Que se quema el sofrito...

Hacía calor. Acababa de salir de la ducha y ya estaba sudando, así que decidí no secarme el pelo y ponerme únicamente un tanguita negro. Me encantaba andar por casa con ropa interior femenina. La noche había sido larga, húmeda y placentera y me había despertado tarde, era casi la hora de comer. Me puse el delantal, eché un chorro de aceite de oliva en la sartén y piqué la cebolla y el pimiento verde con el que hacer un sofrito para hacer la salsa boloñesa con la que acompañar unos espaguetis.
Sería el ruido de la campana o el de la verdura crepitar en la sartén, pero el hecho es que no le oí acercarse. De repente sentí su aliento en mi cuello, su lengua en mi nuca, su mano derecha entre el delantal y mi pecho pellizcando mis pezones, su mano izquierda sobando mi paquete. Me estremecí
Notaba palpitar las venas de su polla mientras la restregaba entre mis nalgas, hubiera podido contar sus pulsaciones si no fuera porque entonces mi mente no estaba pensando precisamente en números. Apenas podía moverme rodeado por sus brazos, aprisionado entre su cuerpo y la encimera.
-Edelmiro, que se va a quemar el sofrito-, acerté a musitar.
Dejó de chupar el lóbulo de mi oreja, -que le den por culo al sofrito-, me susurró al oído.
Pensé en aquel mismo momento que fuera cual fuera el destino del sofrito a mí no me iba a salvar ni el apuntador.
Conseguí desembazarme lo justo para darme la vuelta. Me miro a los ojos y dijo:
-Cómemela- Seguro, seco, rudo.
Me arrodillé, bese su paquete cubierto aún por el slip. Le miré desde abajo a los ojos mientras deslizaba su calzoncillo hasta las rodillas. Bese su glande deslizando cuidadosamente la piel de su prepucio con la mano, lamí la punta y baje por el tenso frenillo. Me entretuve con los bordes de su capullo.
Escuchaba su respiración y sus primeros gemidos y estimulado por ellos fui bajando con la lengua alternando lamidas y besos hasta el nacimiento de sus pelotas. Acurrucándome como buenamente pude le lamí sus pelotas, metiéndome sus huevos en la boca y me entretuve con su periné, su polla golpeaba mi frente, y el la ayudaba con la mano.
Sus gemidos aumentaron, saqué la cabeza, le miré nuevamente a los ojos. No me aguantaba más, necesitaba sentir toda su verga en mi boca. La ensalivé bien para ayudarla a deslizarse, y empecé a tragar lentamente cada centímetro de su carne respirando profundamente por la nariz.
Suspiró.
Mi polla luchaba por reventar la tela del tanga con desesperación. Él comenzó a follarme la boca, agarrando mi cabeza con sus manos para acompasar el ritmo, aunando firmeza y delicadeza. Ahora lento, ahora más rápido y poco a poco cada vez con más violencia. Su glande golpeaba la cara interna de las mejillas, tropezaba con mi úvula, machacaba mi lengua…
Sentí que cesaba el ritmo, que tensaba su cuerpo, oí su gruñido y por una milésima de segundo anticipé lo que llegaba. Noté un chorro caliente en la garganta, su sabroso y viscoso jugo llenando mi boca. Lo saboreé, lo disfruté, me relamí, recogí con mis dedos lo que pude de entre los que mis labios derramaban por no poder contenerlo, limpié su falo, sorbí las últimas gotas que brillaban en su glande y me sentí dichoso por su regalo.
-Vamos a la cama-, me dijo mientras me daba un azote cariñoso. Todo no había hecho sino comenzar.

100% (14/0)
 
Categories: Gay Male
Posted by erudino
1 year ago    Views: 794
Comments (8)
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erudino
retired
8 months ago
Gracias. Encantado de que te haya gustado
8 months ago
Fucking hot story
leí
lo disfruté
dulce historia
1 year ago
Hmmm... Está primera parte me la puso dura... Leeré la segunda...
shamembala
retired
1 year ago
Muy bueno mmmm
erudino
retired
1 year ago
Gracias, encantado de que te guste y de ponértela dura...
erudino
retired
1 year ago
Habrá continuación, y seguro que te gustará también... lo verás ;)
1 year ago
Q buena historia me ppuso la verga bien dura
1 year ago
Me encanta, muy caliente y bien redactado, espero la continuación ansioso