Divgui Potter, la escuela del sexo I

Rebuscando en mis archivos del pasado, (a ver si encuentro los dibujos que quiero enseñar a ‘phoebes’) me he topado con unos textos que escribí en su momento. Estamos hablando de fantasías de la edad juvenil donde la mente calenturienta es capaz de crear grandes historias.
El contenido de estos tres escritos que si gustan publicaré son fantasías que no llegaron a suceder pero con personajes y situaciones de verdad.
Espero que os gusten y ahí vamos con la primera:


...

Soy un chico que quiere compartir su gran aventura en la escuela.

Mi primera… en el Gimnasio.

Situando la historia, primera semana de Bachillerato, más concretamente el cuarto día, que empezábamos las clases de educación física.

Era la última hora del día, y al acabar la clase lo único que tenía en mente era darme una buena ducha y marchar a comer. Pero lo sucedido fue mucho mejor.

Puesto que solo un par de compañeros se duchan y a toda prisa, me quedé solo en los vestuarios, bajo la ducha:

- ¡Que sensación de placer, que descanso!

Al salir me estaba meando y no pude aguantarme, aun sin secarme fui directamente a los lavabos que están paralelos a las duchas. Mientras orinaba escuche el ruido de la puerta, supuse que era alguien que se había dejado algo por lo que no le di importancia.
Aunque creía que era el único que seguía allí, pues la profesora, Laura, siempre se marcha cerrando con llave y nos deja duchándonos. Después salimos por la puerta de atrás.

Pasando el ruido por alto, me dirigí a por la toalla para secarme, cuando al salir del baño me encontré a Laura, ¡Si, si, mi profesora! Que ni se inmuto al verme desnudo. Yo pudoroso cogí la toalla del banco para taparme mínimamente.

-Pensaba que no había nadie, he visto la mochila y he entrado para recogerla.- me explicaba.

Sin embargo la cosa no quedó allí, sucedió algo inesperado. Mi pene empezó a tomar cuerpo por debajo de la toalla hasta asomar sin que yo no pudiera mas que disculparme por esa situación tan embarazosa.

Todo por ella, vestía la ropa de gimnasia, que no era más que una camiseta corta pegada a su cuerpo, pues es una mujer potente como buena campeona en natación que es. Camiseta que dejaba bien marcados sus grandes y bellos pechos que se hacían mirar ya que en su cima resaltaban sus duros pezones que tentaban a tomar de ellos. Aunque la excitación no venía solo por ese lado, bajando la vista llegamos al centro del problema, porque sus pantalones que mas bien parecían mallas se pegaban a sus fuertes piernas y lo que más caliente me puso, ver como se alojaban en su coño, mostrando una gran raja entre sus muslos.



Mi erección era máxima y mi vergüenza todavía más. Pero Laura no tuvo ningún pudor, se acercó a mí con provocación y cuando la tuve prácticamente encima me agarró el pene mientras susurro:

- ¿Esto te lo estoy provocando yo? Pues entonces tendré que aprovecharlo.



Me quedé tremendamente sorprendido, hasta que empezamos a comernos la boca sin respiro. Con su mano derecha me masturbaba lentamente y con la izquierda manoseaba mi nalga. Yo me desinhibí y empecé a magrear su seno, mientras la otra mano recorría todo su cuerpo de la cabeza a los muslos.

De repente, ella se arrodillo y se metió la punta de mi pene en la boca, la saco y repaso toda mi polla con su lengua húmeda y salivada. Se la metió entera en la boca y empezó a mamármela de una forma increíble. La tragaba de una forma brutal, se comentaba que follaba con su marido salvajemente, pero no lo imaginaba de esa manera.



Antes de que pudiera correrme, le arrebaté el pene. La levanté y me la llevé a la colchoneta del gimnasio donde la tumbé para lamer todo lo que se interponía entre su boca y su coño. Recorría todo su cuerpo dando besitos y chupetones por el cuello, el escote, el ombligo… cada vez más excitados.

