UNA LARGA NOCHE DE VIGILANCIA

Hola. Soy Alberto. Hace muchos años, cuando aún se emitía en analógico y en las tv locales se podían ver películas porno a partir de cierta hora de la noche, yo curraba como vigilante de obras. Al principio solo. Me llevaba mi libro y los apuntes de mi carrera y aprovechaba las 12 horas de turno de noche para estudiar.
Pero un día me asignaron un compañero. Enseguida congeniamos. Tendría más o menos mi edad, unos 25 o 26, y le gustaba llevarse una tv pequeña portátil con pilas y a partir de las 2 de la mad**gada, conectarla para ver porno.
Al principio me m*****aba porque me distraía pero al final me hice a la rutina de ver la peli con él. Eso traía como consecuencia vernos a los dos empalmados, haciendo bulto en el pantalón del uniforme.
A los pocos días, movido por la confianza que íbamos cogiendo, decidió ir más allá y me dijo que quería sacársela y hacerse una buena paja viendo la peli. Yo acepté y acabamos pajeándonos mirando la peli y descargando fuera de la caseta, en la tierra de las zonas sin construir.
Pero poco a poco mi colega iba cogiendo más confianza hasta que un día, sin que yo me lo esperara, me dijo: "Eh, Alberto, yo soy bisex. Me van las tias y los tios. Y la verdad que tu polla está muy bien y me gustaría hacerte aunque sea un pajote". Yo al principio me negué pero al final pensé que tampoco perdía nada porque otro me hiciese la paja y yo disfrutara de la peli.
Empezó a moverme la polla arriba y abajo, yo me concentraba en la película, cuando de repente se abalanzó sobre mi polla y la tragó hasta el fondo. Yo grité, de sorpresa y gusto, y sin pensarlo me puse de pie y empecé a follarle la boca sin contemplaciones, dejándome llevar por las ganas de una buena mamada. Su saliva iba creando un charco en la caseta y yo estaba a mil.
De repente, ya desnudo, sacó un condón de su mochila y me dijo: "Fóllame como a una perra, ven".
Salió de la caseta y se puso a cuatro patas en plena obra. La estructura que habían comenzado a edificar nos permitía cierta intimidad, aunque no la aseguraba al cien por cien. Eso añadía cierta tensión morbosa que me excitó más y sin pensarlo me puse sobre él y empecé a cabalgarlo. Él gemía y yo mientras le insultaba, aumentando así mi excitación.
Me corrí en el condón y cuando la saqué de su culo, mi colega se puso de rodillas, me quitó el condón y empezó a limpiarme la polla con ansia. Yo alucinaba pero estaba tan excitado por el giro que había tomado aquella amistad que no pude sino dejarme hacer.
Ese sería el principio de una amistad... muy interesante.
100% (13/0)
 
Categories: Gay Male
Posted by elsalido18
2 years ago    Views: 88
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6 months ago
Diossss! no tenía que haberme perdido eso... Qué buena situación!