y besarla. Solo aguanté un par de minutos antes de hablar y decirle:
- Ana, si sigues así, me corro.
Paró inmediatamente.
- Entonces será mejor que nos bañemos.
80% (5/1)
 
Posted by escritorsev
2 years ago    Views: 551
Comments (1)
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1 year ago
Excelente!*****