Cuando llegué a sus partes más íntimas aparté sus piernas con suavidad y pude observar una gran raja con unos labios bien dibujados y húmedos por el momento. No dude mucho tiempo, ya que era irresistible y me abrí paso con mi lengua entre esos carnosos labios.



Sus gemidos y su vagina derritiéndose en jugosos líquidos que mojaban sus muslos me hacían pensar que no estaba haciéndolo mal.

Después de babear bien su entrepierna me agarro la cabeza y me llevó hacia arriba para besarme, mientras su mano agarraba mi miembro para meterlo en su coño sin ningún reparo. Yo ayudé y con un suave y lento movimiento de cadera se la metí hasta el fondo. Empezó el mete y saca rítmico en aquel placentero agujero, mientras mi boca degustaba sus labios, su caliente lengua, sus grandes pechos que se balanceaban adelante y atrás a causa de mis bravas envestidas guiadas por ella, que con sus manos colocadas en mis nalgas ayudaban al movimiento.



Dirigió sus manos a mi pecho, como parándome, para levantarse y con un suave empujón tirarme en la colchoneta. Se sentó en mi estómago para exclamar:

-Mi turno!

Se puso de cuclillas y se clavó de nuevo mi pene. Que cúmulo de placer, ella saltando sobre mi polla y yo con sus pechos rebotando delante di mi cara.



Una clase de repertorio, nos pusimos de lado, en la barra de equilibrio, las espalderas… Hasta que en una arremetida me corrí. Fue a la hora de mirarme en el espejo y ver esa excitante situación, ella enculada y yo arremetiendo con su vagina. La saqué al sentir como el caliente líquido lo invadía en busca de salida, coloque mi polla entre nalga y nalga para disparar hacia su espalda por la que se escurrió hacia su trasero.



Exhausto me senté sobre la barra de equilibrios y ella me consoló:

- Has estado muy bien, me has llevado al cielo.- dijo mientras marchaba hacia el vestuario femenino.

No acabo ahí, tanta película porno con esos grandes finales… y esas últimas palabras me dieron que pensar.

Con ese pensamiento me decidí a ir a por más caña y me fui tras los pasos de la profe. Laura estaba en la ducha y cuando observe ese cuerpo mojado, como resbalaba el jabón por su piel, la excitación volvió a mis partes que empezaron a retomar volumen.



Me coloque detrás, pues ella aún no sabía de mi presencia. La envolví con mis brazos y metí mi pene entre sus muslos. Le mordisquee el cuello mientras mis manos volvían a jugar con su pecho y su clítoris.

Sin dejar que se diera la vuelta, agarre mi miembro mientras con la otra mano abría sus nalgas para esta vez dirigirla hacia su ano, apunte y empuje con fuerza. Tremendo placer el que me embargo. Ese agujero era tan apretado que parecía que sus paredes aprisionaban mi polla que ya no irrigaba con suficiencia para seguir con esa tarea.

Por lo cual, yo me agache para volver a los inicios y satisfacerla con una gran comida de coño hasta que se escurrió como el agua por la pared.

Todo acabo en una buena ducha compartida donde continuaron los manoseos y cariños.





...próxima entrega, la profesora de química.




100% (7/0)
 
Categories: First TimeMature
Posted by divgui
1 year ago    Views: 196
Comments (4)
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3 months ago
caliente. me ha pueto el rabo a mil
6 months ago
Genial, deseando leer el proximo relato, espero que tengas muchos guardados, y igual de buenos que este o mejor.
6 months ago
Muy buena historia Divgui, yo tb tengo dos historias en mi blog..;)
1 year ago
¡Gracias por tu comentario!
Discúlpame porque hasta que no me dijiste, no había leído tu historia, pero... WOW! Es muy caliente. Y muy bien escrita.
Menudo cumplido que me dedicas... Ahora estoy aún más impaciente por esos dibujos.