Polvos entre amigos

El verano es maravilloso. Y demasiado alcohol en verano también. Hace que ocurran ciertos hechos que te dejan ese fantástico recuerdo de que ha sido especial. En mi caso, uniendo esos dos factores, me follé a una de mis mejores amigas.

Todo ocurrió como suele ser habitual en un bar. Mas bien una terraza de verano, de las que aquí en el sur aparecen por miles en los meses de calor. Un buen grupo de amigos nos habíamos reunido para tomar algo aquella noche y disfrutar de la bajada de temperaturas que trae la oscuridad. Las cervezas y las copas empezaron a moverse y al poco tiempo estábamos todos bastante alegres. La noche avanzó rápido, y poco a poco la gente fue abandonando la terraza. De mi grupo la mayoría se fueron largando hasta que quedamos 5 personas. Decidí pedir algo más y me levante diciéndolo:
- Voy al baño y a pedirme otra cerveza. ¿Queréis algo?
Todos me encargaron su bebida y entonces se levanto Ana que me dijo que me ayudaba. Ana tiene casi mi altura, debe de andar por el metro setenta y cinco, y es muy delgada, cosa que la hace parecer todavía más alta. Esta delgadez hace que tenga las tetas pequeñas que le quedaban perfectamente marcadas por la camiseta que llevaba. No es la típica mujer por la que vuelves la cabeza si te encuentras por la calle, pero es de esas que te follarias sin dudarlo si tuvieras oportunidad.
Cuando iba de camino a la barra, me dijo que primero fuéramos al baño y después a pedir, para no tener que estar después con los vasos moviéndonos tanto. Me pareció bien y cambiamos la dirección. El baño de la terraza era especial, porque para aprovechar espacio era unisex. La gente suele esperar su turno fuera pero a aquella hora y con pocas personas en la terraza no había nadie. Abrí la puerta para que entrara Ana y cuando paso me dijo “Entra, hay dos baños uno para cada uno”
Cada uno entro en el water correspondiente y cerramos la puerta. Oí la cremallera del pantaloncito de Ana bajarse y el chorro de su orina en el agua. Ese ruido me hizo perder la concentración y tuve que meditar para que lograra salir mi chorro. Ana termino y tirando de la cisterna me pregunto que si todavía no acababa. Yo le conteste que estaba siendo largo por lo que había bebido. Escuche el ruido del grifo del lavabo y volví a oír a Ana hablar. Medio en broma por su tono dijo
- Pues no te la guardes que me han dicho que la tienes muy grande y quiero verla.
- ¿Quién te ha dicho eso? conteste medio riéndome.
- Carlos.
- Ni caso, que ni siquiera me la ha visto - dije mientras salía del baño cerrándome los pantalones. Ana estaba sentada sobre la mesa del lavabo esperándome. Tuve que fijarme en las preciosas piernas que tenia. Cruzadas y con unas sandalias de tacón espectaculares, el pantalón corto las hacia todavía mas largas.
- ¿Te la has guardado? Eres un soso.
- Otro DIA que no nos estén esperando te la enseño. Venga vamos que estos se van a pensar cosas raras.
Ana se levanto y volvimos afuera


Al tiempo, cuando ya decidimos irnos, de las cinco personas que había, tres iban en la misma dirección y Ana y yo compartíamos camino. Habíamos ido andando hasta la terraza para aprovechar la brisa nocturna y volvimos de la misma manera. Caminábamos hablando de pequeñas tonterías que era lo único que nuestro cerebro aguantaba a esa hora y con lo que habíamos bebido. Cuando llegamos a la puerta de su casa nos dimos dos besos, y ella al retirarse me soltó:
- Al final te vas y no me la enseñas.
- Ya te dije que nos estaban esperando.
- Ahora no nos espera nadie. Venga, sácatela que quiero comprobarlo.
Yo ya estaba cogiendo confianza. Una mujer no insiste tanto de broma.
- No te la voy a enseñar en mitad de la calle - dije
Ella se giro y abriendo la puerta de su casa contesto.
- Pues entra, Serra solo un momento.
- ¿Y tu familia?
- No te preocupes, no están.
Decidí que aquella noche estaba teniendo suerte.
Entre y ella cerro la puerta detrás de mi. Se giro y se cruzo de brazos.
- Venga, a ver que tienes.
De un tironee me baje todo y me quede con la ropa por los tobillos y la polla flácida al aire. Ana abrió la boca y empezó a reírse.
- Joder, lo has hecho.
- Claro, estabas diciendo que querías verla – conteste.
- Y quiero, pero creía que no eras capaz – dijo entre risas.
- Pues mira y da tu opinión, y rapidito que cojo frío.
Ella se acerco, me miro el rabo y después a la cara.
- No tan grande como me habían dicho, pero mas bonita. Súbetelo.
- ¿Y ya esta? ¿Ni un billete como a un striper? ¿Qué gano yo con esto?
Ana se río “¿Qué quieres a cambio? ¿No pretenderás que me baje yo los pantalones también?”
- Eso no pero… - decidí arriesgarme – por lo menos enséñame las tetas. ¿No haces topless cuando vas con tus amigas a la playa?
- Si, cuando voy con mis amigas, no con tíos.
- ¿No te doy pena? - dije ya como ultimo recurso.
Se volvió a reír y me miro.
- Vale, pero solo un poco.
De un tirón se quito la camiseta, dejando ver un sujetador que más bien era de adorno por el tamaño de su pecho, pero que marcaba unas formas preciosas. Se acerco y se giro dándome la espalda. Volviendo la cabeza, mientras me miraba y se reía, se quito el broche y se saco el sujetador. Cuando volvió a girarse sus brazos tapaban sus pechos.
- ¿Listo?
- Preparado - respondí
Abrió los brazos. No podía dejar de mirar. Un pecho con una forma deliciosa estaba delante de mí. Unos pezones pequeños, de un color rosado y duritos me apuntaban directamente.
- ¿Qué tal?
Respondí como ella había echo.
- No tan grandes como me habían dicho, pero mas bonitas.
- Pues como tu entonces.
- Con una diferencia Ana, lo Mio ha crecido.
Cuando miro abajo y me vio totalmente empalmado empezó lo bueno.
66% (9/4)
 
Posted by escritorsev
2 years ago    Views: 603
Comments (2)
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2 years ago
BUENA!!
2 years ago
venga paisano, nonos dejes en ascuas, al detalle